sábado, 11 de octubre de 2008

Tu segundo trimestre de embarazo


La 13ª semana de embarazo
Tu bebé está formado casi completamente, por eso las posibilidades de una aborto espontáneo disminuyen bastante. De ahora en adelante seguirá creciendo hasta que esté suficientemente maduro. También para ti empieza la mejor etapa del embarazo, ya que la mayoría de las molestias (náuseas, ardores, etc.) desaparecen.

Mide aproximadamente 8,8 cm y pesa 35 gramos. Mucho más proporcionado que hace unas semanas, su cabeza es ahora aproximadamente un tercio del tamaño de su cuerpo. Sus huellas digitales diminutas son ya únicas en el mundo.

Sus riñones y el aparato urinario ya funcionan y comienza a orinar hacia fuera el fluido amniótico que ha estado tragando.

Al comenzar este segundo trimestre, como la mayor parte del desarrollo crítico de tu bebé está completo, las probabilidades de aborto espontáneo disminuyen bastante.

Cambios en la madre

¡Enhorabuena! Para la mayoría de las mujeres, comienza la mejor etapa del embarazo. Las náuseas, las frecuentes ganas de orinar, el estreñimiento, los cambios de humor, los problemas para dormir… desaparecen en este segundo trimestre que comienza. Disfruta antes de que el peso de tu bebé vuelva a acarrearte molestias.

Tu útero ya ha crecido lo suficiente para que se note. Como los riesgos de pérdida han disminuido, es un buen momento para comunicarlo a todos tus familiares y amigos.

Si no te has hecho una ecografía todavía, durante esta semana es muy importante que te hagas una, ya que podrás obtener buena información sobre el estado general del embarazo.

Aunque aún falta mucho para el nacimiento, tus pechos ya pueden haber comenzado a producir el calostro, el fluido nutritivo que alimentará a tu bebé durante los primeros días después del parto, antes de que la leche comience a fluir. Muchas parejas también notan un levantamiento de la libido con la desaparición de las náuseas y la vuelta de la energía.


La 14ª semana de embarazo
Continúa el desarrollo de todas las partes de tu bebé. En esta semana le empieza a crecer pelo en la cabeza y en las cejas. También se forma su aparato reproductor y el hígado y el bazo funcionan correctamente. No sólo se mueve su cuerpo, también es capaz ya de fruncir el ceño o de hacer muecas.

Ahora tu bebé pesa alrededor de 50 gramos y mide 10 cm. Su cuerpo crece más rápido que su cabeza, que ya se asienta sobre un cuello más definido. Hacia el final de esta semana sus brazos se habrán alargado y estarán en proporción al resto de su cuerpo. Sus piernas todavía tienen que crecer.

Durante este periodo le comienzan a aparecer pelos en la cabeza y en las cejas. Su piel está cubierta con un vello suave y delgado llamado lanugo, que crece sobre su cuerpo con el fin de proteger la piel. Estas pelusas continuarán creciendo hasta finales del tercer trimestre y desaparecerán casi por completo antes del nacimiento.

Se desarrolla el aparato reproductor del bebé. En los hombres, la próstata, y en las niñas, los ovarios. Además comienza a producir hormonas porque la glándula tiroides ya ha madurado. Su hígado comienza a secretar la bilis esta semana, un signo que de ya funciona correctamente, y su bazo comienza a contribuir a la producción de glóbulos rojos.

Sus músculos principales responden al estímulo cerebral. Puede flexionar los codos y las muñecas. Sus manos pueden cerrarse y formar puños. Gracias a estos impulsos, sus pequeños músculos faciales consiguen que bizquee, frunza el ceño y haga muecas.

Cambios en la madre

La mayoría de las futuras mamás disfrutan del trimestre que empieza ahora porque han pasado los malestares del principio y aún no tienen tanto peso en el cuerpo. Por lo general, habrán desaparecido las náuseas y mareos y te sentirás con más energía.

En esta semana tu útero es más amplio y comienza a sobresalir. Lo más probable es que tu ropa te esté quedando apretada. Aunque todavía no sea necesario llevar ropa pre-mamá, te recomendamos que compres algunas prendas sueltas y cómodas, con la cintura elástica para que te duren hasta el final del embarazo.

Tómate algún tiempo para planear, soñar despierta y disfrutar de este tiempo asombroso. Es normal preocuparse un poco de vez en cuando, pero también puedes respirar más tranquila al saber que el riesgo de aborto es menor.


La 15ª semana de embarazo
Tu bebé sigue creciendo a un ritmo frenético y a ti cada vez se te nota más la tripita. Ya es posible descubrir el sexo de tu hijo, quien ya mide 12 cm. Es normal que te sientas despistada y olvidadiza. ¡No te preocupes! Anota todo lo que tienes que hacer y piensa que en tu estado todo vale.


Tu bebé crece ahora rápidamente. Mide aproximadamente 12 cm y pesa alrededor de 56 gramos. El cuello se ha alargado, sus párpados están cerrados -pero siente la luz- y la cabeza no está tan doblada hacia el pecho.

Sus desplazamientos son amplios ya que el líquido amniótico que lo rodea le ayuda a moverse, de esta forma puede ejercitar sus músculos. Sus piernas ya son más largas que sus brazos y puede mover todos sus miembros. Esto significa que sus manos son más funcionales.

Su piel es extremadamente fina, llegando a ser casi traslúcida. Aparecen las glándulas de sudor y las papilas gustativas.

Ya es posible ver si es niño o niña, aunque según la posición en la que se encuentre el bebé se verá más o menos fácilmente.

Cambios en la madre

Es posible que tengas incontinencia urinaria, es decir, que sientas ganas de ir al baño muchas veces al día.

Podrías llegar a sentirte un poco despistada y olvidadiza. En esta etapa es muy posible que olvides tu cartera o cosas importantes. Lo mejor es anotar todo lo que haces.

También notarás un aumento de la mucosa causada por la secreción de más estrógenos y porque tu sistema inmunitario está más sensible, por lo que serás más propensa a coger resfriados. El incremento del volumen de sangre, que ensancha todas las venas incluidas las de la nariz, puede ocasionarte hemorragias nasales. En cualquier caso, aléjate de con humo y, para aliviar tu nariz, usa humidificadores y bebe mucho líquidos.


La 16ª semana de embarazo
Pronto podrás empezar a notar a tu bebé, una sensación realmente maravillosa y única. Lo más probable es que estas semanas te sientas pletórica, con pocas molestias y un brillo especial en tu rostro. Aún así, debes seguir cuidando tu alimentación, ya que el bebé depende de ti para su desarrollo.

Tu bebé mide ahora cerca de 15 cm de largo y pesa aproximadamente 70 gramos. En las próximas semanas dará un estirón enorme. Sus piernas ya están muy desarrolladas.

Su cabeza está muy erguida y sus ojos ya están en el frente de la cara. Comienza a percibir la luz y realiza algunos movimientos con su tórax que son precursores del ejercicio para respirar. Los oídos ya se acercan a su posición final. Su pelo sigue creciendo.

Durante una ecografía podrás ver su cabeza, su cuerpo y verás cómo ejercita sus miembros y patea.

Cambios en la madre

Esta es la etapa más temprana en que puedes sentir a tu hijo moverse. Con suerte, se siente como una mariposa en el vientre. Sin embargo, no te preocupes si no lo sientes todavía.
Si es tu primer hijo, lo más probable es que no lo distingas. Alrededor de la semana 20ª podrás distinguir sus primeros movimientos con total seguridad.

¿Te ha estado diciendo la gente que brillas ahora que estás embarazada? El “brillo de embarazo” es verdadero, gracias al aumento del flujo de sangre. También podrás disfrutar más ahora que tus hormonas se han estabilizado y la náuseas se han aliviado.

Cuida tu dieta y tu higiene dental. Se sabe que durante el embarazo el feto consume grandes cantidades de calcio. Si tu dieta no es rica en este mineral o si no estás tomando un suplemento, es probable que saque de tus reservas y te puede dejar con algún déficit. Por esto es muy posible que durante el embarazo te sangren las encías con facilidad o tengas más caries de lo normal.


La 17ª semana de embarazo
Tu bebé adquiere día a día un aspecto más humano y empieza a desarrollar el sentido del oído. Tú también aumentas poco a poco de tamaño y debes tener cuidado con tu vientre, sobre todo al conducir o viajar en coche. Puedes empezar a sentirte desequilibrada al andar, deja los tacones altos por el momento.

El bebé mide unos 16 cm y pesa alrededor de 113 gramos.

Además del lanugo, el cuerpo de tu bebé está cubierto con una sustancia grasosa llamada vermix, cuyo fin también es proteger su piel. Esta grasita va desapareciendo a medida que trascurren las semanas. Por lo general, cuando llega la hora del parto ya ha desaparecido casi por completo.

Su cara tiene características más humanas, aunque los ojos sean todavía grandes y separados. Su sentido del oído también se desarrolla.

El cordón umbilical se pone más fuerte y grueso.

Cambios en la madre

El aumento de peso y de tamaño del útero puede hacer que te sientas un poco desequilibrada al andar. Reserva tus tacones altos y lleva zapatos bajos para reducir el riesgo de caídas.

Tus senos han cambiado de manera considerable desde el comienzo del embarazo. Más sangre fluye hacia ellos lo que aumenta su tamaño (probablemente debas aumentar en uno o dos números tu copa) y hace que las venas se vuelvan visibles.

Tu cintura comienza a desaparecer. Si has sido cuidadosa con tu dieta, el aumento de peso que estés teniendo es una señal de que el bebé se está desarrollando adecuadamente. Para las mujeres es difícil aceptar que aumenta su peso y que crecen sus caderas y vientre. Sin embargo, recuerda que perderás este peso extra entre seis y nueve meses después del parto.

Puedes tener también un aumento leve de flujo vaginal.


La 18ª semana de embarazo
Tu tripa crece cada día más y más y empezarás a tener que usar ropa más ancha y cómoda. También te costará dormir boca abajo y tendrás que acostumbrarte a hacerlo de lado, preferentemente sobre tu costado izquierdo. El bebé sigue creciendo y ya mide 17 cm.

Tu bebé mide aproximadamente 17 cm de largo y se mueve activamente. Patea, mueve sus manos y se chupa el pulgar.

Ya le funcionan las cuerdas vocales y podría llorar. Sus ojos y orejas ya han alcanzado su ubicación definitiva.

Los huesos del oído interno y las terminales nerviosas del cerebro se han desarrollado lo suficiente como para que pueda escuchar sonidos como sus latidos cardíacos y la sangre que pasa por el cordón umbilical.

La mielina (una cubierta protectora) comienza a formarse alrededor de sus nervios, un proceso que seguirá un año después de nacido. Si es una niña, su útero y las trompas de Falopio están ya formadas y en su lugar. Si es un niño, sus genitales son sensibles, aunque puede ocultarlos y que no se vea todavía su sexo.

Cambios en la madre

Definitivamente ya se te nota la tripita y probablemente estás comenzando a prepararte para la vida con el bebé. ¿Ya has elegido al pediatra? Ésta es una buena semana para empezar a ver temas que hasta el momento habías dejado de lado. La elección del futuro pediatra es importante y tiene que ser alguien que te dé confianza y con quien te sientas cómoda.

Es probable que a lo largo de esta semana te empiece a costar adoptar una posición para dormir, más aún si antes dormías boca abajo. Ahora con tu abdomen en crecimiento vas a tener que acostumbrarte a dormir boca arriba o de lado. Te recomendamos que pruebes a usar almohadas debajo de las rodillas o entre las piernas cuando te acuestes de costado. Esto te aliviará un poco ya que mantendrás tu espalda recta. La mejor posición es sobre el lado izquierdo.

Tu sistema cardiovascular sufre cambios dramáticos y durante su segundo trimestre tu tensión arterial es probablemente inferior que de costumbre. No te levantes demasiado rápido porque te podrías marear.

Si aún no te han hecho una prueba de ultrasonido, esta semana es un buen momento. Este procedimiento indoloro ayuda a la comprobación del crecimiento de tu bebé, ciertos defectos de nacimiento, comprobar la placenta y el cordón umbilical y ver cuántos bebés están creciendo dentro de ti. Durante el examen, podrás ver a tu bebé moverse o chuparse el pulgar.


La 19ª semana de embarazo
El bebé crece rápidamente y se mueve siempre que no está dormido. Podrás empezar a notar sus movimientos. En esta semana desarrolla sus cinco sentidos. También tú notarás nuevos cambios en tu cuerpo, sobre todo manchas oscuras en la piel.
El bebé nada todavía en una abundante cantidad de líquido amniótico. Crece rápidamente, en longitud y peso (mide alrededor de 19 cm y pesa unos 200 gramos).


Hace algunos movimientos muy activos que probablemente podrás sentir. Advertirás que hay momentos en que el bebé parece estar dormido y otros en que se mueve mucho. Esto se debe a que duerme un poquito más y se despierta con más energía.

Sus brazos y piernas ya tienen una proporción adecuada entre ellos y con el resto del cuerpo.
Esto es un tiempo crucial para el desarrollo sensorial: El cerebro de su bebé designa áreas especiales para cada uno de los 5 sentidos, olfato, gusto, tacto, vista y oído.

Si tu bebé es una niña, tiene 6 millones de óvulos en sus ovarios, que disminuirán a 2 millones cuando nazca.

Cambios en la madre

Probablemente hasta el momento habrás tenido una excesiva preocupación por la salud del bebé. Despreocúpate a medida que sientas sus primeros movimientos. Por lo general entre las semanas 18 y 20, te tranquilizarás y lo disfrutarás más.

Estás sólo a una semana de la mitad del embarazo. Puede que notes dolores leves en el abdomen inferior (quizás extendiéndose a tu ingle) o incluso un dolor rápido y agudo, especialmente cuando cambias de postura o al final de un día ajetreado. Este es el dolor del ligamento redondo, causado por el estiramiento de los músculos y los ligamentos al crecer tu útero. No es nada que deba alarmarte, pero si el dolor es persistente y sigue incluso cuando descansas, avisa a tu médico.

También puedes haber notado cambios en la piel. Las palmas de las manos más rojas a causa del aumento de estrógenos; manchas oscuras en la cara, sobre todo alrededor del labio superior, mejillas y la frente, llamado cloasma gravídico o “paño del embarazo”; los pezones, los muslos, la vulva… también pueden oscurecerse durante el embarazo; te saldrá una línea oscura desde el obligo al pubis. Todo este oscurecimiento está causado por el aumento temporal de la melanina. Las manchas desaparecerán después de dar a luz. Mientras tanto, protégete del sol con gorros, ropa y crema fotoprotectora.


La 20ª semana de embarazo
¡Felicidades! Ya has llegado a la mitad del embarazo, aunque a tu bebé todavía le falta mucho por crecer y desarrollarse. En las próximas semanas su peso aumentará 10 veces y su longitud el doble.

En el transcurso de esta semana se cumple la mitad exacta del camino. Se habla de 40 semanas de embarazo contadas a partir de la fecha de tu última menstruación, sin embargo no siempre se llega a la semana 40, puede fluctuar entre las 37ª y 42ª semana.

El bebé mide aproximadamente 20 cm largo y pesa cerca de 255 gramos. A pesar de que ya cumplió la mitad del embarazo, le falta mucho por crecer. Durante la segunda mitad restante, su peso aumentará más de diez veces y su longitud aproximadamente el doble.

Una sustancia grasienta blanca, vernix, cubre su cuerpo entero para proteger su piel durante su larga estancia en el fluido amniótico. (Esta sustancia que le cubre también alivia el viaje a través del canal de nacimiento.).

Su bebé come más. También produce el meconio, una sustancia negra, pegajosa, resultado de la pérdida de células, la secreción digestiva y tragarse el fluido amniótico. Este meconio se acumulará en sus entrañas y lo verás en su primer pañal sucio (aunque algunos bebés lo pasan al útero antes de nacer).

Cambios en la madre
Tu abdomen crece, ahora es obvio para cualquiera que te vea que estás embarazada. La cima de tu útero está en el ombligo.

Asegúrate de tomar bastante hierro, ya que el bebé necesita mucha cantidad de este mineral para desarrollarse. Alimentos ricos en hierro son las carnes rojas, lentejas y otras legumbres, espinacas, pescado, etc.

Debes tomar mucho líquido para mejorar la diuresis. No permanezcas de pie mucho tiempo y trata de no sentarte con las piernas cruzadas. Dormir con las piernas más altas que la cabeza es una buena ayuda para mejorar la circulación y prevenir problemas en ellas.

Es una buena idea que te apuntes a clases de preparación al parto, te ayudarán a estar lista cuando llegue el momento.


La 21ª semana de embarazo
Tu bebé se encuentra bastante desarrollado y ahora llega el momento de crecer y engordar, preparándose para el parto. En este segundo trimestre aparecerán las tan temidas varices, ya que el volumen de la sangre ha aumentado la presión de las venas de tus piernas.

El tamaño del bebé es un poco más 21 cm y su peso aproximado es de 340 gramos. Sus cejas y párpados están totalmente desarrollados.

Hasta el momento su hígado y bazo han sido los responsables de la producción de los glóbulos rojos. Pero ahora los espacios de la médula ósea se han desarrollado lo suficiente como para contribuir también a su formación.

El bebé está muy activo en esta etapa, se mueve de un lado al otro y de arriba a abajo. No te extrañes si se mueve justo cuando te preparas para irte a dormir, ya que el bebé no sigue tu ritmo de periodos de descanso y actividad.

Respira y traga líquido amniótico preparándose para respirar y digerir cuando nazca.

Si vas a tener una niña, sus ovarios tendrán más de 6 millones de óvulos, cantidad que disminuirá a 1 o 2 millones cuando nazca. El semen, por el contrario, se produce durante toda la vida reproductiva del hombre.

Cambios en la madre

En la semana 21 es evidente tu estado y la tripa ya no pasa desapercibida. Tu bebé se encuentra bastante desarrollado y está en un proceso donde empieza a engordar.

Mientras te mueves durante el día, es posible que no sientas al bebé ya que permanece frecuentemente dormido, mecido con los movimientos. En cambio cuando descansas, él se despierta y comienza a patear. Eso probablemente te impida descansar todo lo necesario.

Aunque en este trimestre te encuentres más descansada y todavía con fuerzas, eso no significa que no tengas síntomas desagradables, como el aumento de acné. Lava bien tu cara con un jabón especial, pero no te administres medicamentos ni tratamientos tópicos sin consultarlo antes con tu médico.

También te empezarán a aparecer las varices por la presión extra sobre las venas de la pierna (tu volumen de sangre ha aumentado y el útero hace presión en la vena cava). Además, el aumento de la progesterona causa que las paredes de los vasos sanguíneos se ensanchen. Aplícate cremas específicas, mantén las pernas en alto siempre que puedas, bebe muchos líquidos y no uses tacones altos ni medias apretadas.


La 22ª semana de embarazo
Tu hijo por fin tiene el aspecto de un recién nacido en miniatura. En esta semana desarrolla sus sentidos y el sistema límbico (el que controla los sentimientos y las emociones). Es posible que a partir de esta semana aparezcan en tu cuerpo las antiestéticas estrías.


El bebé pesa cerca de 400 gramos, mide unos 22 cm y se mueve todavía libremente en el líquido amniótico. Ahora se parece ya a un recién nacido en miniatura. El vientre se agranda para dar espacio al bebé que está creciendo.

De ahora en adelante se empiezan a desarrollar sus sentidos, especialmente los del tacto y del gusto. Su sistema límbico (el que controla los sentimientos y emociones) está en pleno desarrollo. Por eso se supone que puede tener cambios en el estado de ánimo.

Su piel seguirá apareciendo arrugada hasta que gane el suficiente peso como para llenarlo, y el lanugo que cubre su cabeza y el cuerpo es ahora visible. Sus labios se hacen más distintos y los primeros signos de dientes aparecen como brotes bajo su línea de goma. Sus ojos están desarrollados, aunque el iris todavía carezca del pigmento. Los párpados y cejas están ya en su lugar y su páncreas, esencial para la producción hormonal, se desarrolla regularmente.

Cambios en la madre

Es posible que a partir de esta semana puedas notar que tu útero se contrae cerca de la parte superior, de forma irregular e indolora. No te preocupes, esto se conoce como contracciones de Braxton Hicks, que aún no son las del parto.

A medida que pasan las semanas notarás que tus pies se hinchan, especialmente si es verano. Para aliviar esta molestia, evita estar de pie durante períodos muy largos y cada vez que puedas, haz reposo poniendo tus pies en alto.

También aparecerán las estrías al ensancharse la piel del abdomen para dar cabida a tu bebé. Estas rayas pueden ser más o menos oscuras y salen a casi todas las mujeres. Cuida tu piel desde el primer día con cremas específicas, ya que cuanto antes las trates, más posibilidades de que desaparezcan.

Asimismo, podrás notar arañas vasculares, pequeñas áreas de piel levantada, rojiza, con ramas diminutas. Salen casi siempre en la cara, el cuello, el pecho y los brazos, provocadas por el aumento de estrógenos del embarazo, y suelen desaparecer al dar a luz.

Tu ombligo se saldrá hacia afuera. Esto es normal y vuelve a su posición tras el parto.


La 23ª semana de embarazo
Los sistemas digestivo, circulatorio y respiratorio del bebé están madurando y preparándose para la vida fuera del útero. Estas semanas es muy frecuente que te notes muy hinchada por la retención de líquidos y el aumento del volumen de la sangre. Si la hinchazón es severa acude a tu médico, puede ser síntoma de preeclampsia.


El bebé mide aproximadamente 25 centímetros y pesa unos 450 gramos.

Sus sistemas digestivo, circulatorio y respiratorio están madurando y preparándose para la vida fuera del útero. Los vasos sanguíneos se desarrollan en sus pulmones para que estén listos para la respiración.

En esta semana se está depositando el pigmento que colorea su piel. Ésta tiene una apariencia arrugada y roja, que se alisará dentro de pocas semanas.

Tu bebé es capaz de mover los dedos de la mano y de los pies, los brazos y las piernas con regularidad. Como consecuencia de eso podrás sentir sus movimientos más claros y fuertes.

Oye ruidos fuertes de fuera del útero, como los ladridos de un perro o el sonido de una aspiradora.

Cambios en la madre

Esta semana notarás que al poner tu mano sobre el vientre cómo se mueve y patea tu bebé. Tu pareja gozará al sentirlo y le hará implicarse más en el proceso.

A medida que transcurren los días es posible que tengas problemas para dormir. Hacerlo de lado y usar algunas almohadas debajo de las rodillas para el apoyo te puede ayudar. Un masaje con aceites aromáticos o un baño con sales antes de acostarse relaja. ¡Hazlo, no te arrepentirás!

Si has tenido dolores de cabeza desde el primer trimestre, ahora se harán más fuertes. Presta atención a la medicación que te recomienda tu médico, ya que no todos los analgésicos están recomendados para las embarazadas.

La hinchazón de tus tobillos y tus pies aumentará por el cambio de volumen de sangre y la presión del útero sobre la vena cava. El edema (acumulación de líquido) es a menudo peor al final del día y en el verano. Tu cuerpo eliminará el fluido suplementario después de que tengas a tu bebé (es por eso que los días después del parto se orina y se suda mucho). Mientras tanto, evita estar sentada periodos largos, haz ejercicio con regularidad y no lleves ropa apretada. Bebe mucha agua porque la hidratación evita la hinchazón. Si notas que la hinchazón es severa o que aparece de repente, consulta a tu médico porque puede ser un síntoma de preeclampsia (presión sanguínea demasiado alta).


La 24ª semana de embarazo
Este es el momento de que te hagas una ecografía en 3D o 4D ya que podrás observar con precisión los rasgos de tu hijo, quien cada vez está más grande. Debes estar atenta a posibles síntomas de parto prematuro, ya que a partir de esta semana es más probable que esto ocurra

Tu bebé mide aproximadamente 27 cm y pesa entre 560 y 680 gramos. Parece muy delgado, pero irá engordando proporcionalmente y pronto tendrá más grasa. Su cuerpo es ahora más proporcionado con relación a su cabeza.

La piel deja de ser traslúcida. Le aparecen pliegues en las palmas de las manos y en los dedos.
Su cerebro crece rápidamente y se desarrollan las papilas gustativas. En ocasiones podrás percibir que tu bebé tiene hipo.

Sus pulmones desarrollan los alvéolos y sus células producen una sustancia que ayuda a los sacos de aire a inflarse fácilmente.

Cambios en la madre

A estas alturas podrás sentir las diferentes partes del cuerpo de tu bebé a través de la pared abdominal. El músculo uterino se estira y es posible sentir dolor en el costado del abdomen.
Tu corazón y pulmones trabajan el doble, por lo que es probable que se te acelere el pulso y que te falte el aliento. También puedes sentir tus ojos más secos, usa lágrimas artificiales para humedecerlos.

El aumento de líquidos corporales te hará sentir más calor de lo habitual, mantendrás las mejillas ruborizadas a causa de la mayor circulación de sangre.

Si quieres hacerte una ecografía 3D o 4D es el momento preciso ya que se pueden observar con claridad los rasgos de tu hijo.

Es importante cambiar el calzado que usabas antes. Opta por zapatos de taco bajo o zapatillas deportivas. Así disminuirán los riesgos de torceduras o caídas violentas que pueden producir complicaciones del embarazo.

La parte más alta de tu tripa está ahora por encima del ombligo. Es una buena idea que estés atenta a posibles síntomas de parto prematuro, como un aumento del flujo vaginal, manchas de sangre, dolor abdominal fuerte y agudo, más de cuatro contracciones en una hora, aumento de presión pélvica o dolor en la parte baja de la espalda.


La 25ª semana de embarazo
Tu bebé cada vez se parece más a un recién nacido y ya pesa cerca de 800 gramos. Mientras que él crece, tú cada vez te encuentras más pesada y menos ágil, ten cuidado con las posibles caídas; no uses zapatos de tacón alto ni hagas movimientos bruscos.

Tu bebé mide 30 centímetros y pesa entre 680 y 800 gramos. Su piel arrugada comenzará a alisarse y cada vez se parece más a un recién nacido. Ya se puede apreciar el color y la textura de su pelo, aunque ambos puedan cambiar después de nacido.

Puedes advertir que tu bebé reacciona a ruidos fuertes o a la música. Te aconsejamos que todas las noches le pongas música clásica, en especial Mozart. En base a estudios realizados, eso aumenta considerablemente el desarrollo del bebé. Una vez que nazca te servirá también para tranquilizarlo porque retendrá esa música en su memoria.

Cambios en la madre

Como consecuencia del aumento de peso, es posible que aparezcan algunas molestias propias del embarazo como dolores en la zona pélvica o en la columna. La mayoría son tolerables.

Lo más probable es que sientas deseos de orinar más a menudo de lo habitual, la razón se debe a que el bebé presiona la vejiga.

Puede que tus encías sigan sangrando. La “gingivitis del embarazo”, como se le conoce, es muy frecuente durante el segundo semestre. Desaparecerá cuando el bebé nazca. Procura lavarte bien los dientes después de cada comida con escobillas dentales suaves.

También es probable que tengas más pelo de lo habitual y que te crezca más rápido. Esto es normal y desaparece tras dar a luz.

Tus movimientos cada vez serán menos ágiles, ten cuidado no hagas movimientos bruscos ni ejercicios complicados.

Puedes hacerte entre la semana 24ª y la 28ª una prueba de glucosa para comprobar si tienes anemia o diabetes gestacional. Aunque el volumen de sangre aumenta, la cantidad total de glóbulos rojos se halla diluida (anemia fisiológica).


La 26ª semana de embarazo
Los ojos de tu bebé comienzan a abrirse y parpadear; al igual que los oídos cada vez están más desarrollados y responden mejor a los estímulos externos. Cada semana te dolerá más la espalda por el peso del bebé, intenta minimizar esta molestia con paseos, baños y masajes.

Tu bebé mide unos 33 centímetros y pesa alrededor de 900 gramos. La piel del bebé cambia gradualmente y llega a ser opaca en vez de transparente. Todavía es muy arrugada, pero está protegida por la vernix, una capa de grasa que lo aísla del líquido amniótico.

Aunque los ojos del bebé se han mantenido cerrados durante los últimos meses para permitir el desarrollo de la retina, esta semana ya se están abriendo y comienzan a parpadear. Los nervios de sus oídos se desarrollan, lo que significa que su respuesta a sonidos es más constante.

Sus pulmones se desarrollan y el bebé sigue tomando pequeños alientos de fluido amniótico - la práctica necesaria para que cuando nazca sea capaz de tomar el primer aliento de aire.

Si es un niño, sus testículos comienzan a bajar a su escroto -un viaje que tardará aproximadamente de dos a tres días.

Cambios en la madre

Probablemente estarás subiendo de peso de forma regular. Podrás advertir que este peso se distribuye de manera importante en nalgas y vientre. Tu útero tiene más o menos el tamaño de una pelota de basketball.

Deberás poner atención a tu postura. Existe una tendencia a reclinarse en exceso para atrás con el fin de compensar el peso del vientre. Una buena postura busca el equilibrio, es decir, ponte derecha aunque sin exagerar.

Si te duele mucho la espalda, lo mejor es que des paseos de una media hora. También los baños calientes o los masajes pueden aliviar las molestias


La 27ª semana de embarazo
El bebé ya pesa casi un kilo y dentro de poco cambiará de posición para colocarse de cabeza mirando al canal del parto. Tu aumento de peso provocará cada vez más dolores de espalda y calambres; intenta descansar lo más posible.

El bebé crece rápidamente y llena casi todo el espacio disponible en el útero. Actualmente pesa alrededor de 1 kilo y mide unos 35 cm.

Duerme entre dieciocho y veinte horas al día, pero cuando se despierta se mueve muchísimo.

En algún momento durante el séptimo mes, tu bebé cambiará de posición y adoptará una definitiva, la mayoría de los bebés giran y se ponen de cabeza con la cara mirando hacia atrás.

Es probable que puedas ver los movimientos del bebé en tu abdomen y así distinguir claramente las partes diferentes del cuerpo, una mano, un pie o una rodilla. Puede abrir y cerrar sus ojos. Aunque sus pulmones aún son inmaduros, serían capaces de funcionar –con ayuda- si naciera antes de tiempo.

Cada vez su cerebro está más desarrollado y su tejido neuronal es muy activo. ¿No es maravilloso que ya pueda pensar?

Cambios en la madre

Al crecer el abdomen, sentirás dolores de espalda con más frecuencia, calambres en las piernas y molestias en los glúteos (que también aguantan mucho peso). Si es así, recuéstate y descansa. Quizás tengas problemas para dormir porque es más difícil sentirse cómoda con un cuerpo que crece. Tu prioridad debe ser estar lo más relajada posible y comer bien.

Lamentablemente, los calambres probablemente empeoren al avanzar el embarazo. Si los dolores te dan muy fuerte, date un masaje en la zona, intenta estirar el músculo o camina.

Prepárate lo mejor posible para el momento del parto ya que cada vez falta menos. Lee libros, sobre todo si eres primeriza, acude a clases pre-parto y aclara todas las dudas que tengas.


La 28ª semana de embarazo
¡Ya estás en la recta final del embarazo! Entras en el tercer y último trimestre y tu cuerpo y el del bebé van ultimando los últimos detalles para el nacimiento. Los órganos del bebé completan su maduración y ya tendría un 65% de posibilidades de sobrevivir si naciera.

Tu bebé ya se asemeja a cómo se verá al nacer, aunque más delgado y más pequeño. Los párpados empiezan a separarse y es capaz de entreabrir los ojos y notar la luz que penetra por la matriz.

Desarrolla más su cerebro y aumenta la cantidad de grasa de su cuerpo preparándose para el momento del nacimiento.

Los pulmones, el hígado y el sistema inmunitario aún tienen que madurar, pero si naciera ahora, tendría un 65% de probabilidades de sobrevivir y sería un bebé prematuro. Ahora debería medir alrededor de 36 cm y pesar poco más de1 kilo.

Cambios en la madre

Una vez iniciado el tercer trimestre, comienza la cuenta atrás. Lo más probable es que vayas más a menudo al médico y a partir de la semana 36, casi todas las semanas.

Este tercer trimestre afecta a cada mujer de forma diferente. Algunas se sienten cansadas y agotadas deseando que el nacimiento llegue pronto. En cambio otras permanecen activas y con tantas energías como antes. Ahora puede ser un buen momento de empezar a comprar las cosas que necesitas para la llegada del bebé. Si lo aplazas mucho tiempo más, puede que estés demasiado pesada para disfrutar de las compras.

Es momento de hacer pruebas complementarias para que no haya ninguna sorpresa en el parto. Por ejemplo, si en las pruebas de la glucosa los niveles de ésta eran altos, es probable que ahora te hagan el test de tolerancia de glucosa de 3 horas. Y si en los análisis de sangre salió que eres Rh negativo, te administrarán una inyección de inmunoglobulina Rh para impedirte que desarrolles los anticuerpos que podrían atacar la sangre de tu bebé.

Es muy probable que a partir de esta semana tengas el síndrome de piernas inquietas (RLS), un trastorno del sueño en el que se experimentan sensaciones desagradables en las piernas como hormigueo, tirantez, dolor… Estas sensaciones suelen producirse en la zona de la pantorrilla, pero pueden afectar a cualquier parte de la pierna, desde el muslo hasta el tobillo. Cuando esto ocurra, masajea tus piernas y evita la cafeína.

jueves, 9 de octubre de 2008

Los 3 años de tu hijo

Es una edad encantadora que da lugar a sensaciones nuevas. El dominio de su mundo inmediato provoca en el niño la necesidad de descubrir y aprender cosas nuevas. Pero, todavía hay actitudes en su personalidad que faltan encaminar. Y este es el momento para detenerse a observar y revisar como padres, la manera de ayudarlos.


Aprender a expresar la emoción

Los caprichos

La agresividad es una emoción novedosa en esta etapa, que no sólo se manifiesta en los juegos sino que también se expone a través de temores nocturnos y reacciones desmesuradas en su conducta.

Frente a reacciones desmesuradas, es importante distinguir una pataleta de un reclamo afectivo. Si es sólo un capricho, los padres deben sostener su postura frente a la actitud, buscando encaminarla en lugar de desbordarlos. Es importante dejar que el niño aprenda a lidiar con su berrinche. Si no está receptivo, el consejo es dialogar con él una vez que la reacción haya pasado. Si no, la comunicación será frustrada y todos quedarán enojados y decepcionados.

Si el capricho es un reclamo afectivo, los padres deben ayudarlos poniendo en palabras lo que creen que el hijo siente y observar si afloja la ansiedad. ¿Cambia el tono de vos? ¿Deja de llorar y patalear?

Como padres, es importante no exagerar las reacciones desmesuradas de sus hijos, pero tampoco serles indiferente. Hay que entender que ellos no manejan cabalmente su reacción y eso es lo que tienen que aprender a controlar.


Compartir hábitos familiares

Comer juntos


En cuanto a las costumbres en su alimentación, es importante ir reemplazando los hábitos de bebé y comenzar a integrarlo a las comidas familiares. Además de alimentarse bien, ellos necesitan compartir tiempo con los padres, y debido a los horarios tan ajustados de los adultos, las comidas suelen ser un buen momento para disfrutar en familia. A esta edad, los niños son muy entusiastas en participar de las cosas de la casa y si funcionan como equipo, mejor. Poner la mesa y luego ordenar todos los utensilios juntos, no sólo puede transformarse en una actividad entretenida para ellos, sino también en fomentar la solidaridad.


Las identificaciones

Igual a mamá
A los tres años, los niños aprenden a través de la identificación. Ellos observan y experimentan las actitudes de los mayores que los rodean: padre, madre, maestros, personas a cargo del cuidado, entre otros. Es por eso, que la oportunidad de educación que nos brinda esta edad es dar un buen ejemplo desde aquellas pequeñas actitudes de la vida cotidiana, como los modales en la mesa, el vocabulario empleado y el trato con los demás. Con estas identificaciones los chicos van moldeando su carácter.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

¿Niño o niña? Ahora puedes elegir


¿Has tenido un niño y ahora quieres ir a por la parejita? ¿Estás cansados de tener niños y más niños y querés que tu próximo hijo sea por fin una nena? Sin necesidad de acudir a técnicas médicas de separación in vitro, puedes recurrir a alguno de los métodos que te proponemos a continuación. Sus descubridores aseguran que funcionan. Controla tu alimentación y tu período de ovulación y elige si quieres comprar ropita de niño o de niña durante tu futuro embarazo.


Método Baretta

Aunque parezca una broma, lo cierto es que la alimentación sí influye en el sexo del bebé. Según un estudio de la bioquímica Adriana Baretta, se puede inclinar la balanza a favor de uno u otro sexo simplemente con una dieta y un seguimiento de la ovulación. Este método se basa en la mayor o menor presencia en la dieta de 4 minerales: la relación sodio-potasio sobre calcio-magnesio. Según los alimentos que coma una mujer antes de quedarse embarazada contengan mayor o menor proporción de estas sustancias, el bebé tendrá mayor probabilidades (98%), de ser niño o niña.

La bioquímica partió de los estudios de los investigadores Stolkowsky, Lorrain y Gagnón (Labro y Papa, 1983) quienes observaron la influencia que tienen los minerales en el metabolismo femenino a la hora de seleccionarse el sexo de la descendencia. Luego de una serie de experiencias, precisaron que una proporción elevada de potasio y sodio en la dieta, concomitante con una disminución de calcio y magnesio, favorecía al espermatozoide Y, mientras que la relación contraria favorecía al espermatozoide X.

Siguiendo con datos de esta investigación, se realizó un estudio retrospectivo sobre 99 mujeres con, por lo menos, dos hijos del mismo sexo y se estableció un coeficiente mineral estudiando las dietas de dichas mujeres:

Coeficiente Mineral (CM) Sodio + Potasio / Calcio + Magnesio

Los resultados de este estudio fueron: en el 84,4% de las mujeres que tenían sólo varones, su Coeficiente Mineral era superior a 4, lo que indica una presencia muy alta de potasio y sodio, y en el 84% de las mujeres que tenían solamente niñas, su CM era inferior a 2, por lo tanto un nivel bajo de estos dos minerales.

De esta manera, Adriana Baretta diseñó un método probado ya en 120 mujeres con un éxito del 98%. Las mujeres que recurren a esta práctica hacen una dieta progresiva, durante tres meses, previa al momento de la concepción. En ese tiempo se identifican los períodos más fértiles y el momento exacto de la ovulación. Se hacen análisis de sangre y si todo marcha bien, se da vía libre para intentar el embarazo. Es importante cumplir con el tiempo de preparación, tres meses, puesto que según Baretta “es el tiempo necesario para que el organismo asimile los cambios alimentarios y comience a actuar como filtro a favor del espermatozoide que se desea favorecer. Además necesitamos tres ciclos para que la mujer aprenda por el método sintotérmico a comprobar con exactitud su ovulación, y esto además lo confirmamos con análisis hormonal”.

Por lo tanto, durante ese periodo es tan importante lo que se come como lo que no se come. Si hay un bajo coeficiente sodio-potasio y un alto índice calcio-magnesio, la tendencia es a tener varones. Y para tener niñas, lo inverso. Si una pareja desea seleccionar el sexo de su futuro bebé, el primer paso que debe seguir es realizar una medición del Coeficiente Mineral de la alimentación femenina, a fin de conocer en cuál de los cuatro rangos establecidos (de acuerdo al Coeficiente Mineral) se encuentra previamente la futura madre, con respecto a su hábito alimenticio histórico. Así, por ejemplo, alimentos como las legumbres, los frutos secos, los fiambres, el pescado y la fruta favorecen la procreación de niños; frente a los productos lácteos, acelgas o copos de avena que ayudan a la gestación de niñas. "Aunque debe tenerse en cuenta un equilibrio determinado entre lo que se come y no se come, ya que no basta sólo con ingerir un determinado producto", precisa la autora del libro.

Un ejemplo de algunos alimentos que se deben evitar o tomar sería:



Pero el método se basa también en el periodo de ovulación. "Hay diferencias en el moco cervical de acuerdo al momento del ciclo, la alcalinidad y la acidez son diferentes y favorecen la permeabilidad de los X o los Y. Está demostrado que las parejas que conciben en el pico más alto de la ovulación tienen mayor probabilidad de tener nenes" –explica Baretta. “Los espermatozoides X sobreviven más tiempo, y cuando los fluidos son más alcalinos, los Y nadan más rápidamente y mejor cuando los fluidos son más ácidos”.

Para lograr éxito en la predeterminación, es esencial combinar la alimentación con los períodos de ovulación. Ya lo advierte Baretta: “la falta de complementariedad entre ambos puede producir dificultades o demoras en la concepción o pseudo esterilidad”.



Método Shettles

Con un éxito del 75%, los doctores Landrum Shettles y David Rorvik, autores del libro Cómo elegir el sexo de tu bebé, se basan en las diferencias entre los espermatozoides X y los espermatozoides Y. De acuerdo a los estudios del Dr. Shettles, los espermatozoides con el cromosoma Y (hombre) son más pequeños, más rápidos y más débiles, requieren condiciones de mínima adversidad -acogedoras, alcalinas-; llegan primero y mueren rápidamente; el espermatozoide debe llegar a las trompas casi simultáneamente con el óvulo. Mientras que los que llevan el cromosoma X (mujer) son más grandes, más fuertes y más lentos, más resistentes en condiciones moderadamente adversas o ácidas. Son más duraderos y pueden esperar unos días al óvulo.

Este método busca combinar el momento de la relación sexual con el del ciclo menstrual de la mujer. La relación sexual más cercana al momento de la ovulación, tendrá mas oportunidades de concebir una mujer y si la pareja tiene relaciones 2 días antes de la ovulación, o 2 días después de la ovulación, las probabilidades de concebir un varón aumentarán. Estos datos son de acuerdo a la velocidad y fortaleza de los espermatozoides X o Y que llegarán a fecundar al óvulo.

La mujer debe estar segura del momento de la ovulación, y para llegar a este punto, deberá “estudiar” su útero, anotando la temperatura basal todos los días, y llevando el control de los días exactos que dura su ciclo, así como el momento en que ovula (cambios de la secreción vaginal-moco cervical y temperatura basal).

Para tener un varón

Abstenerse del sexo o utilizar condón, hasta 4 días antes de la ovulación. Después de este punto, abstenerse hasta 12 horas antes de la ovulación. El Dr. Shettles asegura que el hombre tendrá mejor cantidad de espermatozoides y favorecerá la concepción de un varón. Durante las 12 horas de la ovulación, la pareja deberá tener relaciones, preferiblemente sólo una vez y si mantienen relaciones de nuevo, deberán utilizar preservativo. Durante la ovulación, los fluidos vaginales y del cérvix (cuello del útero) son alcalinos, condición que hace más favorable la llegada de espermatozoides (X o Y) pero especialmente favorable para los Y (hombre).

Para tener una niña

La pareja debe de suspender las relaciones sexuales 2 días antes de la ovulación, para que más espermatozoides X (mujer) estén presentes. Este método recomienda a la pareja tener relaciones después de terminado el periodo menstrual, por lo menos 1 día después, hasta 2 días antes de la ovulación. Antes de ésta, las secreciones vaginales son más ácidas y el espermatozoide X (mujer) tendrá más posibilidades de sobrevivir y fecundar al óvulo que el espermatozoide Y.

Algunos truquitos…

Para lograr un fluido más o menos alcalino, la mujer puede hacerse una serie de lavados vaginales: con agua y bicarbonato de sodio (un litro de agua por cada cucharada de bicarbonato de sodio), para lograr el medio alcalino que tanto favorece a los espermatozoides Y; y con agua y una cucharadita de ácido acético (vinagre), para lograr así el medio ácido.

También se recomienda que la pareja mantenga una dieta basada en proteínas para tener un niño, y una dieta rica en lácteos y no ingerir carne para tener una niña.


Método de la Tabla China

Este método, aunque carece de una base científica que demuestre su fiabilidad, se basa en una tabla elaborada hace miles de años según las antiguas leyendas chinas, que dicen que el sexo del bebé se determina mediante la edad materna y el mes de concepción del futuro hijo. De esta manera se podría elegir el sexo del bebé. Sólo hay que intentar concebir en el mes correspondiente al sexo que desees de acuerdo a esta tabla. Y si ya estás embarazada esta tabla también te sirve para conocer el sexo del bebé que llevas dentro.

A continuación te mostramos la tabla china de la concepción. Sólo debes buscar en el casillero tu edad actual, o la edad a la que quieres concebir, y mirar en qué meses es más posible concebir una niña o un niño de acuerdo a los colores de la tabla (azul indica niño y rosa, niña). Según las personas que la han llevado a cabo, la tabla tiene un éxito del 70%.




miércoles, 10 de septiembre de 2008

La alimentación durante el embarazo

El embarazo es un momento único y especial en la vida de dos personas: la madre y el bebé. Son realmente uno solo durante nueve meses. Todo aquello que la madre consume o deja de consumir tendrá efecto directo sobre la salud y el futuro del hijo.


La alimentación durante el embarazo constituye un factor de vital importancia para la correcta formación y crecimiento del bebé. Numerosos estudios demuestran la relación existente entre la alimentación materna durante la gestación y la salud y crecimiento de su niño.

Además de los nutrientes necesarios, un problema importante y frecuente es el sobrepeso que se asocia a diversos problemas como hipertensión arterial, diabetes gestacional y obesidad persistente.

El aumento total de peso durante el embarazo debe ser entre 10 Kg. y 12 Kg. Sin embargo, este depende del peso inicial de la madre. Si tienen exceso de peso, solo 7kg, sin poseen peso normal, 10-12 y en caso de comenzar con bajo peso deberán incrementar por lo menos 15kg durante la gestación.


Algunas recomendaciones prácticas:


• Consumir alimentos que realmente alimenten. Las calorías ingresadas valdrán la pena para la madre y el bebé.

• No ayunar ni eliminar comidas y realizar por lo menos cuatro por día.

• Consumir alimentos ricos en proteínas y bajos en grasas.

• Consumir alimentos naturales frescos y en lo posible caseros en lugar de los procesados, envasados o comida basura.

• No eliminar de la dieta las harinas, los cereales, los panes y las pastas. Sólo reducir los azúcares o los alimentos que contengan elevada cantidad de ella.

• Particularmente durante el primer trimestre, es importante intentar comer algún hidrato antes de dormir, antes de cerrar los ojos (fruta, barrita de cereal o yogurt con frutas, 20gr. de buen chocolate)

• Si durante este periodo no puede comer de forma balanceada, no hay que preocuparse: el bebe obtendrá igualmente todo lo necesario, pues no requiere mucha cantidad de nutrientes debido a su pequeño tamaño. Comer lo que pueda si siente nauseas.

• A partir del segundo trimestre se deben incrementar las proteínas (carnes y huevos) y los lácteos, así como las calorías mínimas necesarias por su actividad, edad y estado clínico. Además, el médico seguramente prescribirá suplementos con calcio y hierro.

martes, 2 de septiembre de 2008

Cólicos


Mi bebé llora todo el tiempo. ¿Podría tener cólico?
Es posible. La palabra cólico es un término que se usa para describir el llanto incontrolable de un bebé, que por lo demás goza de buena salud. Si tu bebé tiene menos de 5 meses y llora durante más de tres horas consecutivas, durante tres o más días a la semana, por lo menos por tres semanas, y no hay ninguna explicación médica para su estado de nerviosismo, es probable que se trate de cólico. El cólico no es una enfermedad y no le hará daño a tu bebé a largo plazo, pero resulta difícil de sobrelevar, tanto para los bebés como para los papás.


¿Cuáles son las señales que indican que mi bebé podría tener cólico?
El cólico suele manifestarse cuando un bebé tiene entre 2 y 3 semanas de edad (o entre 2 y 3 semanas después de la fecha prevista para el parto, si es un bebé prematuro). Mientras que los bebés normalmente lloran cuando están mojados, hambrientos, asustados o cansados, un bebé que padece cólico llora inconsolable y excesivamente, a menudo a la misma hora cada día, que suele ser con frecuencia hacia el final de la tarde o por la noche. Si tu bebé tiene cólico, su pancita puede verse hinchada. Quizás notes que parece estar incómodo, y estira o levanta las piernas y suelta gases mientras llora.

¿Cuánto durará?
Por suerte, después de la tempestad viene la calma. El cólico suele intensificarse alrededor de las 6 semanas, y mejora notablemente entre los 3 y los 4 meses. Para cuando cumpla los 5 meses, tu bebé debería haberlo superado. Eso implica que quizás tengas por delante bastantes meses de "tempestad". Durante este tiempo, trata de consolar a tu bebé lo mejor que puedas y pide ayuda si la necesitas. Cuidar de un bebé que padece cólico es muy estresante, y necesitas descansar de vez en cuando para mantenerte en tu sano juicio. Pídele a tu pareja, a un familiar o a una amiga que te cuide al niño mientras vas a dar un paseo, o desahógate con un buen llanto si es que eso te ayuda a disminuir la tensión.


¿Por qué algunos bebés tienen cólico?
El cólico es uno de los grandes misterios de la vida de un bebé. Alrededor del 20 por ciento de los bebés sufren de cólico. Puede ocurrir independientemente de si son o no primogénitos, de si son niños o niñas y de si se los alimenta con leche materna o con leche de fórmula. Nadie sabe por qué algunos bebés son más propensos que otros, pero las teorías abundan, y es muy posible que esta propensión se deba a más de una causa. Tu bebé puede tener cólico porque su sistema digestivo es un poco inmaduro o sensible. (De hecho, la palabra cólico proviene del griego, kolikos, cuya traducción aproximada sería "colon".) El aparato digestivo de un recién nacido contiene muy pocas de las enzimas o jugos digestivos que se necesitan para digerir los alimentos, por eso el procesamiento de las proteínas de la leche materna o de la leche de fórmula puede dar lugar a gases molestos. El hecho en sí de llorar desconsoladamente puede hacer que tu bebé trague mucho aire, lo cual también puede producirle gases. Si tu bebé padece cólico debido a problemas de estómago, quizás notes que sus síntomas empeoran después de comer o de antes de ir de vientre. Algunos especialistas creen que los episodios largos de llanto debido al cólico, constituyen una liberación física para los bebés que se sienten demasiado tensos. Quizás tu bebé se siente abrumado con facilidad si es sensible por naturaleza, por ejemplo, o si se está recuperando de un parto difícil, o si nació antes de tiempo y su sistema nervioso aún se está desarrollando. Cuando llega la noche, estos bebés están agotados de tanto mirar, escuchar o experimentar sensaciones nuevas y comienzan a llorar para desahogarse. Si fumaste durante el embarazo o fumas ahora, tu bebé tiene el doble de posibilidades padecer cólico (aunque este riesgo se reduce si lo estás amamantando).


¿Debo llevar a mi bebé al doctor si creo que padece cólico?
Sí, es una buena idea hablar con el doctor sobre el llanto de tu bebé. Puede descartar otras posibles causas, como una infección urinaria o intestinal, y ayudarte a decidir la mejor forma de afrontar el cólico. Y si tu bebé tiene otros síntomas, como fiebre, vómitos o sangre en las heces, llama al doctor inmediatamente. Esto síntomas no se deben al cólico.


Dicen que la dieta de la mamá puede producir cólicos si el bebé se alimenta con leche materna. ¿Es cierto?
De vez en cuando, los bebés que toman leche materna parecen sufrir de cólico a causa de algún alimento en la dieta de la madre. Hay mucha controversia sobre qué alimentos resultan problemáticos, pero los productos lácteos son uno de los principales sospechosos. Si estás amamantando, trata de reducir la leche, el queso y el yogur durante un par de semanas para ver si hay algún cambio (la proteína de la leche de vaca puede permanecer en la leche materna hasta dos semanas, así que este experimento dietético requiere un poco de paciencia). Algunos lactantes se ven afectados si la mamá come alimentos muy condimentados, productos elaborados con trigo, frutas secas, fresas, verduras crucíferas (tales como col o repollo, brócoli y coliflor), ajo, cafeína y alcohol. Para detectar si alguno de estos alimentos está afectando a tu bebé, evítalos todos durante algunos días. Si tu bebé se pone mejor, reincorpora un alimento solamente y después de unos días incorpora otro, hasta volver a incorporarlos todos en tu dieta. Si tu bebé empieza a mostrarse molesto nuevamente después de que empieces a comer un determinado alimento, habrás descubierto la causa del cólico. Deberás abstenerte de dicho alimento hasta que el bebé supere su sensibilidad, lo cual probablemente ocurra alrededor de los 3 meses. Eliminar el café o cualquier otro alimento por algunos meses es un pequeño precio a pagar a cambio de un bebé contento.


¿Puede una determinada leche de fórmula causar cólico?
Normalmente no. Pero si alimentas a tu bebé con leche de fórmula y padece cólico, puede preguntarle a tu doctor si deberías cambiarla por una fórmula que no contenga la proteína de la leche de vaca, por si acaso


Si tu bebé padece cólico y necesitas ayuda, encontrarás 21 estrategias para calmarle:

21 estrategias para calmar a un bebé que padece cólico

Puede llevarte un tiempo descubrir la mejor forma de calmar a tu bebé, porque lo que funciona con un niño no funciona con otro. Pero hay algunas estrategias que te serán útiles. Unas te funcionarán mejor si tu bebé tiene problemas digestivos, y las otras son más efectivas si lo que necesita es relajarse y sentirse seguro.

Revisa su biberón

Si alimentas a tu bebé con un biberón, es importante que te asegures de que el biberón que usa no está contribuyendo a que trague demasiado aire. Cuanto más aire trague mientras se alimenta, más probable es que tenga problemas estomacales.

El agujero de la tetina no debe ser demasiado pequeño, porque esto podría frustrarle y hacerle tragar con más ansiedad, ni demasiado grande, porque el líquido podría bajar en cantidades excesivas.

Algunos biberones están especialmente diseñados para reducir la toma de aire. Unos tienen una forma curvada, mientras que otros tienen unos filtros o forros interiores, que previenen la formación de burbujas de aire en el líquido y hacen que la tetina no se colapse.

Mantén a tu bebé erguido mientras lo alimentas.

Trata de mantener a tu bebé más derechito cuando lo alimentes para que la fórmula o la leche materna bajen más directamente a su pancita. Si está acurrucado o doblado hacia delante, hay más posibilidades de que se cuele algo de aire junto a la leche.

Elimina las comidas ansiosas.

Dale de comer a tu bebé antes de que tenga mucha hambre. Si está llorando a gritos porque está muy hambriento, es más probable que trague aire junto con la leche. Trata de darle de comer en un ambiente tranquilo: baja las luces, pon música relajada y pídele a sus hermanos que no hagan mucho ruido (la esperanza es lo último que se pierde).

Hazle eructar a menudo.

Los eructos eliminan las burbujas de aire que están atrapadas en la pancita de tu bebé. No esperes hasta que haya terminado de comer para sacarle el aire. Trata de hacerlo eructar cuando cambies de pecho si lo estás amamantando, o cada pocos minutos si lo alimentas con biberón.

Adapta tu dieta si estás amamantando.

Si crees que tu bebé puede ser sensible a algo que tú comes y que pasa a tu leche, prueba a eliminar los productos lácteos (leche, queso, yogur) durante un par de semanas, que es el tiempo que tarda la proteína de la leche de vaca en desaparecer de tu leche.

Si esto no te da resultado, puedes comprobar si las comidas picantes, los productos elaborados con trigo, las frutas secas, fresas, verduras tales como col o repollo, brócoli y coliflor, ajo, cafeína y alcohol tienen algún efecto. Para detectar si alguno de estos alimentos está afectando a tu bebé, evítalos todos durante algunos días. Si tu bebé se pone mejor, reincorpora un alimento solamente y después de unos días incorpora otro. Si tu bebé empieza a mostrarse molesto nuevamente después de que empieces a comer un determinado alimento, habrás descubierto la causa del cólico. Este proceso puede llevar algún tiempo, pero si elimina los episodios de llanto prolongado de tu bebé, merece la pena.
Pregunta si puedes cambiar la fórmula.

La leche de fórmula no suele causar cólico, pero si tu bebé lo padece, vale la pena probar con un cambio de marca. Pregúntale a tu doctor si puedes usar una fórmula que no contenga la proteína presente en la leche de vaca.

Prepara un remedio natural.

Los padres han tratado el cólico de sus bebés durante generaciones con remedios naturales como tés de hierbas suaves (especialmente, hinojo, eneldo, anís, menta, y manzanilla). Tienes que tener mucho cuidado con las dosis, así que consulta primero con un herborista de confianza y habla siempre con el doctor de tu bebé. Algunas mamás aseguran que cuando ellas beben estos tés, su bebé se mejora.

Prueba un medicamento de venta sin receta

Muchos padres han tenido suerte dando a sus bebés gripe water (que es una agua medicinal preparada con hierbas y bicarbonato). O quizás quieras probar gotas contra los gases, si es que los gases son lo que están molestando a tu bebé. Asegúrate de comprar gotas específicamente preparadas para bebés y, como hay que hacer siempre, habla con tu doctor antes de usar cualquiera de estas dos cosas.

Dale un masaje a tu bebé

Un masaje suave en la pancita puede ayudar a que salga el gas o, por lo menos, puede hacer que el estómago de su bebé y su estado de ánimo mejoren. También puedes poner a tu bebé boca abajo sobre tus rodillas y frotarle la espalda. A veces esto ayuda a relajar la presión excesiva que siente en el estómago.

Usa una bolsa (tibia) de agua caliente.

A algunos bebés les gusta la sensación de una bolsa de agua tibia sobre el estómago. Llena una bolsa de agua caliente con agua tibia y envuélvela en una toalla. Ponla sobre tu estómago y echa a tu bebé encima tuyo. Ten mucho cuidado de que el agua no esté demasiado caliente. Lo que a ti te parece tibio puede ser demasiado caliente para la sensible piel de un bebé.

Haz ruido.

A los bebés les gustan los sonidos que les recuerdan el rítmico latido de tu corazón y los ruidos que oían en tu vientre. A lo mejor tu bebé se siente mejor si pones su sillita cerca de la secadora en funcionamiento o metido en una mochila frontal mientras tú pasas la aspiradora. O quizás se calme si enciendes el extractor de aire de la cocina.

Haz música.

Cántale a tu bebé o pon un disco de canciones de cuna o de música suave. Incluso puedes encontrar discos que reproducen los relajantes sonidos de un útero materno. ¡Por otra parte, algunos padres dicen que sus bebés prefieren el rock!

Muévelo.

A los bebés les tranquiliza moverse suavemente, así que usa una mecedora, un columpio de bebé o un asiento vibrador. También le puede gustar pasear por la casa metido en una mochila frontal o una cangurera. Posiblemente prefiera estar bastante alto, cerca de tu pecho y del latido de tu corazón. Da suaves rebotes arriba y abajo en esta posición, mientras mantienes a tu bebé bien agarrado.

Pasea en auto.

Muchos padres cuentan que un paseo en auto, con su movimiento, ruido y vibración, es santo remedio para el cólico. Pon a tu bebé en su asiento del auto y sal a manejar para ver si el paseo alivia tu bebé.

Prueba a cambiar de ambiente.

Si estás adentro, sal a dar un paseo, sea con tu bebé en la carreola (cochecito), la cangurera o una mochila frontal. Ver, oler y oír cosas nuevas puede distraer a tu bebé y quizás se quede dormido. Por otro lado, si has estado toda la mañana afuera con tu bebé, quizás necesita un rato tranquilo en casa.

¡Silencio!

Aunque a algunos bebés les reconforta el movimiento, el ruido y la actividad, otros necesitan menos estímulos y responden mejor al silencio, la quietud y la oscuridad.

Envuélvelo.

Piensa en lo apretadito que estaba tu bebé en el útero antes de nacer, y te harás a la idea de lo grande que el mundo puede parecerle ahora. Envolver a un bebé apretadito en una manta ligera o una sábana, puede hacerle sentir más seguro. Puedes envolverlo durante las comidas si le cuesta concentrarse en comer, o justo antes de que empiece su periodo habitual de cólico y llantos, o antes de ponerlo a dormir.

No solamente puede ayudarlo a dormirse, sino también a permanecer dormido. Los investigadores han descubierto que los bebés que están envueltos duermen más profundamente que los que no los están. Esto es porque como los bebés se estremecen y menean durante el sueño, sus propios movimientos pueden despertarlos.

Es fácil aprender a envolver a un bebé así, pero si no te sale, puedes invertir en una mantita especial para hacerlo.

Aromatiza el ambiente.

Algunos bebés responden bien a los olores. La aromaterapia cuenta con fómulas especificas de aceites esenciales para una variedad de problemas y condiciones, desde dolores de cabeza hasta cansancio, ansiedad y miedo.

Puedes probar un aroma desarrollado para calmar los nervios (algunos se han creado específicamente para bebés). Un baño perfumado con lavanda o rociar la habitación con un aspersor de manzanilla puede ayudar también (si no a tu bebé, al menos a ti).

Baña a tu bebé.

Un baño tibio en mitad de un episodio de cólico puede distraerlo y relajarlo. A algunos bebés les encanta que los sostengan bajo la ducha, con un chorro suave cayendo sobre su espalda. A tu bebé le puede tranquilizar el golpear rítmico del agua, además del sonido.

Ofrécele un chupón.

Cualquier cosa que calme a tu bebé vale la pena. Para algunos bebés, succionar es el relajante ideal. Ofrécele un chupón o chupete, incluso si bajo otras circunstancias no lo harías. O anima a tu bebé a chuparse el dedo llevándoselo suavemente a la boca.

Mantén una rutina.

Es importante alimentar a tu bebé siempre que tiene hambre, pero aparte de esto, una rutina fija puede ser muy reconfortante para él: mantén los baños, paseos y siestas a horas regulares. Tu bebé no está pendiente del reloj, claro está, pero nota el ritmo de sus días.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Por qué lloran los bebés?


Los bebés lloran. No hay manera de evitarlo; es una de las pocas formas que tienen de comunicarse. Dado que tu bebé no puede expresarse con palabras, tal vez te preocupes y te preguntes: "¿Cómo puedo saber lo que quiere?". Puede resultarte difícil al comienzo, pero gran parte de la crianza de los hijos se basa en probar y equivocarse, y pronto aprenderás a adivinar sus necesidades, leer sus señales de aviso y secar sus lágrimas. Incluimos las razones más comunes por las que lloran los bebés. Si tu pequeño está llorando, consulta la siguiente lista y seguramente encontrarás algo que lo alivie.


¿Cómo puedo saber por qué está llorando mi bebé?

Tiene hambre
Una vez que aprendas a reconocer las señales de que tu bebé tiene hambre — está inquieto, hace ruidos y busca tus pechos si lo alzas — lograrás darle de comer antes de que comience a llorar. Hasta entonces, comprobar si tiene hambre es lo primero que debes hacer cuando llore. Darle de comer podría no calmarlo de inmediato pero déjalo que coma si es que tiene ganas. Dejará de llorar una vez que su estómago esté lleno.

Necesita que le cambies el pañal
Algunos bebés hacen notar de inmediato cuando necesitan que les cambien el pañal. Otros no se sienten molestos cuando su pañal está sucio; les resulta cálido y confortable. (Los padres se suelen sorprender cuando alzan a su bebé y se dan cuenta de que ha estado con el pañal sucio sin quejarse.) De cualquier forma, esto es fácil de observar y sencillo de solucionar.

Tiene demasiado frío o demasiado calor
A los recién nacidos les gusta estar abrigados y calentitos. (Como regla general, necesitan tener una prenda de abrigo más que tú necesitas para sentirte cómoda.) Por eso cuando tu bebé sienta frío, por ejemplo, cuando le quites la ropa para cambiarlo, te expresará a través del llanto que se siente incómodo. Aprenderás cómo cambiarle rápido los pañales y volver a vestirlo. Ten cuidado de no abrigarlo en exceso, ya que es menos probable que se queje de tener demasiado calor que de tener demasiado frío y tampoco llorará de manera tan enérgica.

Quiere que lo tengas en brazos
Los bebés necesitan muchos cariños. Les gusta ver las caras de sus padres, escuchar sus voces y sentir sus latidos, y pueden incluso detectar su olor particular (¡especialmente el de la leche de mamá!). Después de darles de comer, hacerlos eructar y cambiarles el pañal, muchos bebés necesitan tan sólo que los alcen. Quizás te preguntes si lo estás "malcriando" teniéndolo en tus brazos tanto tiempo, pero durante los primeros meses de vida es totalmente aceptable. Los bebés suelen diferenciarse mucho en el tiempo que desean estar en brazos. Algunos exigen mucha atención mientras otros pueden pasarse largos periodos de tiempo entreteniéndose solos. Si a tu bebé le gusta que le presten atención, álzalo, llévalo en una mochila delantera portabebés o en un rebozo o tenlo a tu lado.

No puede más de cansancio
Si bien por lo general los recién nacidos necesitan mucha atención, puede fácilmente ocurrir que reciban demasiados estímulos y tengan una crisis. Tal vez notes que tu bebé llora más de lo habitual después de pasar unas vacaciones con muchos miembros de la familia que lo mimaron, o tiene periodos al final del día en los que parece llorar sin ningún motivo. Los recién nacidos tienen dificultad para procesar toda la estimulación que reciben — las luces, el ruido, el ser pasado de mano en mano — y pueden sentirse abrumados cuando hay demasiada actividad. El llanto es su forma de expresar que "ya ha sido suficiente por hoy". Esto por lo general sucede cuando tu bebé está cansado. Llévalo a algún lugar tranquilo, consuélalo miesntras se desahoga por un rato y luego intenta hacerlo dormir.

No se siente bien
Si acabas de alimentar a tu bebé y de cerciorarte de que está cómodo (puede que esté incómodo por algo tan ínfimo como un cabello enredado en el dedo del pie o por una etiqueta de la ropa que lo esté molestando) pero todavía sigue llorando, procede a tomarle la temperatura para estar segura de que no está enfermo. El llanto de un bebé enfermo suele diferenciarse del llanto de un bebé que tiene hambre o no puede hacerse entender, y pronto aprenderás a diferenciar cuándo el llanto de tu bebé "no suena bien" y necesita que lo lleves al médico.

Nada de lo mencionado arriba
Algunas veces es posible que no puedas entender qué le está ocurriendo a tu bebé. Muchos recién nacidos atraviesan periodos de nerviosismo durante los cuales no logran calmarse fácilmente. Estos periodos pueden durar desde unos minutos de llanto hasta transformarse en un auténtico cólico. Cólico es el término que se utiliza para explicar el llanto inconsolable de un bebé durante por lo menos tres horas durante el día y como mínimo tres días a la semana. Aun si tu bebé no llorase durante todo este tiempo, estos episodios pueden ser difíciles para ti. Cuando nada te dé resultado, prueba con los siguientes consejos prácticos


No puedo entender por qué está llorando. ¿Qué debería hacer?

Envuélvelo y acurrúcalo
A los recién nacidos les gusta sentirse tan abrigados y protegidos como lo estaban en el útero, por eso intenta envolver a tu bebé con una cobijita, tenerlo junto a ti en la mochila delantera o sostenerlo contra tu hombro. Pero ten presente que algunos bebés sienten que sus movimientos se vuelven muy restringidos cuando los envuelves o alzas y responden mejor a otras maneras de calmarlo, tales como un movimiento rítmico o un chupón (chupete).

Deja que escuche sonidos rítmicos
Los bebés están acostumbrados al sonido de los latidos del corazón de la madre; por eso a tu pequeño le encanta que lo pongas contra tu pecho. También puedes hacerlo escuchar música suave, cantarle una canción de cuna o incluso ponerlo cerca del sonido rítmico de un ventilador eléctrico o el ruido de fondo de una aspiradora.

Ponlo en movimiento
Algunas veces el simple movimiento de llevar a tu bebé de un sitio a otro será suficiente para calmarlo. Otras veces, puede ser útil que lo muevas acompasadamente en una mecedora o un columpio, lo coloques en su sillita vibradora o lo pongas en su sillita para el auto encima de la secadora mientras esté encendida (las vibraciones de la secadora pueden hacer que su asiento se mueva lo suficiente como para caerse, por eso, ¡asegúrate de permanecer a su lado mientras lo estés haciendo!). También podrías sacarlo a dar vueltas en su carreola (cochecito), o llevarlo a dar un paseo en auto.

Dale masajes
A la mayoría de los bebés les encanta que los toquen, de manera que un masaje podría ser lo que tu bebé necesita para calmarse. No te preocupes si no conoces los movimientos perfectos; mientras que sean suaves y lentos, deberían reconfortarlo. Además, trata de frotarle la espalda o su pancita. Esto lo aliviará si es que está teniendo dolores producidos por gases; éste suele ser el problema en algunos bebés con cólicos.

Déjalo succionar algo
Incluso cuando no tenga hambre, succionar algo puede hacer estabilizar el ritmo cardiaco de un bebé, relajar su estómago y calmar sus agitados brazos y piernas. Ofrécele un chupón o un dedo para que chupe y déjalo que se tranquilice.

Cuídate tú misma
Si bien nunca se murió un bebé de tanto llorar, una criatura que llora puede resultar muy estresante para los nuevos padres. Estás permanentemente privada de dormir y tal vez ya tengas inseguridades acerca de cómo cuidar a este bebé. Las mamás deben lidiar con una mezcla de emociones a causa de los cambios hormonales que están atravesando. El papá quizás no esté seguro del rol que debería cumplir para cuidar al recién nacido o de si alguna vez recuperará la atención de la mamá nuevamente. Si a este escenario se añade un bebé llorando, es normal que muchos padres se sientan abrumados o frustrados.

Si las necesidades de tu bebé ya han sido satisfechas y has tratado de calmarlo pero todavía sigue llorando, es momento de que te ocupes de ti misma para que no te exasperes demasiado:

Pon a tu bebé en un lugar seguro, como su cuna, y déjalo llorar unos minutos.

• Llama a una amiga o familiar y pídele consejo.

• Tómate un tiempo de descanso y pídele a alguien que lo cuide un rato.

• Escucha música tranquila para distraerte.

• Respira hondo varias veces.

• Recuerda que no le pasa nada a tu bebé y que llorar no le hará daño; tal vez simplemente necesite desahogarse.

• Repítete a ti misma: " Esta fase pasará pronto".

• Hagas lo que hagas, no transmitas tu frustración al bebé sacudiéndolo.

Afortunadamente, los bebés (y sus papás) son fuertes y de algún modo logran superar incluso los episodios de llanto más difíciles. No te desanimes y piensa que cuando tu bebé tenga entre 8 y 12 semanas, podrá calmarse más fácilmente y gran parte del llanto cesará.

domingo, 31 de agosto de 2008

Tu primer trimestre de embarazo




Si todo va bien a partir de aquí, esta podría ser tu última semana de espera. ¡Buena suerte! Como la mayoría de las mujeres, probablemente serás más fértil en la mitad de tu ciclo menstrual, más o menos dos semanas después de que te viniera el periodo.

Desde este momento tienes 3 o 4 días en los que te será más fácil concebir.Durante este tiempo, el óvulo maduro baja hasta la trompa de Falopio en espera de que llegue el esperma. Para aumentar las posibilidades de quedarte embarazada, determina la duración de tu ciclo y aprende cómo trabaja la temperatura basal de tu cuerpo y el moco cervical. Ambos pueden ayudarte a detectar el momento ideal para la concepción.

Así que lo fundamental de esta primera semana desde la que se empieza a contar es justamente eso: el momento en el que se produce el embarazo. Aún no sabrás si estás esperando un bebé hasta dos semanas después, y ni siquiera se puede saber con exactitud, en la mayoría de los casos, cuándo se produjo la concepción. Por eso se toma como punto de partida esta semana, porque es en la que más probabilidades hay de que se iniciara la gestación.

Cómo cambia tu vida
Ahora que habéis tomado la gran decisión de ser padres, un montón de sentimientos y pensamientos nuevos aparecen en tu mente. Las futuras mamás deberán hacer una lista de las cosas que van a necesitar y prepararse para los cambios que van a sufrir, para llevar un embarazo lo más relajante y tranquilo posible. Pero los papás también tendrán que aprender y leer sobre el embarazo y el parto, estar listos ante cualquier acontecimiento.

Antes de que te des cuenta de que estás embarazada, el embrión empezará a crecer, sus células se dividirán rápidamente y pasará a ser una masa constituida por más de 100 células llamada cigoto. El huevo continúa dividiéndose a medida que es arrastrado por las trompas de Falopio hacia el útero.

El óvulo fecundado experimenta un proceso de división a medida que baja al útero por las Trompas de Falopio. La célula se divide en 2 durante las primeras 24 horas y al cuarto día es una masa constituida por más de 100 células llamada cigoto. El huevo continúa dividiéndose a medida que es arrastrado por las trompas de Falopio hacia el útero. Cuando llega al útero se llama mórula.

Mientras baja, el útero se ha ido preparando gracias al aumento de los estrógenos y de la progesterona.

Al final de esta semana ya se determina el sexo del bebé. Biológicamente es el hombre quien determina su sexo ya que es el espermatozoide el que tiene en sus cromosomas los genes X (femenino) o Y (masculino), la madre sólo dona el cromosoma X en sus óvulos. Si el padre otorga un cromosoma X, (XX) tendrás una niña; si el espermatozoide tiene un cromosoma Y (XY), tu bebé será un hombrecito.

En este momento tu bebé es un conjunto de células denominado blastocito con una masa de células en el interior que es el embrión en si mismo, rodeada de una cavidad llena de fluido que se convertirá en el líquido amniótico y otro conjunto de células externo que se transformará en la placenta (el órgano a través del cual llega el oxígeno y el alimento al feto)
Cambios en la madre
Si eres regular, durante esta semana te encuentras en el punto medio de tu ciclo menstrual, o sea en la ovulación. Si estás buscando quedarte embarazada trata de comportarte como si lo estuvieras apenas dejes tu método anticonceptivo. Cuida tu alimentación aportándole a tu cuerpo un equilibrado balance de nutrientes, vitaminas y minerales.Deja de fumar y consume ácido fólico todos los días para ayudar a evitar una serie de malformaciones a tu futuro bebé.
Aunque tú todavía no sepas que estás embarazada, tu bebé cumple 1 semana de vida y sigue creciendo y desarrollándose.

El blastocito se implanta en el endometrio y se forma la placenta y el líquido amniótico comienza a juntarse formando el saco. Una vez que se desarrolla la placenta, comienza a producirse la hormona del embarazo hCG (gonadotropina coriónica) cuya función es detener la ovulación y aumentar la producción de estrógeno y progesterona (para impedir que se desprenda el blastocito del útero). Esta hormona es la que reacciona en los tests de embarazo, hacia el final de esta semana ya podrás saber si estás embarazada.

Mientras tanto, el líquido amniótico comienza a juntarse formando la bolsa amniótica, que amortiguará y protegerá al bebé las semanas siguientes. Ahora mismo, el blastocito recibe el oxígeno y sustancias nutritivas (y desecha residuos) por un sistema de circulación primitivo a través de los vasos sanguíneos en su pared uterina. La placenta no estará suficientemente desarrollada para asumir esta tarea hasta el final de próxima semana.

Tu bebé mide 0,1 centímetro y se sigue multiplicando como un loco.

Cambios en la madre
Hacia el final de esta semana puedes manchar un poco, creyéndote que es el comienzo de la regla. En realidad, este sangrado estará producido por el blastocito al rozar en la pared del útero. Es muy ligero y sólo una minoría de mujeres lo sufre.Es posible también que sientas pequeñas molestias abdominales similares a las premenstruales, lo que seguramente te hará pensar que tu período está por llegar, pero no… esta molestia es la que indica que el útero está creciendo. Además, puede que notes sensibilidad en los pechos y más sueño que lo habitual.

Esta semana marca el principio del periodo embrionario. Durante las próximas 6 semanas, los órganos del bebé comenzarán a desarrollarse y funcionar. Por lo tanto, es el tiempo en el que el feto es más vulnerable a cualquier interferencia en su desarrollo.

El embrión está formado como un disco con tres capas de células que originarán posteriormente los diferentes tejidos del cuerpo humano. El disco interno (endodermo), se convertirá en los pulmones, el hígado y el sistema digestivo. El disco medio (mesodermo), constituirá los huesos, músculos, riñones, órganos sexuales y el corazón del bebé. Por último, el disco externo (ectodermo) formará la piel, el cabello, los ojos y el sistema nervioso.

La placenta primitiva también se transforma. Sus células crean túneles para que la sangra fluya a través de ellos llevando las sustancias nutritivas y el oxígeno y expulsando los residuos.

Tu hijo mide aproximadamente 3 milímetros y está completamente adherido a su placenta.

Cómo cambia tu vida
En esta semana ya podrás comprobar con seguridad si estás embarazada o no. Las hormonas que tu bebé está secretando podrían hacerte sentir los primeros síntomas de embarazo esta semana.Fatiga, hormigueo, dolor en los pechos o náuseas, podrían llevarte a creer que tu período comenzará en cualquier momento, porque los primeros síntomas del embarazo se asemejan mucho al síndrome premenstrual.Si tomas cualquier medicación, consulta a tu médico si puedes seguir tomándola y pregúntale todas las dudas que tengas.
Es un buen momento para empezar a tomar vitaminas, ya que las 6 semanas próximas son claves en el desarrollo del feto.
Tu bebé ya está expuesto a lo que ingieres, así que cuida tu alimentación. Debes continuar consumiendo ácido fólico (para evitar malformaciones como espina bífida), proteínas (50% más de las que consumías antes de embarazarte), calcio (interviene en el desarrollo de dientes y huesos del bebé 1.000 mg) y hierro (para evitar anemias).
Poco a poco empezarás a tener síntomas del embarazo, aunque al principio los puedes confundir con las molestias de la menstruación; tus senos se hinchan, tienes dolores abdominales… Hazte un análisis de sangre para asegurarte de si estás embarazada o no.

El embrión crece aun ritmo frenético. Ahora mide como una semilla de sésamo, unos 6 mm de largo, y ya es visible en una ecografía.
En esta semana se empiezan a formar los riñones, el hígado y el sistema nervioso.
También la espina dorsal, la cabeza y el tronco.
Una protuberancia en el centro del embrión se convertirá en el corazón del bebé.
Empieza a tomar forma y se parece a un caballito de mar.
Cambios en la madre
Tus senos empiezan a crecer y pueden estar más sensibles. Puedes tener también un leve dolor de espalda o alguna molestia abdominal, parecida al dolor de ovarios.
Si aún no te has hecho una prueba de embarazo, es tiempo de que te la hagas. Si optas por un test de embarazo casero te recomendamos que lo realices en la mañana, ya que en la primera orina están más concentrados los niveles de la gonadotropina coriónica (hormona del embarazo). Si quieres estar más segura hazte un examen de sangre. Éste no falla y te dirá exactamente de cuántas semanas estás embarazada.
Si aún no has consultado algún profesional te recomendamos que lo hagas cuanto antes, ya que él te mandará hacerte exámenes de sangre para ver que todo esté en orden. Es conveniente hacerlo, para comprobar que no existan posibles infecciones como rubéola, hepatitis B o varicela, que pueden afectar al bebé.
Además te recetará algún suplemento de vitaminas y ácido fólico, fundamentales en esta
primera etapa.Aparte de cuidar tu alimentación, es un buen momento para comenzar una rutina de ejercicios que te ayudarán a desarrollar el tono muscular, la fuerza y la resistencia necesarias para soportar el peso y aguantar los rigores físicos del embarazo y el parto.
El paseo o la natación son las actividades más recomendadas para una embarazada.
Enterarte que estás embarazada es una noticia que te puede llenar de alegría pero al mismo tiempo es probable que tengas dudas y angustias relacionadas con cómo cambiará tu vida y si te la podrás con esta nueva personita que en un comienzo dependerá 100% de ti. No te preocupes, es un sentimiento que nos ha sucedido a todas y se puede enfrentar.
Goza al máximo cada etapa de tu embarazo porque verás como pasa de rápido.

Las células se siguen dividiendo rápidamente y los sistemas de su cuerpo comienzan a tomar forma. Lo más común es que en esta semana comiencen los malestares propios del embarazo y que ya no los confundas con los malestares premenstruales.
En esta semana el embrión ha crecido aproximadamente 6 milímetros. Si pudieras ver a través del útero, te encontrarías una cabeza enorme, manchas oscuras a los lados donde están sus ojos y las ventanas de la nariz que comienzan a tomar forma. Dos hoyos a los lados de su cabeza marcan sus oídos en crecimiento.

Debajo de la apertura que más tarde será la boca de tu bebé, hay pequeños pliegues que desarrollarán su cuello y la mandíbula inferior. Dentro, la lengua y las cuerdas vocales comienzan a formarse.

El cerebro aumenta de tamaño y el corazón ya late a un ritmo de 100 a 130 pulsaciones por minuto -casi dos veces más rápido que el tuyo.

Comienzan a brotarle lo que más adelante serán sus brazos y piernas. Sus manos y pies se parecen a palas y los dedos aún no están separados unos de otros, pero pronto empezarán a distinguirse.
También comienza a construir fibras de músculo y, a mitad de semana, probablemente empezará a mover sus miembros diminutos.La circulación de la sangre también inicia su funcionamiento.
En este período se diferencian los órganos genitales y se desarrollan los intestinos.

Cambios en la madre
Lo más común es que en esta semana comiencen los malestares propios del embarazo y que ya no los confundas con los malestares premenstruales. Sin embargo, no todas las mujeres se sienten mal durante los primeros meses.
Además, cada embarazo es distinto; si has tenido un embarazo anterior es posible que éste sea completamente diferente y que sientas cosas que en el otro no sentiste.
Comienzan los cambios de humor y es muy probable que un día te sientas malhumorada y al siguiente muy feliz. Estos cambios los provocan las hormonas y son normales en este periodo del embarazo.
Pero aparte de las hormonas, tu vida está a punto de cambiar y ¿quién no se sentiría intranquilo y alegre a la vez? Las manchas de sangre son comunes, pero a veces también son un signo de aborto espontáneo. Si las pérdidas son abundantes, acude en seguida al médico.

Tu bebé pesa menos de un gramo y ya tiene unos 2 centímetros de largo. Comienzan las náuseas matutinas; para evitarlas, te recomendamos que hagas muchas comidas pequeñas a lo largo del día y que no te levantes con el estómago vacío.

Las extremidades se desarrollan rápidamente y se parecen a brazos y piernas diminutas pero las manos y los pies son sólo esbozos. Ya tiene articulaciones en los codos y las rodillas.
Aunque aún no lo puedas notar, se mueve y da pequeños saltos todo el rato.
El bebé tiene labios y nariz visibles. Se forman los dientes y el interior de la boca y los oídos siguen en desarrollo.
Los pliegues del párpado cubren parcialmente el iris, que ya tiene color.Se desarrolla el cordón umbilical, que proporciona nutrición y elimina los desechos del bebé.
Además, continúan formándose el tracto digestivo y sus pulmones. También tiene un apéndice y un páncreas, que eventualmente producirá la insulina hormonal para ayudar en la digestión. El hígado ya está ocupado en la producción de glóbulos rojos.
Tu bebé todavía parece que tiene una pequeña cola, que en realidad es una extensión de su columna, que desaparecerá en las próximas semanas. La piel es extremadamente delgada, como de papel y las venas muy visibles.

Cambios en la madre
Esta semana se desarrollará el tapón mucoso que sella el útero con el fin de brindar protección contra las infecciones. Por lo general este tapón se pierde con la dilatación en el trabajo de parto.
Puedes sentirte mareada, especialmente si tienes que estar parada durante mucho tiempo, también experimentar calambres leves en la parte baja del abdomen y secretar manchas de sangre, las que tienden a confundirse con el período menstrual.
Comienzan las náuseas matutinas. Te recomendamos que tengas una caja de galletas en la mesilla de noche y que comas alguna antes de levantarte de la cama para evitarlas. También empezarás a tener que ir al baño más a menudo.Si aún no tienes médico, este es el momento de buscar uno que siga tu embarazo y tu parto.
Los órganos más importantes del bebé ya están formados y su corazón late con fuerza. Su cola embrionaria desaparece y va tomando aspecto humano. También tú notas más cambios en tu cuerpo: los senos aumentan, te sentirás más cansada, crece el volumen de tu sangre, etc.

Tu bebé mide ya 2,5 cm. Todos sus órganos mayores se han formado, aunque no completamente. Su cola embrionaria desaparece.

El corazón late con fuerza, cuando te realicen una ecografía podrás verlo latir rápidamente. Los ojos y las orejas crecen. Hay más desarrollos faciales como la formación de la punta de la nariz, el labio superior y los párpados.

El cerebro está completamente formado y las neuronas empiezan a dividirse formando el sistema nervioso.

Los dedos de manos y pies están comenzando a formarse. Sus manos ahora están dobladas en la muñeca y se encuentran sobre su corazón.
Los brazos crecen y los pies parecen excesivamente largos.

Los genitales externos todavía no se han desarrollado lo bastante para revelar si es niño o niña.

Cambios en la madre
Es normal que te sientas más cansada, sensible e irritable. En un principio estos cambios alteran un poco el entorno familiar, pero a medida que transcurren las semanas van desapareciendo, o al menos, se hacen más predecibles.
Los senos crecen más y la aureola se torna más oscura. Puede que desarrolles pequeños nódulos más conocidos como tubérculos de Montgomery. Desde el comienzo preocúpate de llevar un buen sujetador.
Aún no has ganado mucho peso, aunque ya empezarás a notar que tu cintura se ensancha y que la ropa muy ajustada te entra peor. Menos obvio es el aumento de tu volumen de sangre. Hacia el final del embarazo tendrás entre un 40 y un 50% más de sangre para satisfacer las exigencias del bebé.
Al aumentar el volumen de tu sangre, crecerá tu necesidad de hierro. Toma complejos vitamínicos para no sufrir anemia.
También es frecuente tener problemas a la hora de conciliar el sueño, sobre todo si estás incómoda o te tienes que levantar a menudo al baño. Intenta dormir 9 horas y, si es posible, echarte una pequeña siesta.

El bebé mide ya unos 3,8 cm y cada vez adquiere más forma humana, aunque la cabeza es inmensa en relación con el cuerpo. Tiene períodos de sueño y despertar. Tú puedes comenzar a tener problemas estomacales: acidez, estreñimiento, gases, etc.

Sus dedos se desarrollan formándose las huellas digitales. Tu futuro hijo puede cerrar la mano. Todas las articulaciones -sus hombros, codos, muñecas, rodillas y tobillos- trabajan, permitiendo a tu bebé mover sus miembros.

Sus párpados se han cerrado y no se abrirán hasta 27 semanas después.
Los lóbulos de la oreja ya se han formado y hacia el final de la semana las funciones de su oído estarán completas.

Su labio superior está totalmente formado y su boca, nariz, y las ventanas de la nariz van cambiando.

El corazón ya está dividido en 4 partes (las 2 aurículas y los 2 ventrículos) y comienzan a desarrollarse las válvulas.
Los órganos sexuales externos ya están formados pero aún no son visibles.

Cambios en la madre
Quizás sientas acidez estomacal y estreñimiento. También puedes sentirte hinchada y con gases. Esto sucede porque los alimentos se mueven más lentamente por los intestinos durante el embarazo porque las dosis principales de progesterona que tu cuerpo produce relajan el tejido de músculo liso en todas las partes de tu cuerpo, y esto incluye su extensión gastrointestinal. Aumenta la cantidad de fibra para evitarlo y bebe mucho agua.
A causa de las hormonas del embarazo puedes presentar más flujo vaginal. Esto es normal siempre y cuando no haya picazón ni dolor.
Los cambios bruscos de humor son más comunes ahora; es absolutamente normal sentirse o bien eufórico o bien aterrorizado ante la idea de ser madre. A pesar de que es probable que todavía no notes físicamente tu embarazo, cada día tomas más conciencia de que serás madre. Empezarás a fijarte en los bebés que están a tu lado. Verás como en la calle o en el supermercado aparecerán muchos niños y mujeres embarazadas.
Si tienes más de 35 años o una historia familiar de enfermedades genéticas, este es el momento de pensar si quieres hacerte alguna prueba especial para descartar posibles anomalías, como la amniocentesis o el estudio de vellosidades coriónicas, que se hacen entre la 10ª y la 12ª semana.

Tu bebé mide unos 5 cm de largo y pesa aproximadamente 7 gramos. Esta semana marca el final del periodo embrionario por lo que ya es un feto y ha completado la parte más importante de su desarrollo.

Los tejidos y órganos de su cuerpo maduran rápidamente. Sus órganos vitales -el hígado, el riñón, los intestinos, el cerebro y los pulmones- están ya colocados y comienzan a funcionar (aunque sigan desarrollándose durante todo el embarazo).

Su hígado continúa creando células de sangre y el saco que antes suministraba estas células comienza a desaparecer.

Escucha ruidos y mueve brazos y piernas.

El crecimiento del cerebro aumenta rápidamente. Aproximadamente 250.000 nuevas neuronas se producen cada minuto.

Si vas a tener un niño, esta semana sus testículos comenzarán a producir la hormona masculina: la testosterona. En las próximas 3 semanas la longitud del bebé va a crecer más del doble.

Su cabeza es proporcionalmente más pequeña ahora que hace unas semanas, pero todavía es casi la mitad de la longitud de su cuerpo. Su frente temporalmente se hincha por el desarrollo del cerebro y es muy prominente, aunque más tarde retrocederá para darle un aspecto más humano.

Cada día, más detalles minuciosos -incluyendo las uñas diminutas tanto de la mano como del pie y el pelo de pelusa de melocotón- comienzan a aparecer en su cuerpo. Sus dedos están ahora completamente separados. Sus piernas se alargan y sus pies pueden ser bastante grandes.

Si pudieras echar una miradita a tu bebé, serías capaz de ver claramente el contorno de su espina dorsal por su piel delgada como de pergamino. Los nervios espinales comienzan a estirarse en su médula espinal.
Cambios en la madre
Tu útero tiene el tamaño de una naranja aunque no se note todavía, es el doble de grande que antes de quedarte embarazada. La placenta comienza a producir progesterona y es posible que te salgan algunas espinillas o te aumente el vello.
¿Tienes más hambre? Tu cuerpo está trabajando "a mil", es por esto que quizás sientas que tienes más ganas de comer que lo habitual. Cuando se está hay que aumentar el consumo calórico diario en aproximadamente 300 calorías para satisfacer las necesidades del niño en desarrollo y afrontar los cambios que experimenta nuestro cuerpo. Pero ¡ojo!, que lo ideal es que estas calorías extras provengan de alimentos ricos en minerales y vitaminas y no de grasas o dulces.En su siguiente visita prenatal, puedes ser capaz de oír el latido del corazón de tu bebé con la ayuda de un Doppler.
No dejes de realizar alguna actividad física, te ayudará a estar en forma y más fuerte. Pasear o nadar son ejercicios muy recomendables para una embarazada.

A partir de esta semana y hasta la semana 20ª, tu bebé crecerá de forma acelerada. Las náuseas matutinas deberían comenzar a desaparecer con la llegada del segundo trimestre. Es importante que no engordes demasiado, según tu peso antes de quedarte embarazada, deberás aumentar más o menos kilos.

Su cabeza es más o menos la mitad de su longitud total. Los intestinos están creciendo y colocándose en posición. La glándula tiroidea, el páncreas y la vesícula están comenzando a funcionar a fin de preparar al bebé para digerir alimentos después de nacer.

Su piel es todavía transparente, permitiendo a que se vean muchos de sus vasos sanguíneos. Algunos de sus huesos comienzan a endurecerse. Sus dedos ya están totalmente separados y pronto será capaz de abrir y cerrar sus puños.

Ya da patadas y se estira, sus movimientos son fluidos. Estos movimientos aumentarán a la vez que su cuerpo crezca.Como su diafragma se ha desarrollado, puede comenzar a hipar, aunque tú aún no lo notes hasta la semana 16ª o 20ª.

Cambios en la madre
Cualquier molestia matinal que puedes haber tenido hasta ahora, debería comenzar a desaparecer, ya que con la llegada del segundo trimestre, llegará el periodo más tranquilo de la gestación. La cantidad de sangre que circula por tu cuerpo sigue aumentando.
Es posible que tu respirar sea más rápido y que traspires más de lo usual debido a la sangre extra en tu sistema.
Puede que hayas notado que se te ha agudizado el olfato y que produces más saliva, a veces con un sabor un poco metálico. Pueden ser cambios molestos pero no debes preocuparte por ellos.
Es importante que tengas cuidado con el peso.
Una mujer embarazada suele aumentar aproximadamente entre 1 y 2,5 kilos durante el primer trimestre, 6,5 kilos durante el segundo y 5,5 kilos durante el último trimestre.Sin embargo estos aumentos dependen también de cuál era tu peso antes de concebir.Si éste era normal, debes subir entre 9 y 15 kilos. Si el peso era bajo, deberías aumentar entre 13 y 18 kilos. Por el contrario, si estás con sobrepeso podrás aumentar un máximo de 9 kilos.

La carita de tu bebé comienza a formarse y ya podrás ver su perfil. Sus neuronas han estado multiplicándose rápidamente y se forman los nervios neurológicos. Tu útero ha crecido bastante y comienza a elevarse y a sobresalir.

Tu bebé mide cerca de 6,3 cm largo y pesa unos 14 gramos. La cabeza empieza a redondearse y la cara se forma completamente (ya se puede ver su perfil). Sus ojos, que al principio estaban a los lados de la cabeza, se han acercado sobre la cara y sus oídos están cerca de sus posiciones, a lados.

Sus neuronas han estado multiplicándose rápidamente y se forman los nervios neurológicos del cerebro.

El bebé puede haber adquirido más reflejos, incluyendo la capacidad de chupar e incluso se retorcerá si pinchas tu abdomen, aunque todavía no seas capaz de sentir su movimiento hasta dentro de varias semanas.Los dedos también se forman y las uñas tanto de manos como de pies comienzan a crecer.
El feto comienza a alimentarse en un 100% a través del cordón umbilical y la placenta. Se produce también la primera orina del bebé que será eliminada a través del saco amniótico.

Cambios en la madre
Tu útero ha crecido bastante y está comenzando a elevarse sobre el hueso pélvico por lo que la tripa empieza a sobresalir. El aumento del volumen sanguíneo, sumado a la hormona del embarazo, hace que tu piel luzca más brillante y tersa.
También es posible que ya no necesites orinar con tanta frecuencia. Sin embargo, esto volverá a suceder durante el tercer trimestre, cuando el peso de tu bebé haga presión contra la vejiga.
En este periodo aparecen los ardores de estómago, tanto por los cambios físicos como por los hormonales. Evita las comidas muy picantes y las grasas.
Puede que hasta el momento te hayas sentido un poco más cansada y con sueño, sin embargo a partir de esta semana deberías sentirte con más energías. Si es así disfruta de una buena caminata o nada un rato.