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domingo, 5 de febrero de 2012

Los niños aprenden lo que viven...



"Sabías, que somos responsables de lo que nuestros hijos creen de sí mismos, y que esto empieza desde el momento en que nacen?.

Los niños creen 100% en sus padres, y son su figura nº1 a imitar, para ellos papá y mamá son lo MÁXIMO, hasta que nosotros mismos les demostramos lo contrario.Y es que son seres tan frágiles que con sólo una de tus palabras, o una acción involuntaria tuya, pueden lastimar su coranzoncito.

Has visto a tu hijo llorar con tanto sentimiento sin razón, por algo que paso contigo, que hasta el aire les falta, y no has querido llorar con ellos?, y aunque lo abraces y acaricies, podrás detener su llanto, pero no el dolor que hay en su corazón.

Las palabras y acciones tuyas pueden destruir el futuro de tu hijo, él será quien le dijiste que es, si le has dicho que es un campeón, entonces será un campeón, pero si por lo contrario cuando derramó la leche o quebró un vaso, le dijiste inútil, has creado en él un sentimiento de fracaso que si no lo detienes a tiempo, tu hijo empezará a fracasar en todo.

Los niños aprenden 100% lo que viven, lo que ven, lo que les dicen, y eso es lo que ellos demostrarán a los demás, si tu hijo se siente amado, aunque tú no estes a su lado, se sentirá seguro porque sabe que sus papás lo aman y están ahí, aunque no esten presentes. Esto se logra diciéndoselo, abrazándolo, besándolo, y demostrándoselo en todo y cuanto hace.

Has visto a un niño de 3 años, cuando hace cualquier cosa insignificante para uno, como pararse en un pie y decirte mami mira, él espera ver tu reacción, si en lugar de alabar su acción lo regañas y le dices que estás ocupado, nunca más te ensenará algo que haga por simple que sea, si por el contrario lo felicitas y le dices: Wau!, verás que te seguirá mostrando sus hazañas, que aunque para tí sean simples, para él es uno de los mayores descubrimientos y que a la vez está desarrollando su capacidad motora.

Quieres darte cuenta si en tu casa hablan a gritos?, escucha como habla tu hijo, si habla a gritos es porque no le estas prestando la atención necesaria y esa es su manera de lograrlo o que esta acostumbrado a un ambiente hostil. En cambio si vez que tu hijo te llama la atención cuando subes el tono de voz con tu pareja o hacia ellos, quiere decir que no esta acostumbrado a esto, y le desequilibras su entorno.

Quieres entonces que tu hijo sea un triunfador y sobre todo un niño FELIZ?, pues lo será siempre que tú estés ahí para ayudarle a limpiar la leche cuando la bote, para recoger los vasos rotos, para alabar sus hazañas, para secar sus lágrimas cuando se crea por vencido, para animarle a continuar y a terminar lo que ha empezado, para decirle que lo amas y que es el mejor regalo que Dios te ha dado, entonces sólo así tu hijo podrá decir, soy lo que soy, gracias a quien me lo enseñó y podrá salir adelante en las situaciones que se le presenten por más difíciles que sean..

Te invito a que esta noche, vayas a la cama de tu hijo , y mires lo indefenso que es, y sientas la paz que te transmite cuando esta dormido, y ahí frente a su cama, pregúntate, ¿Qué está aprendiendo mi hijo de mí?, y ora de la siguiente manera:

Agradece a Dios por tu hijo, por este regalo precioso que te ha dado, sea en las circunstancias que fueran, es un regalo de Dios para tí.
Pide perdon a tu hijo por cada palabra y acción que lo hirió, y pídele a Dios que sea Él quien te guíe de ahora en adelante.
Haz lo que hizo Abraham con Isaac, entrégaselo a Dios y que sea Él, el encargado de guiarte en la crianza de tu hijo, quien mejor que Dios, que tanto nos amó que entregó a su hijo único, para salvarnos.

A partir de ahora, recuerda que todo lo que tu hijo aprende, es lo que vive y que tu eres responsable en gran parte de esto. Y tu hijo enseñará a sus hijos lo que el aprendió.

Está en tus manos.

Señor, gracias por mi hijo, gracias por que Tú lo tejiste en el vientre, porque Tú me has dado este regalo tan grande, pido que me des sabiduría para guiarlo por el camino correcto. Enséñame a amarlo tanto como Tú me amas, y enséñame cómo ser el padre que tú quieres que yo sea. En tu altar lo entrego y pido que tu hagas con él tu perfecta voluntad. "

de: Andrea Carrillo de Contreras.




domingo, 1 de enero de 2012

Explorar para conocer

Poner unas cosas encima de otras y luego tirarlas, revolver cajones, romper jarrones de porcelana, destrozar revistas, destripar juguetes, meter la mano en el puré hirviendo... Los bebés de un año no paran: ¿lo hace para enfadarnos?, ¿es agresivo? ¿necesita destruir? ....a juzgar por el entusiasmo (y la insistencia) con que lo hacen, no tenemos más remedio que pensar que esta manera de arrasar con todo lo que le rodea tiene para ellos alguna significación especial.


Destripar la realidad
Los niños pequeños todavía no tienen acceso al mundo de las palabras para poder aprender el por qué de las cosas sin necesidad de destriparlas. La única manera de resolver sus dudas acerca del mundo, es la de manipular directamente los objetos hasta obtener una respuesta (que no siempre es de su agrado, sobre todo cuando descubren que las suelas de los zapatos están malísimas o que los radiadores queman).

Ya se sabe que, con los más mayores, las normas dentro de casa son indispensables: está prohibido jugar al futbol en el salon, improvisar una piscina olímpica en la bañera o jugar a los indios con la cubertería de plata... pero con los pequeños es otro cantar.
La fascinación que estos sienten por descubrir y explorar todo lo que les rodea es tal, que es practicamente imposible evitar que se sientan atraidos  por el jarron chino (¿tendrá dentro un imán de niños?), los cuchillos (cuanto más punzantes, mejor), el jabon (ah! pero.. ¿no se come?") o el peluquín del abuelo ( "¿qué hace este osito aquí? voy a llevarlo inmediatamente a mi cuarto con los demás..".)

El pequeño Einstein
A esta edad el progresivo dominio del movimiento y los sentidos adquiere una particular importancia. El niño está explorando por primera vez el mundo, y se transforma en un pequeño "científico", cuyos constantes ensayos y errores sobre aquello que le rodea, le sirven de herramienta para aprender y evolucionar, tanto a nivel motor como cognitivo:
sacudir un sonajero y tirarlo al suelo, por ejemplo, provocará el querer hacerlo de nuevo por la satisfacción auditiva que ofrece.

Cuando el pequeño echa los guisantes en el vaso de zumo de piña, o mete las piezas de un puzzle dentro de la taza del inodoro, no lo hace pensando en hacer las cosas "bien", sino que intenta averiguar lo que pasa cuando se mezcla la velocidad con el tocino. Está aprendiendo a usar el espacio (esto cabe aquí dentro.. qué interesante!) y las relaciones que hay entre las distintas cosas ("vaya, si pongo agua en el puré se pone más blandito.. y si lo vuelco todo encima de la mesa? Ops! creo que esto no funciona..").

Sus errores (casi constantes), no se deben a que sea malo o agresivo, sino que son un reflejo de su manera de conocer:  chupar, estirar, lanzar lejos, arrastrar... hasta averiguar los misterios que esconde la realidad.

Por eso, antes de desesperar, hay que tener en cuenta que sus destrozos se deben a un cúmulo de circunstancias:

-todavía es un poco torpe y el control motor deja mucho que desear (¡zas! un jarrón, al suelo: pero él sólo quería ver cómo era...)


- destrozar es igual a tener experiencias sensoriales: ver, tocar, oír, oler, chupar... (detecta colores y sabores, reconoce sensaciones, discrimina texturas y sonidos..)


- aún no controla sus impulsos (él sólo quería demostrar que estaba contento porque había llegado papá, y se le escapó de las manos el vaso de leche...)


¿Lo hace por incordiar?

Lo mismo que el niño al que le empiezan a salir los dientes necesita algo duro que morder, para el niño de un año destrozar las cosas es importante y necesario.
Cuando tira del mantel y lo arrastra hacia el suelo (y de paso todo lo que hay encima) no quiere contrariarnos con ello: simplemente ignora las consecuencias que tiene el estirar de ese "trapo" y lo está averiguando. Otras veces dejará caer los juguetes como si se escaparan de las manos o lanzará el cenicero lo más lejos que pueda, para ver qué sucede. Si golpea la sillita con las manos y grita, no se trata de una conducta violenta, sino que se divierte haciéndolo y además es que ¡le encanta el jaleo que es capaz de montar!
Las diabluras que va haciendo por todas partes no se deben a su maldad , sino a su desmedida curiosidad.  Si nos enfadamos con él o le regañamos en exceso, estaremos censurando una serie de conductas que son necesarias y deseables para su desarrollo.
Hay padres que, para evitar problemas, encierran al niño en su cuarto o retiran de su alcance cualquier objeto: privarle totalmente de estímulos imposibilita su crecimiento y le entristece.
Frases como "pero qué malo eres!" , "es que no sabes estar quieto" o "siempre molestas en el momento más inoportuno!" están poniendo intenciones (erroneas, por cierto) en las acciones de un niño que lo único que hace es experimentar. Si desde pequeño le ponemos la etiqueta de "malo", dificilmente conseguiremos que más adelante aprenda otro tipo de conductas diferentes.

Ha llegado Atila ¿Qué hacemos?

La manera de evitar que el pequeño recorra la casa como si fuera Atila consiste no en privarle de experiencias sino en inventar estrategias para que los daños sean mínimos.

-Fomentar su capacidad de construir: en ocasiones, el pequeño destruye los objetos que caen en sus manos porque todavía no sabe construir. Si le proporcionamos objetos y juegos que fomenten las actividades constructivas (bloques que se encajan, cajas para apilar..), descubrirá que no sólo es un placer tirarlo todo al suelo sino también volverlo a construir de nuevo (para luego volverlo a tirar, eso si).


-Educarle en el afecto: el cuidado por los objetos se basa en el afecto que el niño siente hacia ellos y hacia sí mismo... ayudarle a sentir afecto por determinados objetos y fomentar relaciones de cuidado y reparación ("mira, tu osito Ramon se ha espachurrado en el suelo, ahora vamos a curarle la orejita juntos.." ) contribuye al desarrollo y control de sus emociones.


- Permitirle un desahogo: es indispensable que el pequeño cuente con un "ring" , una zona de su cuarto especialmente protegida y con límites claros, donde tenga a mano juguetes y objetos "destrozables", para que pueda estar a sus anchas  sin peligro de hacerse daño. 


- Ayudarle a desarrollar su motricidad: ofrecerle juguetes desmontables para que los destripe, revistas que pueda deshojar y rasgar, objetos de diversas texturas y colores (no han de ser necesariamente juguetes), para que ejercite el control de su fuerza, la presión que hace con los dedos, los movimientos de los brazos y las manos..


-Poner límites y ayudarle a controlar sus impulsos: aunque ya nos hayamos resignado ya a perder de vista unos cuantos objetos que adornaban nuestra casa, no debemos dejar de recordarles que hay algunas cosas que no se tocan (sobre todo aquellas con las que se puede dañar), que está prohibido acercarse a los enchufes y que a veces hay que parar quieto un ratito (¿tres minutos?) Los límites son necesarios y, ya que su curiosidad no tiene fin, somos nosotros quienes debemos poner un principio y un final a su experiencia (siendo flexibles y comprensivos, eso sí)


Una casa a prueba de niños

Aunque es imposible convertir la casa en un lugar totalmente a prueba de nuestros pequeños terremotos, hay algunos trucos útiles que evitarán accidentes y roturas innecesarias:

- Ver el mundo "a su medida": si hacemos un recorrido por la casa a cuatro patas, descubriremos la cantidad de objetos llamativos que están a su alcance (amén de esquinas salientes, enchufes...) y que podemos proteger o cambiar de ubicación.
-Utilizar cierres de seguridad para los armarios donde se guardan los productos de limpieza, la vajilla o los cubiertos (en las ferreterías tienen gran variedad de sistemas de seguridad)
-Retirar los mandos de los fogones o ponerles cinta adhesiva para que no los pueda poner en marcha jugando a "girar el boton".
-No poner manteles hasta que haya superado la etapa de agarrar y estirar (nos evitaremos disgustos y trabajo).
-Disponer las medicinas en un armario cerrado con llave y guardar siempre las medicinas con su prospecto. Cuando los abuelos nos visitan, cuidado con los medicamentos que toman (nunca dejarlos a la vista ni al alcance del pequeño)
-Usar fundas para el rollo de papel higiénico (les fascina desenrollarlo y tirarlo todo por el inodoro) o protegerlo con una goma.
-Controlar los ojos mal cosidos de los muñecos de trapo, los botones y todas aquellas cosas pequeñas que puedan desprenderse.
-Tapar la tierra de las macetas con una malla de nylon ( se puede regar por encima ) para evitar que la tierra sirva de improvisada "merienda".
-Cuando el pequeño "pulula" por la casa, poner toallas encima de las puertas: impediremos que se cierren de golpe.


Juegos de romper y tirar


Les gusta romper y destrozar; así que nada mejor que proponerles 
juegos en el que puedan desfogarse a sus anchas. Por ejemplo:


* ¡Atrapa la pompa de jabón!: con una pajita de sorber refrescos y una mezcla de agua y jabón podemos hacer que se lo pase pipa persiguiendo las pompas (que haremos nosotros) y atrapándolas entre las manos, dando palmadas o tocándolas suavemente para que exploten (disolución casera para hacer pompas: 1/4 litro de agua, 4 cucharadas de glicerina y 8 cucharadas de tintura de jabón verde - todo se vende en droguerías.)


* Lanzar la pelota: es un juego ideal para practicar al aire libre. Si le enseñamos a tirar la pelota de varias formas: primero rodando, luego botándola en el suelo, por último hacia arriba... podremos  también jugar dentro de casa a "rodar" la pelota con suavidad y aprovechar las salidas al campo para lanzarla con fuerza y correr tras ella. Para fabricar una pelota "casera", no necesitamos más que una buena cantidad de papel de aluminio que arrugaremos en forma de pelota (lo suficientemente grande para que no se la trague, pero que pueda agarrar con una mano sin problemas).


* La caja tragona : Si cortamos una gran "X" en el centro de la tapa de una caja de cartón podemos jugar juntos a empujar los juguetes a través de la "X" y luego levantar la tapa y recuperarlos uno a uno y ponerlos juntos. Le encantará ver como los juguetes desaparecen y luego vuelven a aparecer y, de paso, medirá sus fuerzas y su coordinación (hay que apuntar al centro, empujar un poquito, luego sacar la mano rápido..). Si dibujamos una gran boca en el centro, el juego será mucho más emocionante (siempre y cuando no le de miedo).


* Arrastrar juguetes: Podemos confeccionar un juguete de arrastre con una cuerda y un poco de imaginación. Atamos a la cuerda unos cuantos objetos no muy pesados (si hacen ruido, mejor) como un osito, un sonajero, un tubo o una lata.. y le enseñamos a ir en una dirección, luego en otra, más rápido, luego despacito... 

*Agujero grande, agujero pequeño: Podemos usar dos latas de distinto tamaño, o hacer dos agujeros en una caja de zapatos, uno grande y otro pequeño; luego seleccionamos unos cuantos objetos que se ajusten al orificio grande y otros al pequeño (con cuidado de que los objetos pequeños no representen peligro de ser ingeridos). El juego consiste en tratar de introducir los objetos, uno a uno, en el agujero pequeño y, si no caben, en el grande (primero lo hacemos nosotros y luego le animamos a que lo intente, celebrando cada acierto) Aunque al principio trate de hacer pasar objetos grandes por el agujero pequeño y viceversa, poco a poco aprenderá a distinguir el agujero correcto para cada objeto.


* Bailando, bailando... : la música y el baile son actividades que estimulan el ritmo (las estructuras rítmicas además mejoran el procesamiento auditivo), el movimiento,  y el control del espacio que le rodea. Lo ideal es preparar una selección de melodías diferentes ( la música clásica les encanta: desde melodías suaves como los nocturnos de Chopin a otras más moviditas de, por ejemplo, Mozart ) y bailar juntos, permitiéndole hacer sus propios sonidos ( gritando o susurrando, aporreando una lata, agitando un sonajero..)..., unas veces dejando que se mueva a sus anchas (con cuidado de que no se de golpes) , y otras haciéndole notar la diferencia entre un tipo de música y otra ("Ahora despacito... ahora como locos!")


Texto: Violeta Alcocer 
Ilustración: Marta Chicote

martes, 27 de diciembre de 2011

La sociabilización en el primer año

El bebé ya no está a bordo de nuestro cuerpo, pero está -y para siempre- a bordo de nuestros días, de nuestros aciertos y nuestros errores, de nuestro agotamiento y nuestra emoción... Todos los años de la vida son importantes pero el primero es fundamental.
Un bebé es una aventura que vale la pena ser vivida!!!


0 a 2 meses
El bebé: Desde que nace está ávido por aprender. Desea oír, ver; nuestra presencia no le pasa desapercibida. Intenta salir de su mundito con movimientos de cabeza, saca la lengua, sigue la luz con la mirada. Cerca de los dos meses dará vuelta su cabeza al oír nuestra voz o alguna música, comenzará a sonreír, primero instintivamente, luego como respuesta social. Le agrada el contacto con los grandes.
Los papás: Ahora, además del placer y la imaginación de "hablar con la panza" están las demandas concretas, los llantos y otras situaciones a las que atender. Animo! El bebé está ahí esperando nuestra intervención. Todo es una excusa válida para favorecer la sociabilidad: alimentación, cambiado, translados de un lugar a otro etc. Hablarle todo lo que sea posible, llamarlo por su nombre, mirarlo a los ojos.
2 a 4 meses
El bebé: Comienza a reconocer quién es quién entre los que están más cerca de él. Cuando llora por algún motivo, se calma si alguien se acerca lo levanta o le habla. No le gusta estar solo con algún juguete por mucho tiempo, prefiere la presencia de alguien que le demuestre especial atención. 
Los papás: Si a esta altura todavía tienen fuerza y el sueño acumulado se los permite deberían: Hablarle sobre cualquier tema, utilizando como títeres diferentes elementos para comunicarse con ellos, bailar con el bebé a upa al ritmo de alguna música, imitar sus vocalizaciones a modo de conversación.
4 a 6 meses
El bebé: Juega con los otros. Sonríe a aquellos que reconoce como signo de afecto. Se comunica con el llanto, los ruidos, las expresiones del rostro o con diferentes gestos. Utiliza otros recursos para abordar al otro: palmea, rasguña, golpea. Distingue perfectamente la aprobación de sus actos de un enojo. Comienza a mostrar miedo a extraños. 
Los papás: Pueden tirarle los brazos para alzarlo, él comenzará a copiar esta acción. Estimular la relación con otros. Continuar con los juegos corporales y ampliar las "conversaciones" en calidad y tiempo.
6 a 8 meses
El bebé: Se interesará más por otros bebés. Para comunicarse apelará a todos los ruidos, gritos, burbujas, palmoteos de los que sea capaz. Con este arsenal de sonidos completa sus ya muy desarrollados gestos. La música sigue subyugándolo. 
Los papás: Serán muy bienvenidos con todas las típicas canciones de "Qué linda manito" "Tortitas de cebada" etc. Este tipo de juegos a solas con él serán los preferidos para esta etapa. Favorecer la socialización con otros niños en la plaza, en el club, etc.
8 a 10 meses
El bebé: Ya sabe su nombre! Entiende lo que quiere decir NO. Disfruta cuando hace reír a los adultos. Es cariñoso, se acerca con sus mejillas para recibir besitos o intenta darlos a su manera. Puede angustiarse si su mamá desaparece. Este período se conoce como La angustia del octavo mes.
Los papás: Deben darle seguridad para apaliar esa angustia, favoreciendo la relación con otros y comenzando -si es que ya no lo hicieron- a delegar el cuidado del bebé aunque sea por períodos cortos. Usar el NO sólo cuando realmente es riesgosa la situación en la que se encuentra el bebé. Jugar al aparecer y desaparecer, el típico "Cucú acatá".
10 a 12 meses
El bebé: Empieza a cumplir algunas convenciones sociales como decir chau con la manito o dar besitos. Observa a los adultos como prestando atención a la charla. Dice algunas palabras más o menos claras y comprende ya algunos significados. Puede decir "No" y "Gracias". 
Los papás: Incentivar los saludos, tenerlos en cuenta en casa al llegar o al salir. Decirles "gracias" y "por favor". Incluirlo en la mayor cantidad de actividades donde él pueda sentirse activo miembro de la familia, luego de este largo aprendizaje social.

Inteligente ¿se nace?

¿Ser inteligente es un don que nos puede ser dado o es un logro que admite la posibilidad de ser desarrollado con el tiempo?
La inteligencia no es un don especial que algunos niños traen al nacer. Es una posibilidad de la cual todos disponemos desde el primer instante de vida, por su puesto, durante el tiempo de gestación todo hubiera sucedido normalmente.
Esta aptitud vital para el desarrollo de la vida del ser humano es una capacidad que iremos construyendo desde le primer día de vida, tal vez desde antes, sobre la base de una serie de datos genéticos aportados al bebé por sus padres pero que deben ser alimentados para su posterior crecimiento no sólo con los nutrientes orgánicos provistos por los alimentos, sino también, y quizás fundamentalmente, con los "alimentos del alma" que son el afecto y el contacto que forman el vínculo entre los padres y sus hijos, desde el primer instante después del nacimiento.

Aprehendiendo el mundo
Yo no sé si los bebés al nacer son inteligentes o no, pero si sé que disponen dentro suyo de la gran puerta de entrada al conocimiento de cuanto los rodea y de sí mismos que es, por un lado, el uso de sus sentidos (fundamentalmente el tacto) y por el otro, una serie de conductas instintivas que le permiten captar y lograr la atención de sus mamás.
Las sensaciones así obtenidas se conforman en percepciones y éstas permiten los primeros conocimientos: el olor del pecho materno, el sabor de la dulce y cálida leche que lo alimenta, la suave textura integradora de la piel de su mamá. Cuando mamá sostiene en su regazo a su pequeño bebé, literalmente lo sostiene, lo conforma lo integra, le permite ser y sobrevivir. En el momento en que el pequeño llora por hambre siente todo como definitivo y absoluto, es entonces que su mamá lo entiende, viceralmente lo comprende, y al darle el vital alimento le entrega dos cosas: La leche y la capacidad de creer, de saber que puede confiar en obtener lo necesario. Todos estos eventos no sólo le otorgan al bebé sus primeros conocimientos, sino también comienzan a formar dentro suyo la confianza básica en sí mismo la cual le permitirá disponer en el futuro de condiciones emocionales y óptimas que le permiten aprovechar al máximo su coeficiente intelectual.
¿Qué sucede durante el embarazo?
Durante el embarazo los bebés sienten los movimientos, los sentimientos de sus mamás, pueden de alguna manera desde el quinto mes escuchar el corazón materno y el papá, cuando toca la panza de su mujer embarazada, percibe como el bebé reacciona moviéndose frente a dichos estímulos. En el tercer mes de gestación comienza la interconexión de las neuronas, células núcleo del cerebro, podríamos decir las futuras células pensantes. Todo esto sucede en forma de ondas eléctricas que a través de sus vinculaciones irán formando y cambiando día a día la forma del cerebro para modelas los diferentes circuitos mentales que, a través del tiempo, permitirán que el bebé recién nacido sea capaz de percibir estímulos y hacer crecer desde el primer día su inteligencia.
El código genético que papá y mamá le han brindado a su hijo, es el factor dominante pero el medio ambiente y las influencias externas, juegan también un rol de soporte fundamental.Existen situaciones que pueden alterar el normal desarrollo del sistema nervioso, como por ejemplo la desnutrición materna, a veces encubierta u ocultada, adquirida a través de dietas limitadas en algunos nutrientes esenciales como el hierro, el yodo, el colesterol, los azúcares, el calcio; vitaminas como el ácido fólico, que juega un papel fundamental para evitar que ocurran ciertas malformaciones congénitas. Otra situación de riesgo para el sistema nervioso de los bebes en gestación, es su sensibilidad a tóxicos y drogas tales como el alcohol, el tabaco, la marihuana, la cocaína y otras sustancias nocivas. Durante los nueve meses las mamás no deben ingerir medicaciones, ni exponerse a radiaciones, sin previa consulta con su médico. Otro de los factores a tener en cuenta son ciertas enfermedades especialmente peligrosas durante el embarazo como la rubeóla, la toxoplasmosis, la sífilis o el tan común herpes genital. Las madres deben estar advertidas por su obstetra sobre la situación en que se encuentran frente a las mismas. En las consultas periódicas los médicos controlan: • Su estado inmunológico y susceptibilidad frente a infecciones que puedan poner en riesgo al feto.
• Tensión arterial, para descartar hipertensión.
• Azúcar en sangre para localizar algún grado de diabetes.
• Ecografías fetales, que determinan: el crecimiento del bebé.
 El crecimiento de su cerebro. Eventuales malformaciones congénitas.
La casa de la inteligencia
El bebé al nacer trae un bagaje genético y dispone de un sistema nervioso que le permite contactarse con todo aquello que lo rodea. El cerebro es el rincón del cuerpo que alberga la inteligencia, el aprendizaje, la memoria, el lenguaje, el movimiento, parte de la psiquis y la creatividad entre otras muchas funciones, algunas todavía desconocidas. El desarrollo cerebral se lleva a cabo por un mecanismo de "selección activa" en el cual se forma neuronas y circuitos neurales mientras otros son suprimidos. La neuroembriología ha descubierto en los últimos años que la actividad eléctrica de las células del sistema nervioso a través de sus pulsos y de mediadores neuriquímicos, va modificando la estructura física no es como una computadora que se arma y después comienza a funcionar sino que comienza a ejercer sus funciones aún mucho antes de estar terminado.
Un bebé al nacer cuenta con cien billones de neuronas pero el cerebro continúa creciendo y cambiando. Existe estudios que han confirmado que los niños que no son tocados o estimulados tempranamente, desarrollan hasta un 20% menos el cerebro. A los dos años el cerebro contiene el doble de conexiones internas que el cerebro de los adultos y también consume el doble de energía. A pesar de que las conexiones entre las neuronas pueden producirse a lo largo de toda la vida, el periodo de mayor potencial se logra alrededor de los dos años de vida. En este sentido los tres premeros años son claves ya que es en ese periodo cuando los estímulos adecuados resultan mas efectivos.
A favor de la lactancia materna
La leche es el alimento ideal para el niño en su primer año de vida, pues por el contenido de bionutrientes es el más apropiado para la inmadurez de los riñones y funciones digestivas y también es el mejor alimento para el crecimiento de su cerebro. La concentración de algunos componentes de la leche materna tienen relación con la alimentación de la madre. Esto es muy importante ya que ciertos nutrientes están relacionados con el crecimiento y desarrollo del cerebro y del sistema nervioso en su totalidad.
Los ácidos grasos poliinsaturados tienen mucha importancia en el proceso mielinización del sistema nervioso central, el cual es fundamental para el niño en todo lo que compete a su proceso de maduración psicomotriz e intelectual. Para que una mamá tenga una adecuada cantidad de este tipo de ácidos grasos en su leche, debe tener una ingesta adecuada de grasas que contengan a esos en su composición. Las vitaminas del grupo B folatos, vitaminas A y D también dependen de la ingesta materna por ello las madres vegetarianas estrictas y de larga data tienen posibilidades de tener un déficit de vitaminas B12 y de folatos lo cual, además de producir ciertos tipos de anemias, también puede traer aparejado un eventual daño neurológico en su niño.
El hierro no sirve solo para prevenir anemias sino que, entre otras propiedades, tiene una directa correlación con el coeficiente intelectual de los niños en crecimiento. De esta forma, el hierro que el bebé consuma va a estar en directa relación con el que la madre ingiera. Todas las carnes con músculo ya sean vacunas de aves o pescado son la mejor fuente y la mejor absorción de minerales y micronutrientes cuya carencia es la mayor causa de déficit nutricional.
Ser inteligente
Interrogarse sobre que es la inteligencia, es una buena y difícil cuestión para la cual tal vez no dispongamos de una y abarcativa respuesta. Es claro que no siempre el que tiene el coeficiente intelectual más elevado es quién obtiene los mejores logros en su vida. Podríamos intentar algunas definiciones:
- Es una función del cerebro.
- Es la aptitud para aprender y obtener conocimientos.
- O tal vez mejor, será aquello que nos permite adaptarnos al medio en que vivimos, y a la vez modificar situaciones negativas en pos de un mayor beneficio propio y colectivo.
Dr. Marcos Mercado
Pediatra

lunes, 19 de diciembre de 2011

Tiempo de rabietas

“Quiéreme cuando menos me lo merezca, porque será cuando más lo necesite”.


¿Qué es una rabieta?

Cuando nacemos, el principal plan que tiene la naturaleza con nosotros es que podamos sobrevivir. Para ello nos “apega” con las personas que nos cuidan, ya que está comprobado que teniendo a un cuidador cerca vivimos más (recordad que somos una especie muy incompletita cuando nacemos). Por eso es tan importante que los bebés nos reclamen cuando no estamos cerca y por ello es tan importante que nosotros intentemos satisfacer sus necesidades más importantes (alimento, sueño, higiene, contacto…). Solo así se crea un apego seguro entre el niño y sus padres: el niño se da cuenta que tiene personas que le quieren y que le van a cuidar pase lo que pase, y por eso será un niño feliz.

Es importante durante los primeros años de la vida de un niño dejarle bien clarito que “siempre” estaremos con él, que “siempre” le querremos y le cuidaremos, aunque a veces no nos guste “exactamente” lo que hace. Eso es la base de una personalidad segura, independiente y con una autoestima capaz de soportar altibajos y adversidades.

Alrededor de los dos años (puede variar según el niño) la supervivencia del niño está ya más garantizada (se desplaza solo, puede comer casi de todo y con sus propias manos, es autónomo en sus actos más vitales ….) y la naturaleza (¡que sabia que es!) tiene otro plan para nosotros: si al principio era “apegarnos” para sobrevivir, ahora nos prepara para la independencia (pensad que sin independencia no crearíamos una familia propia, y eso es básico para el plan reproductor de la naturaleza). La independencia y autonomía es un largo camino que se va adquiriendo con la edad y a estas edades empezamos de una forma muy rudimentaria.

¿Cómo hace el niño para manifestar su independencia? Pues dada su edad es una estrategia muy simple: consiste solamente en negar al otro. Su palabra más utilizada es el “no” y es fácil de entender porque, negando al otro, empieza a expresar lo que él “no es” porque aún no sabe realmente lo que “es”. Intento explicarme mejor: ¿Cómo sé yo (niño) que soy otro y puedo hacer cosas diferentes a mis padres? ¡Pues llevándoles la contraria!. Puede que aún no tenga claro lo que voy a ser pero así sé lo que no soy: yo no soy mis padres, por lo tanto ¡soy otro!.

El único problema para los niños es que les conlleva un conflicto emocional importante porque como los padres no entienden lo que pasa y normalmente se enfadan con ellos, los niños notan que se están enfrentando a los seres que más quieren y eso les provoca una ambivalencia de sentimientos. Eso, nada más y nada menos, son las famosas rabietas: una lucha interior entre lo que debo hacer por naturaleza y una incomprensión de mis padres hacia tales actos que me provocan unos sentimientos ambivalentes y negativos.

Esa ofuscación entre querer una cosa, no entender lo que pasa y el rechazo paterno, es la fuente de la mayoría de las rabietas. Por eso lo mejor es dejarle claro que haga lo que haga siempre le queremos y le comprendemos, aunque a veces no estemos de acuerdo.

Muchos padres viven esta etapa con mucha ansiedad porque piensan que es una forma que tienen sus hijos de rebeldía, tomarles el pelo y desobediencia. Nada más lejos. En estas conductas del niño no hay ningún sentido de “ponernos a prueba” ni hay ningún juego de poder entre medio (bueno a veces los padres sí que se lo toman como tal, pero el niño nunca pretende “desafiar” al adulto, solo hacer cosas diferentes a sus padres). Si el niño lleva la contraria a sus padres es para comunicarles algo muy importante: “¿lo ves?, me hago mayor. ¡Yo no soy tú!. Puedo querer, desear y hacer cosas que tú no quieres”.


¿Qué hacemos ante una rabieta?

La mejor manera de superar las rabietas la resumo en cinco puntos:

1. Comprendiendo que el niño no pretende tomarnos el pelo.Esta simple convicción hará que seamos más flexibles con ellos ( y por lo tanto se evitan muchos conflictos). Solamente pretende mostrarnos su identidad diferenciada.

2. Dejando que pueda hacer aquello que quiere.“¿Y si es peligroso o nocivo?, me preguntaréis. Evidentemente lo primero es salvaguardar la vida humana, pero los niños raramente piden cosas nocivas. ¿Saben lo más peligroso que me pidieron mis hijos cuando eran pequeños? ¡ir sin atar en la sillita del coche!. Evidentemente les dije que no, y no arrancamos hasta que estuvieron convencidos, pero no me han pedido nunca nada tan peligroso. Bueno, una vez mi hijo mayor cogió una pequeña rabieta porque quería un cuchillo “jamonero”, pero la culpa era más mía por dejar a su vista (y alcance) un cuchillo de tales dimensiones, que él por pedirlo. ¿no?

El hecho de que quieran llevar una ropa diferente a la que nosotros queremos puede que atente contra el buen gusto, pero raramente atentará contra la vida humana. Lo mismo pasa con alguna golosina o con otras cosas. Si usted es un padre que vigila que el entorno de su hijo sea seguro, es difícil que pueda pedir o tocar algo nocivo para él. El hecho de el niño pueda experimentar el resultado de sus acciones sin notar el rechazo paterno hará que no se sienta mal ni ambivalente (y, de paso, evitamos la rabieta).

3. Evitando tentaciones.
Los comerciantes saben perfectamente que los niños piden cosas que les gustan (por eso en los grandes supermercados suelen poner chucherías en las líneas de caja) ¿Acaso pensaba que el suyo es el único niño que montaba en cólera por una chuchería?. Si su hijo es de los que pide juguetes cuando los ve expuestos o chucherías si las tiene delante ¿qué espera?. Intente evitar esos momentos (no se lo lleve de compras a una juguetería o intente buscar una caja donde hacer cola que no tenga expositor de juguetes ni dulces) o pacte con él una solución (“Cariño vamos al súper. Mamá no puede estar comprando cada día chuches porque no son buenas para tu barriguita, así que solo elegiremos una cosita”). Si los mayores nos rendimos muchas veces a una tentación (el que esté libre de pecado que tire la primera piedra), ¿por qué pensamos que un niño puede contenerse más que nosotros?.

4. No juzgar a nuestros hijos.
Podemos expresar nuestra disconformidad, pero no atacamos la personalidad del niño o valoramos negativamente su conducta. Es decir, mi hijo no es más bueno o malo porque ha hecho una cosa bien o no. Mi hijo siempre es bueno, aunque a veces yo no le entienda o no me guste lo que ha hecho. En este sentido vean este diálogo:
Mamá: Cariño ha venido tía Marta. Ve a darle un beso.
Niño: No quiero.
Mamá: ¿Cómo que no quieres? Esto está mal. ¡Eres un niño malo!: Tía Marta te quiere mucho y tú no la quieres. Mamá no te querrá tampoco.
A partir de aquí puede haber dos opciones o el niño monta un pataleta del tipo: ¡eres tonta y tía Marta también! y ya la tenemos liada. O bien, ante la idea de perder el amor de su madre, va y le da un beso a tía Marta, a lo que su madre responde: “¡Que bien! Así me gusta ¡Qué bueno eres!” con lo que el niño aprende que es bueno cuando no se porta como él siente y que solo obra bien cuando hace lo único que quiere su madre. Es decir, se nos quiere cuando disfrazamos nuestros sentimientos.
Ninguna de las dos soluciones es correcta, porque en ningún momento hemos evitado atacar la personalidad del niño (eres malo) y hemos valorado su conducta (esto esta mal o esto está bien). Si en lugar de ello hubiéramos entendido sus emociones, a pesar de mostrar nuestra disconformidad, el resultado podría haber sido:
Mamá: cariño ha venido tía Marta. Ve a darle un beso.
Niño: No quiero.
Mamá: Vaya, parece que no te apetece dar un beso a la tía marta. (reconocemos sus sentimientos).
Niño: Sí.
Mamá: Cuando las personas van de visita a casa de otra se les da un beso de bienvenida, aunque en ese momento no se tengan muchas ganas ¿lo sabías?
Niño: No. (Y si dice que sí, es lo mismo).
Mamá: ¿vamos pues a darle un beso de bienvenida a tía Marta?
Normalmente a estas alturas el niño (que ha visto que le han entendido y que no le han valorado negativamente) suele contestar que sí. En el hipotético caso de que siga con su negativa podemos mostrar nuestra disconformidad:
Mamá: El hecho de que no se lo des me disgusta, porque en esta casa intentamos que la gente se sienta bien. ¿Qué podemos hacer para que tía Marta se sienta bien sin tu beso? (a lo mejor tía Marta es una barbuda de mucho cuidado y a su hijo no le apetece darle un beso, pero eso no implica que quiera que se sienta ofendida). 
Niño:
 le diré hola y le tiro un beso.
Mamá: Me parece que has encontrado una solución que nos va a gustar a todos. ¡Vamos!

5. Las rabietas se pasan con la edad.
Llega un día en que el niño adquiere un lenguaje que le permite explicarse mejor que a través del llanto y las pataletas. También llega un día en que sabe lo que “es” y “quiere” y lo pide sin llevar la contraria a nadie. Llega un momento en que, si no hemos impedido sus manifestaciones autónomas y de autoafirmación, tenemos un hijo autónomo, que sabe pedir adecuadamente lo que quiere porque ha aprendido que nunca le hace falta pedirlo mal si su petición es razonable.
¿Cómo hacer que llegue antes este momento en que finalizan las rabietas? Por una parte, hemos de procurar que en la etapa anterior (la del apego que explicábamos al principio) el niño esté correctamente apegado, ya que un niño inseguro tardará más en pasar esta etapa de independencia. Así que si quiere que su hijo sea autónomo, mímele todo lo que pueda cuando sea pequeño. Para adquirir la independencia se necesita seguridad y la seguridad se adquiere con un buen apego.
Una vez haya llegado a la etapa de las rabietas, hemos de intentar que se solucionen cuanto antes. Nada de esto se dará si coartamos su deseo de separarse de nosotros, ya que lo único que se obtiene “intentando” que no se salga con la suya es un niño sumiso o rebelde (depende del tipo y grado de disciplina o autoridad empleada). Normalmente si les “ignoramos” suelen volverse más sumisos y dependientes, aunque lo que vemos es un niño que se doblega y “parece” que mejore en sus rabietas. Pero la causa que provoca esa rabieta sigue en él y se manifestará de otra forma (ahora o en la adolescencia).
Sé que es difícil acordarse de todo ante una rabieta infantil. Sé que es difícil razonar cuando estamos a punto de perder la razón. Sé que es difícil y, por eso, ante la duda de no saber como actuar, intente querer a su hijo al máximo porque él lo estará necesitando, ya que las rabietas también hacen sentirse mal a los niños.

“Quiéreme cuando menos me lo merezca porque será cuando más lo necesite” o lo que es lo mismo: “intenta ponerte en mi lugar porque yo también lo estoy pasando mal”.

miércoles, 22 de octubre de 2008

¿Por qué los niños se despiertan por la noche?


Autor: Carlos González

La mayoría de los insectos, reptiles y peces tienen cientos de hijos, con la esperanza de que alguno sobreviva. Las aves y mamíferos, en cambio, suelen tener pocos hijos, pero los cuidan para que sobrevivan la mayoría. Los mamíferos, por definición, necesitan mamar, y por lo tanto ningún recién nacido puede sobrevivir sin su madre. Pero, según la especie, también necesitan a su madre para muchas otras cosas.

En algunas especies, el recién nacido es capaz de caminar en pocos minutos y seguir a su madre (¿quien no recuerda aquella escena encantadora en Bambi?). Eso ocurre sobre todo en los grandes hervíboros, como ovejas, vacas o ciervos. Estos animales viven en grupos que devoran rápidamente la hierba de una zona, y tienen que desplazarse cada día a un nuevo prado. Es necesario que la cría pueda seguir a su madre en estos desplazamientos.

Los pequeños hervíboros, como los conejos, pueden esconder a sus crías en una madriguera, salir a comer y volver varias veces al día para darles el pecho. Sus crías no caminan nada más nacer, sino que son indefensas durante los primeros días.

Lo mismo ocurre con la mayoría de los carnívoros, como los gatos, perros o leones. La madre sale a cazar dejando a sus indefensas crías escondidas. Las crías no nacen sabiendo, sino que aprenden, y esto es importante, porque les permite una mayor flexibilidad. Una conducta innata es siempre igual, una conducta aprendida puede adaptarse mejor a las condiciones del entorno, y perfeccionarse con la práctica. La primera vez que un ciervo ve a un lobo, debe salir corriendo. Si no lo hace bien, morirá, y por lo tanto no podrá aprender a hacerlo mejor. Por eso es lógico que los ciervos sepan correr en cuanto nacen. Los lobos sí que pueden aprender: la primera vez el ciervo se les escapa, pero con la práctica consiguen atraparlo. Los juegos de su infancia constituyen un aprendizaje para su vida adulta.

Los primates (los monos) parece ser que descendemos de animales que caminaban nada más nacer. Pero, al vivir en los árboles, tuvimos que hacer cambios. Bambi resbala varias veces antes de ponerse en pie; y eso no tiene importancia en el suelo. Pero, subido en una rama, un resbalón puede ser fatal. De modo que los monitos van todo el día colgados de su madre, hasta que son capaces de ir solos perfectamente, sin el menor error.

Pero es el monito el que se cuelga, activamente, de su madre, agarrándose con fuerza a su pelo con manos y pies, y al pezón con su boca (cinco puntos de anclaje). La madre puede correr de rama en rama, sin preocuparse de sujetar al niño.

¿Se atrevería usted a ir de rama en rama, o simplemente caminando por la calle, con su bebé a cuestas pero sin sujetarlo, ni con los brazos ni con ningún paño o correa? Claro que no. Para que un niño sea capaz de colgarse de su madre y sujetarse solo durante largo rato, probablemente debería tener al menos dos años. Ya nuestros primos más cercanos, los chimpancés, son incapaces de sujetarse solos al principio, y su madre tiene que abrazarlos, pero sólo durante las dos primeras semanas. La diferencia con nuestros hijos es abismal. Y para caminar (no para dar cuatro pasos a nuestro alrededor, como hacen al año, sino caminar de verdad, para seguirnos cuando vamos de compras, sin llorar y sin que tengamos que girar la cabeza cada segundo a ver si vienen o no), nuestros hijos tardan al menos tres o cuatro años.

Hasta los 12 o 14 años, es prácticamente imposible que los niños sobrevivan solos; y en la práctica, procuramos no dejarles solos hasta los 18 o 28 años. Los seres humanos son los mamíferos que durante más tiempo necesitan a sus padres, y dejan muy atrás al segundo clasificado.

Probablemente, esto se debe en parte a nuestra gran inteligencia. Como decíamos de los lobos, la conducta debe ser aprendida para ser inteligente, pues la conducta innata es puramente automática. Nuestros hijos tienen que aprender más que ningún otro mamífero, y por lo tanto tienen que nacer sabiendo menos.

¿Y qué tiene todo esto que ver con que los niños se despierten? Ya llega, ya llega. Ahora mismo veremos que tiene que ver todo lo anterior con la conducta de su propio hijo.

Empezábamos diciendo que hay crías que necesitan estar todo el rato con su madre, encima de ella o siguiéndola a poca distancia, y otras que se quedan escondidas, en un nido o madriguera, esperando a que su madre vuelva. Para saber a qué tipo pertenece un animal, basta con observar cómo se comporta una cría cuando su madre se va. Los que tienen que estar siempre juntos se ponen inmediatamente a llorar, y lloran y lloran (o hacen el ruido equivalente en su especie) hasta que su madre vuelve. Una cría de ganso, por ejemplo, aunque tenga agua y comida cerca, no come ni bebe, sino que sólo llora hasta que sus padres vuelven, o hasta la muerte. Sin sus padres, de todos modos no tardaría en morir, por lo que debe agotar toda su energía en llorar para que vuelvan. Y debe empezar a llorar inmediatamente, en cuanto se separa, porque cuanto más tarde en hacerlo más lejos estará, y por tanto más difícil será que le oiga. En cambio, un conejito o un gatito, cuando su madre se va, permanecen muy quietos y callados. Esa separación es normal en su especie, y si se pusieran a llorar podrían atraer a otros animales, lo que siempre es peligroso. ¿Cómo reacciona su hijo cuando usted le deja en la cuna y se aleja? Si, como hacían los míos, "se pone a llorar como si le matasen", quiere decir que, en nuestra especie, lo normal es que los niños estén continuamente, las 24 horas, en contacto con su madre.

Y no es difícil imaginar que hace 50.000 años, cuando no teníamos casas, ni ropa, ni muebles, separarse de su madre significaba la muerte. ¿Se imagina a un bebé desnudo en el campo, al aire libre, expuesto al sol, a la lluvia, al viento y a las alimañas, sólo durante ocho horas, mientras su madre "trabaja" recogiendo frutas y raíces? Ni siquiera una hora podría sobrevivir en esas circunstancias. En tiempos de nuestros antepasados, los bebés estaban las 24 horas en brazos, y sólo se separaban de su madre para estar unos momentos en brazos de su padre, su abuela o sus hermanos. Y cuando empezaban a caminar lo hacían alrededor de su madre, y tanto la madre como el niño se miraban continuamente, y se avisaban mutuamente cuando veían que el otro se despistaba.

Hoy en día, cuando usted deja a su hijo en la cuna, sabe que no corre ningún peligro. no pasará frío, ni calor, ni se mojará, ni se lo comerá un lobo. Sabe que usted está a pocos metros, y le oirá si pasa algo y vendrá en seguida (o, si usted ha salido de casa, sabe que otra persona ha quedado de guardia, escuchando a pocos metros). Pero su hijo no sabe todo eso. Nuestros niños, cuando nacen, son exactamente iguales a los que nacían hace 50.000 años. Por si acaso, a la más mínima separación, lloran como si usted se hubiera ido para siempre. Más adelante, cuando empiece a comprender dónde está usted, cuándo volverá y quién le cuida mientras tanto, empezará a tolerar las separaciones con más tranquilidad. Pero aún faltan unos años.

Casi toda la conducta del bebé, que aún no ha aprendido nada, es instintiva, idéntica a la de nuestros remotos antepasados. Y la conducta instintiva de la madre también tiende a aparecer, aquí y allá, despuntando entre nuestras gruesas capas de cultura y educación.
Por eso, cuando vaya al parque con su hijo de tres años, ambos se comportarán de forma muy similar a sus antepasados. Usted mirará casi todo el rato a su hijo, y le avisará cuando se despiste ("ven aquí" "no vayas tan lejos"). Su hijo también le mirará con frecuencia, y si la ve despistada o hablando con otras personas se pondrá nervioso, incluso se enfadará, e intentará llamar su atención ("mira, Mamá, mira" "mira qué hago" "mira qué he encontrado"...)

Llegamos a la noche. Es un periodo particularmente delicado, porque si el niño duerme ocho horas, y la madre se ha ido durante este tiempo, cuando despierte puede estar a siete horas de marcha, y por más que llore no la oirá. Hay que montar la guardia. Durante las primeras semanas, nuestros hijos están tan completamente indefensos que es su madre la que debe encargarse de mantener el contacto. En aquellas raras culturas (como la nuestra) en que madre e hijo no duermen juntos, la separación hace que la madre esté muy intranquila, y sienta la necesidad imperiosa de ir a ver a su hijo cada cierto tiempo. ¿Qué madre no se ha acercado a la cuna "para ver si respira"? Claro que sabe que está respirando, claro que sabe que no le pasa nada, claro que sabe que su marido se reirá de ella por haber ido... pero no puede evitarlo, tiene que ir.

A medida que el niño crece, se va haciendo más independiente. Eso no significa que pase más tiempo solo, o que haga las cosas sin ayuda, porque el ser humano es un animal social, y no es normal que esté solo. Para un ser humano, la soledad no es independencia, sino abandono. La independencia consiste en ser capaces de vivir en comunidad, expresando nuestras necesidades para conseguir la ayuda de otros, y ofreciendo nuestra ayuda para satisfacer las necesidades de los demás. Ahora ya no hace falta que usted vaya a comprobar si su hijo respira o no; ¡él se lo dirá! Como se está haciendo independiente, será él quien monte guardia. Se despertará más o menos cada hora y media o dos horas, y buscará a su madre. Si su madre está al lado, la olerá, la tocará, sentirá su calor, tal vez mame un poco, y se volverá a dormir en seguida. Si su madre no está, se pondrá a llorar hasta que venga. Si Mamá viene en seguida, se calmará rápidamente. Si tarda en venir, costará mucho tranquilizarle; intentará mantenerse despierto, como medida de seguridad, no sea que Mamá se vuelva a perder.

Es aquí donde la vida real no coincide con los libros, porque a las madres les han dicho que, a medida que su hijo crezca, cada vez dormirá más horas seguidas. Y muchas se encuentran con la sorpresa de que es todo lo contrario. No es "insomnio infantil", no son "malos hábitos", simplemente es una conducta normal de los niños durante los primeros años. Una conducta que desaparecerá por sí sola, no con "educación" ni "entrenamiento", sino porque el niño se hará mayor y dejará de necesitar la presencia continua de su madre.

Si cada vez que su hijo llora usted acude, le está alentando a ser independiente, es decir, a expresar sus necesidades a otras personas y a considerar que "lo normal" es que le atiendan. Eso le ayudará a ser un adulto seguro de sí mismo e integrado en la sociedad.

Si cuando su hijo llora usted le deja llorar, le está enseñando que sus necesidades no son realmente importantes, y que otras personas "más sabias y poderosas" que él pueden decidir mejor que él mismo lo que le conviene y lo que no. Se hace más dependiente, porque depende de los caprichos de los demás y no se cree lo suficientemente importante para merecer que le hagan caso.

Una infancia feliz en un tesoro que dura para siempre, que nadie podrá jamás arrebatarte. La infancia de su hijo está ahora en sus manos.

viernes, 15 de agosto de 2008

Características evolutivas de tu bebé


Perfil del niño de 1 año:

Habitualmente se denomina al niño que se encuentra en este período como deambulador, ya que se caracteriza por una conducta predominantemente motora.
El grupo de niños de esta edad tiene un tiempo de atención limitada, y en todas las actividades que se realicen es de fundamental importancia la intervención del adulto.
Los niños de esta edad buscan su independencia y desplazarse libremente, necesitan tocar, manipular, explorar el medio lo cual obliga al adulto a estar atento a sus iniciativas.
Piaget distingue cinco conductas que aparecen casi simultáneamente en los niños en el curso del segundo ano de vida: la imitación diferida (cuando el niño reproduce gestos, movimientos o palabras de otras personas en ausencia de estas), el juego simbólico (aquel en donde los niños "hacen como si" fuera verdad imitando roles), el dibujo (por pequeños que sean sus diseños, es capaz de darles significados si encuentra alguien interesado en su producción), la imagen mental (logra su permanencia en la mente del niño cuando puede evocar objetos, personas o situaciones no presentes) y la evocación verbal de acontecimientos (expresarse a través de balbuceos o palabras, que pueden ser acompañadas por gestos, señalando alguna acción que se produce, por ejemplo diciendo "uuhh!" y/o tomándose la cabeza con las manos, cuando algo se cae).

Problemáticas centrales que caracterizan a esta edad:

La propuesta docente deberá contemplar el inicio del juego simbólico, la expresión verbal y no verbal, la estructuración del objeto permanente y la organización del espacio y el tiempo.
Los vínculos afectivos con los adultos, padres y docentes, serán el marco de seguridad y confianza que permitirá iniciar las prácticas higiénicas. Por último se favorecerá el desarrollo de la motricidad fina y gruesa.

Aspecto Motriz:

A partir de los 12 meses pueden sostener su peso en la posición de pie y mantener el equilibrio cinético caminando, al comienzo con algún sostén. No obstante, mantiene flexionadas las rodillas y balancea los brazos para reforzar este precario equilibrio hasta alrededor de los 18 meses.
12 a 18 meses: durante este período marchan ya sin sostén, con sus piernas separadas, alternan cuadrúpeda con la marcha, y en algunos casos, ante el apuro gatean, toma objetos con la pinza de dos dedos: pueden pasar las paginas de un libro de a dos o tres juntas. También a partir de este mes, generalmente, los niños logran mayor seguridad en su marcha, bailan al compás de una melodía, mira libros de figuras y garabatean
18 a 24 meses: ya en este período comienza el correteo, pueden subir y bajar escalones con ayuda del adulto, utiliza un medio para llegar algún fin, por ejemplo: empujar una silla hasta el lugar determinado y se sube para alcanzar un objeto que de otra forma no podría agarrar. Logran trasvasar elementos.
Su campo de exploración se amplia notablemente en el transcurso de este período
En ocasiones a esta edad, disfrutan arrojando objetos al aire, así como también le agrada introducir los dedos en orificios y , tal como se viera al tratar el desarrollo de la marcha, goza empujando, arrastrando y trasladando objetos. También pueden, y les divierte empujar objetos; cajas pelotas, con el pie.

Tipos de estimulación:


Reconocimiento de partes del cuerpo: juegos imitativos con manos, ojos, y boca, palmoteos en diferentes partes del cuerpo, hacerse chiquititos, etc.
Afianzamiento de la marcha: caminar tomados de la mano, utilizar juguetes de arrastre y pelotas para realizar diferentes acciones, etc.
Relación óculo-manual y experimentación con objetos variados: actividades con elementos que motiven a los niños a realizar acciones como: poner, sacar; con cajas, canastos, juegos de emboque, etc. También, juegos imitativos: con muñecas, cunitas, cucharas, cocina, etc. Acompañar las acciones de canciones : sonidos, onomatopeyas, frases, mostrarles imágenes mientras se les habla o relata un cuento-poesía-rima.

Aspecto Socio-afectivo:

El niño puede voluntariamente alejarse de su mamá y volver a ella cuando lo desee.
Acepta separaciones por lapsos cortos de manera gradual.
Pertenencia del objeto: el niño aprende a buscar el objeto en el último lugar en que lo vio desaparecer. Hay un proceso en la diferenciación del objeto en si, respecto de sus acciones hacia el.
Trata de compartir su juego con el adulto.
Comienza a interactuar de manera más activa con otros niños, gustando examinarse entre sí, mediante abrazos o empujones.
Límites: los deambuladores son niños activos, con un gusto por la exploración y experimentación vigorosa y rigurosa. Debido a esta movilidad activa es que se hacen necesarios los límites. Estos deben no ser considerados como restricciones, sino como "medios para canalizar la conducta del niño de áreas de restricciones a áreas de libertad" por ejemplo: no podrá romper un libro como ser un diccionario pero se le puede poner a su alcance algún material del cual pueda disponer y manipular a su manera. Esto significa ponerlos a la vista del niño evitando así la necesidad de una prohibición. La firmeza y consistencia de los límites necesarios deberán ser balancazos por una cierta medida de flexibilidad por una disposición que permita al niño aprender por si mismo.
Tiene períodos muy breves de atención.

Aspecto Intelectual:

Se constituyen nuevos esquemas, hay experimentación e investigación sobre todo aquello que es nuevo. La coordinación de los esquemas esta dirigida por la búsqueda de nuevos medios (utiliza los esquemas que posee, y ya conoce, para hallar nuevos).

Conducta de soporte: acerca objetos alejados tirando hacia si del soporte en el que están colocados, por ejemplo, un niño quiere agarrar un juguete que esta sobre una manta y logra hacerlo tirando de ella. El niño tantea para lograr un objetivo y esto supone una nueva acomodación de los esquemas que posee a la nueva experiencia.

Conducta del cordel: acerca el objeto mediante el cordel por ejemplo: tira una soga para que el camión que esta sujetado por ella llegue hasta el. Aquí se realiza una acomodación de tanteo dirigida por un esquema de asimilación.

Conducta del bastón: se trata de llagar al objeto utilizando un elemento auxiliar, por ejemplo: el niño alcanza el objeto ayudándose con una varilla o bastón. Llega a la utilización de este elemento por tanteo y experimentación activa.

El juego es el centro de sus movimientos; a través de él reproduce lo que más le impresiona o le agrada, asimila la realidad del mundo que lo rodea, vuelve a vivirla para dominarla o cambiarla. Es el comienzo del juego simbólico: hacer dormir a la muñeca, cantarles, darle de comer, y otra serie de acciones que imitan el comportamiento de los adultos hacia él o de él mismo.
Su conducta es egocéntrica, aunque le gusta jugar en compañía de sus pares -juego paralelo- y goza repitiendo acciones sobre objetos para ejercer su habilidad.
Disfruta manipulando masa, gustándole tocarla, apretarla, sacar y poner, abrir y cerrar. También se entusiasma garabateando con crayones o tizas. Comienza a darles nombre a sus trazos pero si, en otro momento, la docente le muestra el mismo dibujo, no reconoce los trazos y cambiará los objetos o personas mencionadas.
Comienza con la construcciones, en las que el aplica sin discriminación de color ni tamaño, hasta la construcción en la que hay sentido constructivo y creador.

Le agradan los juegos de construcción, los cuales mantienen su carácter de juego de ejercicio. En un primer momento, el niño juega solo limitándose a manipular y llevar de un lado a otro los bloques y apilarlos en montones irregulares. A través de estos juegos de construcciones y el placer que encuentra en hacerlas y derribarlas son actitudes en donde el niño afirma su "yo".

Lenguaje:

El niño de esta edad comienza la etapa de adquisición del lenguaje, pero en un primer momento su preocupación por caminar y explorar le hacen olvidar el hablar.
Nombra objetos únicos sin clasificar.
No usa palabras para hechos no observables, aprendiendo el nombre de aquello que sí experimentó.
Presta atención y comprende aquellas palabras que usan los adultos, especialmente aquellas que designan cosas de su interés.
Tiene un vocabulario personal, subjetivo (nombra cosas que le agradan y las que no).
Posee una gramática pasiva que le permite entender muchas oraciones emitidas por los adultos.
Comienza a utilizar palabras que designan sus comidas preferidas, sus prendas de vestir, animales, juguetes, personas, etc.
Comienza a combinar dos palabras en sus emisiones: gramática activa.
A medida que madura comienza a sentir la necesidad de decir otras cosas para lo cual usa lo que ya sabía, más otras palabras nuevas que incorpora.
Comienza a utilizar el lenguaje para: expresar sus sentimientos, establecer contacto afectivo, comunicarse con el adulto.
Aparecen frases pivotales: primer tipo de frase de 2 palabras. Consiste en una palabra que funciona como eje (pivote) por ejemplo: mío, quiero, no, y otra palabra con la que articula para formar una estructura "mía mama"}
Se destaca el uso de la palabra pivotal "NO".


Perfil del niño de 2 años:

HABILIDADES DE INTERACCIÓN SOCIAL

Habilidades básicas
Atiende órdenes sencillas y claras.
Presta atención si está motivado/a.
Es capaz de dar las gracias.
Es capaz de decir su nombre si se le pregunta.
Sonríe cuando está contento/a.
Sabe saludar.

Habilidades de conversación
Empieza a hablar con otros niños.
Sabe pedir lo que quiere con palabras.
Empieza a unir palabras para construir frases de dos términos.
Empieza a utilizar los pronombres personales "yo" y "tú".
Puede seguir órdenes sencillas y escuchar breves historias.
Le cuesta respetar los turnos de intervención.

Interacción con el juego
Empieza a jugar con otros niños, aunque no es cooperativo/a.
Juega a cosas sencillas.
Representa escenas de la vida cotidiana.
Juega con construcciones.
No le gusta compartir sus cosas.

Relación con sus pares
Disfruta estando con los compañeros, pero le cuesta cooperar y compartir.
Imita a los demás.
Obedece los encargos sencillos.
Reacciona de forma orgullosa ante las alabanzas.

Relación con los adultos
Puede mostrar timidez ante un adulto que desconoce.
Es posesivo/a con los adultos que conoce.
Si su entorno le proporciona un clima de confianza, se muestra alegre.
Suele portarse bien con los educadores y guarda los berrinches para la familia.
Llama la atención de la figura materna enfrentándose a ella a través de la negación.

HABILIDADES AFECTIVAS

Sentimientos propios
Muestra su alegría cuando está contento/a.
Expresa vergüenza y dolor.
Es capaz de expresar emociones a través del cuerpo, pero no discrimina claramente lo que siente.
Si se le provoca, sonríe o hace pucheros.
Es capaz de demostrar ternura y afecto.

Sentimientos ajenos
Es capaz de captar la tristeza o la alegría de los adultos aunque no comprenda por qué se sienten así.
Disfruta con la reacción provocada.
Es incapaz de ponerse en el lugar de otros.
No tiene conciencia del daño que provoca jugando.

Control de emociones
Expresa la alegría y la tristeza de forma muy radical.
Pasa de un estado de alegría a un estado de tristeza de forma inmediata.
Le cuesta controlar sus explosiones emocionales.

HABILIDADES DE AUTONOMÍA

Aseo, comida, vestido y descanso
Es capaz de lavarse las manos.
Le gusta jugar con el agua.
A lo largo del año será capaz de ir al baño solo/a y pedir ayuda cuando lo necesite.
Empieza a comer solo/a.
Empieza a vestirse solo/a.
Necesita dormir la siesta. Una actividad excesiva le incita a la vigilia.
Puede mostrarse hiperactivo cuando está cansado.


HABILIDADES PSICOMOTORAS

Dos años
Corre sin caerse.
Se sienta en cuclillas durante los juegos.
Tiene respuestas rítmicas tales como:
- Flexionar las rodillas al saltar.
- Balancear su cuerpo.
- Balancear los brazos.
- Inclinar la cabeza.
- Golpear el suelo con los pies.

Dos años y medio
Camina de puntillas.
Salta con los dos pies.
Al caminar en la calle con un adulto corre delante o se queda retrasado.
Empuja juguetes con buen sentido de la dirección.
Se mece al compás de la música.
Es capaz de transportar objetos.
Sube y baja escaleras utilizando ambos pies sin sujetarse.
Empieza a desarrollar la psicomotricidad fina: es capaz de coger lápices y pinceles gruesos con mayor destreza.

HABILIDADES DE AUTOAFIRMACIÓN

Manifiesta oposición ante actividades que no le interesan.
Empieza a defenderse cuando se siente agredido/a.
Muestra frustración o enfado a través de rabietas.
Se reconoce frente al espejo.
Se identifica en fotografías recientes, pero no comprende que tiempo atrás fue un bebé.
Reconoce en fotografías a personas cercanas.

HABILIDADES COGNITIVAS

Explora, observa e investiga a través de la acción.
Puede planificar con antelación actividades de cierta complejidad.
Asocia ideas de modo más evidente.
Es capaz de recordar lo que debe hacer.
Empieza a entender conceptos como "uno" o "muchos".
Relega una idea o actividad mientras realiza o piensa en otra cosa.
Empieza a asociar ideas.
Se comunica con palabras o gestos.
El lenguaje empieza a ser más preciso.


PERFIL ARTÍSTICO

Utiliza todos los colores
Garabato descontrolado
No respeta los límites de la hoja
Es útil darle masas para jugar (control de esfínteres)
Aprieta el lápiz con toda la mano
Realismo fortuito
El dibujo es un juego de ejercicio


SEXUALIDAD

Finaliza la etapa oral, pueden quedar aún indicios
Comienza la etapa anal
Toma su materia fecal como algo muy preciado, puede querer tocarla/ jugar con ella.
Comienza a aprender a controlar esfínteres, pero puede llevarle hasta los 3 años.


Perfil del niño de 3 años:

DESARROLLO NEUROLÓGICO

Equilibrio dinámico durante la marcha y la carrera.
Salta con dos pies.
Alrededor de los seis años, logra tener una buena coordinación.
Estructuras espaciales y temporales.


DESARROLLO COGNOSCITIVO


Período Preoperacional.
Pensamiento simbólico.
Egocentrismo.
No separa su yo del medio que lo rodea.
Dificultad de tener en cuenta el punto de vista del otro.
Artificialismo (ultra-cosas)Atribuye a seres extraños el origen de algunos acontecimientos.


DESARROLLO DEL LENGUAJE


Comprende relaciones entre acontecimientos y las expresa lingüísticamente.
Progresiva utilización del pronombres personales, preposiciones y adverbios.
Coordinación de frases mediante conjunciones.
Ordenan los acontecimientos y lo reflejan en sus frases.
- Va adquiriendo las oraciones de relativo y las completativas.
- Tiempos verbales: pasado (verbos y adverbios), futuro (planes de acción inmediata.
- Presta más acción al significado que a la forma de las emisiones orales.

Aparecen entre los 36 y 42 meses los artículos "el" y "la".
Progresivamente, se introducen "unos" y "los.
Los pronombres personales "le", "la", "os", "me", "te", "nos" y "se" comienzan a producirse.
Siguen las preposiciones de lugar: en, sobre, debajo, cerca de.
El infinitivo presente aparece "yo no quiero comer".
Se utiliza el presente de indicativo "el bebé duerme".
Aparición de los auxiliares "ser" y "tener".
Producción de subordinadas relativas y completivas con omisión del pronombre relativo o de la conjunción de subordinación "mamá dice que debes venir".

Durante el tercer año de vida el lenguaje crece de forma vertiginosa.
- El vocabulario pasa de unas cuantas palabras a varios cientos.
- Las frases se hacen más largas y complicadas.
- Se incluyen preposiciones en las frases.
- Aparecen el género y el número en las palabras.
- Aparecen los artículos.
Durante el tercer año, aunque con diferencias individuales,. se adquieren las reglas de sintaxis, es decir se ordenan y se enlazan las palabras para formar oraciones y se unen estas entre sí.
Hacen regulares algunas formas de los verbos que son irregulares. Seguramente son formas que nunca han oído de labios de los adultos y no lo pueden imitar y ellos mismos recurriendo a ciertas reglas aprendidas las aplican y resultan estas formas que nos resultan graciosas: Estas formas desaparecen poco a poco al escuchar modelos correctos.


De los 3 a los 4 años

" clasifica objetos como por ejemplo, alimentos, ropas, etc.
" identifica colores
" utiliza la mayoría de los sonidos del habla pero puede distorsionar algunos de los más difíciles, como por ejemplo, l, r, s, ch, y, v, z; es posible que estos sonidos no se controlen completamente hasta alcanzar los 7 u 8 años de edad
" utiliza consonantes al principio, en el medio y al final de las palabras; puede distorsionar algunas de las de pronunciación más difícil, pero intenta decirlas
" los desconocidos entienden mucho de lo que el niño dice
" puede describir el uso de objetos como por ejemplo, "tenedor", "automóvil", etc.
" se divierte con el lenguaje, disfruta los poemas y reconoce cuando se le dice algo absurdo como por ejemplo, "¿Tienes un elefante en la cabeza?"
" expresa sus ideas y sentimientos en vez de simplemente hablar sobre el mundo que le rodea
" utiliza formas verbales compuestas (con "ando" y "endo"), como por ejemplo, "caminando" y "corriendo"
" responde a preguntas simples como por ejemplo, "¿Qué haces cuando tienes hambre?"
" repite oraciones

LENGUAJE EGOCÉNTRICO:
Se caracteriza porque el niño no se ocupa de saber a quién habla ni si es escuchado. Es egocéntrico, porque el niño habla más que de sí mismo, pero sobre todo porque no trata de ponerse en el punta de vista de su interlocutor. El niño sólo le pide un interés aparente, aunque se haga evidente la ilusión de que es oído y comprendido.
1. Repetición o Ecolalia: el niño repite sílabas o palabras que ha escuchado aunque no tengan gran sentido para él, las repite por el placer de hablar, sin preocuparse por dirigirlas a alguien. Desde el punto de vista social, la imitación parece ser una confusión entre el yo y el no-yo, de tal manera que el niño se identifica con el objeto imitado, sin saber que está imitando; se repite creyendo que se expresa una idea propia.
2. El monólogo: el niño habla para sí, como si pensase en voz alta. No se dirige a nadie, por lo que estas palabras carecen de función social y sólo sirven para acompañar o reemplazar la acción. La palabra para el niño está mucho más ligada a la acción que en el adulto. De aquí se desprenden dos consecuencias importantes: primero, el niño está obligado a hablar mientras actúa, incluso cuando está sólo, para acompañar su acción; segundo, el niño puede utilizar la palabra para producir lo que la acción no puede realizar por sí misma, creando una realidad con la palabra (fabulación) o actuando por la palabra, sin contacto con las personas ni con las cosas (lenguaje mágico).
3. Monólogo en pareja o colectivo: cada niño asocia al otro su acción o a su pensamiento momentáneo, pero sin preocuparse por ser oído o comprendido realmente. El punto de vista del interlocutor es irrelevante; el interlocutor sólo funciona como incitante, ya que se suma al placer de hablar por hablar el de monologar ante otros. Se supone que en el monólogo colectivo todo el mundo escucha, pero las frases dichas son sólo expresiones en voz alta del pensamiento de los integrantes del grupo, sin ambiciones de intentar comunicar nada a nadie.



DESARROLLO SOCIO-AFECTIVO


Capta expresiones emocionales de los otros.
Le gusta jugar solo y con otros niños.
Puede ser dócil y rebelde.
Posee una conducta más sociable.
"Crisis de independencia".
Afianzamiento del yo.
Aparecen conflictos en su identificación con el adulto.
Asume las diferencias sexuales.
Juego simbólico.

Los niños a los 3 años se miran, tocan y buscan, son tremendamente curiosos. Los niños fantasean y buscan explicar fantasiosamente aspectos de la realidad. En relación a los sentimientos existen dos tipos uno es el del propio poder donde el niño siente deseos de poseer objetos y personas. Adquiere un saber afectivo, de lo que puede y no puede hacer y también de su valor personal a través de la relación que establece con los demás, en el experimentar la aprobación, la admiración y el castigo. El otro tipo de sentimiento es el de inferioridad, el niño es muy sensible a las reacciones que tienen los adultos, se puede sentir muy orgulloso o muy avergonzado si lo retan, en esta etapa está consiente de que debe hacer muchas cosas que no entiende, que es dependiente de los mayores.
Los sentimientos son más duraderos y diferenciados y se centran en las relaciones familiares. Quieren mucho a los padres y les expresan su afecto con exageraciones, tienen celos y envidia de sus hermanos y se alegran cuando son castigados.
Otro punto que se debe tener en cuenta es la formación del yo, el niño se convierte en objeto de vivencias, se vuelve consciente de sí en su encuentro con el mundo y en su actividad en él. Aun el niño en esta edad no tiene conciencia de identidad y de simplicidad no reflexiona sobre su yo. El niño experimenta frente a las cosas su propio poder y su impotencia, por este medio encuentra paulatinamente el camino para llegar a su yo. El yo social se desarrolla con otras personas y es portadora de sentimientos de simpatía y antipatía. El yo activo se desarrolla a partir de la relación con los objetos y se verifica en forma de juego, por tal razón el yo lúdico es la forma más importante del yo activo en esta etapa. El yo social se desarrolla con otras personas y es portadora de sentimientos de simpatía y antipatía. El yo activo se desarrolla a partir de la relación con los objetos y se verifica en forma de juego, por tal razón el yo lúdico es la forma más importante del yo activo en esta etapa. Cuando describen a las personas que conocen, las caracterizan sobre la base de rasgos externos tales como los atributos corporales, sus bienes o su familia y, más raramente sobre la base de sus rasgos psicológicos o disposiciones personales. Sus inferencias acerca de los sentimientos, pensamientos, intenciones o rasgos personales de otros tienen aún un carácter global, poco preciso y poco afinado En lo concerniente a disciplina obediencia se da la etapa de Piaget llamada "del egocentrismo", que se refiere a una actitud cambiante en relación a las reglas que rigen el comportamiento. Las reglas cambian de acuerdo a las necesidades, deseos, intereses del niño. El niño imita a los adultos, pero sin conciencia, reproduce los movimientos, las conductas, ideas de otros, pero sin darse cuenta de lo que hace. El niño confunde el "yo" y el "no yo", no distingue entre el otro y la actividad de sí mismo. El niño puede tomar dos actitudes una es "conformista", es decir, reglas impuestas por los adultos actúa como si fuesen voluntad de él mismo, aún cuando sea voluntad de otro. El niño se conforma con lo que le dicen los adultos porque ellos son los que ponen las reglas. Otra actitud es la "inconformista", es decir, resiste a la voluntad del otro. En lo referente a autoestima - concepto de sí se puede decir que los niños de esta edad tienen que enriquecer la primera imagen de sí mismo con características y atributos que sirvan para definirse a uno mismo como persona con entidad y características propias diferenciadas de los demás. En lo que concierne a identificación sexual para los niños es masculino aquello que presenta determinados rasgos externos masculinos y es femenino lo que presenta los rasgos correspondientes femeninos.


PSICOMOTRICIDAD


Soltura, espontaneidad y armonía de sus movimientos.
Control de partida y llegada del dibujo.
Acelera y modera la marcha a voluntad.
Empieza a poder detenerse.
Hace la pinza correctamente.
Empieza a manifestar predominancia de un lado sobre otro.
Inhibe mejor los movimientos involuntarios.
Desarrolla la independencia segmentaría

Va adquiriendo progresivamente un mayor dominio de su cuerpo, primero la motricidad gruesa y luego la fina. Las principales características en cuanto a su desarrollo físico son:
-Aumenta su talla entre unos 6-8 cm. por año
-El peso también aumenta considerablemente
-La cabeza crece a un ritmo mas lento que el tronco y las extremidades.
-Completa la dentición
-Controla esfínteres.
-El cuerpo es funcionalmente asimétrico con un lado dominante
A los 3 años la denominada -crisis del desarrollo- da lugar a una "autonomía" en el niño que antes no existía. La dependencia del adulto disminuye, lo que no significa que el niño necesite de este. Los niños comienzan a incorporar nuevas formas de movimiento y los expresan con mayor independencia, pero como algunos de estos movimientos no están totalmente logrados (subir y bajar escalones, saltar desde pequeñas alturas, caminar por planos elevados), el adulto interviene y en muchos casos con exceso de directividad, limitando las posibilidades del niño. Este echo muchas veces trae como resultado conflictos con el pequeño, agudizando más la crisis del desarrollo mencionada. En este sentido debemos procurar brindar al niño nuestra confianza y proporcionarle la mayor seguridad posible en los lugares y objetos donde actúa, sin limitar o interrumpir de forma brusca sus movimientos. Podemos ofrecerle a los pequeños diferentes niveles de ayuda cuando lo requieran, y preferentemente incorporarnos a sus tareas y juegos, no para darles todo el tiempo la respuesta o solución a las mismas, sino estimulándoles ejecuciones con esfuerzo propio y brindándoles la suficiente motivación. La capacidad de desplazamientos que tiene el niño de este grupo de edad es una adquisición que aumenta el desarrollo de la orientación. Ejemplo: caminar apoyando pies y manos (como el perro), hacía adelante, hacía atrás, a un lado y el otro, Saltar con las dos piernas: como la pelota, hacía arriba, hacía adelante.
Algunas características en cuanto a sus movimientos:
En este grupo de edad comienzan ciertas manifestaciones de acciones cooperativas entre un niño y otro, en ocasiones comparten sus juguetes y realizan algunas acciones en pequeños grupos: lanzar o rodar la pelota en parejas, caminar en grupos pequeños dados de las manos, girar en parejas, hacer rondas jugando en círculos, etc.
La motricidad del niño, en el período de tres a cuatro años, evoluciona como sigue: se desplazan caminando, corriendo y saltando en diferentes direcciones. El desarrollo de la orientación espacial mayormente lo demuestran al lanzar de diferentes formas y hacia diferentes puntos de referencia.
En este grupo ya comienzan a atrapar con las dos manos la pelota que le lanzan rodando y también hacen intentos por capturar la pelota que le lanzan a corta distancia aunque lo realizan con ayuda de todo el pecho.
La acción de rodar la pelota se ejecuta en este grupo con mejor dirección no sólo por el piso, sino también por encima de bancos. Los lanzamientos se realizan con mayor variedad e inician el golpeo de la pelota con un pie.
En este grupo la carrera la realizan combinadamente: corren y caminan, corren y golpean o lanzan objetos; y también cambian la dirección de la carrera al bordear objetos colocados en el piso, si estos se encuentran separados unos de otros.
Además de subir y bajar la escalera con mejor coordinación y continuidad en los movimientos, comienzan a realizar la trepa a un plano vertical (cuerdas con nudos). Esta trepa la ejecutan con el cambio de agarre de las manos sin lograr todavía el desplazamiento de las piernas.
La reptación la realizan por el piso con movimientos alternos de brazos y piernas, pero aun sin buena coordinación y también la ejecutan por bancos donde se sostienen de sus bordes y con una ligera flexión de los brazos, desplazan todo el cuerpo, arrastrándose por el banco. Ejecutan la cuadrupedia en cuatro puntos de apoyo (pies y manos) por arriba de bancos y muros pero sin un movimiento continuo, por lo que se ejecuta descoordinadamente. Cuando realizan esta acción por las tablas inclinadas o a nivel del piso, recurren nuevamente al movimiento antecesor de gateo.
Caminan por tablas en el piso no solo hacia adelante sino también hacia atrás y por arriba de bancos y muros; al final de estos saltan hacia abajo. La mayoría de los niños cuando saltan de esta forma, caen con poca estabilidad y se observan las piernas extendidas en la caída. También saltan desde el piso, a caer sobre un obstáculo a pequeña altura y pasan saltando, objetos de 25 cm. (aproximadamente) de altura, colocados en el piso.

INTELIGENCIA Y APRENDIZAJE


Hacia los 36 meses: comprender y producir preguntas utilizando: ¿Quién?, ¿Qué?, ¿A quién? ¿ Dónde? Hacia los 48 meses: comprender y producir frases negativas, integrando la negación en el cuerpo de la frase, por ejemplo: "nene no ha dormido".


JUEGOS


No busca la aprobación del adulto.
Utiliza al adulto en caso de necesidad.
No establece reglas en los juegos.
Actividad lábil y espontánea Hacia los cuatro años representa roles sociales, como por ejemplo: vendedor/a, carpintero, policía, doctora, panadero/a, etc.
Le da importancia a la ropa y al maquillaje.
Realiza onomatopeyas, como por ejemplo: pollito (pio, pio...), pato (cua-cua), gato (miau), etc...

El tipo de juego característico del niño de tres años es el juego simbólico o juego de ficción ("hacer como si"). Se trata de una de las cinco conductas que caracterizan la aparición de la función de representación, aproximadamente en la mitad del segundo año de vida (las restantes son: la imagen mental, la imitación diferida, el lenguaje y el dibujo).
El juego simbólico depende de la posibilidad de sustituir y representar una situación vívida en otra supuesta. Por ejemplo, hacer "como si" comiera, pero utilizando un palito. Constituye una asimilación deformante de la realidad, a diferencia de la representación adaptada, que supone un equilibrio entre asimilación y acomodación.
En efecto, el niño se ve continuamente obligado a adaptarse al mundo social de los adultos y a un mundo físico que todavía no comprende bien. Por consiguiente, no llega a satisfacer las necesidades afectivas e intelectuales de su yo en esas adaptaciones, como lo hace el adulto. Resulta indispensable, entonces, para su equilibrio emocional, contar con un tipo de actividad cuyo objeto no sea la adaptación a lo real sino, por el contrario, la asimilación de lo real al yo.
Esta función la cumple el juego simbólico, que transforma lo real, por asimilación casi pura, a las necesidades del yo.
En los primeros juegos simbólicos puede observarse que el niño_
- ejerce simbólicamente sus acciones habituales (por ejemplo, hacer "como si" tomara la sopa. etc.)
- atribuye a los otros y a las cosas esos mismos esquemas de conducta (por ejemplo, "hacer dormir" a su osito, "hacer pasear" a su muñeca, etc.)
Más tarde, aplica en forma simbólica esquemas que no pertenecen a la acción propia, sino que han sido tomados por imitación de otros modelos (el papá, la mamá, la maestra, etc.). Por ejemplo, hace "como si" arreglara el auto, se pintara los labios, hablara por teléfono.
El niño practica esos juegos por el placer de ejercer sus poderes y revivir sus experiencias. Son un modelo de expresión y afirmación del yo.
A veces, pueden tener el carácter de compensación, cuando se quiere corregir la realidad. Por ejemplo, un niño tiene prohibido comer chocolate porque le hace mal; entonces le dice a su muñeca que no coma, que podrá enfermarse.
El juego también puede convertirse en "catarsis", una forma de reaccionar contra el miedo que una situación le provoca. Por ejemplo, tiene temor de acercarse a un perro, entonces juega a que lo acaricia, que lo lleva a pasear, etc.
Los juegos simbólicos que practican espontáneamente los niños de 3 años al comenzar el año tienen las siguientes características:
1- Se realizan en forma individual (juego solitario) o al lado del otro pero sin interacción (juego paralelo).
2- No hay juego organizado ni socializado (cada uno actúa separadamente, como en un "monólogo colectivo")
3- Cada uno utiliza su propio símbolo (cada uno representa las cosas de la realidad con símbolos distintos).
4- Los roles son casi siempre los mismos (todos son "mamás" o "papás", etc.).
5- No hay coherencia, orden ni sucesión lógica y secuencias de las acciones.
6- No existe intencionalidad (actúa por la satisfacción de jugar, sin interesarse por el resultado).
A medida que el niño se desarrolla, el juego simbólico va evolucionando en forma natural y paulatina, favorecido por los procesos de su pensamiento, que va superando el egocentrismo, y por su mayor nivel de socialización.
Alrededor de los cuatro años, el juego simbólico adopta las siguientes notas distintivas:
1- Los niños comienzan a aceptar el simbolismo del otro y comparten esa ficción.
2- Paulatinamente, se va registrando una tendencia a la objetivación de los símbolos (necesidad de una imitación cada vez más cercana a la realidad).
3- Los roles se hacen más variados. El juego se torna más socializado, comienza la interacción.
4- Se observa mayor orden y coherencia.
5- El sentido del juego no se agota en el simple placer: existe ya cierta intencionalidad, en relación a un motivo de juego propuesto.
Dada la importancia del juego en la vida del niño, es preciso que el maestro lo favorezca. Al respecto, es particularmente efectiva la influencia de su estímulo en el perfeccionamiento del simbolismo del niño, cuando éste orienta y organiza su juego, favoreciendo la coherencia y estructuración. En este sentido, el maestro utilizará el Juego Centralizador y más adelante el Juego Trabajo con sus niños.

HABITOS DE VIDA DIARIA


- Avisa cuando tiene ganas de hacer pipi o caca durante el día.
- Necesita poca ayuda para lavarse manos y cara.
- Con ayuda del adulto se lava los dientes.
- Se desnuda con poca ayuda del adulto.
- Utiliza cubiertos.
- Bebe solo con copa o taza.
- Tiene una hora establecida para ir a dormir.
- Juega solo durante 15 minutos aproximadamente.
- Recoge los juguetes con ayuda.
- Sube escaleras, poniendo un pie en cada escalón.

EXPRESIÓN PLÁSTICA

Esta área comprende las edades de 3 y 4 años ya que ambas comparten características muy similares.


Fase inicial. (también llamada preesquemática)
-Se inicia entre los tres o los cuatro años, y se supera alrededor de los cinco o cinco años y medio.
-Aparecen representaciones comprensibles para el adulto.
-La primera representación que aparece , en Gral. es la figura humana en forma de renacuajo.
-Paulatinamente aparecen objetos de interés para el niño.
-Cambia muy a menudo la forma de representar un mismo objeto.
-El niño se concentra en representar las formas, el color tiene un interés secundario.
-Coexisten objetos reconocibles con formas incomprensibles (garabatos).
-Esporádicamente pueden aparecer transparencias.
-En tercera dimensión modela objetos reconocibles.
El dibujo permite la representación en el plano.
Es un conjunto de trazos cuya ejecución está determinada por la intención de representar algo de la realidad se atenga o no al parecido. Los niños de 3 años se encuentran el la etapa de "realismo fortuito". Los niños hacen movimientos con el lápiz por simple placer motriz, pueden descubrir por casualidad que sus trazos se parecen a algo y por lo tanto trata de repetir ese algo, entonces aparece la intencionalidad.

La etapa siguiente llamada "realismo frustrado y fallido" comienza recién a los 3 y medio años, por lo tanto comienzan recién a tener una intencionalidad de representar algo, pero se encuentran con 2 obstáculos que le impiden que su representación sea igual a la realidad, uno es de orden físico y el otro de orden psíquico.
El niño descubre que hay una vinculación entre su movimiento y los trazos que ejecuta sobre el papel,, otro logro es que se expresa verbalmente mientras realiza sus trabajos, llena toda la página con garabateos elaborados y ya está capacitado para descubrir en alguna ocasión, cierta relación entre lo que ha dibujado y objetos o seres del ambiente que lo rodea, rellena alguna de las formas dibujadas.


Perfil del niño de 4 años:

DESARROLLO NEUROLÓGICO


Equilibrio dinámico.
Iniciación del equilibrio estático.
Lateralidad: hacia los 4 años aproximadamente, la mano dominante es utilizada más frecuentemente.
Hacia ésta edad se desarrolla la dominancia lateral.


DESARROLLO COGNOSITIVO


Gran fantasía e imaginación.
Omnipotencia mágica (posibilidad de alterar el curso de las cosas).
Finalismo: todo está y ha sido creado con una finalidad.
Animismo: atribuir vida humana a elementos naturales y a objetos próximos.
Sincretismo: imposibilidad de disociar las partes que componen un todo.
Realismo infantil: sujeto a la experiencia directa, no diferencia entre los hechos objetivos y la percepción subjetiva de los mismos (en el dibujo: dibuja lo que sabe).
Progresivamente el pensamiento se va haciendo más lógico.
- Conversaciones.
- Seriaciones.
- Clasificaciones.


DESARROLLO DEL LENGUAJE


Comienzan a aparecer las oraciones subordinadas causales y consecutivas.
Comienza a comprender algunas frases pasivas con verbos de acción (aunque en la mayoría de los casos supone una gran dificultad hasta edades más avanzadas, por la necesidad de considerar una acción desde dos puntos de vista y codificar sintácticamente de modo diferente una de ellas).
Puede corregir la forma de una emisión aunque el significado sea correcto.

Los pronombres posesivos "el mío" y "el tuyo" se producen.
Eran precedidos desde los 36 meses por las expresiones "mi mío" y "tú tuyo" y ("su suyo").
Aparece con cuando expresa instrumento, por ejemplo: golpear con un martillo.
Los adverbios de tiempo aparecen "hoy", "ayer", "mañana", "ahora", "en seguida".
Entre los 54 y 60 meses aparecen circunstanciales de causa y consecuencia "el gana porque va deprisa", "El es malo, por eso yo le pego".

Es una etapa en la que el niño observa mejor la realidad concreta. Sin embargo la súper abundancia verbal y la tendencia de llevarlo todo a la experiencia personal, hacen que el niño no comprenda aún que su punto de vista es uno de los tantos posibles. El mundo no es para él más que una respuesta a sus necesidades y deseos.
Que el niño pueda gracias al relato anticipar sus acciones futuras mediante la representación verbal, tiene tres consecuencias para el desarrollo mental:
1) Un intercambio posible entre individuos, es decir, el inicio de la socialización de la acción (pues mientras el lenguaje no ha adquirido una forma definitiva, las relaciones entre individuos se limitan a la imitación de gestos corporales).
2) Una interiorización de la palabra, es decir, la aparición del pensamiento propiamente dicho, que tiene, como soporte el lenguaje interior y el sistema de signos.
3) Una interiorización de la acción, la cual de puramente perceptiva y motriz que era hasta los 18 meses puede a partir de ese momento reconstruirse en el plano de las imágenes y de las experiencias mentales.
En la medida que puede verbalizar su acción y relatar acciones pasadas, existe un mayor intercambio entre él y los demás. Pero no creamos que el niño comunica enteramente su pensamiento. Comprobamos que en esta época son muy rudimentarias las conversaciones entre niños.Comienza la etapa de los por que , mediante esta pregunta el niño no busca una explicación objetiva, que no estaría en condiciones de comprender sino la relación que pueda existir entre el objeto de su pregunta y sus necesidades, sus deseos o temores
lenguaje socializado, mediante el que el niño intercambia realmente su pensamiento con el de los demás, poniéndose en el punto de vista del interlocutor. El lenguaje egocéntrico disminuye gradualmente y va dejando paso al lenguaje socializado. El lenguaje socializado aparece desde el primer momento en el habla infantil, pero al principio sólo representa un pequeño porcentaje dentro del lenguaje espontáneo total. Como categorías dentro del lenguaje socializado Piaget distingue: la información adaptada, la crítica, las órdenes, ruegos y amenazas, las preguntas y las respuestas.

Entre los 4 y 5 años:
Comprende algunos conceptos relativos al espacio, como "detrás", "al lado de".
Entiende preguntas complejas.
El habla es comprensible pero comete errores al pronunciar palabras complejas, difíciles y largas, como "hipopótamo".
Vocabulario de 1.500 palabras aproximadamente.
Utiliza el tiempo pasado de algunos verbos irregulares como "tuve", "fui".
Describe cómo hacer cosas como pintar un dibujo.
Define las palabras.
Enumera elementos que pertenecen a una categoría, como animales, vehículos, etc.
Responde a las preguntas de "¿Por qué?"
Hacia los 5 años existe un perfeccionamiento del lenguaje, siendo la articulación correcta, el vocabulario variado y muy extendido, no se aprecian errores gramaticales y el discurso narrativo se va mejorando 5 años

" Entiende más de 2.000 palabras.
" Entiende las secuencias de tiempo (qué sucedió primero, segundo, tercero, etc.)
" Lleva a cabo una serie de tres instrucciones.
" Entiende la rima.
" Sostiene una conversación.
" Las frases pueden tener 8 o más palabras de longitud.
" Utiliza frases compuestas y complejas.
" Describe objetos.
" Utiliza la imaginación para crear historias.

Lenguaje oral, escrito, gráfico:

? Sus respuesta se ajustan a lo que se le pregunta.
? Pregunta para informarse porque realmente quiere saber, no sólo por razones sociales o por practicar el arte de hablar.
? Formula preguntas que tienen más sentido, son prácticamente razonables: "¿para qué sirve esto?", "¿cómo funciona?".
? Escucha detalles.
? Es capaz de aislar una palabra y preguntar por su significado.
? Formula preguntas sobre otras lenguas y efectúa comentarios sobre el habla de otros, pronunciación, acento.
? El lenguaje ya está completo en estructura y forma, asimiló las convenciones sintácticas y se expresa con frases correctas y terminadas.
? Ha enriquecido su vocabulario.
? Conoce que las marcas en un cartel, envases, etc representan un significado.
? Anticipa el significado de lo escrito. También pregunta "¿qué dice acá?.
? Formula hipótesis de escritura, en las que basa su propio sistema; las varía al obtener nueva información sobre la escritura convencional.
? Traza formas más diferenciadas, con un orden lineal de elementos e incorpora letras convencionales a su "escritura".
? "Lee" y "escribe" de acuerdo con los principios que ha ido construyendo.
? Al escuchar la lectura de cuentos se interioriza con la direccionalidad de la escritura , estructura de los textos, aspectos de la lengua escrita que se diferencian de la oral, su valor significativo y comunicativo.
? Dibuja de una manera reconocible, no necesita acompañarlo de una explicación verbal para que resulte entendible.
? Representa, en general, de frente la figura humana (posee dos dimensiones: alto y ancho. Luego lo hará de perfil.
? Representa los animales en horizontal y de perfil preferentemente, teniendo así los rasgos que los identifican.
? Sus producciones se complejizan, al aparecer la exploración y reconocimiento del espacio gráfico, las figuras comienzan a ser verticales; cuando las representa en forma horizontal dice que "están acostadas "..
? Incorpora nuevos materiales.
? Las representaciones varían, son más figurativas y se diversifica la forma de la representación de un objeto.
? Se inicia en las primeras nociones de simetría.
? Tanto en dibujos como en modelados se observan movimientos y posturas; la parte en movimiento en general es desproporcionada.
? El trabajo tridimensional le permite estar en contacto directo con lo corpóreo.
? Modela los cuerpos en volumen, agrega detalles. Las patas de los animales que modela están distribuídas de modo equidistante por lo que puede pararlos.

? Usa el color (a veces relacionado con la realidad, y otras veces de modo subjetivo). Crea tonalidades mezclando, superponiendo.
? Modifica sus producciones de acuerdo a la imagen mental que ha logrado, de acuerdo a sus posibilidades de accionar con los objetos, experimentar.

INTELIGENCIA Y APRENDIZAJE


Agrupar y clasificar materiales concretos o imágenes por: su uso, color, medida...
Comenzar a diferenciar elementos , personajes y secuencias simples de un cuento.
El niño aprende estructuras sintácticas más complejas, las distintas modalidades del discurso: afirmación, interrogación, negación, y se hacen cada vez más complejas.
Las preposiciones de tiempo son usadas con mucha frecuencia.
Los niños/as comienzan a apreciar los efectos distintos de una lengua al usarla (adivinanzas, chistes, canciones...) y a juzgar la correcta utilización del lenguaje.



HABITOS DE VIDA DIARIA


- Va al baño cuando siente necesidad.
- Se lava solo la cara.
- Colabora en el momento de la ducha.
- Come en un tiempo prudencial.
- Juega tranquilo durante media hora, aproximadamente.
- Patea la pelota a una distancia considerable.
- Hace encargos sencillos.


DESARROLLO FISICO Y MOTRIZ

· Tiene mayor control y dominio sobre sus movimientos.
· Tiene un mayor equilibrio.
· Salta sin problemas y brinca.
· Se para en un pie, salta y puede mantenerse varios
segundos en puntas de pie.
· Puede realizar pruebas físicas
· Maneja el cepillo de dientes y el peine.
· Maneja el lápiz con seguridad y precisión.
· Maneja la articulación de la muñeca.
· Distingue izquierda y derecha en sí mismo.
· Puede saltar de una mesa al suelo.
·Alternar caminar, correr y galopar según marque el ritmo de la maraca o pandereta.
· Saltar elementos a distintas alturas.
· Reptar salvando obstáculos.
· Ejercicios construidos: acostados, "pedalear" en el aire; sentados "pedalear" de a dos; sentados en parejas y enfrentados, hacer un puente con las piernas; parados, hacer un puente con las piernas abiertas y espiar hacia atrás, etc.

*Hay una construcción interna del esquema corporal casi acabada. Se ha logrado en varias etapas. Es el resultado de la delineación de los objetos con respecto a su propio cuerpo y la diferenciación del mundo que lo rodea.
* Ha desarrollado la conciencia de su propio cuerpo y diferencia de modo más preciso sus funciones motrices, a través del movimiento, de sus desplazamientos.
* Se ha definido su lateralidad, y usa permanente su mano o pie más hábil, y así puede establecer una adecuada relación con el mundo de los objetos y con el medio en general. Las nociones de derecha- izquierda comienzan a proyectarse con respecto a objetos y personas que se encuentran en el espacio.
* Su coordinación fina, está en proceso de completarse; ésta le posibilita el manejo más preciso de herramientas y elementos de mayor exactitud. Estas destrezas no sólo se adquieren con la maduración de la musculatura fina, sino también por el desarrollo de estructuras mentales que le permiten la integración y adecuación de los movimientos en el espacio y el control de la vista (coordinación visomotora). La realización de actividades manipulativas (trabajos manuales) es importante, pero en ellas deben presentársele obstáculos a vencer, la posibilidad de buscar medios, inventar instrumentos; es decir la oportunidad de descubrir, reflexionar, crear.
* Enriqueció sus estructuras de espacio, tiempo, permanencia de los objetos a través de los movimientos finos y su acción con los objetos.
En la actividad motora confluyen tanto los aspectos intelectuales como los afectivos de su personalidad.

EXPRESIÓN PLÁSTICA

El arte para los niños significa un medio de expresión que realizan naturalmente y en forma de juego en el que vuelcan sus experiencias, emociones y vivencias. Muchas veces descubriremos que el niño se expresa gráficamente con más claridad que en forma verbal siendo una actividad de la que disfrutan enormemente.
Consideraremos el juego como aquel conjunto de operaciones coexistentes e interactuantes en un momento dado por las que un sujeto o grupo en situación logran satisfacer sus necesidades, transformando objetos y hechos de la realidad y de la fantasía. Esta conducta, para su realización, necesita del más alto grado de libertad interna y externa con respecto a la persona o grupo que la ejecute.
Se encuentra en la etapa preesquematica al igual que los niños de 4 años y se prolonga hasta aproximadamente los 6 años, sus dibujos tienen características muy similares. (ver expresión plástica 4 años)

PERFIL SOCIAL Y AFECTIVO

·Es independiente, ya no esta tan pendiente de que este la mamá al lado.
· Se puede confiar en él.
· Le agrada colaborar en las cosas de la casa.
· Se le puede encomendar una tarea y él la va a realizar.
· Cuida a los más pequeños, es protector.
· Sabe su nombre completo.
· Muestra rasgos y actitudes emocionales.
· No conoce emociones complejas ya que su organización es simple.
· Tiene cierta capacidad para la amistad.
· Juega en grupos y ya no tanto solo.
· Tiene mas interés por los lápices y por las tijeras.
· Prefiere el juego asociativo.
· Le gusta disfrazarse y luego mostrarle a los otros.
· Comienza a descubrir el hacer trampas en los juegos.
· Posee un sentido elemental de vergüenza y la deshonra.
· Se diferencian los juegos de varones y de nenas.
Es decidido, seguro de sí mismo, independiente en sus necesidades personales, más reservado, demuestra intencionalidad en sus realizaciones. Es serio, reposado, realista. Depende del adulto, pero también compite con él, buscando su error. Le agrada su supervisión y la solicita. Es servicial, afectuoso, comprensivo y conversador. Sus estados de ánimo son pasajeros y se repone rápidamente si éstos son malos. Puede controlar más su llanto.
Respeta las normas establecidas por el adulto y por el grupo, y se molesta muchísimo ante cualquier injusticia. Es responsable y le gusta cooperar, siendo capaz de cumplir con encargos que demandan tiempo y responsabilidad. Es perseverante, le gusta terminar lo que ha comenzado, en el mismo día, o en jornadas subsiguientes. Reconoce lo propio y lo ajeno, posee mucho amor propio y se esfuerza para superar dificultades; resuelve sin enojos, sus propias situaciones. Es capaz de ceder su lugar y de esperar su turno sin molestar. Sabe que hay limitaciones sociales, tiene noción de las reglas de lo que se puede y no se debe hacer.
Se adapta a las obligaciones cotidianas sin dificultad. Es responsable, y se le puede encomendar encargos que exijan más tiempo. Comparte sus pertenencias y espera turno. Juega con grupos más numerosos y coopera por mantenerlos, aparecen líderes y se forman las pandillas.
Muestra preferencias por compañeros de su mismo sexo, y le desagradan las actividades que considera propias del sexo opuesto.
Se halla en la etapa del juego socializado, entonces comparte situaciones de juego y materiales. Juega con grupos numerosos, le gusta participar, cooperar y mantener la unidad grupal. Respeta los turnos y exige que los demás hagan lo mismo.
Escucha atento los relatos de sus compañeros y hace preguntas para conocer más detalles de lo sucedido. Se comporta correctamente en los espectáculos públicos. Es capaz de cuidar a diario, animales y plantas. Reconoce su símbolo patrio.
Siente interés por el sexo y la reproducción. Comienza a salir del Complejo de Edipo, y se identifica con el mismo sexo, el niño hace una imitación del padre y la niña de la madre; hacia el otro sexo siente afecto, ternura.
Desidealiza a los padres: entiende que él está excluido de la pareja, que es solamente el hijo.

EL JUEGO


Los logros más importante en éste período son la adquisición y la consolidación de la dominancia lateral, las cuales posibilitan la orientación espacial y consolidan la estructuración del esquema corporal.
Desde los cuatro a los cinco años, los niños/as parecen señalar un perfeccionamiento funcional, que determina una motilidad y una sinestesia más coordinada y precisa en todo el cuerpo.
La motricidad fina adquiere un gran desarrollo.
El desarrollo de la lateralidad lleva al niño/a a establecer su propia topografía corporal y a utilizar su cuerpo como medio de orientarse en el espacio.
A esta edad comienza el gusto por los juegos de reglas. La competencia se vuelve mas fuerte. los niños son curiosos, preguntones, inquietos, autónomos, y son capaces y encuentran gran placer en compartir juegos con sus pares. El juego se hace más organizado, mantiene sus roles, tiene conciencia de sus responsabilidades, viven en el mundo de la información, han incorporado gran parte de sus conocimientos a través de la televisión. Han producido un importante avance en la comunicación oral .

JUEGO SIMBÓLICO: Aparece aproximadamente entre los 1 y 7 años de edad. Es la representación corporal de lo imaginario, donde predomina la fantasía y se establece una unión con el mundo real a través de la actividad psicomotriz. Los niños ejercitan al mismo tiempo la capacidad de pensar y también sus habilidades motoras. El desarrollo del lenguaje también es experimentado, por eso es importante que el profesor estimule la verbalización de los niños que juegan. El juego simbólico auxilia a los niños estimulando la disminución de las actividades centradas en sí mismo, permitiendo una socialización creciente.. Por todo esto es que la Escuela debe ofrecer a los niños la posibilidad de jugar, de fantasear, ofreciéndoles los espacios, oportunidades y una variada cantidad de elementos.
JUEGO CONSTRUCCIÓN: Aparecen entre los 4 y los 7 años aproximadamente. Es de gran importancia porque producen experiencias sensoriales, potencia la creatividad y desarrolla las habilidades. Es una transición entre la actividad centrada en sí mismo y una actividad más social. En este tipo de juegos los niños intentan crear con su acción los elementos más próximos a la realidad que vive. Los materiales que utilice son de suma importancia, por eso hay que ofrecerles materiales variados, pues de su utilización se sucederán descubrimientos, creaciones, invenciones, y todo esto lo llevará a establecer un conocimiento significativo. Trabajando en grupos los niños comenzarán a interactuar con otros, dando inicio a la cooperación. Debemos estimular la verbalización, cuestionando sobre las construcciones, pero siempre dejando que las realicen libremente. En el juego de construcción la fantasía es continua, pero los niños cada vez más pueden distinguir entre esta y la realidad.