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martes, 31 de enero de 2012

DECLARACIÓN SOBRE EL LLANTO DE LOS BEBES

"Cuando un recién nacido aprende en una sala de nido que es inútil gritar... está sufriendo su primera experiencia de sumisión". (Michel Odent)


Hombres y mujeres, científicas y profesionales que trabajamos en distintos campos de la vida y del conocimiento, madres y padres preocupados por el mundo en el que nuestros hijos e hijas van a crecer, hemos creído necesario hacer la siguiente declaración: 

Es cierto que es frecuente que los bebés de nuestra sociedad Occidental lloren, pero no es cierto que 'sea normal'. 
Los bebés lloran siempre por algo que les produce malestar: sueño, miedo, hambre, o el más frecuente, y que suele ser causa de los anteriores, la falta del contacto físico con su madre u otras personas del entorno afectivo. 

El llanto es un mecanismo que los bebés tienen para hacernos llegar su sensación de malestar, sea cual sea la razón del mismo; en sus expectativas, en su continuo filogenético no está previsto que ese llanto no sea atendido, pues no tienen otro medio de avisar sobre el malestar que sienten ni pueden por sí mismos tomar las medidas para solventarlo.
El cuerpo del bebé recién nacido está diseñado para tener en el regazo materno todo cuanto necesita, para sobrevivir y para sentirse bien: alimento, calor, apego; por esta razón no tiene noción de la espera, ya que estando en el lugar que le corresponde, tiene a su alcance todo cuanto necesita; el bebé criado en el cuerpo a cuerpo con la madre desconoce la sensación de necesidad, de hambre, de frío, de soledad, y no llora nunca.Como dice la norteamericana Jean Liedloff, en su obra The Continuum Concept (El Concepto de Continuum), el lugar del bebé no es la cuna ni la sillita ni el cochecito, sino el regazo humano. Esto es cierto durante el primer año de vida; y los dos primeros meses de forma casi exclusiva (por eso la antigua famosa 'cuarentena' de las recién paridas); luego, los regazos de otros cuerpos del entorno pueden ser sustitutivos algunos ratos. El propio desarrollo del bebé indica el fin del periodo simbiótico: cuando se termina la osificación y el bebé empieza a andar: entonces empieza poco a poco a hacerse autónomo y a deshacerse el estado simbiótico.

La verdad es obvia, sencilla y evidente.
El bebé lactante toma la leche idónea para su sistema digestivo y además puede regular su composición con la duración de las tetadas, con lo cual el bebé criado en el regazo de la madre no suele tener problemas digestivos. 

Cuando la criatura llora y no se le atiende, llora con más y más desesperación porque está sufriendo. Hay psicólogos que aseguran que cuando se deja sin atender el llanto de un bebé más de tres minutos, algo profundo se quiebra en la integridad de la criatura, así como la confianza en su entorno. 

Las madres y los padres, aunque nos han educado en la creencia de que 'es normal que los niños lloren' y que 'hay que dejarles llorar para que se acostumbren', y por ello estamos especialmente insensibilizadas para que su llanto no nos afecte, a veces no somos capaces de tolerarlo. Como es natural si estamos un poco cerca de ellos, sentimos su sufrimiento y lo sentimos como un sufrimiento propio. Se nos revuelven las entrañas y no podemos consentir su dolor. No estamos del todo deshumanizadas. Por eso los métodos conductistas proponen ir poco a poco, para cada día aguantar un poquito más ese sufrimiento mutuo. Esto tiene un nombre común, que es la ‘administración de la tortura', pues es una verdadera tortura la que infligimos a los bebés cuando hacemos esto, y nos infligimos a nosotras mismas, por mucho que se disfrace de norma pedagógica o pediátrica. 

Varios científicos estadounidenses y canadiense (biólogos, neurólogos, psiquiatras, etc.), en la década de los noventa, realizaron diferentes investigaciones de gran importancia en relación a la etapa primal de la vida humana; demostraron que el roce piel con piel, cuerpo a cuerpo, del bebé con su madre y demás allegados, produce unos moduladores químicos necesarios para la formación de las neuronas y del sistema inmunológico; en fin, que la carencia de afecto corporal trastorna el desarrollo normal de las criaturas humanas. Por eso los bebés, cuando se les deja dormir sol@sen sus cunas, lloran reclamando lo que su naturaleza sabe que les pertenece. 

En Occidente se ha creado en los últimos 50 años una cultura y unos hábitos, impulsados por las multinacionales del sector, que elimina este cuerpo a cuerpo de la madre con la criatura y deshumaniza la crianza: al sustituir la piel por el plástico y la leche humana por la leche artificial, se separa más y más a la criatura de su madre. Incluso se han fabricado modelos de walkyes talkys especiales para escuchar al bebé desde habitaciones alejadas de la suya. El desarrollo industrial y tecnológico no se ha puesto al servicio de las pequeñas criaturas humanas, llegando la robotización de las funciones maternas a extremos insospechados. 

Simultáneamente a esta cultura de la crianza de los bebés, se medicaliza cada vez más la maternidad de las mujeres; lo que tendría que ser una etapa gozosa de nuestra vida sexual, se convierte en una penosa enfermedad. Entregadas a los protocolos médicos, las mujeres adormecemos la sensibilidad y el contacto con nuestros cuerpos, y nos perdemos una parte de nuestra sexualidad: el placer de la gestación, del parto y de la exterogestación, lactancia incluida. Paralelamente las mujeres hemos accedido a un mundo laboral y profesional masculino, hecho por los hombres y para los hombres, y que por tanto excluye la maternidad; por eso la maternidad en la sociedad industrializada ha quedado encerrada en el ámbito privado y doméstico. Sin embargo, durante milenios la mujer ha realizado sus tareas y sus actividades con sus criaturas colgadas de sus cuerpos, como todavía sucede en las sociedades no occidentalizadas. La imagen de la mujer con su criatura tiene que volver a los escenarios públicos, laborales y profesionales, so pena de destruir el futuro del desarrollo humano. 

A corto plazo parece que el modelo de crianza robotizado no es dañino, que no pasa nada, que las criaturas sobreviven; pero científicos como Michel Odent , apoyándose en diversos estudios epidemiológicos, han demostrado la relación directa entre diferentes aspectos de esta robotización y enfermedades que sobrevienen en la edad adulta. Por otro lado, la violencia creciente en todos los ámbitos tanto públicos como privados, como han demostrado los estudios de la psicóloga suizo-alemana Alice Miller (1980) y del neurofisiólogo estadounidense James W. Prescott (1975), por citar sólo dos nombres, también procede del mal trato y de la falta de placer corporal en la etapa primera de la vida humana. También hay estudios que demuestran la correlación entre la adicción a las drogas y los trastornos mentales, con agresiones y abandonos sufridos en la etapa primal. Por eso los bebés lloran cuando les falta lo que se les quita ; ella@s saben lo que necesitan, lo que les correspondería en ese momento de sus vidas. 

Deberíamos sentir un profundo respeto y reconocimiento hacia el llanto de los bebés, y pensar humildemente que no lloran porque sí, o mucho menos, porque son malos. Ellas y ellos nos enseñan lo que estamos haciendo mal. 

También deberíamos reconocer lo que sentimos en nuestras entrañas cuando un bebé llora; porque pueden confundir la mente, pero es más difícil confundir la percepción visceral. El sitio del bebé es nuestro regazo: en esta cuestión, el bebé y nuestras entrañas están de acuerdo, y ambos tienen sus razones. 

No es cierto que el co-lecho (la práctica de que los bebés duerman con sus padres) sea un factor de riesgo para el fenómeno conocido como ‘muerte súbita'. Según The Foundation for the Study of Infant Deaths, la mayoría de los fallecimientos por ‘muerte súbita' se producen en la cuna. Estadísticamente, por lo tanto, es más seguro para el bebé dormir en la cama con su madre y su padre que dormir solo, excepto si éstos son alcohólicos o drogadictos o excesivamente obesos. 

Por todo lo que hemos expuesto, queremos expresar nuestra gran preocupación ante la difusión del método propuesto por el neurólogo E. Estivill en su libro Duérmete Niño (basado a su vez en el método Ferber divulgado en Estados Unidos), para fomentar y ejercitar la tolerancia de las madres y los padres al llanto de sus bebés; se trata de un conductismo especialmente radical y especialmente nocivo teniendo en cuenta que el bebé está aún en una etapa de formación. No es un método para tratar los trastornos del sueño, como a veces se presenta, sino para someter la vida humana en su más temprana edad. Las gravísimas consecuencias de este método, han empezado ya a ponerse de manifiesto. 

Necesitamos una cultura y una ciencia para una crianza acorde con nuestra naturaleza humana, porque no somos robots, sino seres humanos que sentimos y nos estremecemos cuando nos falta el cuerpo a cuerpo con nuestros mayores. Para contribuir a ello, para que tu hijo o tu hija deje de sufrir YA, y si te sientes mal cuando escuchas llorar a tu bebé, hazte caso, cógele en brazos para sentirle y sentir lo que está pidiendo; posiblemente sólo sea eso lo que quiere y necesita, el contacto con tu cuerpo. No se lo niegues.






miércoles, 18 de enero de 2012

Mamá, no me dejes llorar


Mamá, no me dejes llorar.


Mamá, cuando lloro, lo paso mal,
me duele el corazón,
me siento solo,
me siento triste,
necesito tu consuelo,
necesito tu comprensión
necesito tu cariño,
necesito tu Amor.

Mamá, no me dejes llorar,
lloro porque tengo una razón,
lloro porque tengo miedo,
lloro porque no comprendo algunas cosas,
lloro porque siento frustración,
lloro porque necesito que me apoyes,
lloro porque necesito que me abraces,
lloro porque necesito que me quieras,
lloro porque necesito tu Amor.

Mamá, no me dejes llorar,
dame tu consuelo,
dame tu cariño,
dame tu respeto,
dame tu Amor.

Si querías que naciera,
¿por qué dejarme llorar?
Si dices amarme,
¿por qué dejarme sufrir?

Mamá, no me dejes llorar,
llorar me hace daño,
llorar me causa dolor,
llorar me daña el corazón,
llorar me aparta de tu Amor.

Mamá, no me dejes llorar,
sólo,
ponte en mi lugar.
Si estás triste,
¿te ayuda el consuelo?
Si te duele algo,
¿te alivian los abrazos?
Si te sientes frustrada,
¿necesitas comprensión?
Si estás sola,
¿necesitas Amor?

Mamá, no me dejes llorar,
dame tu consuelo,
dame tu cariño,
dame tu respeto,
dame tu Amor.
Texto: Elena Mayorga

domingo, 25 de septiembre de 2011

El por qué de no dejar llorar a tu bebé...

El bebé y el descubrimiento de la muerte: si estás solo, estás muerto.


"Este me parece un tema del que merece hablar ahora: el abandono. Los bebés sienten que si sus padres no están a su lado, especialmente en la noche o en lugares o con personas extrañas, estén en grave riesgo de muerte. Sus cerebros no han aprendido sobre el mundo, solamente tienen como herramientas para sobrevivir sus instintos. Y el pequeño e indefenso bebé humano, nacido incapaz hasta de moverse de un sitio a otro por si mismo, hasta incluso de agarrarse al pelaje de su madre, tiene unas instrucciones en su código genético que son las que precisamente nos han permitido sobrevivir como especie.

Las instrucciones son muy sencillas: si estás solo, estás muerto: Grita para que vengan a salvarte. Y claro que gritan, pero no para manipular a sus padres, sino para que vengan a salvarlos.


Los bebés humanos no saben que vivimos en casas seguras y que ya no rondan los tigres dientes de sable. Genéticamente son los mismos niños de la Prehistoria. Un bebé solo en la noche estaba muerto, los depredadores estaban dispuestos a comérselo o sencillamente, moriría de frio o hambre. Están programados para sobrevivir en esas peligrosas circunstancias. Y por eso sienten miedo cuando están solos, tienen que gritar y llamarnos, en sus mentes todavía existen los tigres dientes de sable y el frío del bosque.

Por eso los bebés lloran y gritan, incluso hasta el agotamiento, cuando los dejamos en brazos de alguien a quien no conocen o los dejamos solos en una habitación, y sobre todo cuando los dejamos solos en su cuna en la noche. Piensan, o mejor dicho, sienten que van a morir y lloran desesperados para que volvamos a salvarlos.

Hoy sabemos el daño que puede hacer el miedo en el cerebro infantil, por eso, aunque pudieran decirnos que, al final, se dan cuenta de que no les pasará nada malo y se acostumbran, hacerles eso es cruel y hasta contraproducente. Nadie quiere hacerle daño a sus hijos o hacerles pasar terror, por eso, hacerles pensar que pueden morir a los bebés no es una buena práctica de crianza y, seguro, que cuando los padres lo saben, cambian a otros métodos más respetuosos con el sueño infantil. No queremos que los bebés piensen que van a morir antes de tiempo, ¿verdad?"  Autor: Mireia Long

martes, 2 de septiembre de 2008

Cólicos


Mi bebé llora todo el tiempo. ¿Podría tener cólico?
Es posible. La palabra cólico es un término que se usa para describir el llanto incontrolable de un bebé, que por lo demás goza de buena salud. Si tu bebé tiene menos de 5 meses y llora durante más de tres horas consecutivas, durante tres o más días a la semana, por lo menos por tres semanas, y no hay ninguna explicación médica para su estado de nerviosismo, es probable que se trate de cólico. El cólico no es una enfermedad y no le hará daño a tu bebé a largo plazo, pero resulta difícil de sobrelevar, tanto para los bebés como para los papás.


¿Cuáles son las señales que indican que mi bebé podría tener cólico?
El cólico suele manifestarse cuando un bebé tiene entre 2 y 3 semanas de edad (o entre 2 y 3 semanas después de la fecha prevista para el parto, si es un bebé prematuro). Mientras que los bebés normalmente lloran cuando están mojados, hambrientos, asustados o cansados, un bebé que padece cólico llora inconsolable y excesivamente, a menudo a la misma hora cada día, que suele ser con frecuencia hacia el final de la tarde o por la noche. Si tu bebé tiene cólico, su pancita puede verse hinchada. Quizás notes que parece estar incómodo, y estira o levanta las piernas y suelta gases mientras llora.

¿Cuánto durará?
Por suerte, después de la tempestad viene la calma. El cólico suele intensificarse alrededor de las 6 semanas, y mejora notablemente entre los 3 y los 4 meses. Para cuando cumpla los 5 meses, tu bebé debería haberlo superado. Eso implica que quizás tengas por delante bastantes meses de "tempestad". Durante este tiempo, trata de consolar a tu bebé lo mejor que puedas y pide ayuda si la necesitas. Cuidar de un bebé que padece cólico es muy estresante, y necesitas descansar de vez en cuando para mantenerte en tu sano juicio. Pídele a tu pareja, a un familiar o a una amiga que te cuide al niño mientras vas a dar un paseo, o desahógate con un buen llanto si es que eso te ayuda a disminuir la tensión.


¿Por qué algunos bebés tienen cólico?
El cólico es uno de los grandes misterios de la vida de un bebé. Alrededor del 20 por ciento de los bebés sufren de cólico. Puede ocurrir independientemente de si son o no primogénitos, de si son niños o niñas y de si se los alimenta con leche materna o con leche de fórmula. Nadie sabe por qué algunos bebés son más propensos que otros, pero las teorías abundan, y es muy posible que esta propensión se deba a más de una causa. Tu bebé puede tener cólico porque su sistema digestivo es un poco inmaduro o sensible. (De hecho, la palabra cólico proviene del griego, kolikos, cuya traducción aproximada sería "colon".) El aparato digestivo de un recién nacido contiene muy pocas de las enzimas o jugos digestivos que se necesitan para digerir los alimentos, por eso el procesamiento de las proteínas de la leche materna o de la leche de fórmula puede dar lugar a gases molestos. El hecho en sí de llorar desconsoladamente puede hacer que tu bebé trague mucho aire, lo cual también puede producirle gases. Si tu bebé padece cólico debido a problemas de estómago, quizás notes que sus síntomas empeoran después de comer o de antes de ir de vientre. Algunos especialistas creen que los episodios largos de llanto debido al cólico, constituyen una liberación física para los bebés que se sienten demasiado tensos. Quizás tu bebé se siente abrumado con facilidad si es sensible por naturaleza, por ejemplo, o si se está recuperando de un parto difícil, o si nació antes de tiempo y su sistema nervioso aún se está desarrollando. Cuando llega la noche, estos bebés están agotados de tanto mirar, escuchar o experimentar sensaciones nuevas y comienzan a llorar para desahogarse. Si fumaste durante el embarazo o fumas ahora, tu bebé tiene el doble de posibilidades padecer cólico (aunque este riesgo se reduce si lo estás amamantando).


¿Debo llevar a mi bebé al doctor si creo que padece cólico?
Sí, es una buena idea hablar con el doctor sobre el llanto de tu bebé. Puede descartar otras posibles causas, como una infección urinaria o intestinal, y ayudarte a decidir la mejor forma de afrontar el cólico. Y si tu bebé tiene otros síntomas, como fiebre, vómitos o sangre en las heces, llama al doctor inmediatamente. Esto síntomas no se deben al cólico.


Dicen que la dieta de la mamá puede producir cólicos si el bebé se alimenta con leche materna. ¿Es cierto?
De vez en cuando, los bebés que toman leche materna parecen sufrir de cólico a causa de algún alimento en la dieta de la madre. Hay mucha controversia sobre qué alimentos resultan problemáticos, pero los productos lácteos son uno de los principales sospechosos. Si estás amamantando, trata de reducir la leche, el queso y el yogur durante un par de semanas para ver si hay algún cambio (la proteína de la leche de vaca puede permanecer en la leche materna hasta dos semanas, así que este experimento dietético requiere un poco de paciencia). Algunos lactantes se ven afectados si la mamá come alimentos muy condimentados, productos elaborados con trigo, frutas secas, fresas, verduras crucíferas (tales como col o repollo, brócoli y coliflor), ajo, cafeína y alcohol. Para detectar si alguno de estos alimentos está afectando a tu bebé, evítalos todos durante algunos días. Si tu bebé se pone mejor, reincorpora un alimento solamente y después de unos días incorpora otro, hasta volver a incorporarlos todos en tu dieta. Si tu bebé empieza a mostrarse molesto nuevamente después de que empieces a comer un determinado alimento, habrás descubierto la causa del cólico. Deberás abstenerte de dicho alimento hasta que el bebé supere su sensibilidad, lo cual probablemente ocurra alrededor de los 3 meses. Eliminar el café o cualquier otro alimento por algunos meses es un pequeño precio a pagar a cambio de un bebé contento.


¿Puede una determinada leche de fórmula causar cólico?
Normalmente no. Pero si alimentas a tu bebé con leche de fórmula y padece cólico, puede preguntarle a tu doctor si deberías cambiarla por una fórmula que no contenga la proteína de la leche de vaca, por si acaso


Si tu bebé padece cólico y necesitas ayuda, encontrarás 21 estrategias para calmarle:

21 estrategias para calmar a un bebé que padece cólico

Puede llevarte un tiempo descubrir la mejor forma de calmar a tu bebé, porque lo que funciona con un niño no funciona con otro. Pero hay algunas estrategias que te serán útiles. Unas te funcionarán mejor si tu bebé tiene problemas digestivos, y las otras son más efectivas si lo que necesita es relajarse y sentirse seguro.

Revisa su biberón

Si alimentas a tu bebé con un biberón, es importante que te asegures de que el biberón que usa no está contribuyendo a que trague demasiado aire. Cuanto más aire trague mientras se alimenta, más probable es que tenga problemas estomacales.

El agujero de la tetina no debe ser demasiado pequeño, porque esto podría frustrarle y hacerle tragar con más ansiedad, ni demasiado grande, porque el líquido podría bajar en cantidades excesivas.

Algunos biberones están especialmente diseñados para reducir la toma de aire. Unos tienen una forma curvada, mientras que otros tienen unos filtros o forros interiores, que previenen la formación de burbujas de aire en el líquido y hacen que la tetina no se colapse.

Mantén a tu bebé erguido mientras lo alimentas.

Trata de mantener a tu bebé más derechito cuando lo alimentes para que la fórmula o la leche materna bajen más directamente a su pancita. Si está acurrucado o doblado hacia delante, hay más posibilidades de que se cuele algo de aire junto a la leche.

Elimina las comidas ansiosas.

Dale de comer a tu bebé antes de que tenga mucha hambre. Si está llorando a gritos porque está muy hambriento, es más probable que trague aire junto con la leche. Trata de darle de comer en un ambiente tranquilo: baja las luces, pon música relajada y pídele a sus hermanos que no hagan mucho ruido (la esperanza es lo último que se pierde).

Hazle eructar a menudo.

Los eructos eliminan las burbujas de aire que están atrapadas en la pancita de tu bebé. No esperes hasta que haya terminado de comer para sacarle el aire. Trata de hacerlo eructar cuando cambies de pecho si lo estás amamantando, o cada pocos minutos si lo alimentas con biberón.

Adapta tu dieta si estás amamantando.

Si crees que tu bebé puede ser sensible a algo que tú comes y que pasa a tu leche, prueba a eliminar los productos lácteos (leche, queso, yogur) durante un par de semanas, que es el tiempo que tarda la proteína de la leche de vaca en desaparecer de tu leche.

Si esto no te da resultado, puedes comprobar si las comidas picantes, los productos elaborados con trigo, las frutas secas, fresas, verduras tales como col o repollo, brócoli y coliflor, ajo, cafeína y alcohol tienen algún efecto. Para detectar si alguno de estos alimentos está afectando a tu bebé, evítalos todos durante algunos días. Si tu bebé se pone mejor, reincorpora un alimento solamente y después de unos días incorpora otro. Si tu bebé empieza a mostrarse molesto nuevamente después de que empieces a comer un determinado alimento, habrás descubierto la causa del cólico. Este proceso puede llevar algún tiempo, pero si elimina los episodios de llanto prolongado de tu bebé, merece la pena.
Pregunta si puedes cambiar la fórmula.

La leche de fórmula no suele causar cólico, pero si tu bebé lo padece, vale la pena probar con un cambio de marca. Pregúntale a tu doctor si puedes usar una fórmula que no contenga la proteína presente en la leche de vaca.

Prepara un remedio natural.

Los padres han tratado el cólico de sus bebés durante generaciones con remedios naturales como tés de hierbas suaves (especialmente, hinojo, eneldo, anís, menta, y manzanilla). Tienes que tener mucho cuidado con las dosis, así que consulta primero con un herborista de confianza y habla siempre con el doctor de tu bebé. Algunas mamás aseguran que cuando ellas beben estos tés, su bebé se mejora.

Prueba un medicamento de venta sin receta

Muchos padres han tenido suerte dando a sus bebés gripe water (que es una agua medicinal preparada con hierbas y bicarbonato). O quizás quieras probar gotas contra los gases, si es que los gases son lo que están molestando a tu bebé. Asegúrate de comprar gotas específicamente preparadas para bebés y, como hay que hacer siempre, habla con tu doctor antes de usar cualquiera de estas dos cosas.

Dale un masaje a tu bebé

Un masaje suave en la pancita puede ayudar a que salga el gas o, por lo menos, puede hacer que el estómago de su bebé y su estado de ánimo mejoren. También puedes poner a tu bebé boca abajo sobre tus rodillas y frotarle la espalda. A veces esto ayuda a relajar la presión excesiva que siente en el estómago.

Usa una bolsa (tibia) de agua caliente.

A algunos bebés les gusta la sensación de una bolsa de agua tibia sobre el estómago. Llena una bolsa de agua caliente con agua tibia y envuélvela en una toalla. Ponla sobre tu estómago y echa a tu bebé encima tuyo. Ten mucho cuidado de que el agua no esté demasiado caliente. Lo que a ti te parece tibio puede ser demasiado caliente para la sensible piel de un bebé.

Haz ruido.

A los bebés les gustan los sonidos que les recuerdan el rítmico latido de tu corazón y los ruidos que oían en tu vientre. A lo mejor tu bebé se siente mejor si pones su sillita cerca de la secadora en funcionamiento o metido en una mochila frontal mientras tú pasas la aspiradora. O quizás se calme si enciendes el extractor de aire de la cocina.

Haz música.

Cántale a tu bebé o pon un disco de canciones de cuna o de música suave. Incluso puedes encontrar discos que reproducen los relajantes sonidos de un útero materno. ¡Por otra parte, algunos padres dicen que sus bebés prefieren el rock!

Muévelo.

A los bebés les tranquiliza moverse suavemente, así que usa una mecedora, un columpio de bebé o un asiento vibrador. También le puede gustar pasear por la casa metido en una mochila frontal o una cangurera. Posiblemente prefiera estar bastante alto, cerca de tu pecho y del latido de tu corazón. Da suaves rebotes arriba y abajo en esta posición, mientras mantienes a tu bebé bien agarrado.

Pasea en auto.

Muchos padres cuentan que un paseo en auto, con su movimiento, ruido y vibración, es santo remedio para el cólico. Pon a tu bebé en su asiento del auto y sal a manejar para ver si el paseo alivia tu bebé.

Prueba a cambiar de ambiente.

Si estás adentro, sal a dar un paseo, sea con tu bebé en la carreola (cochecito), la cangurera o una mochila frontal. Ver, oler y oír cosas nuevas puede distraer a tu bebé y quizás se quede dormido. Por otro lado, si has estado toda la mañana afuera con tu bebé, quizás necesita un rato tranquilo en casa.

¡Silencio!

Aunque a algunos bebés les reconforta el movimiento, el ruido y la actividad, otros necesitan menos estímulos y responden mejor al silencio, la quietud y la oscuridad.

Envuélvelo.

Piensa en lo apretadito que estaba tu bebé en el útero antes de nacer, y te harás a la idea de lo grande que el mundo puede parecerle ahora. Envolver a un bebé apretadito en una manta ligera o una sábana, puede hacerle sentir más seguro. Puedes envolverlo durante las comidas si le cuesta concentrarse en comer, o justo antes de que empiece su periodo habitual de cólico y llantos, o antes de ponerlo a dormir.

No solamente puede ayudarlo a dormirse, sino también a permanecer dormido. Los investigadores han descubierto que los bebés que están envueltos duermen más profundamente que los que no los están. Esto es porque como los bebés se estremecen y menean durante el sueño, sus propios movimientos pueden despertarlos.

Es fácil aprender a envolver a un bebé así, pero si no te sale, puedes invertir en una mantita especial para hacerlo.

Aromatiza el ambiente.

Algunos bebés responden bien a los olores. La aromaterapia cuenta con fómulas especificas de aceites esenciales para una variedad de problemas y condiciones, desde dolores de cabeza hasta cansancio, ansiedad y miedo.

Puedes probar un aroma desarrollado para calmar los nervios (algunos se han creado específicamente para bebés). Un baño perfumado con lavanda o rociar la habitación con un aspersor de manzanilla puede ayudar también (si no a tu bebé, al menos a ti).

Baña a tu bebé.

Un baño tibio en mitad de un episodio de cólico puede distraerlo y relajarlo. A algunos bebés les encanta que los sostengan bajo la ducha, con un chorro suave cayendo sobre su espalda. A tu bebé le puede tranquilizar el golpear rítmico del agua, además del sonido.

Ofrécele un chupón.

Cualquier cosa que calme a tu bebé vale la pena. Para algunos bebés, succionar es el relajante ideal. Ofrécele un chupón o chupete, incluso si bajo otras circunstancias no lo harías. O anima a tu bebé a chuparse el dedo llevándoselo suavemente a la boca.

Mantén una rutina.

Es importante alimentar a tu bebé siempre que tiene hambre, pero aparte de esto, una rutina fija puede ser muy reconfortante para él: mantén los baños, paseos y siestas a horas regulares. Tu bebé no está pendiente del reloj, claro está, pero nota el ritmo de sus días.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Por qué lloran los bebés?


Los bebés lloran. No hay manera de evitarlo; es una de las pocas formas que tienen de comunicarse. Dado que tu bebé no puede expresarse con palabras, tal vez te preocupes y te preguntes: "¿Cómo puedo saber lo que quiere?". Puede resultarte difícil al comienzo, pero gran parte de la crianza de los hijos se basa en probar y equivocarse, y pronto aprenderás a adivinar sus necesidades, leer sus señales de aviso y secar sus lágrimas. Incluimos las razones más comunes por las que lloran los bebés. Si tu pequeño está llorando, consulta la siguiente lista y seguramente encontrarás algo que lo alivie.


¿Cómo puedo saber por qué está llorando mi bebé?

Tiene hambre
Una vez que aprendas a reconocer las señales de que tu bebé tiene hambre — está inquieto, hace ruidos y busca tus pechos si lo alzas — lograrás darle de comer antes de que comience a llorar. Hasta entonces, comprobar si tiene hambre es lo primero que debes hacer cuando llore. Darle de comer podría no calmarlo de inmediato pero déjalo que coma si es que tiene ganas. Dejará de llorar una vez que su estómago esté lleno.

Necesita que le cambies el pañal
Algunos bebés hacen notar de inmediato cuando necesitan que les cambien el pañal. Otros no se sienten molestos cuando su pañal está sucio; les resulta cálido y confortable. (Los padres se suelen sorprender cuando alzan a su bebé y se dan cuenta de que ha estado con el pañal sucio sin quejarse.) De cualquier forma, esto es fácil de observar y sencillo de solucionar.

Tiene demasiado frío o demasiado calor
A los recién nacidos les gusta estar abrigados y calentitos. (Como regla general, necesitan tener una prenda de abrigo más que tú necesitas para sentirte cómoda.) Por eso cuando tu bebé sienta frío, por ejemplo, cuando le quites la ropa para cambiarlo, te expresará a través del llanto que se siente incómodo. Aprenderás cómo cambiarle rápido los pañales y volver a vestirlo. Ten cuidado de no abrigarlo en exceso, ya que es menos probable que se queje de tener demasiado calor que de tener demasiado frío y tampoco llorará de manera tan enérgica.

Quiere que lo tengas en brazos
Los bebés necesitan muchos cariños. Les gusta ver las caras de sus padres, escuchar sus voces y sentir sus latidos, y pueden incluso detectar su olor particular (¡especialmente el de la leche de mamá!). Después de darles de comer, hacerlos eructar y cambiarles el pañal, muchos bebés necesitan tan sólo que los alcen. Quizás te preguntes si lo estás "malcriando" teniéndolo en tus brazos tanto tiempo, pero durante los primeros meses de vida es totalmente aceptable. Los bebés suelen diferenciarse mucho en el tiempo que desean estar en brazos. Algunos exigen mucha atención mientras otros pueden pasarse largos periodos de tiempo entreteniéndose solos. Si a tu bebé le gusta que le presten atención, álzalo, llévalo en una mochila delantera portabebés o en un rebozo o tenlo a tu lado.

No puede más de cansancio
Si bien por lo general los recién nacidos necesitan mucha atención, puede fácilmente ocurrir que reciban demasiados estímulos y tengan una crisis. Tal vez notes que tu bebé llora más de lo habitual después de pasar unas vacaciones con muchos miembros de la familia que lo mimaron, o tiene periodos al final del día en los que parece llorar sin ningún motivo. Los recién nacidos tienen dificultad para procesar toda la estimulación que reciben — las luces, el ruido, el ser pasado de mano en mano — y pueden sentirse abrumados cuando hay demasiada actividad. El llanto es su forma de expresar que "ya ha sido suficiente por hoy". Esto por lo general sucede cuando tu bebé está cansado. Llévalo a algún lugar tranquilo, consuélalo miesntras se desahoga por un rato y luego intenta hacerlo dormir.

No se siente bien
Si acabas de alimentar a tu bebé y de cerciorarte de que está cómodo (puede que esté incómodo por algo tan ínfimo como un cabello enredado en el dedo del pie o por una etiqueta de la ropa que lo esté molestando) pero todavía sigue llorando, procede a tomarle la temperatura para estar segura de que no está enfermo. El llanto de un bebé enfermo suele diferenciarse del llanto de un bebé que tiene hambre o no puede hacerse entender, y pronto aprenderás a diferenciar cuándo el llanto de tu bebé "no suena bien" y necesita que lo lleves al médico.

Nada de lo mencionado arriba
Algunas veces es posible que no puedas entender qué le está ocurriendo a tu bebé. Muchos recién nacidos atraviesan periodos de nerviosismo durante los cuales no logran calmarse fácilmente. Estos periodos pueden durar desde unos minutos de llanto hasta transformarse en un auténtico cólico. Cólico es el término que se utiliza para explicar el llanto inconsolable de un bebé durante por lo menos tres horas durante el día y como mínimo tres días a la semana. Aun si tu bebé no llorase durante todo este tiempo, estos episodios pueden ser difíciles para ti. Cuando nada te dé resultado, prueba con los siguientes consejos prácticos


No puedo entender por qué está llorando. ¿Qué debería hacer?

Envuélvelo y acurrúcalo
A los recién nacidos les gusta sentirse tan abrigados y protegidos como lo estaban en el útero, por eso intenta envolver a tu bebé con una cobijita, tenerlo junto a ti en la mochila delantera o sostenerlo contra tu hombro. Pero ten presente que algunos bebés sienten que sus movimientos se vuelven muy restringidos cuando los envuelves o alzas y responden mejor a otras maneras de calmarlo, tales como un movimiento rítmico o un chupón (chupete).

Deja que escuche sonidos rítmicos
Los bebés están acostumbrados al sonido de los latidos del corazón de la madre; por eso a tu pequeño le encanta que lo pongas contra tu pecho. También puedes hacerlo escuchar música suave, cantarle una canción de cuna o incluso ponerlo cerca del sonido rítmico de un ventilador eléctrico o el ruido de fondo de una aspiradora.

Ponlo en movimiento
Algunas veces el simple movimiento de llevar a tu bebé de un sitio a otro será suficiente para calmarlo. Otras veces, puede ser útil que lo muevas acompasadamente en una mecedora o un columpio, lo coloques en su sillita vibradora o lo pongas en su sillita para el auto encima de la secadora mientras esté encendida (las vibraciones de la secadora pueden hacer que su asiento se mueva lo suficiente como para caerse, por eso, ¡asegúrate de permanecer a su lado mientras lo estés haciendo!). También podrías sacarlo a dar vueltas en su carreola (cochecito), o llevarlo a dar un paseo en auto.

Dale masajes
A la mayoría de los bebés les encanta que los toquen, de manera que un masaje podría ser lo que tu bebé necesita para calmarse. No te preocupes si no conoces los movimientos perfectos; mientras que sean suaves y lentos, deberían reconfortarlo. Además, trata de frotarle la espalda o su pancita. Esto lo aliviará si es que está teniendo dolores producidos por gases; éste suele ser el problema en algunos bebés con cólicos.

Déjalo succionar algo
Incluso cuando no tenga hambre, succionar algo puede hacer estabilizar el ritmo cardiaco de un bebé, relajar su estómago y calmar sus agitados brazos y piernas. Ofrécele un chupón o un dedo para que chupe y déjalo que se tranquilice.

Cuídate tú misma
Si bien nunca se murió un bebé de tanto llorar, una criatura que llora puede resultar muy estresante para los nuevos padres. Estás permanentemente privada de dormir y tal vez ya tengas inseguridades acerca de cómo cuidar a este bebé. Las mamás deben lidiar con una mezcla de emociones a causa de los cambios hormonales que están atravesando. El papá quizás no esté seguro del rol que debería cumplir para cuidar al recién nacido o de si alguna vez recuperará la atención de la mamá nuevamente. Si a este escenario se añade un bebé llorando, es normal que muchos padres se sientan abrumados o frustrados.

Si las necesidades de tu bebé ya han sido satisfechas y has tratado de calmarlo pero todavía sigue llorando, es momento de que te ocupes de ti misma para que no te exasperes demasiado:

Pon a tu bebé en un lugar seguro, como su cuna, y déjalo llorar unos minutos.

• Llama a una amiga o familiar y pídele consejo.

• Tómate un tiempo de descanso y pídele a alguien que lo cuide un rato.

• Escucha música tranquila para distraerte.

• Respira hondo varias veces.

• Recuerda que no le pasa nada a tu bebé y que llorar no le hará daño; tal vez simplemente necesite desahogarse.

• Repítete a ti misma: " Esta fase pasará pronto".

• Hagas lo que hagas, no transmitas tu frustración al bebé sacudiéndolo.

Afortunadamente, los bebés (y sus papás) son fuertes y de algún modo logran superar incluso los episodios de llanto más difíciles. No te desanimes y piensa que cuando tu bebé tenga entre 8 y 12 semanas, podrá calmarse más fácilmente y gran parte del llanto cesará.