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miércoles, 9 de mayo de 2012

Hermanos que se quieren...


La relación entre los hermanos se cimenta en las relaciones que establezcan en la infancia y dependerá, en buena parte, de la forma en la que los atendamos y tratemos. Creo la actitud correcta para que los hermanos crezcan queriéndose merece una larga explicación.
Todos deseamos que nuestros hijos crezcan queriéndose entre ellos tanto como nosotros los queremos por igual, pero ¿hacemos lo correcto para conseguirlo?

No dar falsas espectativas

La llegada de un hermano supone un cambio enorme en la vida de un niño. Normalmente lo esperan con alegría, ilusionados, y se van a derretir de ternura con el bebé. Pero también son normales los celos, cierta desilusión si esperaban que el pequeño se uniera a sus juegos y algunos desajusten en las emociones.
Quizá el error mayor que podamos cometer es alentar en el niño falsas espectativas: decirle que tendrá alguien con quien jugar y a quien querer puede ser falso según su punto de vista cuando llega el bebé. Digamos la verdad, amaremos a su hermano tanto e igual que a él, serán diferentes y crecerán juntos, y, cuando pasen unos años, podrán compartir más juegos. Pero explicarle lo que es un bebé, la atención que necesita, que será la misma que él recibió cuando lo era y que seguiremos queriéndolo siempre aunque nuestro amor se duplique.
Elegir el momento de la llegada del hermano también es importante, además de por la diferencia de edad que vayan a tener, sobre todo por la capacidad que nosotros tengamos para cubrir las necesidades de ambos.

La llegada del bebé

Los momentos de la llegada del bebé son especialmente delicados. La mamá estará agotada y pendiente del pequeño, el mayor necesitará su atención en los ratos de descanso, pero también sería conveniente haber alentado una relación de apego con otra figura, su padre o un familiar cercano, que pueda hacerse cargo de él, llevarlo a jugar y atenderlo cuando la mamá no puede. Lo principal es que no sienta que ella lo ha abandonado, sino que empatice con ella y con el pequeño, pero para hacerlo, no podemos privarlo de sentirse seguro y acompañado como hasta ahora. Y que la madre también pueda dedicarle algún ratito para él solo.
Tanto si vamos a ir a parir a un hospital como si su hermano nacerá en casa hay que tener bien cubierto al niño mayor y que él sepa con quien va a quedarse. Si es un parto en casa es conveniente haber previsto si queremos que esté el niño en casa y siempre tener organizado que pueda irse a casa de un familiar si no se siente cómodo con lo que está sucediendo. Los más pequeños se pueden asustar aunque se lo hayamos explicado.
No es aconsejable dejar para los últimos meses de embarazo o los primeros del hermano para que el mayor tenga que asumir más cambios en su vida. Es decir, si vamos a destetar, a cambiarlo de habitación o a llevarlo a la guardería o al cole por primera vez, es mejor hacerlo unos meses antes o unos meses después. Creo que es entendible si nos ponemos en su piel.

Madurar, pero sin presiones

Los niños suelen madurar cuando llega un hermanito, pero debemos dejarles su tiempo y su espacio, nunca exigirles que se hagan mayores de repente o asuman tareas repentinamente. Pueden ayudarnos, pero no están obligados a ayudarnos. Es decir, dejemos que nos sorprendan, pero no los presionemos.
Sucede a veces que los padres, agobiados con las tareas del pequeño, se enfurecen con el mayor si sigue dándoles tanto trabajo como antes, o peor, si sufre una regresión y trata de llamar la atención haciendo cosas inadecuadas. Algunos vuelven a hacerse pipí encima, o se enrabietan. Si esto sucede, más que regañar, desesperarnos porque nuestro dulce niño ha cambiado, lo que debemos hacer es empatizar con él y entender lo que nos está diciendo: que tiene miedo y necesita atención.

Crecer con una etiqueta

A veces nos salen solas las comparaciones: uno es más inquieto, otro más cariñoso, uno es más travieso y el otro más responsable. Los niños son ellos mismos, no son en comparación de su hermano y sobre todo, sobre todo, no merecen crecer con una etiqueta. Una etiqueta te marca y te conduce. Si el niño se cree, y es que se lo creen, que es más travieso o menos aplicado que el hermano será lo que le hemos dicho que es y no cambiará, remarcará su individualidad en la diferencia y la oposición, aunque sea comportándose “mal”.
Vamos a animarlos, abrazarlos y aplaudir sus logros, pero siempre debemos ser conscientes de que debemos ser equitativos. Además, cada niño es especial, habrá algo en lo que ponga el alma y que ame hacer, y, nos parezca más o menos interesante que lo que hace su hermano, no debemos marcar diferencias y saber apreciar los logros de cada uno según su personalidad y capacidades.
Tenemos que estar atentos, además, a que las comparaciones y etiquetas no les caigan encima de familiares y amigos, pues les hacen también mucho daño.
He estado hablando con otras madres sobre este tema y todas resaltaban la importancia de dar a cada niño su lugar propio y no forzarlos. Me ha encantado como lo explicaba una de nuestras lectoras,Azucena Caballero, que es madre de tres hijos de edades muy diferentes y los educa en casa.
Dedica cada día de tu vida unos minutos a cada niño por separado, que sepan que cada uno es especial y amado, que tienes tiempo para cada uno de ellos de forma individual, y que te interesan cada uno de ellos. Comparte mimos con todos a la vez, mételos en tu cama a todos juntos, juega con ellos, escúchalos, permite que cada uno de ellos dé su versión en un conflicto entre ellos, que ninguno se quede sin hablar o explicar como se siente. Valora a cada uno por ser quien es, fomenta la colaboración y cooperación en casa, jamás les compares, y muestra tu alegría y orgullo por cada una de las muestras de cariño que entre ellos tienen.
Jamás exijas que se quieran por que sí, ese amor incondicional te corresponde a ti, ellos se quieren, pero es diferente. El amor forzado no resulta, el amor que surge de la complicidad y el respeto permanece. Deja claro a tus hijos que les amas por encima de todo, incluso cuando se pelean entre ellos, ya que no deseas que eso se enquiste, deseas que su relación fluya como un río, bravo a veces, con recodos difíciles, pero también suave, fresco, cristalino en muchos tramos, y siempre en una misma dirección. Tengo tres hijos, les adoro y lo que más me gusta es ver cómo ellos se quieren entre sí, la alegría que sienten cada uno con los logros del otro hace que se me caiga la baba, y creo que el mejor regale que le hice a cada uno fue proporcionarle dos hermanos con los que convivir.

El amor no se impone

En realidad no tenemos que hacer nada especial para que los hermanos se quieran, más bien tenemos que no hacer cosas para no separarlos. No alentemos la competitividad.
Habrá conflictos, como es normal, y en ocasiones puede que nos sorprendan peleándose. Habría que dejar que soluciones sus problemas pero podemos evitarlos si no fomentamos precisamente el que tengan que competir por nuestra atención, aceptación, ánimos y amor.
Y tampoco tendrían que verse obligados a competir por las cosas o los espacios, aunque eso es complicado, si es bueno procurar que tengan sus cosas, su sitio para jugar solos si quieren y hasta que puedan hacer actividades en las que estén si su hermano, para que sean solamente ellos mismos y no el hermano de alguien.
Los hermanos que se quieren lo hacen por propia elección y porque sus padres han sabido darles a cada uno lo que necesita y merece sin quitarle, para hacerlo, lo que merece y necesita su hermano.
Mireia Long



lunes, 2 de enero de 2012

El segundo hijo



Es cierto que la edad de los progenitores, sobre todo de la madre, en los últimos años, es un factor que está influyendo mucho en adelantar e incluso forzar la llegada del segundo hijo. Muchas son las mamás de más de 35 que viven una lucha interna entre la calculadora y el instinto: quizá desean esperar un poco para plantearse el volver a ser madres, pero la medicina y la sociedad en general las presiona para afrontar de forma más racional la maternidad. En realidad, la racionalidad está frontalmente reñida con la concepción, (que es algo que sucede precisamente gracias a la conexión con los planos más profundos e instintivos del ser humano) pero, tal y como está planteada la vida moderna, a la mayoría de las mujeres y hombres parece que no nos queda más remedio que abordar nuestra capacidad reproductiva haciendo números (aunque para tranquilidad de las lectoras, la gran mayoría de madres mayores de 35 años dan a luz a niños completamente sanos y el embarazo transcurre sin mayores problemas).

La calidad de las relaciones familiares (tener una buena relación con el primer hijo, disfrutar de los momentos en familia, etc..) y de pareja (afectividad, sexualidad, nivel de intimidad..) obtenidas tras la llegada del primer hijo y el nivel de satisfacción con la propia vida (desde tener un nivel decente de ingresos, hasta la flexibilidad laboral o el apoyo familiar) son también factores que influyen o más bien que animan a que el deseo de otro hijo llame a la puerta. En este sentido, la situación afectiva personal, es decir la estabilidad, la energía y la madurez obtenidas tras el primer hijo son factores que precipitan de forma importante el siguiente embarazo.

Aparte de las consideraciones prácticas o afectivas referidas a los padres , el momento ideal para la llegada del segundo hijo debería ir en consonancia con la situación afectiva del primero.
Si todo va sucediendo con cierta normalidad y los vínculos madre-padre-hijo han sido sanos, lo natural es que alrededor del segundo año (esto quiere decir que puede ser tanto al año y poco como a los dos y mucho) nuestro primogénito comience a dar señales del comienzo de un proceso de separación afectiva de la madre, que hasta ese momento ha sido su principal fuente de alimento emocional.
Esto significa que el bebé poco a poco deja de serlo y que en su mundo empieza a haber cabida para otros y espacio para nuevas experiencias y contextos vitales.

En cualquier caso, son también muchos los padres que repiten experiencia antes de que el primer hijo haya dejado de ser un bebé: afrontan el reto de criar a dos seguidos, se comprometen al cien por cien con la experiencia, buscan apoyos.. y el resultado es igual de bueno que cuando los niños se llevan más tiempo entre ellos: los pequeños tienen que compartir su territorio emocional (mamá), pero a cambio crecen en un clima de intercambio constante con un igual, en este caso su hermanito, que les estimula y enriquece de forma importante.
Y también son otros muchos los que esperan varios años antes de ir a por el segundo, que crece con todas las ventajas de un hijo único pero se beneficia de la protección y el ejemplo de un hermano mayor.

Por eso, más que el momento (que no deja de ser importante), lo que garantiza el éxito en la segunda paternidad es lo que tienen en común todos estos padres: estar comprometidos con su decisión y poner todo de su parte para que sus hijos crezcan felices.
Los hijos únicos tienen fama de infelices, egoístas, etc.. pero la realidad es bien distinta: la sociabilidad, la inteligencia y la estabilidad emocional dependen de unos padres y una familia que sepan dar amor y respeto, no de la presencia de un hermano.
Por eso, y aunque a veces salga bien, la experiencia nos demuestra que lo que funciona a la hora de decidirse por un nuevo embarazo es el auténtico deseo de volver a ser padres y no la idea de “darle un hermano” al mayor.

¿Qué hay que saber? Mitos y realidades:

*Hay que preparar al hermano mayor (Verdadero)

En realidad, más que prepararle, hay que compartir con él la situación de forma natural, respetarle y ayudarle a encajar el cambio.
El hijo mayor se va a dar cuenta en seguida de que se avecina un cambio: lo va a deducir rápidamente a través de nuestras conversaciones, nuestra energía, nuestras palabras y nuestras acciones (además de por la barriga que crece). Va a saber que “algo pasa” casi desde el primer momento. Y casi desde el primer momento es conveniente decirle la verdad de lo que hay.
La idea es compartir en familia todo el proceso, pero sin forzar conversaciones (cosa muy habitual) ni tampoco evitarlas.
Compartir el embarazo con el hijo mayor signfica ser conscientes de que su vivencia de la situación no es para nada igual a la nuestra: en primer lugar, porque un niño pequeño dificilmente podrá imaginar lo que es un bebé, a menos que tenga algo más de cinco o seis años.
Por eso, es importante comprender que no podemos exigirle a nuestro primer hijo que sienta lo que nosotros queremos (alegría, ilusión, curiosidad, entusiasmo) respecto a un posible embarazo: normalmente esta exigencia es fruto de nuestros miedos y de nuestra necesidad de saber que el hermano mayor no va a sufrir con la llegada del pequeño.

*Reviviremos la experiencia de nuestra primera paternidad (Falso).

Nada, ni el embarazo, ni la concepción, ni los primeros meses ni lo que viene después, va a ser igual con el segundo que con el primero.
Esto quiere decir que los padres, ante la perspectiva de un segundo hijo, deberíamos ser conscientes de que la vivencia no va a ser la misma y que tenemos que estar preparados para volver a movilizar todos nuestros recursos ante el cambio que se nos avecina.
Por ejemplo, nos va a resultar muy difícil, cuando no imposible, vivir el puerperio (postparto) con la plenitud que lo vivimos con nuestro primer hijo: la razón es que con otro niño en casa (y en nuestro corazón) difícilmente podremos abandonarnos al universo del bebé y olvidarnos del resto del mundo. Esta vez, tenemos que dejar una lucecita encendida. Si esperamos vivir el postparto de la misma forma en que lo hicimos con nuestro primer hijo (intimidad, plenitud, tiempo infinito para conocernos, etc..) seguramente nos frustraremos. Si nuestro primer hijo nos enseñó a “desconectarnos” del mundo para centrarnos en la experiencia de nacer como madres… la llegada de nuestro segundo hijo nos enseñará el arte de convivir con varios deseos y necesidades a la vez .
Si afrontamos la nueva paternidad sin demasiadas expectativas (cosa difícil, porque venimos de una experiencia que muy similar que nos invita a pensar que todo va a ser igual) y adoptamos una actitud y flexible, será mucho más fácil afrontar y superar con éxito esta segunda e intensa experiencia.

*Nosotros ya estamos organizados y todo será más fácil (Verdadero).

Es cierto, en los aspectos prácticos, la cosa ya está rodada y eso facilita muchísimo las cosas. Sabemos por experiencia que para criar a un bebé se necesitan menos de la mitad de las cosas que compramos en el primer embarazo (y que ya hemos regalado a amigas primerizas), y las que se quedaron en casa (una trona estupenda, la mochila portabebés, un montón de ranitas de algodón, el sacaleches, las mantitas de lana que hizo la abuela y una pila de juguetes geniales..) están listas para ser reutilizadas.
Sabemos cómo manejarnos con la ayuda externa (la deseada y la no deseada), nos hemos pateado todos los parques y zonas infantiles del barrio, estamos suscritos a la gaceta de ocio infantil de nuestra ciudad y tenemos un imán en la nevera con el teléfono de las urgencias (y un pediatra estupendo).
Sin duda, mucha de esa energía que dedicamos a “convertirnos” en padres tras el nacimiento de nuestro primer hijo, ya no tendremos que gastarla porque el camino, en ese sentido, ya está hecho.

*El hemanito mayor tendrá celos del pequeño (Verdadero).

Muchos y muy variados son los sentimientos que afloran con la llegada del segundo hijo. A menudo, son sentimientos duros, que nos confunden y dificultan nuestras relaciones familiares: culpa, sensación de abandono, decepción, rechazo, rabia, tristeza o celos.. son algunos de ellos. El hecho de que los sentimientos negativos hagan su aparición en nuestras relaciones, no significa que las cosas no vayan por su camino. En el caso de los hermanos mayores, los celos pueden estar llenos de pequeños matices que merece la pena descubrir y atender: necesidad de seguir siendo pequeño, miedo de no ser querido, rabia por tener que compartir a los abuelos, agobio por verse demasiado exigido, etc.. Si nos quedamos sólo con la palabra “celos” y no hacemos el esfuerzo de ver lo que hay más allá, puede que dejemos en el tintero las razones más profundas del malestar de nuestro hijo mayor.
Cuando aumenta la familia, todos, grandes y pequeños, tenemos que reubicarnos en la nueva situación y asumir (no sin dolor) que algunas cosas no volverán a ser como antes. Esto es una realidad y atravesarla es necesario para poder acceder a una nueva dinámica familiar. Por eso, los celos, tengan la forma que tengan, no son más que partes del camino que vamos a recorrer juntos.

Violeta Alcocer 
Ilustración: Gustavo Pinela.



viernes, 30 de diciembre de 2011

Hermanos: la ventaja de crecer juntos




A las mujeres nos sucede con frecuencia que, embarazadas por segunda vez, tenemos la sensación y el temor de que no podremos amar a un “otro” tan profundamente como amamos a nuestro hijo ya nacido. Es tal la potencia del amor, la vivencia completamente nueva desde que hemos devenido madres, que creemos que será irrepetible tamaña intensidad. Sin embargo, el corazón de las madres no se divide, sino que se multiplica con cada hijo que nace. Esto lo comprobamos recién cuando el segundo hijo ha nacido y el amor se instala con la naturalidad y el derroche de antaño. Una vez que hemos comprobado que no hay peligro, que podemos amar a dos hijos, luego a tres o a cuatro…desplazamos ese temor en nuestros propios hijos: suponemos que “ellos” no podrán amar a otro. Y que la presencia de un hermano, necesariamente será en detrimento de no sabemos bien qué, pero que será vivido como un hecho negativo para ellos.

A partir de ese momento, cualquier actitud molesta del niño, cualquier rabieta, llanto, enfermedad, mal humor, enfado, insatisfacción o inquietud, la interpretaremos desde el punto de vista del dolor o la incomodidad que supuestamente le ocasiona el hermano. Sin embargo, todos sabemos internamente que no hay nada más maravilloso que el nacimiento de un hermano, que es el ser más par, más cercano, más “hermanado” que tendremos a lo largo de la vida. Y si los padres decidimos tener más hijos para amarlos, lo lógico es compartir ese fin con nuestros hijos ya nacidos para ampliar y aumentar nuestro campo de amor. 

La hermandad como experiencia concreta puede llegar a ser una de las vivencias más extraordinarias para un ser humano. Sin embargo tener hermanos no es garantía de que esos lazos de amor y proximidad emocional se instalen. Ni siquiera influye positivamente o negativamente que tengan poca diferencia de edad entre ellos o mucha, que sean del mismo sexo o que compartan habitación. La hermandad en su sentido profundo podrá desarrollarse siempre y cuando los padres sean capaces de atender las necesidades de unos y otros sin rotularlos, sin encerrar a cada hijo en un personaje determinado, sin considerar que uno es bueno y otro malo, uno inteligente y otro tonto, uno veloz y el otro lento. Esas afirmaciones aparentemente inocentes que los adultos perpetuamos durante la crianza de los niños, las utilizamos sin darnos cuenta para asegurarnos un rol estático para cada uno. Cuando un niño comprende que según sus padres es inteligente, o responsable o distraído o agresivo o terrible, intentará asumir ese papel a la perfección. Es decir, será el más terrible de todos o el más valiente de todos. Habitualmente cada hermano tendrá asignado un personaje para representar, alejándolo de ese modo de su propio ser esencial y también del ser esencial de cada uno de sus hermanos.

Por eso, nos corresponde a los padres estar atentos y observarlos limpiamente, en lugar de interpretar subjetivamente cómo creemos que son cada uno de ellos según nuestra perspectiva. Si insistimos en nombrar una y otra vez que tal es obsesivo, el otro es enfermo o el último es alegre, sólo lograremos provocar distanciamiento entre los hermanos, ya que se sentirán demasiado diferentes unos de otros. En cambio, si nos interesa ayudarlos a instalar la hermandad, será menester escuchar y comprender a cada hijo. Luego podremos traducir con palabras sencillas lo que hemos entendido acerca de ellos, acercando esos pensamientos al resto de nuestros hijos. De ese modo colaboraremos para que cada niño incorpore otros puntos de vista, otras vivencias y otros registros y pueda entonces amar a sus hermanos porque los ha comprendido.

La hermandad se instala entre los hermanos si los padres trabajan a favor de ella. La hermandad surge de la proximidad afectiva, del cariño, del deseo de ayudar, sostener, acompañar y nutrir. La hermandad se construye desde el día en que un niño ha nacido si los hermanos se saben imprescindibles para el recién nacido. Los niños mayores serán capaces de desviar sus intereses personales hacia el pequeño, sólo si sus necesidades básicas de protección, cuidados y mirada han sido satisfechas. Si el amor circula en la familia, cada nuevo miembro es una bendición, sin importar la diferencia de edad o las circunstancias familiares en las que se produce la aparición del niño. Nuestros hijos aprenderán a amar a sus hermanos si los incluimos en el mismo circuito de amor y dicha. Si demostramos la felicidad por la nueva presencia, si participamos todos en los cuidados del niño más pequeño, si respondemos a su vez a las demandas y necesidades específicas de los niños mayores y muy especialmente, si esos niños mayores están acostumbrados a ser mirados y escuchados genuinamente por sus padres. Es decir, las bondades de la hermandad podrán desplegarse dentro de una familia, si antes cada hijo se siente amado, importante a ojos de sus padres y especial.

Por el contrario, si los niños perciben sufrimiento, soledad, apatía o abandono emocional, el bebé recién nacido no logrará hacer crecer en sus hermanos la empatía ni el cariño. Ningún niño estará en condiciones de alimentar afectivamente a un hermano si está hambriento de cuidados, por más que sea mucho mayor en relación al pequeño o porque sus padres se lo demanden. De nada vale teorizar sobre el bien ni sermonear sobre lo que es correcto hacer, ya que cada niño podrá asumir espontáneamente el amor hacia los hermanos, sólo si realmente siente que el amor abunda a su alrededor.  Y en todos los casos, somos los padres quienes tenemos la responsabilidad de la nutrición amorosa.

Amar a los hermanos no es un tema menor. Cuando tenemos la dicha de vivir la experiencia de la hermandad dentro de casa, luego podemos trasladarla a los demás vínculos humanos y sentir que casi cualquier persona puede constituirse en un hermano del alma. Y si es nuestro hermano del alma, no dudaremos en dar la vida por él. Ese derroche de amor y generosidad brotará de nuestro corazón si la hemos aprendido en la sencillez de la infancia.

Laura Gutman


martes, 27 de diciembre de 2011

Otro bebé en casa, qué siente el hermano mayor signo por signo

¿Qué siente el "hermano mayor"?
Atención !!!! noticia importante , Mamá tendrá otro bebé . Toda la casa se inunda de felicidad.....pero es el segundo hijo y la pregunta es : qué siente ese niño que es el primogénito.....se siente desplazado ? lo recibe con alegría ? cómo reacciona ante lo inevitable ?
La respuesta astrològica la encontraremos según el signo al que pertenezca.
ARIES
21 de Marzo ­ 20 de Abril
LEO
24 de Julio ­ 23 de Agosto
SAGITARIO
23 de Noviembre ­ 21 de Diciembre
El anuncio de la llegada de un hermanito, es algo conflictivo para un arianito. Pero esto no hará que pierda su entusiasmo, impulsividad y las necesidades emocionales de apoderarse de un juguete o gritar furioso cuando un adulto lo quiere dominar.
Por lo tanto, él será el líder y las actividades propuestas serán las que más le gustan, sobre todo, si puede competir y afirmar la seguridad en sí mismo, por momentos será el "mayor", y luego será el "amiguito" inseparable de sus aventuras, al que rodeará con sus bracitos y le dirá cuanto lo quiere, con la misma efusividad y espontaneidad con la que provocó una peleíta.
Los Papás deben tratar de estimular el juego en equipo, así lograran que los hermanitos jueguen juntos, pero realizando una tarea diferente cada uno, de esta forma el niño Aries conservará su individualidad tan propia de su naturaleza.
La llegada del hermanito perturba al "leoncito', ya que siente que le sacan el rol protagónico, porque es el Rey. Esto se soluciona si se le adjudica alguna responsabilidad en el cuidado del bebé, como buscar los pañales, limpiarle la boquita, mientras se le dice lo importante que es su ayuda !!!. Le encantará entretener al pequeño con juegos, imitaciones y ocurrencias fuera de lo común. Su mayor deseo es que se sientan orgullosos de él y seguir siendo el centro de atención. Si esto es así, será cariñoso, amable, generoso, y compartirá momentos de muchísima alegría con el chiquitín.
Necesita una explicación clara sobre la nueva situación, así recibirá muy bien a su hermanito, con alegría desbordante, optimismo, abundante energía, imaginando todas las aventuras que van a vivir juntos. Será su compañero para llevar a cabo las hazañas más atrevidas. Hará mucho ruido y su energía estará enfocada al nuevo desafío que se le presenta, tener de ahora en más un compañero con quien compartir los juegos más variados y divertidos
TAURO
21 de Abril ­ 21 de Mayo
VIRGO
24 de Agosto ­ 23 de Setiembre
CAPRICORNIO
22 de Diciembre ­ 20 de Enero
Al taurino hay que explicarle en términos concretos, familiares y si es posible con ejemplos prácticos, los cambios que habrán en el hogar con la llegada del hermanito, ya que necesita tiempo para elaborar todo aquello que modifique sus rutinas, si éstas se ven amenazadas, puede volverse emocionalmente avaro y posesivo tanto de quienes le rodean, como de sus efectos personales.
Le encantará compartir todo lo que sea comidas y colaborar en darle la mamadera,puesto que para los pequeños toritos el comer es una de sus actividades favoritas. Necesita mimos y apoyo para no sentirse desplazado y así poder compartir sus pertenencias, juegos y fundamentalmente sus afectos
Es exigente consigo mismo, modesto, reservado y sensible. Hay que hablarle mucho, demostrarle lo importante que es, y cuánto se lo quiere, hasta lograr que se sienta cómodo con la llegada del bebé. Porque el pequeño virgo sufre de tensión nerviosa y la forma de aliviarla es a través de expresiones de afecto que le den seguridad. Entonces será un excelente compañero de juegos, y de toda clase de experiencias. Hay que demostrarle confianza en lo que puede hacer. Es bueno para él pedirle ayuda en algunas tareas : como cambiar los pañales, limpiarlo, cuidarlo, entretenerlo, ya que es un excelente colaborador, atento a todos los detalles, muy observador.Cuando tiene al hermanito recién nacido, demuestra una gran capacidad para cuidarlo adecuadamente. Acepta las rutinas y reglas que se le imponen, goza con las responsabilidades que se le dan. Puede preocuparse demasiado debido a su gran madurez. Hay que procurar que se divierta, que juegue más, que deje aflorar la alegría. Que aprenda a compartir actividades con el bebé, casi de igual a igual

CANCER
22 de Junio ­ 23 de Julio
ESCORPIO
24 de Octubre ­ 22 de Noviembre
PISCIS
20 de Febrero ­ 20 de Marzo
El cangrejito es muy sentimental y sensible, necesita de una vida hogareña feliz y una buena relación con sus Padres. Siente temor frente a extraños y para él, en un primer momento, el hermanito es un desconocido. Buscan seguridad al lado de su madre porque se sienten vulnerables. Es necesario darles tiempo para acostumbrarse a la idea de compartir los brazos y el afecto de ella. Luego se convierte en un celoso guardián del bebé, quiere cambiarle los pañales, alimentarlo y protegerlo. Tiende a preocuparse demasiado de su bienestar y asumir responsabilidades al respecto. Sin embargo siente celos por el recién nacido, y los manifiesta con cambios de humor.
Posee una profunda y elevada intensidad emocional, oculta sus poderosos sentimientos, los que pueden brotar con la fuerza de un volcán. Necesita de emociones estimulantes, y que tengan un significado. La noticia del hermanito es una situación difícil para el escorpianito y los Papás tendrán que hacer un gran esfuerzo para suavizarla. Hay que prepararlo con mucha anticipación. Dejar que comparta la excitación previa, y que participe del reparto de responsabilidades, con algo de autoridad en un área creada solo para él Esto le sirve de estímulo a su caudal afectivo. Si él es el que domina, es probable que logre una unión fuerte con el bebé
Receptivo, sensible, necesita sentirse útil, servicial. Cuando nace el hermanito sufre un poco porque se siente rechazado, luego desea colaborar, será su amigo fiel y gustará de enseñarle juegos, si puede le leerá cuentos. Si se cae o se lastima, compartirá el dolor y será el primero en acunarlo, mientras Mamá lo cura. Expresa sus afectos. La llegada del bebé puede ayudarle a vencer su timidez, y asumir responsabilidades. Será un estímulo para él, desarrollará su caudal de fantasía, lo llevará a su mundo de sueños y no sentirá celos.
 
GEMINIS
21 de Mayo ­ 21 de Junio
LIBRA
24 de Setiembre ­ 23 de Octubre
ACUARIO
21 de Enero ­ 19 de Febrero
Se mostrará impaciente desde que recibe la noticia hasta la llegada de su hermanito. Hará mil preguntas para satisfacer toda su curiosidad al respecto. Como es muy activo, tanto mental como físicamente, podrá compartir cualquier actividad, también disfrutará de distintas maneras de comunicarse con él. Estará más excitado y alegre que de costumbre, lo que será un inconveniente a la hora de dormir ya que despertará al más pequeño, pero éste tendrá un compañero de juegos muy divertido. Hay que evitar que Géminis se aburra porque se puede poner irritable, por lo demás la relación con el nuevo integrante será estimulante y plena de vitalidad.
Se alegrará de tener un compañero de juegos y es ideal que además éste sea su hermanito. Es sensible a lo que la familia y sus amigos necesitan y quieren. Es alegre, tranquilo, sociable, no le gustan los juegos solitarios Será feliz, porque sentirá que el bebé es exclusivo de él y compartirá actividades de a dos, que son las preferidas del librianito, además le prestará todos sus tesoros y colecciones. Procurará que exista armonía y equilibrio entre ambos, pero también es posible una buena discusión. Esto dura poco, enseguida aparecen las sonrisas y la diversión.Recibe con alegría la noticia , no será posesivo porque prefiere mantener un dasapego emocional. Este niño es muy individualista, paradójicamente también es muy sociable. Tiene una tendencia natural a compartir sus cosas, hay una ausencia total de egoísmo, y por eso puede formar un equipo con su hermano. Siempre está dispuesto a compartir, aunque tiene pequeños y pocos tesoros con un valor afectivo y son los únicos que guarda celosamente. Es muy curioso y "arrastrará" al pequeño en sus investigaciones y en la resistencia a todas las actividades rutinarias

Cómo recibimos a nuestro hermanito, signo por signo.

Cómo reacciona el primogénito signo por signoAtención !!!! noticia importante , Mamá tendrá otro bebé . Toda la casa se inunda de felicidad.....pero es el segundo hijo y la pregunta es : qué siente ese niño que es el primogénito.....se siente desplazado ? lo recibe con alegría ? cómo reacciona ante lo inevitable ?
Veremos qué le pasará a cada uno según al signo que pertenezca!
Dibujo original: Lombar
ARIES
21 de Marzo ­ 20 de Abril
TAURO
21 de Abril ­ 21 de Mayo
GEMINIS
21 de Mayo ­ 21 de Junio
El anuncio de la llegada de un hermanito , es algo conflictivo para un arianito . Pero esto no hará que pierda su entusiasmo , impulsividad y las necesidades emocionales de apoderarse de un juguete o gritar furioso cuando un adulto lo quiere dominar . Por lo tanto , él será el líder y las actividades propuestas serán las que más le gustan , sobre todo , si puede competir y afirmar la seguridad en sí mismo , por momentos será el "mayor" y luego será el "amiguito" inseparable de sus aventuras , al que rodeará con sus bracitos y le dirá cuanto lo quiere , con la misma efusividad y espontaneidad con la que provocó una peleíta .
Los Papás deben tratar de estimular el juego en equipo , así lograrán que los hermanitos jueguen juntos, pero realizando una tarea diferente cada uno , así el niño Aries conservará su individualidad, tan propia de su naturaleza .
Al taurino hay que explicarle en términos concretos, familiares y si es posible con ejemplos prácticos, los cambios que habrán en el hogar con la llegada del hermanito, ya que necesita tiempo para elaborar todo aquello que modifique sus rutinas, si éstas se ven amenazadas puede volverse emocionalmente avaro y posesivo tanto de quienes le rodean, como de sus posesiones personales. Le encantará compartir todo lo que sea comidas, y colaborar en darle la mamadera ,puesto que para los pequeños "toritos", el comer es una de sus actividades favoritas . Necesita mimos y apoyo para no sentirse desplazado y así poder compartir sus pertenencias, juegos y fundamentalmente sus afectosSe mostrará impaciente desde que recibe la noticia hasta la llegada de su hermanito . Hará mil preguntas para satisfacer toda su curiosidad al respecto . Como es muy activo tanto mental como físicamente, podrá compartir cualquier actividad, también disfrutará de distintas maneras de comunicarse con él . Estará más excitado y alegre que de costumbre, lo que será un inconveniente a la hora de dormir ya que despertará al más pequeño, pero éste tendrá un compañero de juegos muy divertido . Hay que evitar que Géminis se aburra porque se puede poner irritable, por lo demás la relación con el nuevo integrante será estimulante y plena de vitalidad .
   
CANCER
22 de Junio ­ 23 de Julio
LEO
24 de Julio ­ 23 de Agosto
VIRGO
24 de Agosto ­ 23 de Setiembre
El cangrejito es muy sentimental y sensible, necesita de una vida hogareña feliz y una buena relación con sus padres. Siente temor frente a extraños y para él , en un primer momento , el hermanito es eso . Buscan seguridad al lado de su madre porque se sienten vulnerables. Es necesario darles tiempo para acostumbrarse a la idea de compartir los brazos y el afecto de ella . Luego se convierte en un celoso guardián del bebé, quiere cambiarle los pañales, alimentarlo y protegerlo. Tiende a preocuparse demasiado de su bienestar y asumir responsabilidades al respecto. Sin embargo siente celos por el recién nacido, y los manifiesta con cambios de humor.La llegada del hermanito perturba al "leoncito¹, ya que siente que le sacan el rol protagónico, porque es "el Rey". Esto se soluciona si se le adjudica alguna responsabilidad en el cuidado del bebé, como buscar los pañales, limpiarle la boquita, mientras se le dice lo importante que es su ayuda . Le encantará entretener al pequeño con juegos, imitaciones y ocurrencias fuera de lo común. Su mayor deseo es que se sientan orgullosos de él y seguir siendo el centro
de atención . Si esto es así, será cariñoso, amable, generoso y compartirá momentos de muchísima alegría con el chiquitín .
Es exigente consigo mismo, modesto , reservado y sensible . Hay que hablarle mucho, demostrarle lo importante que es y cuanto se lo quiere , hasta lograr que se sienta cómodo con la llegada del bebé . Porque el pequeño virgo sufre de tensión nerviosa y la forma de aliviarla es a través de expresiones de afecto que le den seguridad . Entonces será un excelente compañero de juegos y de toda clase de experiencias. Hay que demostrarle confianza en lo que puede hacer. Es bueno para él pedirle ayuda en algunas tareas : como cambiar los pañales , limpiarlo , cuidarlo , entretenerlo , ya que es un excelente colaborador , atento a todos los detalles , muy observador .
   
LIBRA
24 de Setiembre ­ 23 de Octubre
ESCORPIO
24 de Octubre ­ 22 de Noviembre
SAGITARIO
23 de Noviembre ­ 21 de Diciembre
Se alegrará de tener un compañero de juegos y es ideal que además éste sea su hermanito. Es sensible a lo que la familia y sus amigos necesitan y quieren . Es alegre, tranquilo , sociable , no le gustan los juegos solitarios Será feliz , porque sentirá que el bebé es exclusivo de él y compartirá actividades de a dos , que son las preferidas del librianito , además le prestará todos sus tesoros y colecciones . Procurará que exista armonía y equilibrio entre ambos, pero también es posible una buena discusión. Esto dura poco, enseguida aparecen las sonrisas y la diversión .Posee una profunda y elevada intensidad emocional, oculta sus poderosos sentimientos , los que pueden brotar con la fuerza de un volcán . Necesita de emociones estimulantes y que tengan un significado. La noticia del hermanito es una situación difícil para el escorpianito y los Papás tendrán que hacer un gran esfuerzo para suavizarla. Hay que prepararlo con mucha anticipación. Dejar que comparta la excitación previa y que participe del reparto de responsabilidades, con algo de autoridad en un área creada solo para él Esto le sirve de estímulo a su caudal afectivo . Si él es el que domina , es probable que logre una unión fuerte con el bebé.Necesita una explicación clara sobre la nueva situación , así recibirá muy bien a su hermanito , con alegría desbordante , optimismo , abundante energía , imaginando todas las aventuras que van a vivir juntos . Será su compañero para llevar a cabo las hazañas más atrevidas. Hará mucho ruido y su energía estará enfocada al nuevo desafío que se le presenta , tener de ahora en más un compañero con quien compartir los juegos más variados y divertidos
   
CAPRICORNIO
22 de Diciembre ­ 20 de Enero
ACUARIO
21 de Enero ­ 19 de Febrero
PISCIS
20 de Febrero ­ 20 de Marzo
Cuando tiene al hermanito recién nacido , demuestra una gran capacidad para cuidarlo adecuadamente . Acepta las rutinas y reglas que se le imponen , goza con las responsabilidades que se le dan . Puede preocuparse demasiado debido a su gran madurez. Hay que procurar que se divierta , que juegue más , que deje aflorar la alegría . Que aprenda a compartir actividades con el bebé , casi de igual a igualRecibe con alegría la noticia , no será posesivo porque prefiere mantener un dasapego emocional . Este niño es muy individualista, paradójicamente también es muy sociable. Tiene una tendencia natural a compartir sus cosas , hay una ausencia total de egoísmo y por eso puede formar un equipo con su hermano . Siempre está dispuesto a compartir , aunque tiene pequeños y pocos tesoros con un valor afectivo y son los únicos que guarda celosamente . Es muy curioso y "arrastrará" al pequeño en sus investigaciones y en la resistencia a todas las actividades rutinariasReceptivo, sensible, necesita sentirse útil , servicial . Cuando nace el hermanito sufre un poco porque se siente rechazado, luego desea colaborar , será su amigo fiel y gustará de enseñarle juegos , si puede le leerá cuentos . Si se cae , compartirá el dolor y será el primero en acunarlo , mientras Mamá lo cura . Expresa sus afectos. La llegada del bebé puede ayudarle a vencer su timidez y asumir responsabilidades . Será un estímulo para él , desarrollará su caudal de fantasía , lo llevará a su mundo de sueños y no sentirá celos .


*Mónica Albarenque es Astróloga y Grafoanalista de niños y adultos.

Amo a mi hermanito...

Amo a mi hermanito!!!
Aceptar al nuevo integrante de la familia....
Una tarea que no cuesta poco trabajo...
 
Agradecemos a Verónica P. por la foto de sus hijos Benjamín y Estanislao.

Dejemos que sientan, que digan...digamos...
Una vez asomada a un carrito con capota mirando el nuevo medio hermano de una amiguita de mis hijas, alabándolo como uno suele hacer con esas hermosas criaturitas...(Sobre todo cuando no es uno el que cambia tanto pañal...) observé la cara de la primogénita que no era de alegría lo que se dice alegría...entonces -tal vez por deformación profesional- le dije a ella:
"A veces no lo querés mucho no?
No es medio plomo cuando llora cerca tuyo sin parar?"
El padre interceptó mis palabras y duro y firme me respondió...nada que ver ella está RE CONTENTA ¿?

Cuando hablo de no sumar sentim9ientos que desearíamos que tengan es no menospreciar lo sentimientos negativos para dejarlos afuera.
Hay que hacerles un lugar para que no se transformen luego en síntomas que traerán aparejados otros problemas que no sabemos a veces por dónde comenzara resolver.

Aceptar los celos
Ninguna cosa o situación en este mundo nos genera una emoción que no sea ambigua.
O mejor dicho toda sensación que seamos capaces de sentir como Sres. humanos que somos viene acompañada por su contrario...
Si estamos felices!!!
Seguramente habrá algo de tristeza...
Si estamos tranquilos y descansando, se asoma alguna ansiedad...
Si extrañamos mucho a alguien a veces hasta creemos que preferiríamos no verlo nunca más.
Somos raros?
Estamos locos?
No nuestro cerebro y nuestro corazón como el universo todo funciona por pares opuestos.
Hay que aceptar el par.
hay que hacerle un lugar a la ambigüedad y no censurara ni censurarnos que haya emociones contrapuestas.
Así como nosotros en vistas de ser padres otra vez estamos saltando de alegría y temblando de susto...los que vana a ser hermanos por primera vez sienten cosas raras en la boca del estómago y en medio del corazón.
Tal vez por su edad no tengan palabra para explicarlo o tal vez las que tengan no les alcancen...
Habilitémolos a celar, a pelear a defender su espacio., a enojarse.
Enseñémoles a querer y a conocer a otro y a hacerlo parte de a poquito.
ya a parecerán los sentimientos positivos...pero demos tiempo porque el que NUNCA CELA es un poco el "bicho raro"
Es lógico, temer perder la exclusividad, el amor, el desenfreno de abrazos y mimitos que supimos despertar en padres y parientes cercanos y lejanos...
 
"Quién tuvo la idea?"
Primero nos quieren convencer...de que vamos a tener con quien jugar...de que ya no vamos a dormir solitos...
de que vamos a ser los mayores...
De que tendremos a quien enseñarle todo lo que sabemos, y a quien cuidar etc. etc. etc.
Pero a nadie se le ocurrió pensar que estábamos felices así, en nuestra primogénita felicidad, munidos de un despotismo a prueba de bala y con todo el lugar -por poco que fuera- para desparramar nuestra indiscutible simpatía y hasta a Papá Noel con una bolsa llena TODA para nosotros...
Quién sospechó y por qué que queríamos perder algo de esto?
Quién tuvo la GENIAL idea de que repartiéramos los juguetes...renunciáramos a nuestro carro en el que -apretados sí- pero todavía cabíamos...
Quién supuso y pos de qué que seríamos felices con tamaña noticia.

Un hermano!!!Nadie nos deja margen para el pataleo..debemos ceder y renunciar aceptar y callar y todavía brindar nuestro apoyo.
Nos dicen que nos traerá un regalito desde la panza para nosotros.
Para qué queríamos más regalitos si nunca nos faltó nada.
la "baba" de las tía verdaderas y postizas nos cayó encima más de una vez y los comentarios aún ante nuestros más temible caprichos siempre habían sido de comprensión, adulación y afecto.
(A veces desmedido!)

Cómo dar la noticia?
Al principio de la nota hablé en primera persona, y como una damnificada en vivo y en directo por la temible sorpresa de haberme hecho de una hermana a mis tres "añitos".
Con el tiempo iba a aprender a quererla...MUCHO...pero no creo que haya que restarle importancia a este evento familiar que también es un hito personal que marca nuestra vida para siempre...
Ahora voy a hablar como profesional.
Lo ideal para dar noticias de este tipo es que los padres estén cómodos y tranquilos con lo que van a informar.
Son ellos los que deben estar seguros de que quieren compartir sus novedades con el hijo o hija y qué es lo que quieren transmitir.
también es muy importante que piensen cuándo.
A algunas parejas las deja más tranquilas hacerlo luego de superado el primer trimestre, que es cuando hay muy pocas probabilidades de que algo no deseado ocurra.
A otras les gusta participarlo ya desde el primer instante y a veces con esto contrarrestan los efectos que igual ocurren y a veces son peores si el niño sospecha de que "algo distrae a mamá y papá".
En general sea cuando sea que lo digamos los niños ya están al tanto...difícil de explicar pero cierto.
Tienen todos los sentidos más a flor de piel y "saben" aunque "no sepan".

Qué reacción esperarNos gustaría que diga alborozado "Era justo lo que yo soñaba!!!"
O una cosa más formal como "No sabré cómo retribuir este gesto!"...
Sin embargo lo que ocurre es algo diferente.
Lo ideal es que los dejemos expresar como sea, que no les orientemos la reacción hacia lo que queríamos que sucediera y que SOBRE TODO, no les digamos lo que SUPUESTAMENTE deberían sentir.
Frases como:
La madre dice:
-Vos deberías estar muy contento...
El hijo piensa:
-(Por qué)
-Vos vas a quererlo mucho!
-(Si?)
-Nunca más vas a jugar solo en tu cuarto..
-(Qué horror!!!)
Moraleja
Y otra vez hablo como aquella nena de 3 años que tuvo que hacer un lugar...fue bueno aprender que hay otros...que el corazón crece y que hay espacio para más gente y que el que llega va a tener también no solo un regalo que nos traerá de la panza, sino mucho para dar y para recibir.
Está muy bueno.
Pero es un proceso que como padres todos deberíamos acompañar, estando a la altura de las circunstancias.
Lic. Adriana Penerini
Psicóloga
Especialista en maternidad paternidad y crianza

martes, 28 de octubre de 2008

Celos entre hermanos. Una mirada diferente.


Con el test de embarazo en nuestras manos, y preparándonos mentalmente para la llegada de un nuevo hijo, apenas el niño llora pensamos: "Está celoso". Si se niega a comer: "Está celoso". Si está cansando y tiene un berrinche: "Está celoso". Si nos extraña tras la jornada de trabajo: "Está celoso".
Que la llegada de un hermano va a producir obligatoriamente una cascada de celos en los hermanos mayores es un prejuicio inventado, sostenido y afianzado por los adultos. Es una creencia compartida, y de tanto repetirla sólo se nos ocurre que al niño le sucede "eso" y no pensamos en otras posibilidades.
Basta pasear por las calles embarazada y acompañada por un niño de dos o tres años para que cualquier persona se acerque a decirle "pobrecito", dándole a entender que va a ser destronado de su supuesto reinado. Es un pensamiento tan común entre adultos que nos acomodamos en esa idea y, frente a algún síntoma o demanda delniño, no se nos ocurre reflexionar más allá.

PRIMERAS DUDAS
Con frecuencia nos sucede a la mujeres que, embarazadas por segunda vez, tenemos la sensación y el temor de que no podremos amar a "otro" tan profundamente como amamos a nuestro hijo ya nacido. Es tal la potencia del amor, la vivencia completamente nueva desde que somos madres, que creemos que será irrepetible tamaña intensidad. Sin embargo, el corazón de las madres no se divide, sino que se multiplica con cada hijo que nace.

TEMORES DESPLAZADOS
Lo comprobamos en cuanto nace el segundo hijo y el amor se instala con la naturalidad y el derroche de antaño. Una vez que hemos comprobado que no hay peligro, que podemos amar a dos hijos, luego a tres o a cuatro... desplazamos ese temor a nuestros propios hijos: suponemos que ellos no podrán amar a otro. Y que la presencia de un hermano pequeño necesariamente será en detrimento de no sabemos bien qué, pero que lo vivirán como un hecho negativo. Así lo decidimos.
A partir de ese momento, cualquier actitud molesta del niño, cualquier berrinche, llanto, enfermedad, mal humor, demanda, enfado, insastisfacción o inquietud la juzgaremos con la muletilla bien conocida por todos: "lo que le pasa es que está celoso". Y de ese modo, ya no nos molestaremos en averiguar qué es lo que necesita el nio en ese momento en particular. Simplemente daremos por hecho kque, en presencia de un hermanito en casa, indefectiblemente aparecerán los celos. Sin embargo, no es necesariamente así.
Resulta que ese mismo niño, mucho antes de la presencia de otro bebé en casa, también manifestaba sus inquietudes o necesidades, con mayor o menor suerte a la hora de ser respondido. Es importante tener en cuenta si antes delembarazo o nacimiento del hermanito, el niño o la niña mayor manifestaba síntomas parecidos. Veremos que en muchos casos su actitud no ha variado demasiado. Hay algo que necesita y que merece ser averiguado.

NO ES TAN FÁCIL
La mayoría de los adultos creemos estar dando a nuestros hijos todo cuanto necesitan. Sin embargo, la vida les resulta difícil aun en tiempos de tecnología y confort. Tienen gran cantidad de juguetes, ordenadores, juegos electgrónicos... pero pasan la maor parte del día solos, frente a la pantalla de la televisión, rodeados de adultos que exigen que se lo coman todo, se porten bien, hagan sus deberes, no molesten, se queden quietos y sean educados. La vida cotidiana de los niños pequeños modernos no suele ser demasiado encantadora. Eso es lo que quizás tendremos que atender: las necsidades concretas de cada nio.
Una vez que nace el hermano menor, acomodamos el pensamiento generalizado de que ahora dejará de ser el rey o la reina de la casa. El tema es que los niños no son ni reyes ni príncipes, no tienen vida de soberanos, sino que por el contrario tienen vidas bastante difíciles, enredados en sus propios mundos emocionales muky lejos del mundo de los demás. Raramente pueden contar con los adultos, no saben explicar lo que les está sucediendo y son generalmente juzgados por sus llantos, tristezas o angustias, recibiendo a cambio incomprensión. Hay pocos niños verdadereamente colmados viviendo dentro de familias armoniosas, en las que circula el amor y el diálogo en abundante gratitud.

MIRAR MÁS ALLÁ
Si en la mayoría de los casos estamos alejados del mundo interno de nuestros niños, si no nos ocupamos de averiguar, preguntar, acompañarlos y ayudarlos en sus búsquedas personales, será fácil que nosotros atribuyamos cualquer geswto de incomodidad a los supuestos celos hacia el hermano menor.
Si elevamos el pensamiento, admitiremos que no hay nada más maravilloso que el nacimiento de un hermano, que es el ser más par, más cercano, más "harmanado" que tendremos a lo largo de toda la vida. Y si los padres decidimos tener más hijos para amarlos, lo lógico es compartir ese fin con nuestros hijos ya nacidos para ampliar y aumentar nuestro campo de amor.

AMOR COMPARTIDO
¿Por qué estarían celosos? Nuestros hijos aprenderán a amar a sus hermanos si los incluimos en el mismo circuito de amor y dicha. Si demostramos la felicidad por la nueva presencia, si participamos todos en los cuidados del más pequeño, si respondemos a las demandas y necesidades específicas de los niños mayores y, muy especialmente, si esos niños mayores están acostumbarados a ser mirados y escuchados genuinamente por sus padres, no pueden existir los celos. Porque en esos casos no hay nada que el bebé pueda quitar al mayor. Cuando lcircula la generosidad y la comprensión entre unos y otros, cuando las palabras suavizan y explican los sentimientos confusos, cuando hay rdespeto por las necesidades de cada uno; un nuevo miembro de la familia sólo puede enriquecer las vivencias y las experiencias cotidianas de todos nosotros, incluidos los niños.

QUÉ NECESITA
Cuando nuestro hijo mayor pide algo "imposible de satisfacer" -y por lo tanto creemos que no tiene razón y que lo que le ocurre, simplemente, es que está celoso- podríamos dedicar luego un momento para permanecer con él y bucear juntos en su interior, tratando de averiguar si necesitaq más presencia de un adulto, si no le gusta la escuela, si está cansado, si extraña a un amigo, si pasa demasiado tiempo sin actividades lúdicas. Claro que no es fácil estar con varias pequeños a la vez. Y no es necesariamente la madre quien tiene que satisfacer todas las necesidades de cada niño. Pewro esas necesidades sí merecen ser reconocidas como importantes. Después podremos determinar qué otdra persona allegada puede acompañarle.
Cuando cada niño encuentre palabras para nombrar lo que desea, cuando cada niño sepa que cuenta con su madre, su padre u otro adulto que lo escucha y lo comprende, cuando cada niño obtenga un lugar donde desplegar sus inquietudes, no habrá mortivos para estrar celoso, por más bebés que sigan naciendo en esa familia. Los bebés que nacen no despiertan celos en los hermanos mayores. Sólo muestran necesidades emocionales que ya existían antes de su nacimiento.

ANTE EL DESCONCIERTO
Si las personas mayores decimos "está celoso" ante cada reclamo, el niño terminará por creerlo, aumentando el desconcierto hacia sus propias sensaciones y sintiéndose desvalido y sin recursos para enfrentar su desazón. El niño no está celoso. El niño tiene necesidades y merece ser escuchado y asistido.
Los celos entre hermanos son un invento de los adultos. Y sólo aparaecen cuando nosotros no somos capaces de satisfacer las necesidades genuinas de cada niño. No es verdad que un niño desee estar en el lugar del otro. En absoluto. CAda uno desea ser uno mismo, siempre y cuando reciba la atención y la satisfacción de sus necesidades emocionales mínimas.

CARIÑO DE IDA Y VUELTA
Los niños son naturalmente generosos cuando forman parte de un territorio amoroso para convivir. Y están ávidos por ayudarnos, ser útiles, facilitarnos la vida y ser amados por esos bebés que llegan al mundo para admirarlos. No hay mojor sonrisa que la que un hermano mayor puede robar a su hermano menor cuando éste aún es bebé.

CUANDO UNO SIEMPRE RECIBE
*En primer lugar, revisemos cómo hermos distribuido los roles dentro de nuestra familia.
*Observemos si hemos creado bandos de "buenos" y "malos" entre los adultos.
*Tratemos de comprender cómo empiezan este tipo de escenas antes de que el niño lastimado se nos acerque llorando.
*Entendamos que los celos no tienen nada que ver y que estamos poniendo rótulos a situaciones que no hemos logrado comprender en su totalidad.
*Si no sabemos cómo desarmar las dinámicas donde un niño pega a su hermano, pidamos ayuda.

SI TODOS OPINAN QUE ESTÁ CELOSO
*Expliquemos a nuestro hijo que estamos orgullosos de él, por cómo es capaz de cuidar al pequeño, de avisarnos cuando llora, alcanzarnos los pañales o explicarnos qué le sucede al bebé cuando nosotros no logramos decodificar sus reclamos.
*Digamos a los demás kque nuestro hijo está feliz por la llegada de su hermano, y gritemos a los cuatro vientos que es sumamente bondadoso con el pequeño, así el niño se sentirá reconocido en nuestras palabaras y estará preparado para seguir sintiendo dicha y alaegría en su corazón.
*Nombremos el cansancio, el hastío o el aburrimiento que obligan alniño a perder la paciencia. Entonces él sabrá que sabemos y comprendemos lo que le sucede, aunque no podamos ayudarlo en ese preciso momento.

Laura Gutman

viernes, 24 de octubre de 2008

Introduciendo al nuevo bebé: 11 formas suaves. Por el Doctor Sears


Algunas disputas entre hermanos son inevitables, aunque el grado de éstas depende de los años de los niños, de la compatibilidad de sus caracteres y el nivel de conflicto que los padres permitan. Un niño criado con apego tendrá un periodo de adaptación a la nueva situación más sencillo, ya que él obtuvo lo que necesitaba cuando lo necesitó. No se sentirá celoso viendo cómo otra persona ve cubiertas sus necesidades. Los niños alrededor de tres años, tres años y medio a menudo reciben al nuevo bebé en el hogar, bien con los brazos abiertos o como una novedad, y a veces parece que esos niños, al menos aparentemente, no parece que se sientan celosos. Ellos pueden competir más por un rato de juego con “su” bebé que por la atención de sus padres. Ser comunicativo le ayudará a adaptarse a los cambios. Pero es habitual para los más pequeños sentirse disgustados durante un tiempo (las cosas nunca volverán a ser iguales ni para los padres ni para el hermano mayor). Incluso tratando de hacerlo todo “de forma correcta” y ver cada pequeña herida en el hermano mayor en los primeros meses, una vez el nuevo bebé alcanza los ocho meses y puede gatear, el mayor sentirá que hay intrusiones en su espacio. Algunos trucos para presentar el nuevo bebé al mayor.

1. Hacerlos amigos antes del nacimiento. Habla a tu hijo mayor acerca del nuevo bebé antes del nacimiento. Dependiendo de su nivel de comprensión, comienza antes o después durante el embarazo. Puedes enseñarle fotografías de un bebé en el útero materno. Para un niño pequeño, si no está a la vista, no está en la mente, así que un bebé que aún no ha nacido, no amenaza su territorio, pero incluso un pequeño de dos años puede sentir si su madre está preocupada por lo que hay debajo de ese bulto en la barriga. Permite acariciar al bebé, hablarle, y sentir sus patadas. Pasa un buen rato hablando sobre él y planificando cosas.

2. Revive la primera infancia del mayor. Siéntate con tu hijo y repasa el album de fotos. Enséñale cómo era justo al nacer, al llegar del hospital, las tomas, el cambio de pañales... Reviviendo estos momentos, se va el mayor irá conociendo y se irá sintiendo preparado para esos momentos que se vivirán en el futuro.

3. Adelanta cómo será la llegada del bebé. “Cuando el pequeño bebé salga de la barriga, mamá lo tendrá en sus brazos todo el tiempo. Los pequeños duermen y maman todo el día y están en los brazos de mamá. Los bebés pequeños realmene necesitan a sus mamás”.

4. Incluye al mayor en las celebraciones del nacimiento. Además de estar con mamá y con el nuevo bebé después del nacimiento (si es que no estuvo en el nacimiento), pídele ayuda en la preparación de la “fiesta del nacimiento”. Puede elegir el pastel, la decoración, pensar en regalos especiales para y del nuevo bebé.

5. Incluye un regalo para el hermano. Los visitantes más avispados, aquellos que pasaron por la situación, traerán un regalo para el hermano mayor cuando vengan a visitar al nuevo bebé. Guarda unos pocos regalos de reserva para cuando los amigos sean espléndidos en sus regalos y atenciones hacia el nuevo bebé. Deja que sea él quién desembale los regalos del bebé y pruebe los sonajeros.

6. Compartir momentos. Junto con la incertidumbre de saber dónde encajan ellos en la nueva situación, lo que les preocupa más a los niños es compartirte con el bebé. Desde que el concepto de compartir es extraño para un niño de menos de tres años, y desde que la mamá es su “posesión” más preciada, es raro que puedas convencer a tu hijo de “compartir el tiempo de la madre”. Suena bien decir que le darás al mayor la misma cantidad de tiempo, pero en la práctica no es realista. Los bebés necesitan mucho tiempo de dedicación y no dispones del 200% de ti misma para dar (es por esto que las madres se dan permiso a sí mismas para desatender la casa y hablan a dedicar el tiempo al bebé y al hermano mayor).

Puedes también compartir el tiempo que dedicas al cuidado del bebé con tu hijo mayor. Lleva a tu bebé en una bandolera que te permita tener las dos manos libre para jugar con tu hijo mayor. Mientras des el pecho, puedes leer un cuento al hermano o simplemente abrazarle y mimarle. Aumenta el tiempo que pasas en el suelo. Mientras el bebé sea todavía pequeño, necesitará estar en tus brazos o en una bandolera. Puedes estar en el suelo con el mayor y él verá que estás disponible. A medida que el bebé crezca, puedes sentarle en una hamaca o en una manta en el suelo para que os vea jugar al hermano mayor y a ti. Esto entretendrá a dos niños con un padre. Prueba un juego para dos: cuando el bebé sea un poco más grande, anima a que el mayor entretenga al pequeño. Los niños de 3-4 años son especialistas en hacer caras y ruidos divertidos y a los bebés les encanta. Las grandes sonrisas sin dientes del bebé les va a alimentar el ego de forma increible – “ey, le gusto” . Si amas al bebé, el sentimiento será pronto mutuo.

Recuerda, el bebé necesita ser siempre ser el primero (es pequeño y puede haber situaciones peligrosas), aunque el mayor pueda ser más persistente o bullicioso a la hora de expresar sus necesidades, y quiere saberlo. Muchas madres cometen el error de no crear lazos apropiados con el nuevo bebé por miedo a lastimar los sentimientos del mayor. Si el niño recibió lo que necesitaba cuando era un bebé, podrá manejar la frustración sin traumas. Un bebé no puede.

7. Haz que el hermano se sienta importante . Dale a tu hijo un trabajo en la organización familiar. Para sacarle fuera del “quiero ser un bebé”, hazle saber que juega un papel importante. Díle que necesitas su ayuda. Dale un título al trabajo, hazlo divertido: “puedes ser el ayudante de mamá, trae el pañal, por favor”, “trae la ropa para mamá”, “por favor, coge esos juguetes”. Permítele cambiar pañales, vestir al bebé, bañarle... (todo bajo supervisión, por supuesto). Elogia la ayuda que te da.

Un ejemplo de cómo una madre le ha dado la vuelta a los cambios en su hija de 4 años tras el nacimiento de su segundo hijo. Tan pronto como Bejamin nació, Amy pareció entrar en una crisis. Volvió a mojar la cama y a tener rabietas muy fuertes. La que antes era una niña feliz, se volvió triste. Empezó a contestar, a ser desafiante, se despertaba por la noche y a estar en general, molesta. La madre le dio un trabajo como “ayudante de mamá” e incluso le pagó por su ayuda. Después de unas semana, Amy no sólo estaba más contenta, sino que aprendió algunas técnicas de su madre.

8. Mantente abierta a los sentimientos del hermano Al hermano le disgustan tanto sus sentimientos de rabia por su hermano pequeño tanto como a los padres les preocupa sus sentimientos ambivalentes por su bebé. Anima al mayor a expresar tanto los sentimientos positivos como los negativos. Utiliza la empatía, como “Imagino que a veces te gusta el bebé y a veces no”. Ánimale a dibujar sus sentimientos por el bebé. Los niños a menudo se sienten seguros dibujando sus sentimientos. Cuando exprese pensamientos negativos como “odio a este bebé” trata de no decir cosas como “oh, tu no quieres decir eso. Tú amas al bebé”. Álegrate, ya que se siente lo suficientemente seguro para poder expresar esos sentimientos ante ti. Si oye por tu parte que sus sentimientos so nnormales y comprensibles, éstos perderán mucho de su intensividad inicial y podrá abrirse más. Todos necesitamos ser entendidos y aceptados.

9. Qué gano con eso? Esta es la forma en la que los niños piensan. Según la lógica del adulto, los niños deberían estar entusiasmados de tener un amigo viviendo en la misma casa, pero los niños que se encuentran en esta situación están preocupados por lo que ellos pierden. No ven la parte positiva. Ellos han perdido su papel principal, y el bebé es demasiado pequeño para divertirse con él. Mamá, desde que nació el bebé está cansada y no está alegre (la rivalidad entre hermanos llega en un mal momentos para los padres, ya que justo cuando los padres están exaustos adaptándose a un nuevo bebé, tienen que adaptarse tambie´n a los cambios que está sufriendo la personalidad del mayor). Revive “momentos especiales”, especialmente con el padre: salir al parque, ir a una heladería, incluso disfrutando de la compra del pan y la leche. Esos momentos de salir uno a uno con el padre están reservado sólo para el hermano mayor. La atención que el niño ha perdido de la madre, la gana del padre. “Pero nosotros le decimos que le queremos, eso no cuenta?” Sí, pero recuerda que lo que cuenta es cómo perciben los niños el amor de sus padres. Los actos dicen más que las palabras. Utiliza “Teniendo un tiempo”: Tu hijo mayor puede sentarse a tu lado mientras tienes al bebé en brazos (no es necesario bajar al bebé ni interrumpir la creación de los lazos con él). Disfrutad de su presencia a través del contacto cuerpo con cuerpo. Incluso aunque sólo sean 15 minutos al día pueden marcar la diferencia.

10. Protege las necesidades de los dos. “Llegué justo para ver cómo nuestro hijo de 3 años golpeó al bebé con un juguete”, lloraba una madre. Ante hacer daño al bebé, hay que corregir inmediatamente; la seguridad prevalece sobre los temas psicológicos. Pon tu mejor mirada no-vuelvas-a-hacerlo-nunca-más. Pon en marcha todas las paradas: Tiempo muerto para el niño (y también para el juguete). Ten en cuenta sus sentimientos, pero actúa de forma firme. Explica lo frágiles que son los bebés y que aunque comprendas sus sentimientos de rabia, no vas a permitirle que haga daño al bebé. Ayúdale a disculparse, “Acaricia la cabeza del bebé y díle cuánto sientes haberle hecho daño”.

Una vez que el niño ha podido expresar sus sentimientos, puedes dirigirte a ellos directamente, y él sabe que tu entiendes su lucha. Así puedes verbalizar “Es duro ver a mamá dedicando tanto tiempo al bebé”. Entonces enséñale cómo golpear un objeto suave, como una almohada, cuando esté enfadado, porque ella no sentirá dolor. Enséñale cómo ser “amable” con el bebé. Anímale a que le toque de forma suave, modela la caricia diciendo, “bien”. Siente la intimidad del abrazo triangular, padres, hermano mayor y bebé. Asegúrate de que entiende el mensaje de que nunca debe hacerlo de nuevo.

Anima al hermano mayor a que te diga cuándo se siente enfadado. Si es muy pequeño (por debajo de dos), esperar que controle sus impulsos de rabia es esperar demasiado. Esta es otra buena razón para llevar al bebé tanto como sea posible, por un lado el mayor te verá disponible, y por otro tendrás al bebé en un lugar seguro. No dejes a solas al hermano si es agresivo junto al bebé. No pondrá controlarse demasiado tiempo sin tu ayuda.

A veces, los hermanos mayores quieren investigar cómo es el comportamiento del bebé, queriendo tomar biberón el pecho. Dejar que prueben es la mejor forma de manejar su deseo. Peter se destetó de Martha a los 17 meses, y tenía cerca de 3 cuando Hayden nació. Observó muy de cerca cómo Martha daba el pecho el primer día y pidió un poco. Tomo una o dos veces, apenas podía cogerse al pecho, pensó en cómo solucionarlo y pidío dos biberones ,que llevó durante un par de semanas y luego perdió el interés. Martha no le empujó hacia sentimientos tipo “odio a este bebé”.

11. El nuevo bebé tiene ruedas. A menudo los hermanos parecen ajustarse de forma maravillosa al bebé hasta que crece un poco. Un momento típico para que esto suceda es cuando comienzan a gatear. Ahora el mayor seinte que nada está seguro - sus torres son destrozadas, sus mejores juguetes mordidos, sus juegos interrumpidos, etc. La anticipación ayuda. Ten en cuenta que esto empezará a sucecer y explica al mayor por qué el bebé actúa como lo hace (necesidad de explorar, es excitante, es demasiado pequeño para entender) y de esta forma no se lo tomará como un ataque personal. Enseña al mayor cómo desarrollar la paciencia y la habilidad para planear. Puede poner sus juguetes en una mesa fuera del alcance del bebé, y puede construir una torre para el bebé, sabiendo cómo le va a divertir tirarla al suelo. Muestra que el bebé, después de todo, se está convirtiendo en alguien más interesante.


FUENTE:www.dormirsinllorar.com

sábado, 18 de octubre de 2008

Nuestros hijos de Mayores. Por el Dr. Carlos Gonzalez


De mayores, ¿cómo nos gustaría que fueran nuestros hijos? ¿Ricos y famosos? Aunque ricos hay pocos, y no siempre son felices. Eso, eso es lo importante, que sean felices.

Claro que, bien pensado, con la felicidad no basta. Hay quien es feliz robando y matando, hay quien es feliz a costa de los demás… Realmente, esto del futuro de los hijos es algo que no se puede decidir a la ligera. Habrá que reflexionar. ¿Cómo queremos que sea nuestro hijo? Tal vez muchos lectores piensen así: “Que sea cariñoso, amable, sincero, trabajador, honrado. Que sea capaz de encontrar un lugar en el mundo y sepa ser feliz en él. Que encuentre alguien a quien amar, y que se haga merecedor de ser amado. Que sepa obedecer sin servilismo, y mandar sin arrogancia. Que no se humille ante los grandes ni desprecie a los pequeños. Que haga valer sus derechos y respete los de los demás. Que tenga muchos amigos y los sepa conservar, que sea capaz de ayudar y de pedir ayuda, de escuchar y de hacerse oír, de confiar en quienes lo merecen y en merecer la confianza de los demás. Que disfrute de las alegrías y se mantenga firme ante las penalidades. Que de más importancia a las personas que a las cosas, a los amigos que a las riquezas”.

Pues bien, hace unos meses la nave de exploración miposiana PJ-328 estuvo estudiando nuestro planeta, con el propósito de conocer cuáles son nuestras prioridades en la educación de nuestros hijos. Son antropólogos (el original dice “zoólogos”, debe ser un error) analizaron miles de horas de interacción entre padres e hijos, tanto al aire libre como en las casas (muy útiles, esas cámaras de rayos X). Observaron a qué dedican los padres más tiempo, qué motivos les llevan a reñir o a felicitar a sus hijos, qué conductas les ponen más nerviosos. En su informe leemos: “Los terrícolas educan a sus hijos para que se conviertan en un tipo especial de adulto, muy apreciado socialmente: un adulto que se lo coma todo, que duerma de un tirón y recoja su habitación. Un adulto que nunca interrumpa a otros adultos cuando hablan, que no grite, no salte, no corra por los pasillos ni dibuje en las paredes, que no se manche al comer helado y no deje migas en el sofá. Un adulto que coma sin poner los codos encima de la mesa, sin hacer ruido con la sopa ni levantar del suelo ninguna pata de su silla”. ¿Y usted? Si un zoólogo miposiano le observa hablando con su hijo, ¿Llegaría a adivinar qué cosas son para usted las más importantes, y cuáles no lo son? Seamos consecuentes con nuestras prioridades, aunque solo sea para no confundir a los miposianos.

Ilustración: Patricia Metola