martes, 6 de marzo de 2012

La Relación Física con su Bebé




El contacto físico no solo satisface las necesidades de cercanía y afecto para el bebe; cargar al bebe, implica brindar seguridad, estimulo y movimiento. Contrario a los consejos bien-intencionados para dejar su bebé llorando para que se aprenda, nunca debería dejar a su bebé llorando.


El contacto piel con piel, es específicamente efectivo durante la lactancia, los baños y masajes. Cargar al bebe en brazos o usar un "canguro" para salir de paseo, también satisface las necesidad de contacto físico.
Abrazos, caricias, masajes y juegos físicos, ayudan a satisfacer las necesidades de contacto de los niños mas grandes.

Los bebes nacen con una necesidad urgente e intensa de completa dependencia. El contacto físico provee seguridad, estimulación y movimiento. Los padres que brindan este tipo de acercamiento, promueven el desarrollo de fuertes lazos afectivos con sus hijos. Incluso los niños mas grandes necesitan estar conectados a través del contacto físico con sus padres y así fortalecer mas aun el vinculo.


 Necesidades y Beneficios del Contacto Físico

Para los chicos, el contacto corporal estimula la producción hormonal que participa en el crecimiento, enriquece el desarrollo intelectual y motor y ayuda a regular la temperatura corporal de los bebes, la frecuencia cardiaca y los patrones de sueño y vigilia.

Los bebes que reciben contacto corporal, ganan peso mas rápidamente, se alimentan mejor, lloran menos, son mas calmos y presentan un desarrollo motor e intelectual mas rico.

Las culturas en donde la conexión física hacia los bebes es mas frecuente, tienen menor índice de violencia física entre los adultos.


Como Proveer el Contacto Físico que Nutre

La conexión piel con piel es especialmente efectiva

Amamantar y compartir la hora del baño, brinda una buena oportunidad para las caricias

Los masajes pueden calmar a los bebes con cólicos, ayudan a los chicos a conciliar el sueño y provee también una excelente oportunidad para la interacción y el juego.

Sostener al bebe en brazos así como cargarlo en canguros para ir de paseo, satisface la necesidad de contacto físico, seguridad, movimiento y estimulación necesarios para promover el desarrollo neurológico.

Ser cauto con el sobreuso de artículos diseñados para "sostener" al bebe independientemente tales como columpios, saltadores, cochecitos y andadores de plástico.


Contacto Físico y los Chicos mas Grandes

Los abrazos frecuentes, caricias y masajes, satisfacen las necesidades de cercanía y contacto físico así como también el juego físico y las cosquillas

Las cosquillas y el juego físico deben ser orientadas en intensidad y cantidad, por el deseo del niño y nunca deberían ser forzadas por el adulto

Usar el juego como oportunidad de acercamiento físico

Todos los humanos necesitan el contacto físico para sobrevivir.

Tomado de www.attachmentparenting.org


Como Criar un Hijo Sano...A Pesar de su Médico.


Robert Mendelsohn es sin duda “uno de los grandes”.
Médico Pediatra, con más de 30 años de experiencia, fascina con su voz clara, sagaz, provocadora, crítica, explicativa y emociona con su inmensa vocación .
Busca empoderar a las madres y padres en su rol de guardianes de la salud de sus propios hijos. Plantea en su libro “Como Criar un Hijo Sano...A Pesar de su Médico”que alrededor del 90% de las visitas al pediatra podrían evitarse, y más aún...que estas pueden provocar ciertas dificultades.
Así también plantea que los mejores médicos son las madres, las abuelas y la Madre Naturaleza, quienes pueden sanar de mejor forma a sus hijos, que un médico ajeno preso de un sistema lleno de vicios.
Además de brindar información sobre crianza y nutrición infantil, muestra los riesgos de los vicios médicos y da una voz de alerta a los tratamientos y procedimientos que pueden ser no sólo innecesarios, si no también riesgosos.
En la segunda parte brinda una guía sobre las principales enfermedades infantiles, cómo abordarlas, así como también entrega criterios claros y precisos de cuándo sí es necesaria la ayuda médica.
Aborda dolores abdominales, tos, resfríos, gripes, dolores de garganta, dolores de oído, problemas oculares, problemas a la piel, problemas ortopédicos, asma y alergias, hiperactividad, vacunas, accidentes, hospitalizaciones, y finalmente entrega criterios para la elección consciente de un pediatra para nuestros hijos.
Sin lugar a dudas este es un libro imperdible!

Puede ser un libro difícil de encontrar en las librerías de nuestro país, por lo que agradecemos a ecomaternal quien brinda un link para poder DESCARGAR GRATUITAMENTE. Puedes acceder al libro haciendo clic AQUÍ

Bebé atendido, adulto feliz

dulces sueños
Los bebés atendidos serán adultos felices. Está demostrado, o al menos así lo afirman los autores de un estudio recientemente publicado en una prestigiosa publicación médica: ‘Journal of Epidemiology and Community Health” y que ha sido realizado por investigadores de la Universidad de Duke, en Estados Unidos: los adultos que durante su infancia recibieron mucha atención y afecto de sus madres crecen más seguros de si mismos y con mayor capacidad de hacer frente a la angustia y las preocupaciones.
Resumiendo, los adultos que tienen una grata experiencia de la infancia y eran cuidados amorosamente por su madre son más felices que aquellos a los que se les ha limitado el afecto y el contacto.
Los autores realizaron pruebas y entrevistas psicológicas a más de 400 personas de parecido perfil y concluyen que se puede demostrar que las experiencias vitales de pequeños pueden influir en la salud emocional del adulto, siendo el afecto de la madre el aspecto que más influencia tiene y permite crecer con más seguridad, confianza, tranquilida antes las tensiones y capacidad de tener relaciones sociales sanas y enriquecedoras.
Pese a que pseudoexpertos se han pasado los últimos años aconsejando que madres e hijos mantuvieran un contacto físico y afectivo limitado y que los bebés no sean tomados en brazos, atendidos cuando lloran o no se les atienda por la noche cuando se despiertan aduciendo que, si seguimos nuestros instintos protectores, los convertiremos en seres dependientes e infelices, la ciencia poco a poco está demostrando que los niños humanos necesitan afecto y contacto fisico para crecer felices y poder ser adultos felices.
Las mamás deben ser receptivas hacia las necesidades de sus hijos, atenderlas, darles afecto y brazos. Es algo maravilloso e instintivo que además cada vez queda más claro que les beneficia ahora y en el futuro.
Toda esa palabrería tendrá que desaparecer. Los consejos de que se acostumbran, lo de que van a estar consentidos, y por supuesto, los métodos indemostrados para hacerles dormir solos y sin rechistar tienen los días contados: los bebés necesitan afecto y atención para poder ser adultos sanos emocionalmente.

Bebés en brazos, bebés felices =)


Lo bebés en brazos son bebés felices. Al menos lloran menos, se quejan menos, comen más fácilmente al tener acceso al pecho y duermen sin problemas. Hay quien hasta señala que los cólicos son menos frecuentes. En realidad es su sitio natural y en que se sienten cómodos y seguros.
Lloran menos, comen mejor, estan más relajados y duermen mejor. Sus padres también se relajan. Para hacer esto más sencillo hay muchos tipos de portabebés que pueden ayudarles. Este es el mensaje que diferentes asociaciones de todo el mundo quieren transmitir en la Semana Internacional de la Crianza en Brazos.
Los bebés humanos nacen para ser llevados en brazos y así ha sido siempre, hasta que han llegado a nosotros los cochecitos y demás artilugios de nuestro mundo capitalista y consumista, que, usados cuando son precisos pueden hacernos más sencillas algunas actividades, pero que en exceso interfieren en el contacto con el niño y a la larga, nos dan más complicaciones que facilidades.
Los bebés humanos, como parte de su desarrollo natural, pasan una fase en la que su lugar son los brazos de su madre. Y tanto para su desarrollo intelectual y físico, como para los aspectos afectivos, el mantener esta fase lo más autenticamente posible, tiene enormes beneficios.
La gran precursora de esta idea es Jean Liedloff, autora de “El concepto de Continuum”. Tras observar durante años a los bebés de una tribu sudamericana de los Yecuana, terminó de dar forma a sus impresiones previas: los bebés humanos necesitan estar en brazos y es una fase de su desarrollo imprescindible y que hay que respetar.
La Fase en Brazos comienza cuando el niño nace y repta hasta el pezón de su madre y termina cuando comienza a separarse voluntariamente de ella y su cuerpo para comenzar sus exploraciones, desplazándose por si mismo.
Los bebés humanos se siente mejor en brazos, se relajan, comen o duermen sin interferir con la vida adulta, observan, rien, interactuan con los demás. No se ponen tiesos y rígidos como los niños a los que ponemos, con tanto cuidado, en su cunita y saltan disparados como si tuviera pinchos.
Los niños, contentos en brazos, nos demuestran que les estamos dando lo que necesitan: contacto físico, seguridad, apego, alimento y calor. Todo en nosotros, los humanos, está diseñado para que nuestros bebés sobrevivan si los tomamos en brazos y mueran si los dejamos en el suelo.
recien nacido en brazos
Ellos lo sienten así, y se sienten seguros si seguimos su instinto y el nuestro en vez de escuchar esa sarta de consejos absurdos que nos impelen a dejar a los bebés sin brazos y sin cuerpo al que abrazar a todas horas, como desean y necesitan para sentirse bien. Los bebés desean estar en brazos porque lo necesitan.
Como decía, a lo largo de la Historia de la Humanidad, y también hoy en día, hay muchas culturas que han diseñado ayudas para portar al bebé de forma más cómoda y que, además, permiten que la mujer se integre en la vida normal del hogar, la calle y hasta el trabajo (al menos donde se lo permitan). Pueden jugar con otro hijo y dar un paseo por el campo, al menos eso, sin tener que acarrear un pesado cochecito.
Para el papá también son muy útiles. El niño, en el portabebé, si no tiene hambre, se quedará dormido mientras paseas o bailas, muy cerca de tu cuerpo, oliéndote y mirándote, lo que hace que el vínculo emocional entre ambos se fortalezca.
El modelo más sencillo es un largo trozo de tela que se anuda en diferentes posiciones. Hay también telas que se ponen en forma de bandolera ayudadas por anillas que permiten cambiar de tamaño y posición. Hay diseños con forma de mochila que combinan belleza y comodidad. Y actualmente tenemos modernas mochilas ergonómicas.
Cada familia puede encontrar el que mejor se adapte a sus necesidades. 
La Semana Mundial de la Crianza en Brazos trata de llevar a la sociedad este mensaje que tanto bien puede hacer para la felicidad de los pequeños y sus familias, y que, a la larga, incidirá posiblemente en la salud emocional de todos nosotros.
Bebés en brazos, bebés felices. Es tan sencillo darles lo que nos piden, es tan sencillo darles lo que necesitan.


domingo, 4 de marzo de 2012

De niños a adultos


Desde el momento en que una pareja se entera de que en pocos meses serán padres, algo cambia para siempre.
No dejarán de ser hijos, pero dejarán de ser niños. 
Y al niño que dejarán de ser lo guardarán en su interior en un lugar más o menos amable (según como sean capaces de amar a ese niño que fueron) y bajo la piel que se quiten amanecerá otra piel más robusta, caliente y viva: la piel de padre y la piel de madre.
A su vez, sus propios padres no dejarán de serlo, pero desde ese momento su función cambiará inevitablemente y serán abuelos.

Con la llegada del bebé, como veis, todos se quitan una piel para ponerse otra (hasta el bebé, que hasta entonces “no es”, se pone la piel del que “es”).

Pero no siempre sucede de esta manera. Es muy común (más de lo que pensamos) que a los nuevos padres no se les permita dejar de ser niños. Durante el embarazo, instituciones, familiares y conocidos les considerarán incapaces de tomar sus propias decisiones de forma adecuada y les invitarán a “dejarlo en manos de los que saben”.

A la mujer, concretamente, se la recordará de mil y una maneras que es una niña: se la vestirá con camisones rosas de encaje y se la rodeará de un halo específicamente asexual que limpie cualquier aroma a sexo, a sudor o a hembra encinta. Ahora, más que nunca y pese a la evidencia creciente de su sexualidad vibrante y fértil, se la infantilizará hasta el extremo y se le informará de que durante la gestación (precisamente uno de los  momentos de mayor plenitud y creatividad en la vida de una mujer) tan sólo ha de ocuparse de “contener” al hijo que crece en su interior,  pero sin ejercer su pensamiento crítico o su deseo en modo alguno. También puede pasar que  ,en vez de esto, se la masculinice, aplaudiendo su capacidad de negación de la barriga en forma de trabajo impenitente y conexión con demandas externas y apremiantes como reuniones, emails e informes.  

Más de lo mismo sucede en el transcurso de la mayoría de los partos, en los que personas adultas y competentes son tratadas como auténticos incautos y, de este modo, pasan por el aro del abuso de poder como corderitos temerosos. No les culpo: la amenaza por lo general es perder a su cría si no obedecen.

Recién nacido el bebé acudirán raudos y veloces los mismos que todavía le siguen hablando a ese niño que llevamos dentro como si fueran incapaces de ver delante de sí a un hombre y una mujer hechos y derechos, y se instruirá a los nuevos padres sobre todo lo relativo al cuidado y atención de su cría, deslegitimando cualquier intento de espontaneidad, instinto y naturalidad que los nuevos padres puedan mostrar.

 Al hombre se le relegará a un segundo plano y se le negará la posibilidad de ejercer su paternidad más allá de trabajar más duro si cabe para alimentar a su mujer inoperante y al bebé que esta transporta.  Mientras haga “lo que debe hacer” será aplaudido y aceptado, pero ay de él como se le ocurra reclamar su derecho a sentir en las entrañas algo más que aplomo y seguridad en sí mismo.

Lo que familiares, conocidos e instituciones hacen con el nacimiento, la paternidad y la maternidad no tiene perdón,porque efectivamente invalida e inhabilita a los nuevos padres poder hacer un ejercicio competente de su parentalidad y deja a los bebés absolutamente desprotegidos y en manos de personas incapaces de darles lo que los éstos necesitan: conexión y comunicación profundas.

En algunos casos, este fenómeno se limita a los momentos que rodean al nacimiento y con fortuna los nuevos padres se rebelan contra este papel y (por lo general a escondidas) buscan un espacio que les pertenece y lo hacen valer de la mejor forma que pueden, consiguiendo así que nazca de una vez por todas la familia, su familia, y que sus hijos puedan tener por fin unos padres adultos, no unos niños.

Sin embargo en otros muchos casos los nuevos padres nunca llegan a serlo. Nunca llegan a crecer, a quitarse la piel del niño, a hacer valer su palabra frente a la palabra de los que, por sus propias dificultades personales, no quieren o no pueden dejar el lugar que tantos años ocuparon y dejar de ejercer la función que tantos años ejercieron.

Crecer es un proceso complejo y casi siempre doloroso. Y cuando sentimos que para poder crecer necesitamos el permiso de aquellos que han de dejarnos su sitio, subordinamos todas las posibilidades a la mirada y la decisión vital del otro (decisión que puede hacerse esperar años). Quizá cuando fuimos niños no teníamos otra elección, pero no nos equivoquemos: ahora sí la tenemos. 
Nuestro sitio como padres y madres no debería pretender necesariamente imitar ni ocupar el sitio de aquellos que un día nos criaron y educaron, aunque ese niño que llevamos dentro no conozca otra manera de hacer las cosas. Desde el adulto que hoy somos, podemos elegir tomar nuestras propias decisiones, ocupar nuestros propios espacios, ejercer nuestras funciones a nuestra manera, por lo que no es necesario esperar a que los demás legitimen ese derecho que nos es propio. Podemos hacerlo ya, desde este momento. 
Como mujeres y hombres podemos hablar lo que callamos como niños.

Vuestro embarazo es vuestro.
Vuestro parto es vuestro.
Vuestro puerperio es vuestro.
Vuestra maternidad y paternidad son vuestras.
Que nadie os arrebate esos derechos.

Violeta Alcocer.

En tu regazo...

"En el regazo de la madre empieza todo... la primera palabra, la primera melodía, y el primer beso (...) es tarea básica de la maternidad enseñar a disfrutar de esos primeros contactos, porque los niños contruyen todas sus relaciones afectivas a partir de lo 
que aprenden en estos primeros segundos, meses, años de vida."




Texto: Cira Crespo
Ilustración: Mónica Calvo



Diez curiosidades acerca de los bebés


Es mucha la información que tenemos a nuestro alcance acerca de los bebés, cada día más y cada día más certera, para conocerles en profundidad antes de que lleguen.
Existen libros, revistas, blogs y profesionales que se dedican (nos dedicamos) a tratar de explicar, casi al milímetro, algunos aspectos de los recién nacidos, con la intención de ayudar a los futuros padres a saber qué es normal, qué no lo es y ofrecer algunos consejos y recomendaciones sobre algo para lo que nadie nos prepara en el día a día de nuestra vida: cuidar a un bebé.
A pesar de toda la información ofrecida siempre quedan algunas pequeñas cosas relacionadas con los bebés de esas que podrían empezar con un “¿Sabías que…?”, que por sí solas no dan para hablar demasiado, pero que seguro que os parecen curiosas de conocer. Vamos a conocer diez de esas curiosidades:
  • Durante los nueves meses que pasan desde la concepción hasta que nacen el peso de un bebé se multiplica por 3.000 millones. Incluso en los últimos meses de gestación el ritmo de crecimiento y engorde será el mayor de toda la vida de un bebé (si contamos como vida los últimos meses o semanas de embarazo).
  • Entre el nacimiento y el año de vida un niño triplica su peso. A los dos años pesará cuatro veces más que cuando nació. Entre el nacimiento y el año de vida crecerá unos 25 cm. Para crecer 25 cm. más y llegar al metro de altura tendrán que pasar unos cinco años más tras su primer cumpleaños.
  • El cerebro de un recién nacido supone el 10% total de su peso, mientras que en los adultos supone tan sólo el 2%. A pesar de ello, cuando nacen, tienen un cerebro que supone, únicamente, el 25% del que tendrán en la edad adulta.
  • El corazón de un bebé late entre 130 y 160 veces por minuto. En el caso de un adulto la frecuencia cardíaca normal, en reposo, ronda las 60 a 80 pulsaciones por minuto, signo de que a medida que un bebé crece y con él su corazón, el latido va disminuyendo poco a poco.
  • El pie de un recién nacido es la tercera parte del pie que tendrá cuando sea adulto. Cuando tenga ya un año el tamaño será de casi la mitad. No sé hasta qué punto se pueden hacer cálculos para determinar el pie que tendrá un bebé de mayor, porque si nace con un 14, una medida razonable, el triple es un 42. Si nace con un 15, sería un 45. Digamos entonces que es casi la tercera parte del pie que tendrá.
  • Los recién nacidos humanos son los únicos seres vivos que sonríen intencionadamente a sus padres. Es una característica que innata de los humanos que los bebés necesitan para asegurar que van a “caer bien” a sus padres y cuidadores. Si no fueran capaces de mirarnos a los ojos y sonreír, su cuidado, basado en demandas casi continuas, quejidos y llantos podría verse comprometido en algunos casos.
  • Durante los primeros días de vida los bebés no suelen producir lágrimas porque los conductos lagrimales están aún cerrados, sin embargo algunos bebés si tienen lágrimas, para asombro de muchos adultos.
  • Los recién nacidos estornudan a menudo y no suele ser signo de resfriado. El estornudo, como sucede con los adultos, es un mecanismo que ayuda a limpiar las vías respiratorias.
  • El sentido más desarrollado de los bebés es el del olfato. Como ya hemos visto en otras ocasiones la vista no está del todo desarrollada, así que como mejor reconocen a su madre es por el olor.
  • Sea cual sea el día en que haya nacido tu hijo o hija, el día de su cumpleaños será también el día del cumpleaños de 9 millones de personas más en todo el planeta. Aunque sea nuestro día especial, no somos únicos, está claro. El día de mi cumpleaños se soplarán millones de velas.


De: Bebés y más