lunes, 13 de octubre de 2008

Una vista general de las etapas de tu embarazo


Primer trimestre

Cambios en su cuerpo
Durante los primeros tres meses de embarazo, o primer trimestre, su cuerpo está experimentando muchos cambios. A medida que su cuerpo se adapta al bebé en desarrollo, puede padecer náuseas, fatiga, dolores de espalda, vaivenes de ánimo y estrés. Tan sólo recuerde que esas cosas son normales durante el embarazo, a medida que su cuerpo experimenta cambios. La mayor parte de estas molestias desaparecerá a medida que avance su embarazo. ¡Y puede que algunas mujeres no tengan ninguna molestia! Si ha estado embarazada anteriormente, puede que se sienta diferente durante este embarazo. Así como cada mujer es distinta, también lo es cada embarazo. Además, a medida que su cuerpo cambia, puede que deba modificar su rutina normal y diaria. Estos son los cambios o síntomas más comunes que puede experimentar durante su primer trimestre:

Cansancio
Durante su embarazo, puede que se sienta cansada aunque haya dormido mucho durante la noche. Muchas mujeres se sienten exhaustas durante su primer trimestre. No se preocupe, ¡esto es normal! Esta es la manera en que su cuerpo le está diciendo que necesita descansar más. Después de todo, su cuerpo está trabajando mucho para desarrollar una nueva vida. El cansancio pasará con el tiempo y será reemplazado por una sensación de bienestar y más energía. Cuando esté cansada, descanse. Intente dormir aproximadamente ocho horas durante la noche, y duerma una siesta si puede durante el día. Si está estresada, trate de encontrar una forma de relajarse. Puede que quiera comenzar a dormir sobre su lado izquierdo, si le es más cómodo. Esto aliviará la presión sobre los principales vasos sanguíneos que le suministran oxígeno y nutrientes al feto. Si padece hipertensión arterial durante el embarazo, es más importante aún estar de su lado izquierdo cuando se acueste.

Náuseas y vómitos
Las náuseas y los vómitos, que suelen llamarse “malestar matinal”, son comunes durante las primeras etapas del embarazo. Para muchas mujeres, sin embargo, esto no se limita a la mañana. Aunque parezca que durarán para siempre, las náuseas y los vómitos suelen desaparecer luego del primer trimestre. Pruebe algunos de estos consejos para aliviar sus náuseas:

Aliméntese mediante comidas frecuentes y pequeñas (de 6 a 8 pequeñas comidas por día, en lugar de 3 comidas grandes).

Evite los alimentos de alto contenido graso, fritos o picantes.

Pruebe consumir alimentos feculentos, como las tostadas, galletas saladas, cereales Cheerios u otros cereales secos. Tenga algunos al lado de su cama y cómalos antes de levantarse a la mañana o cuando se levanta durante la noche. Lleve también algunos siempre con usted, por si siente náuseas.

Pruebe beber bebidas con gas como el ginger ale o el agua gasificada entre las comidas.

Consúltele a su médico si debería dejar de tomar sus vitaminas prenatales por un tiempo si éstas empeoran su malestar matinal.

Consúltele a su médico si debería recibir tratamientos con vitamina B6 para las náuseas y los vómitos graves que no mejoran con los cambios en la dieta mencionados anteriormente.

Si está vomitando demasiado, puede que deba llamar a su médico para asegurarse de que no se está deshidratando (perdiendo demasiados líquidos de su cuerpo). Cuando las náuseas y los vómitos comiencen a desaparecer, intente reanudar un plan de alimentación saludable, y tome sus vitaminas prenatales.

Frecuencia de la orinación
¿Está todo el tiempo corriendo al baño? La orinación frecuente es común durante el embarazo. En las primeras etapas del embarazo, el feto en desarrollo presiona su vejiga. Si nota dolor, ardor, pus o sangre en su orina, consulte a su médico de inmediato. Puede que padezca una infección de las vías urinarias que deba ser tratada.

Constipación
A medida que su útero comienza a expandirse, puede que note que está constipada. Para prevenir la constipación, pruebe consumir frutas frescas o secas, verduras crudas y cereales o panes integrales todos los días. Además, trate de beber entre ocho y diez vasos de agua por día. Algunos de estos vasos de agua pueden ser reemplazados por jugo de frutas o verduras. Trate de evitar las bebidas con cafeína (café, té, bebidas colas y algunas otras bebidas gaseosas), ya que la cafeína hace que su cuerpo pierda líquidos y no alivia la constipación.

Mareos
Los mareos, los vahídos o inclusive los desmayos, pueden suceder en cualquier etapa del embarazo, ya que ahora hay más sangre que desciende hacia su útero y sus piernas. Puede ayudar a aliviar estos síntomas acostándose sobre su lado izquierdo. O para ayudar a evitarlos, trate de moverse más en lugar de estar sentada o parada en la misma posición por mucho tiempo.

Várices y hemorroides
Durante el embarazo, la presión sobre la venas grandes que se encuentran detrás del útero hace que la sangre se demore en regresar al corazón. Esto puede causar várices en las piernas y hemorroides (várices en la vagina o alrededor del ano). Las várices tienen el aspecto de venas hinchadas que sobresalen de la superficie de la piel. Pueden estar retorcidas o abultadas, y son de color morado oscuro o azules. Se las encuentra más a menudo en la parte posterior de las pantorrillas o en el área interior de la pierna, en cualquier lugar desde la ingle hasta el tobillo. Puede intentar prevenir las várices durante el embarazo haciendo lo siguiente:

Evitando las medias autosostén o ligas apretadas.

Sentándose con sus piernas y pies levantados del piso cuando sea posible. Si trabaja en un escritorio, puede elevar sus pies con una banqueta, una caja o varios libros. O cuando esté relajándose en su casa, mantenga sus pies en alto sobre una banqueta, algunos almohadones sobre el sillón, u otra silla.

Calambres en la piernas
En diferentes momentos a lo largo de su embarazo, puede tener calambres en sus piernas o sus pies. Esto se debe a un cambio en la forma en que su cuerpo procesa, o metaboliza, el calcio. Una forma de prevenir estos calambres es asegurarse de obtener suficiente cantidad de calcio a través de la leche descremada o de bajo contenido graso, y de alimentos ricos en calcio. También tiene algo de calcio en sus vitaminas prenatales, pero puede que necesite tomar un suplemento de calcio si no obtiene suficiente cantidad por medio de su dieta. Consulte a su médico antes de tomar suplementos de calcio.

Puede aliviar los calambres en las piernas y los pies estirando suavemente el músculo. Si tiene un calambre súbito en la pierna, flexione su pie en dirección de su cuerpo. Si pone el pie de punta para estirar la pierna, puede que el calambre empeore. Envolver el músculo en una almohadilla térmica caliente o una toalla tibia y húmeda puede ayudar a que éste se relaje.

Hemorragias nasales, nariz tapada, sangrado en las encías
Estas pequeñas molestias son el resultado de los efectos hormonales en los tejidos de su garganta, boca y nariz. Por lo general no son graves y puede que ni siquiera los note. Cuando se suene la nariz, puede que vea una pequeña cantidad de sangre en el pañuelo. Sople suavemente, y detenga una hemorragia nasal tan sólo presionando su nariz con sus dedos pulgar e índice por unos minutos. Sin embargo, consulte a su médico si padece hemorragias nasales que no paran en unos pocos minutos o que suceden a menudo. Cualquier caso de nariz tapada que tenga durante su embarazo no debe ser extremo y puede ser aliviado bebiendo más agua o utilizando un humidificador de vaporización fresca en su dormitorio. Consulte a su médico antes de tomar cualquier medicamento de venta libre o recetado para el resfrío o la nariz tapada. Puede aliviar el sangrado en las encías cepillándose con un cepillo dental de cerda suave y utilizando hilo dental diariamente.

Cambios en su bebé
Al final de este trimestre, su bebé tiene aproximadamente tres pulgadas de longitud y pesa aproximadamente media onza. Los ojos se acercan uno al otro hacia sus posiciones, y las orejas también se encuentran en su posición. El hígado está produciendo bilis, y los riñones están secretando orina dentro de la vejiga. Aunque todavía no puede sentir a su bebé moviéndose, si presiona su abdomen, su bebé responde moviéndose dentro suyo.

Atención prenatal
Visitas y exámenes
Durante estos meses especiales del embarazo, particularmente durante los primeros meses, es muy importante visitar a su médico regularmente. Su médico le programará controles regulares durante los próximos nueve meses para mantener sano a su bebé y evitar los problemas en el parto. ¡Trabaje junto a su médico en el manejo de su atención! Vaya a todas sus citas: ¡todas son importantes! Un embarazo típico dura 40 semanas, contando a partir del primer día de su último período menstrual. El primer trimestre dura 12 semanas, el segundo dura desde la semana 13 hasta el fin de la semana 27, y el tercero desde la semana 28 hasta la semana 40. Su doctor se referirá a su embarazo por la edad en semanas del feto.

Durante la primer visita prenatal, su médico hablará acerca de partes importantes de sus antecedentes de salud que puedan tener algún efecto importante en su embarazo. Entre estas se encuentran enfermedades, operaciones, y embarazos anteriores. Habrá preguntas acerca de los antecedentes de salud de su familia. Se llevará a cabo un examen físico completo, análisis de laboratorio y una prueba de Papanicolaou. De aquí en adelante se controlarán su presión arterial, su orina y su peso en cada visita.

Puede que necesite otros análisis de laboratorio debido a razones especiales de índole genética o médica, como análisis de sangre u orina, cultivos para buscar infecciones, o exámenes de ultrasonido. Su médico hablará con usted acerca de ellos durante sus visitas. Su médico calculará su fecha estimativa de parto y contestará sus preguntas acerca de cualquier inquietud que pueda tener.

Cómo cuidar su salud
Consumo de tabaco, alcohol y drogas
Al cuidar su salud durante el embarazo, también está criando a la nueva vida dentro suyo.

Si fuma, deje de hacerlo, ya que el consumo de tabaco durante el embarazo le transfiere nicotina y químicos cancerígenos a su bebé. El consumo de tabaco también le impide a su bebé obtener la nutrición que necesita mientras se encuentra en su útero, y aumenta el riesgo de muerte fetal y parto prematuro (un bebé de bajo peso al nacer, nacido antes de tiempo).

Deje de consumir alcohol si lo hace. Se desconoce la cantidad exacta de alcohol que se necesita para causarle problemas a su bebé. Sin embargo, se ha demostrado que tanto beber todos los días, como beber grandes cantidades de alcohol de vez en cuando, tiene efectos nocivos para su bebé.

Informe a su médico si está tomando algún medicamento o usando drogas ilegales. Algunos medicamentos pueden ser nocivos para el desarrollo de su bebé. Sólo tome medicamentos recetados o aprobados por su médico. Nunca debe consumir drogas ilegales como la marihuana, cocaína, heroína, anfetaminas, barbitúricos, LSD, u otras. Consulte a su médico de inmediato si necesita ayuda para dejar de fumar o de beber, o con un problema de drogas. También puede hablar con un miembro de su comunidad religiosa, un consejero, o un amigo de confianza.

Trabajo
Muchas mujeres siguen trabajando durante el embarazo. Mantenerse activa puede ayudarle a mantenerse sana. Si tiene alguna pregunta acerca de la seguridad de su trabajo en particular, hable con su médico.

Una dieta saludable
Lo que usted come ya no sólo es importante para su propia salud, sino para la salud actual y futura de su bebé. Los alimentos sanos son la base para su bebé en desarrollo, ya que el embarazo es un período complejo en el que se desarrollan nuevos tejidos y órganos. Durante el embarazo, trate de que la mayor parte de los alimentos que elija sea saludable.

Aumento de peso
El aumento de peso durante el embarazo depende de su estatura y de cuánto pesaba antes de quedar embarazada. Todo el aumento de peso durante el embarazo debería ser gradual, con el mayor aumento de peso durante el último trimestre. Durante el primer trimestre, es normal aumentar sólo un poco, aproximadamente una libra por mes.

Según el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG, por sus siglas en inglés), si tenía un peso inferior al debido antes del embarazo, debería aumentar entre 28 y 40 libras durante todo el embarazo. Si estaba excedida de peso, debería aumentar entre 15 y 25 libras durante todo el embarazo. Estudios recientes indican que las mujeres que aumentan de peso más de lo recomendado durante el embarazo, y no pierden este peso durante los primeros seis meses después del parto, tienen un riesgo mucho más alto de ser obesas casi 10 años después. Consulte con su médico para averiguar cuánto aumento de peso durante el embarazo es sano para usted.

Ejercicio
Si no tiene problemas médicos con su embarazo, la actividad física en forma regular (30 minutos por día, la mayor parte de los días de la semana), le puede ayudar a tener un embarazo y trabajos de parto más confortables. Además ayuda a reducir su riesgo de padecer problemas de salud tales como hipertensión arterial y diabetes gestacional. También le será más fácil recuperar una forma y un peso sano después del parto.

Las actividades normales y de bajo impacto como caminar o nadar, que no implican mucho rebote, estiramiento de sus músculos en toda su extensión o flexión profunda de sus articulaciones, son buenas para usted. Debido a que sus tejidos conjuntivos se estiran mucho más fácilmente durante el embarazo, los ejercicios de alto impacto o alta resistencia que implican mucho rebote o estiramiento extremo de los músculos pueden aumentar su riesgo de sufrir lesiones en las articulaciones. Aún si no hacía ejercicios en forma regular antes de quedar embarazada, igualmente puede iniciar un programa de ejercicios. Tan sólo comience de a poco y avance gradualmente. Consulte primero a su médico acerca de qué tipos de ejercicio o actividades son buenos para usted.

Un tipo de ejercicios que puede ayudar a que sus músculos se preparen para el parto, ayudar a dar soporte a su útero durante el embarazo, y ayudarla a controlar su orina son los ejercicios del suelo pélvico (también conocidos como ejercicios Kegel). Los músculos pélvicos son los mismos que usa para detener e iniciar su flujo de orina. Puede hacer este ejercicio estando parada, sentada o acostada.

Ejercicios kegel
Tense los músculos del suelo pélvico por cinco segundos, y luego relájelos.
Repita 10 veces. También puede consultar a su médico sobre cómo hacer este ejercicio.

Baños
Tanto los baños de inmersión como las duchas pueden tomarse durante el embarazo, pero los baños muy calientes, las tinas calientes o los saunas pueden ser nocivos para el feto, o causarle desmayos. También puede que quiera evitar tomar en forma frecuente baños de burbujas o baños con productos perfumados que puedan irritar su área vaginal, y aumentar su riesgo de padecer una infección de la vías urinarias o una infección por hongos. No use duchas vaginales, ni siquiera aquellas a base de vinagre, sin consultar primero a su médico. Aunque las secreciones vaginales tienden a ser más abundantes durante el embarazo, debe ver a su médico si padece picazón o ardor vaginal, o secreciones abundantes. Podría padecer una infección de las vías urinarias, una infección por hongos o una infección viral o bacteriana que deba ser tratada.

Cómo cuidar su boca y sus dientes
Los dientes y las encías de una mujer embarazada necesitan cuidados especiales. Sabemos que las mujeres embarazadas que padecen problemas de enfermedades periodontales tienen muchas más probabilidades de tener bebés prematuros de bajo peso al nacer. Esto puede ser el resultado de la transferencia de microbios bacterianos de la boca de la madre al bebé durante el tercer trimestre del embarazo. Los microbios pueden llegar al bebé a través de la placenta (un órgano temporal que une a la madre y al feto y le provee sangre y nutrientes al mismo), a través del líquido amniótico (líquido que rodea al feto), y través de la capa de tejidos del estómago de la madre.

Todas las futuras madres deben hacerse un examen oral completo antes o muy al principio del embarazo. Todos los trabajos dentales necesarios deben atenderse en forma temprana, porque los tratamientos urgentes durante el embarazo, aunque son posibles, pueden tener riesgos. Se pueden comenzar intervenciones para controlar los riesgos de padecer inflamación en las encías y enfermedades periodontales. Este también es el mejor momento para cambiar los hábitos que puedan afectar la salud de los dientes y las encías, y la del bebé. ¡Recuerde informarle a su dentista que está embarazada! Cepíllese con un cepillo suave y use hilo dental suavemente al menos dos veces por día. Haga clic aquí para obtener más información acerca de la salud oral en las mujeres.

Relaciones sexuales
Está bien tener relaciones sexuales a lo largo del embarazo a no ser que su médico le indique lo contrario. Algunas mujeres que han tenido abortos espontáneos deben evitar el coito durante los primeros tres meses. Debe consultar a su médico si tiene alguno de los siguientes síntomas durante el coito:

dolor en la vagina o en el abdomen
sangrado de la vagina
pérdida de agua (líquido amniótico) de la vagina


Segundo trimestre

Cambios en su cuerpo
Para la mayor parte de las mujeres, el segundo trimestre del embarazo es más fácil que el primero, pero también es importante mantenerse informada acerca de su embarazo durante esta etapa. Aunque pueda notar que algunos síntomas tales como las náuseas y la fatiga van desapareciendo, verá otros cambios nuevos y más evidentes en su cuerpo. Su abdomen se expandirá a medida que aumente de peso y su bebé continúe desarrollándose. Además, antes de que termine este trimestre, ¡sentirá que su bebé comienza a moverse! Puede que muchos otros síntomas que tenía durante el primer trimestre continúen, como la constipación y los calambres en las piernas, por lo que es importante continuar haciendo las cosas saludables que ya aprendió para ayudar a prevenir o tratar esos síntomas. Aquí hay algunos malestares que puede experimentar durante este trimestre:

Dolores
A medida que su útero y su abdomen se expanden, puede que sienta dolores en su abdomen, ingle o muslos. También puede sentir dolores de espalda o dolor cerca de su hueso pélvico debido a la presión de la cabeza del bebé, a su aumento de peso, y a que las articulaciones en esta área se están aflojando. Acostarse, descansar o aplicar calor pueden aliviar algunos de estos dolores. Si los dolores no mejoran después de descansar, lo mejor es llamar a su médico.

Falta de aire
A medida que su bebé aumenta de tamaño dentro suyo, tendrá una mayor presión sobre todos sus órganos, incluyendo sus pulmones. Puede que comience a notar que le falta el aire o que tiene dificultad para sostener la respiración. Intente respirar profunda y pausadamente, y mantener una buena postura para que sus pulmones tengan espacio para expandirse. Tal vez pueda respirar más libremente durante la noche si utiliza una almohada adicional o si duerme de costado.

Si duerme de costado, aliviará la presión sobre los principales vasos sanguíneos que suministran oxígeno y nutrientes al feto. Si padece hipertensión arterial, es aún más importante que duerma de costado cuando esté acostada.

Marcas de estiramiento u otros cambios en la piel
Puede que haya escuchado historias de otros miembros de su familia sobre las temidas marcas de estiramiento del embarazo. Las marcas de estiramiento son rayas rojas, rosadas o moradas en la piel, normalmente en los muslos, nalgas, abdomen y senos. Son cicatrices causadas por el estiramiento de la piel, y suelen aparecer durante la segunda mitad del embarazo. Sin embargo, sólo alrededor de la mitad de las mujeres embarazadas tiene marcas de estiramiento. Pueden comenzar como rayas rosadas, marrones rojizas o marrones oscuras, dependiendo del tono de su piel. Aunque las cremas y las lociones pueden mantener su piel bien hidratada, no evitan que se formen las marcas de estiramiento. La mayor parte de las marcas de estiramiento se descolora convirtiéndose en líneas muy claras luego del parto.

Además de las marcas de estiramiento, puede que note otros cambios en su piel durante la segunda mitad de su embarazo. Puede que note que sus pezones son más oscuros que antes de quedar embarazada, o que tiene una línea oscura en la piel que va por su abdomen desde su ombligo hasta el vello púbico, llamada la línea nigra. También puede que tenga pigmentaciones de manchas marrones en su frente, nariz o mejillas. Estos cambios en la piel se llaman melasma o cloasma. Son comunes en las mujeres de tez oscura. Estos cambios en la piel son causados por las hormonas del embarazo, y la mayor parte de ellos también se descolora o desaparece luego del parto.

Hormigueos y picazón
Los hormigueos y el entumecimiento en los dedos, así como la sensación de hinchazón en las manos, son comunes durante el embarazo. Estos síntomas se deben a la hinchazón de los tejidos en los estrechos conductos de sus muñecas, y deberían desaparecer luego de dar a luz a su bebé. También es común sentir picazón a medida que avanza su embarazo. Probablemente las hormonas del embarazo y el estiramiento de su piel, especialmente en su abdomen, sean las causas de la mayor parte de sus molestias. Aproximadamente el 20 por ciento de las mujeres embarazadas tiene algún tipo de picazón. Además, muchas mujeres embarazadas también experimentan enrojecimiento y picazón en las palmas de las manos y las plantas de los piel. Sólo en raras ocasiones las mujeres embarazadas desarrollan una condición llamada colestasis del embarazo, que consiste en picazón y náuseas, pérdida del apetito, vómitos, ictericia y fatiga. Esta condición es señal de un problema hepático grave. En general, la picazón suele desaparecer luego del parto. Mientras tanto, puede aliviar la picazón con humectantes. También puede utilizar jabones suaves, y evitar las duchas o los baños calientes que puedan secar su piel. Trate de no estar a una temperatura excesivamente alta, ya que el sarpullido por calor puede empeorar la picazón.

Cambios en su bebé
Para la semana 26, su bebé pesará aproximadamente una libra y tres cuartos, y tendrá aproximadamente 13 pulgadas de longitud. Junto con este crecimiento viene el desarrollo de los rasgos del bebé, incluyendo los dedos de las manos, los dedos de los pies, las pestañas y las cejas. Alrededor del quinto mes, ¡puede que sienta moverse a su bebé! Al final de este trimestre, todos los órganos esenciales de su bebé, tales como el corazón, los pulmones y los riñones, están formados.

Atención prenatal
Visitas y exámenes
Durante el segundo trimestre, su médico podrá observar si su bebé se está desarrollando en forma sana y posiblemente pueda ver el sexo de su bebé. Se le ofrecerán pruebas de evaluación para determinar la existencia de defectos genéticos congénitos. Los defectos congénitos son el resultados de problemas con los cromosomas de un bebé, que son parte de sus genes, recibidos de su madre y su padre en la concepción. Aunque la mayor parte de los bebés nacen sanos, muchos defectos genéticos congénitos ocurren sin que existan antecedentes familiares de ese trastorno. El riesgo de tener un bebé con defectos congénitos aumenta más a partir de los 35 años de edad. Estas son algunas de las pruebas que su médico puede ofrecerle:

Pruebas de evaluación
Las pruebas de evaluación no implican ningún riesgo para el feto ni para la madre. Los resultados de las pruebas de evaluación están expresados en términos de fracciones o probabilidades de tener un defecto congénito, basados en la edad de la madre. Por lo tanto, aunque no vaya a recibir un “sí” o un “no” como respuesta, las mujeres menores de 35 años de edad podrán saber si su riesgo es tan alto como el de una mujer de esa edad. Para las mujeres mayores a los 35 años de edad, las pruebas les ayudarán a saber si el riesgo que tienen por su edad aumenta o disminuye en su caso.

Ultrasonido dirigido – El mejor momento para hacerse esta prueba es entre las 18 y las 20 semanas de embarazo. La mayor parte de los problemas más graves de la formación de su bebé pueden ser vistos en este momento. Puede que algunos defectos físicos tales como los pies malformados o los defectos cardíacos no puedan verse. Su médico también deberá ver si su bebé tiene algún defecto del tubo neural, tal como la espina bífida. En la mayor parte de los casos, si desea saber el sexo de su bebé, puede preguntárselo al médico durante esta prueba. Esta prueba no es la más precisa para saber si su bebé padece síndrome de Down. Sólo uno de cada tres bebés que padecen síndrome de Down muestra un ultrasonido anormal durante el segundo trimestre.

Evaluación del marcador del suero maternal ("la prueba triple") – Esta prueba que busca defectos congénitos tales como el síndrome de Down, trisomía 18, o un defecto del tubo neural abierto, se hace normalmente entre las 15 y 20 semanas de embarazo. Consiste en tomar una muestra de su sangre para detectar 3 químicos producidos por el embarazo: la alfafetoproteína (AFP) (producida por el hígado del feto), y dos hormonas del embarazo: el estriol y la gonadotropina humana. Los niveles elevados de la AFP están relacionados con los defectos del tubo neural abierto. En las mujeres de 35 años de edad o mayores, esta prueba detecta el 80% de los fetos con síndrome de Down, trisomía 18, o un defecto del tubo neural abierto. En este grupo, habrá un índice de resultados positivos falsos del 22%. En las mujeres menores de 35 años de edad, esta prueba detecta aproximadamente el 65% de los fetos con síndrome de Down, y hay un índice de resultados positivos falsos de alrededor del 5%.

Evaluación de la traslucencia nucal (NTS, por sus siglas en inglés) – Este nuevo tipo de evaluación se ofrece entre las 11 y las 14 semanas de embarazo. Consiste en un examen de ultrasonido para observar el espesor de la parte posterior del cuello del feto, combinado con un análisis de sangre extraída del dedo de la madre, para detectar dos proteínas producidas por el embarazo. Esta prueba detecta el 90% de los casos de síndrome de Down y el 97% de los casos de trisomía 18. El índice de resultados positivos falsos es de alrededor del 5%. Esta prueba no se utiliza mucho, y no todos los médicos tienen acceso a ella. En algunos casos, puede que el seguro médico no la cubra. En Inglaterra y los Estados Unidos, los médicos que usan esta prueba creen que es una buena alternativa para muchas mujeres.

Pruebas diagnósticas
Las pruebas diagnósticas pueden darle respuestas definitivas acerca de si su bebé tiene un defecto congénito. Sin embargo, a diferencia de las pruebas de evaluación, son invasivas o presentan un riesgo de aborto espontáneo. La amniocentesis y la muestra del villus coriónico (CVS, por sus siglas en inglés) son las dos pruebas más utilizadas. Ambas pruebas tienen una precisión de más del 99% para detectar estos problemas. Estas pruebas también pueden indicarle el sexo de su bebé. En la mayoría de los casos, los resultados tardan unas dos semanas.

Amniocentesis – Esta prueba se lleva a cabo en embarazos de por lo menos 16 semanas. Consiste en la inserción por parte de su médico de una aguja delgada a través de su abdomen, dentro de su útero, y dentro del saco amniótico para extraer una pequeña cantidad de líquido amniótico y analizarlo. Las células del líquido se cultivan en un laboratorio para detectar problemas con los cromosomas. El líquido también puede ser analizado en busca de AFP. Aproximadamente 1 de cada 200 mujeres tiene un aborto espontáneo debido a esta prueba.

Muestra del villus coriónico (CVS) – Esta prueba se lleva a cabo entre las 10 y las 12 semanas de embarazo. Consiste en la inserción por parte de su médico de una aguja a través de su abdomen, o de un catéter a través de su cuello uterino para llegar hasta la placenta. Entonces su médico tomará una muestra de células de la placenta que pueden ser cultivadas en un laboratorio para detectar problemas con los cromosomas. Esta prueba no puede determinar si su bebé tiene defectos del tubo neural abierto. Aproximadamente 1 de cada 200 mujeres tiene un aborto espontáneo debido a esta prueba.

Cuándo debe llamar a su médico
Ahora es un buen momento para aprender las señales de los trabajos de parto antes de término o prematuros. Los trabajos de parto prematuros ocurren cuando una mujer tiene trabajos de parto antes de llegar a la semana 37 de su embarazo, o tres semanas antes de su fecha de parto. Si usted o su médico detectan alguna señal de trabajos de parto prematuros, existe una mayor probabilidad de detenerlos. Si los síntomas no se tratan, pueden causar repetidas contracciones que a su vez pueden hacer que se dilate (o abra) el cuello del útero y causar el nacimiento prematuro del bebé. Los bebés prematuros necesitan cuidados intensivos en el hospital luego del parto para ayudarlos a respirar, alimentarse y regular la temperatura de su cuerpo.

Cualquier mujer puede tener trabajos de parto antes de término, pero algunas mujeres tienen un mayor riesgo debido a problemas en el útero o la placenta, o por haber tenido un parto antes de término en un embarazo anterior. No se olvide de beber mucha agua para evitar deshidratarse, especialmente en climas cálidos, ya que la deshidratación puede causar trabajos de parto antes de término.

Llame a su médico de inmediato si tiene alguno de los siguientes síntomas de trabajos de parto antes de término:

Contracciones — Puede o no sentir dolor, pero su abdomen o estómago se endurecerá mucho (una sensación de que se aprieta) y luego se relajará, una y otra vez.

Retortijones similares a la menstruación — Puede o no sentirse incómoda con estos retortijones, pero se asemejan a los que siente cuando comienza su ciclo menstrual.

Dolores similares al gas — Se sienten como dolores agudos en su estómago, o como un virus estomacal. También puede padecer diarrea o náuseas.

Presión pélvica inferior — Se siente como si su bebé estuviese ejerciendo considerable presión muy abajo dentro suyo.

Dolor en la parte inferior de la espalda — Puede ser un dolor intenso o sordo.

Sangrado de la vagina — Pueden ser manchas pequeñas o más sangre como durante el período menstrual. La sangre puede ser roja o marrón.

Aumento en las secreciones de la vagina — Secreciones mucho más abundantes de lo que está acostumbrada durante su embarazo. Puede ser hasta un chorro súbito de mucha agua, o un pequeño goteo o pérdida continua. Las secreciones pueden ser líquidas, rosadas o parduscas.

Cómo cuidarse a sí misma
Asegúrese de continuar con los comportamientos saludables que aprendió durante su primer trimestre para cuidarse a sí misma y a la preciada vida que lleva dentro suyo.

Aumento de peso
Las mujeres embarazadas aumentan de peso a distinto ritmo, pero en promedio es normal aumentar aproximadamente una libra por semana, o alrededor de tres o cuatro libras por mes, durante este trimestre



Tercer trimestre


Cambios en su cuerpo
Puede que todavía tenga algunas de las molestias que tuvo durante su segundo trimestre, pero ahora notará que debe ir al baño más a menudo o que tiene más dificultad para respirar. Esto se debe a que el bebé está creciendo y aplicando más presión sobre sus órganos. No se preocupe, su bebé está bien y estos problemas disminuirán una vez que haya dado a luz. También puede experimentar algunos de los siguientes cambios:

Acidez estomacal
A medida que su bebé crece, su útero presiona contra su estómago y puede causar acidez estomacal, especialmente antes de acostarse o inmediatamente después de comer. Continúe evitando los alimentos grasosos y fritos, y aliméntese mediante seis a ocho comidas pequeñas en lugar de comidas grandes. También puede beber pequeños sorbos de leche o consumir pequeños trozos de hielo picado. Si su acidez estomacal es grave y no mejora siguiendo estos consejos, consulte a su médico. Hable también con su médico antes de tomar un medicamento antiácido.

Hinchazón
A medida que se acerca al fin de su embarazo, puede que note más hinchazón que antes, especialmente en sus tobillos, sus dedos y su rostro. Continúe bebiendo mucho líquido (lo mejor es el agua) y descanse cuando pueda con sus pies levantados del piso. Si nota una hinchazón súbita y extrema en cualquiera de estos lugares, o aumenta de peso en forma rápida y significativa, llame a su médico de inmediato. Esto puede ser señal de preeclampsia o toxemia.

Hemorroides
Puede que ahora comience a sentir más molestias por las hemorroides debido al aumento en la presión que su bebé en crecimiento ejerce sobre las venas de su recto. También puede estar constipada, lo que empeora las hemorroides porque puede estar esforzándose para evacuar los intestinos. Trate de evitar las hemorroides bebiendo mucho líquido y consumiendo muchos cereales integrales, verduras de hoja verde crudas o cocidas, y frutas. Intente no esforzarse para evacuar los intestinos, y siempre consulte a su médico antes de tomar un laxante.

Sensibilidad en los senos
Lo más probable es que sus senos hayan aumentado en tamaño y amplitud a medida que avanzó su embarazo. Al acercarse al fin de su embarazo, las hormonas de su cuerpo hacen que sus senos crezcan aún más para prepararse para la lactancia. Puede que sus senos se sientan rellenos y pesados, y pueden estar sensibles o incómodos. Usar un sostén de maternidad o lactancia que le quede bien le ayudará a estar más cómoda, porque este tipo de sostén le provee soporte adicional. Algunas mujeres embarazadas comienzan a tener pérdidas de colostro en su tercer trimestre. El colostro es la primera leche que sus senos producen para su bebé. Es un fluido espeso y amarillento que contiene anticuerpos que protegen a los bebés recién nacidos de las infecciones. Si las pérdidas son un problema, puede comprar protectores de lactancia desechables o de tela para colocar dentro de su sostén, que puede continuar utilizando cuando esté amamantando a su recién nacido.

Tanto ahora como después del parto, es una buena idea lavar sus pezones sólo con agua y no con jabón. El jabón puede hacer que la piel de sus pezones se seque, se irrite y se agriete. Si tiene grietas en la piel, que pueden ser dolorosas, use una crema más densa que contenga lanolina para humectar más.

Cambios en su bebé
Su bebé aún está creciendo y moviéndose, pero ahora tiene menos espacio en su útero. Debido a esto, puede que no sienta las patadas y los movimientos tanto como durante el segundo trimestre. Durante esta última etapa de su embarazo, su bebé continúa creciendo. Aún antes de nacer, su bebé podrá abrir y cerrar sus ojos, y hasta puede que se chupe el dedo. A medida que su cuerpo comienza a prepararse para el nacimiento, su bebé comenzará a colocarse en su posición de parto. Puede que note que su bebé “cae” o se mueve más abajo en su abdomen. Esto puede reducir la presión sobre sus pulmones y su caja torácica, facilitando su respiración y haciendo que no se quede sin aire tan rápidamente. Al acercarse a su fecha de parto, el cuello de su útero se torna más delgado y más blando (lo que se denomina “borramiento”). Esto es un proceso normal y natural que ayuda a que el canal de parto (vagina) se abra durante el proceso de parto. Su médico puede controlar su avance mediante un examen vaginal. Además, las visitas a su médico pueden ser más frecuentes durante el mes anterior al parto. El bebé promedio tiene entre 20 y 22 pulgadas de longitud y pesa aproximadamente 7 libras y media al nacer, pero cualquier peso entre 5 libras con 11 onzas y media, y 8 libras con 5 onzas y tres cuartos, es un peso sano para los recién nacidos.

Atención prenatal
Visitas y exámenes

Asegúrese de continuar visitando a su médico, y pídale que conteste sus preguntas y aborde sus inquietudes en cuanto a los trabajos de parto y el parto mismo. A medida que se acerque el nacimiento de su bebé, usted y su médico hablarán sobre qué tipo de parto desea tener. Algunas mujeres necesitan una cesárea, en la que se hace una incisión quirúrgica en el abdomen y el útero para sacar al bebé. Si puede planificar un parto vaginal no quirúrgico, puede que quiera tener a su bebé en forma natural, sin medicamentos, y puede que desee tomar una clase de parto. Muchas mujeres consideran muy útiles las clases de parto, aunque ya hayan tenido un bebé anteriormente. Además, las mujeres también traen a su pareja o a una amiga o pariente a estas clases, especialmente si esta persona estará con ellas para brindarles apoyo y ayuda durante el nacimiento de su bebé.

La inducción de los trabajos de parto
¿Sabía que sólo el cinco por ciento de los bebés nace en la fecha aproximada de parto? Si su fecha aproximada de parto ha pasado, esto es normal y no significa que haya un problema. En algunos embarazos, sin embargo, puede que el médico esté preocupado sobre la salud del bebé o la suya, y sea necesario inducir los trabajos de parto. Inducir los trabajos de parto significa que su médico, por medios artificiales, hará que comiencen sus trabajos de parto. La mayor parte de los médicos espera una o dos semanas después de la fecha estimativa de parto antes de considerar la inducción. Entre las razones por las que una mujer puede necesitar que sus trabajos de parto sean inducidos se encuentran las siguientes:

Puede que una mujer padezca una enfermedad crónica como la hipertensión arterial o la diabetes que pone en peligro la salud del bebé.

Puede que el bebé no esté creciendo bien dentro del útero. A veces, el útero puede tornarse insalubre para el bebé.

Puede que las membranas que rodean al feto se rompan (rompimiento de la bolsa) sin que la mujer comience naturalmente los trabajos de parto en un tiempo razonable.

Los trabajos de parto pueden inducirse durante un examen vaginal. Su médico puede romper las membranas que rodean al feto o insertar un gel o un supositorio que contiene una hormona que estimula las contracciones. Se puede administrar un medicamento llamado Pitocin por vía intravenosa (puesto en su cuerpo por medio de una vena en su brazo o mano) para iniciar las contracciones.

La decisión de amamantar o utilizar el biberón
Si no ha pensado acerca de si amamantará a su bebé o lo alimentará con un biberón, este es el momento para aprender más acerca de ambas opciones, y tomar la decisión sobre qué planea hacer. La lactancia tiene muchas más ventajas para su salud y la de su bebé que la fórmula. Hable de la lactancia con su médico o con un pediatra, y luego tome una decisión que sea buena para usted. Haga clic aquí para aprender más acerca de los beneficios de la lactancia, de cómo hacer que ésta le sea beneficiosa, y para leer consejos sobre la lactancia luego de su regreso al trabajo.

Cuándo debe llamar a su médico
Antes de su fecha de parto, asegúrese de preguntarle a su médico cómo puede ponerse en contacto con él si comienzan sus trabajos de parto. También es útil conocer por adelantado el hospital o la maternidad, saber dónde debe estacionar y dónde hacer la admisión. Sepa que a veces puede creer que tiene trabajos de parto pero no tenerlos (llamados trabajos de parto falsos). Esto le pasa a muchas mujeres, por lo que no debe sentirse avergonzada si va al hospital segura de que tiene trabajos de parto, ¡y la envían de regreso a su casa! Siempre es mejor que la vea un médico lo antes posible después de que comiencen los trabajos de parto. Aquí están las señales de los trabajos de parto verdaderos:

Señales de los trabajos de parto

Contracciones, a intervalos regulares y decrecientes, que aumentan en intensidad.
Dolor en la parte inferior de la espalda que no desaparece. Puede que también tenga sensaciones premenstruales y retortijones.

Se rompe su bolsa (puede ser un gran chorro o un goteo continuo) y tiene contracciones.

Secreciones mucosas con sangre (parduzcas o teñidas de sangre). Este es el tapón mucoso que obstruye el cuello del útero. Los trabajos de parto pueden suceder en cualquier momento, o días más tarde.

El cuello de su útero se está dilatando (abriendo) y tornándose más delgado y blando (también denominado borramiento). Durante el examen pélvico, su médico podrá decirle si esto está sucediendo.


Cómo cuidarse a sí misma
Asegúrese de continuar con los comportamientos saludables que aprendió durante su primer trimestre. Muchas mujeres embarazadas se sienten muy bien durante su último trimestre y tienen mucha energía. Sin embargo, puede que su energía disminuya al entrar en su noveno mes, y que usted comience a aminorar el paso. Esto es completamente normal. Es importante descansar lo suficiente en este momento, aunque puede resultarle difícil dormir a medida que crece en tamaño. Puede que los movimientos de estiramiento de su bebé, el tener que orinar más a menudo y un aumento en el metabolismo de su cuerpo interrumpan o perturben su sueño. Además, si tiene calambres en las piernas, esto también puede afectar su sueño.

Puede que duerma mejor si intenta evitar consumir grandes comidas en las tres horas antes de irse a dormir. También puede intentar hacer un ejercicio tranquilo como caminar, que puede ayudar a aliviar el estrés y mejorar el sueño. Evite las siestas largas durante el día. Si no puede dormir porque está nerviosa porque va a ser madre o por los trabajos de parto y el parto mismo, intente hablar con su pareja o con amigas que hayan pasado por lo mismo. También puede hablar con su médico o su enfermera.

Aumento de peso
Las mujeres embarazadas aumentan de peso a distinto ritmo, pero en promedio es normal aumentar aproximadamente una libra por semana, o alrededor de tres o cuatro libras por mes, durante el tercer trimestre. Al final de su embarazo deberá haber aumentado, en promedio, entre 25 y 30 libras. Aproximadamente 7 libras y media de ese peso corresponden al bebé.

sábado, 11 de octubre de 2008

Tu segundo trimestre de embarazo


La 13ª semana de embarazo
Tu bebé está formado casi completamente, por eso las posibilidades de una aborto espontáneo disminuyen bastante. De ahora en adelante seguirá creciendo hasta que esté suficientemente maduro. También para ti empieza la mejor etapa del embarazo, ya que la mayoría de las molestias (náuseas, ardores, etc.) desaparecen.

Mide aproximadamente 8,8 cm y pesa 35 gramos. Mucho más proporcionado que hace unas semanas, su cabeza es ahora aproximadamente un tercio del tamaño de su cuerpo. Sus huellas digitales diminutas son ya únicas en el mundo.

Sus riñones y el aparato urinario ya funcionan y comienza a orinar hacia fuera el fluido amniótico que ha estado tragando.

Al comenzar este segundo trimestre, como la mayor parte del desarrollo crítico de tu bebé está completo, las probabilidades de aborto espontáneo disminuyen bastante.

Cambios en la madre

¡Enhorabuena! Para la mayoría de las mujeres, comienza la mejor etapa del embarazo. Las náuseas, las frecuentes ganas de orinar, el estreñimiento, los cambios de humor, los problemas para dormir… desaparecen en este segundo trimestre que comienza. Disfruta antes de que el peso de tu bebé vuelva a acarrearte molestias.

Tu útero ya ha crecido lo suficiente para que se note. Como los riesgos de pérdida han disminuido, es un buen momento para comunicarlo a todos tus familiares y amigos.

Si no te has hecho una ecografía todavía, durante esta semana es muy importante que te hagas una, ya que podrás obtener buena información sobre el estado general del embarazo.

Aunque aún falta mucho para el nacimiento, tus pechos ya pueden haber comenzado a producir el calostro, el fluido nutritivo que alimentará a tu bebé durante los primeros días después del parto, antes de que la leche comience a fluir. Muchas parejas también notan un levantamiento de la libido con la desaparición de las náuseas y la vuelta de la energía.


La 14ª semana de embarazo
Continúa el desarrollo de todas las partes de tu bebé. En esta semana le empieza a crecer pelo en la cabeza y en las cejas. También se forma su aparato reproductor y el hígado y el bazo funcionan correctamente. No sólo se mueve su cuerpo, también es capaz ya de fruncir el ceño o de hacer muecas.

Ahora tu bebé pesa alrededor de 50 gramos y mide 10 cm. Su cuerpo crece más rápido que su cabeza, que ya se asienta sobre un cuello más definido. Hacia el final de esta semana sus brazos se habrán alargado y estarán en proporción al resto de su cuerpo. Sus piernas todavía tienen que crecer.

Durante este periodo le comienzan a aparecer pelos en la cabeza y en las cejas. Su piel está cubierta con un vello suave y delgado llamado lanugo, que crece sobre su cuerpo con el fin de proteger la piel. Estas pelusas continuarán creciendo hasta finales del tercer trimestre y desaparecerán casi por completo antes del nacimiento.

Se desarrolla el aparato reproductor del bebé. En los hombres, la próstata, y en las niñas, los ovarios. Además comienza a producir hormonas porque la glándula tiroides ya ha madurado. Su hígado comienza a secretar la bilis esta semana, un signo que de ya funciona correctamente, y su bazo comienza a contribuir a la producción de glóbulos rojos.

Sus músculos principales responden al estímulo cerebral. Puede flexionar los codos y las muñecas. Sus manos pueden cerrarse y formar puños. Gracias a estos impulsos, sus pequeños músculos faciales consiguen que bizquee, frunza el ceño y haga muecas.

Cambios en la madre

La mayoría de las futuras mamás disfrutan del trimestre que empieza ahora porque han pasado los malestares del principio y aún no tienen tanto peso en el cuerpo. Por lo general, habrán desaparecido las náuseas y mareos y te sentirás con más energía.

En esta semana tu útero es más amplio y comienza a sobresalir. Lo más probable es que tu ropa te esté quedando apretada. Aunque todavía no sea necesario llevar ropa pre-mamá, te recomendamos que compres algunas prendas sueltas y cómodas, con la cintura elástica para que te duren hasta el final del embarazo.

Tómate algún tiempo para planear, soñar despierta y disfrutar de este tiempo asombroso. Es normal preocuparse un poco de vez en cuando, pero también puedes respirar más tranquila al saber que el riesgo de aborto es menor.


La 15ª semana de embarazo
Tu bebé sigue creciendo a un ritmo frenético y a ti cada vez se te nota más la tripita. Ya es posible descubrir el sexo de tu hijo, quien ya mide 12 cm. Es normal que te sientas despistada y olvidadiza. ¡No te preocupes! Anota todo lo que tienes que hacer y piensa que en tu estado todo vale.


Tu bebé crece ahora rápidamente. Mide aproximadamente 12 cm y pesa alrededor de 56 gramos. El cuello se ha alargado, sus párpados están cerrados -pero siente la luz- y la cabeza no está tan doblada hacia el pecho.

Sus desplazamientos son amplios ya que el líquido amniótico que lo rodea le ayuda a moverse, de esta forma puede ejercitar sus músculos. Sus piernas ya son más largas que sus brazos y puede mover todos sus miembros. Esto significa que sus manos son más funcionales.

Su piel es extremadamente fina, llegando a ser casi traslúcida. Aparecen las glándulas de sudor y las papilas gustativas.

Ya es posible ver si es niño o niña, aunque según la posición en la que se encuentre el bebé se verá más o menos fácilmente.

Cambios en la madre

Es posible que tengas incontinencia urinaria, es decir, que sientas ganas de ir al baño muchas veces al día.

Podrías llegar a sentirte un poco despistada y olvidadiza. En esta etapa es muy posible que olvides tu cartera o cosas importantes. Lo mejor es anotar todo lo que haces.

También notarás un aumento de la mucosa causada por la secreción de más estrógenos y porque tu sistema inmunitario está más sensible, por lo que serás más propensa a coger resfriados. El incremento del volumen de sangre, que ensancha todas las venas incluidas las de la nariz, puede ocasionarte hemorragias nasales. En cualquier caso, aléjate de con humo y, para aliviar tu nariz, usa humidificadores y bebe mucho líquidos.


La 16ª semana de embarazo
Pronto podrás empezar a notar a tu bebé, una sensación realmente maravillosa y única. Lo más probable es que estas semanas te sientas pletórica, con pocas molestias y un brillo especial en tu rostro. Aún así, debes seguir cuidando tu alimentación, ya que el bebé depende de ti para su desarrollo.

Tu bebé mide ahora cerca de 15 cm de largo y pesa aproximadamente 70 gramos. En las próximas semanas dará un estirón enorme. Sus piernas ya están muy desarrolladas.

Su cabeza está muy erguida y sus ojos ya están en el frente de la cara. Comienza a percibir la luz y realiza algunos movimientos con su tórax que son precursores del ejercicio para respirar. Los oídos ya se acercan a su posición final. Su pelo sigue creciendo.

Durante una ecografía podrás ver su cabeza, su cuerpo y verás cómo ejercita sus miembros y patea.

Cambios en la madre

Esta es la etapa más temprana en que puedes sentir a tu hijo moverse. Con suerte, se siente como una mariposa en el vientre. Sin embargo, no te preocupes si no lo sientes todavía.
Si es tu primer hijo, lo más probable es que no lo distingas. Alrededor de la semana 20ª podrás distinguir sus primeros movimientos con total seguridad.

¿Te ha estado diciendo la gente que brillas ahora que estás embarazada? El “brillo de embarazo” es verdadero, gracias al aumento del flujo de sangre. También podrás disfrutar más ahora que tus hormonas se han estabilizado y la náuseas se han aliviado.

Cuida tu dieta y tu higiene dental. Se sabe que durante el embarazo el feto consume grandes cantidades de calcio. Si tu dieta no es rica en este mineral o si no estás tomando un suplemento, es probable que saque de tus reservas y te puede dejar con algún déficit. Por esto es muy posible que durante el embarazo te sangren las encías con facilidad o tengas más caries de lo normal.


La 17ª semana de embarazo
Tu bebé adquiere día a día un aspecto más humano y empieza a desarrollar el sentido del oído. Tú también aumentas poco a poco de tamaño y debes tener cuidado con tu vientre, sobre todo al conducir o viajar en coche. Puedes empezar a sentirte desequilibrada al andar, deja los tacones altos por el momento.

El bebé mide unos 16 cm y pesa alrededor de 113 gramos.

Además del lanugo, el cuerpo de tu bebé está cubierto con una sustancia grasosa llamada vermix, cuyo fin también es proteger su piel. Esta grasita va desapareciendo a medida que trascurren las semanas. Por lo general, cuando llega la hora del parto ya ha desaparecido casi por completo.

Su cara tiene características más humanas, aunque los ojos sean todavía grandes y separados. Su sentido del oído también se desarrolla.

El cordón umbilical se pone más fuerte y grueso.

Cambios en la madre

El aumento de peso y de tamaño del útero puede hacer que te sientas un poco desequilibrada al andar. Reserva tus tacones altos y lleva zapatos bajos para reducir el riesgo de caídas.

Tus senos han cambiado de manera considerable desde el comienzo del embarazo. Más sangre fluye hacia ellos lo que aumenta su tamaño (probablemente debas aumentar en uno o dos números tu copa) y hace que las venas se vuelvan visibles.

Tu cintura comienza a desaparecer. Si has sido cuidadosa con tu dieta, el aumento de peso que estés teniendo es una señal de que el bebé se está desarrollando adecuadamente. Para las mujeres es difícil aceptar que aumenta su peso y que crecen sus caderas y vientre. Sin embargo, recuerda que perderás este peso extra entre seis y nueve meses después del parto.

Puedes tener también un aumento leve de flujo vaginal.


La 18ª semana de embarazo
Tu tripa crece cada día más y más y empezarás a tener que usar ropa más ancha y cómoda. También te costará dormir boca abajo y tendrás que acostumbrarte a hacerlo de lado, preferentemente sobre tu costado izquierdo. El bebé sigue creciendo y ya mide 17 cm.

Tu bebé mide aproximadamente 17 cm de largo y se mueve activamente. Patea, mueve sus manos y se chupa el pulgar.

Ya le funcionan las cuerdas vocales y podría llorar. Sus ojos y orejas ya han alcanzado su ubicación definitiva.

Los huesos del oído interno y las terminales nerviosas del cerebro se han desarrollado lo suficiente como para que pueda escuchar sonidos como sus latidos cardíacos y la sangre que pasa por el cordón umbilical.

La mielina (una cubierta protectora) comienza a formarse alrededor de sus nervios, un proceso que seguirá un año después de nacido. Si es una niña, su útero y las trompas de Falopio están ya formadas y en su lugar. Si es un niño, sus genitales son sensibles, aunque puede ocultarlos y que no se vea todavía su sexo.

Cambios en la madre

Definitivamente ya se te nota la tripita y probablemente estás comenzando a prepararte para la vida con el bebé. ¿Ya has elegido al pediatra? Ésta es una buena semana para empezar a ver temas que hasta el momento habías dejado de lado. La elección del futuro pediatra es importante y tiene que ser alguien que te dé confianza y con quien te sientas cómoda.

Es probable que a lo largo de esta semana te empiece a costar adoptar una posición para dormir, más aún si antes dormías boca abajo. Ahora con tu abdomen en crecimiento vas a tener que acostumbrarte a dormir boca arriba o de lado. Te recomendamos que pruebes a usar almohadas debajo de las rodillas o entre las piernas cuando te acuestes de costado. Esto te aliviará un poco ya que mantendrás tu espalda recta. La mejor posición es sobre el lado izquierdo.

Tu sistema cardiovascular sufre cambios dramáticos y durante su segundo trimestre tu tensión arterial es probablemente inferior que de costumbre. No te levantes demasiado rápido porque te podrías marear.

Si aún no te han hecho una prueba de ultrasonido, esta semana es un buen momento. Este procedimiento indoloro ayuda a la comprobación del crecimiento de tu bebé, ciertos defectos de nacimiento, comprobar la placenta y el cordón umbilical y ver cuántos bebés están creciendo dentro de ti. Durante el examen, podrás ver a tu bebé moverse o chuparse el pulgar.


La 19ª semana de embarazo
El bebé crece rápidamente y se mueve siempre que no está dormido. Podrás empezar a notar sus movimientos. En esta semana desarrolla sus cinco sentidos. También tú notarás nuevos cambios en tu cuerpo, sobre todo manchas oscuras en la piel.
El bebé nada todavía en una abundante cantidad de líquido amniótico. Crece rápidamente, en longitud y peso (mide alrededor de 19 cm y pesa unos 200 gramos).


Hace algunos movimientos muy activos que probablemente podrás sentir. Advertirás que hay momentos en que el bebé parece estar dormido y otros en que se mueve mucho. Esto se debe a que duerme un poquito más y se despierta con más energía.

Sus brazos y piernas ya tienen una proporción adecuada entre ellos y con el resto del cuerpo.
Esto es un tiempo crucial para el desarrollo sensorial: El cerebro de su bebé designa áreas especiales para cada uno de los 5 sentidos, olfato, gusto, tacto, vista y oído.

Si tu bebé es una niña, tiene 6 millones de óvulos en sus ovarios, que disminuirán a 2 millones cuando nazca.

Cambios en la madre

Probablemente hasta el momento habrás tenido una excesiva preocupación por la salud del bebé. Despreocúpate a medida que sientas sus primeros movimientos. Por lo general entre las semanas 18 y 20, te tranquilizarás y lo disfrutarás más.

Estás sólo a una semana de la mitad del embarazo. Puede que notes dolores leves en el abdomen inferior (quizás extendiéndose a tu ingle) o incluso un dolor rápido y agudo, especialmente cuando cambias de postura o al final de un día ajetreado. Este es el dolor del ligamento redondo, causado por el estiramiento de los músculos y los ligamentos al crecer tu útero. No es nada que deba alarmarte, pero si el dolor es persistente y sigue incluso cuando descansas, avisa a tu médico.

También puedes haber notado cambios en la piel. Las palmas de las manos más rojas a causa del aumento de estrógenos; manchas oscuras en la cara, sobre todo alrededor del labio superior, mejillas y la frente, llamado cloasma gravídico o “paño del embarazo”; los pezones, los muslos, la vulva… también pueden oscurecerse durante el embarazo; te saldrá una línea oscura desde el obligo al pubis. Todo este oscurecimiento está causado por el aumento temporal de la melanina. Las manchas desaparecerán después de dar a luz. Mientras tanto, protégete del sol con gorros, ropa y crema fotoprotectora.


La 20ª semana de embarazo
¡Felicidades! Ya has llegado a la mitad del embarazo, aunque a tu bebé todavía le falta mucho por crecer y desarrollarse. En las próximas semanas su peso aumentará 10 veces y su longitud el doble.

En el transcurso de esta semana se cumple la mitad exacta del camino. Se habla de 40 semanas de embarazo contadas a partir de la fecha de tu última menstruación, sin embargo no siempre se llega a la semana 40, puede fluctuar entre las 37ª y 42ª semana.

El bebé mide aproximadamente 20 cm largo y pesa cerca de 255 gramos. A pesar de que ya cumplió la mitad del embarazo, le falta mucho por crecer. Durante la segunda mitad restante, su peso aumentará más de diez veces y su longitud aproximadamente el doble.

Una sustancia grasienta blanca, vernix, cubre su cuerpo entero para proteger su piel durante su larga estancia en el fluido amniótico. (Esta sustancia que le cubre también alivia el viaje a través del canal de nacimiento.).

Su bebé come más. También produce el meconio, una sustancia negra, pegajosa, resultado de la pérdida de células, la secreción digestiva y tragarse el fluido amniótico. Este meconio se acumulará en sus entrañas y lo verás en su primer pañal sucio (aunque algunos bebés lo pasan al útero antes de nacer).

Cambios en la madre
Tu abdomen crece, ahora es obvio para cualquiera que te vea que estás embarazada. La cima de tu útero está en el ombligo.

Asegúrate de tomar bastante hierro, ya que el bebé necesita mucha cantidad de este mineral para desarrollarse. Alimentos ricos en hierro son las carnes rojas, lentejas y otras legumbres, espinacas, pescado, etc.

Debes tomar mucho líquido para mejorar la diuresis. No permanezcas de pie mucho tiempo y trata de no sentarte con las piernas cruzadas. Dormir con las piernas más altas que la cabeza es una buena ayuda para mejorar la circulación y prevenir problemas en ellas.

Es una buena idea que te apuntes a clases de preparación al parto, te ayudarán a estar lista cuando llegue el momento.


La 21ª semana de embarazo
Tu bebé se encuentra bastante desarrollado y ahora llega el momento de crecer y engordar, preparándose para el parto. En este segundo trimestre aparecerán las tan temidas varices, ya que el volumen de la sangre ha aumentado la presión de las venas de tus piernas.

El tamaño del bebé es un poco más 21 cm y su peso aproximado es de 340 gramos. Sus cejas y párpados están totalmente desarrollados.

Hasta el momento su hígado y bazo han sido los responsables de la producción de los glóbulos rojos. Pero ahora los espacios de la médula ósea se han desarrollado lo suficiente como para contribuir también a su formación.

El bebé está muy activo en esta etapa, se mueve de un lado al otro y de arriba a abajo. No te extrañes si se mueve justo cuando te preparas para irte a dormir, ya que el bebé no sigue tu ritmo de periodos de descanso y actividad.

Respira y traga líquido amniótico preparándose para respirar y digerir cuando nazca.

Si vas a tener una niña, sus ovarios tendrán más de 6 millones de óvulos, cantidad que disminuirá a 1 o 2 millones cuando nazca. El semen, por el contrario, se produce durante toda la vida reproductiva del hombre.

Cambios en la madre

En la semana 21 es evidente tu estado y la tripa ya no pasa desapercibida. Tu bebé se encuentra bastante desarrollado y está en un proceso donde empieza a engordar.

Mientras te mueves durante el día, es posible que no sientas al bebé ya que permanece frecuentemente dormido, mecido con los movimientos. En cambio cuando descansas, él se despierta y comienza a patear. Eso probablemente te impida descansar todo lo necesario.

Aunque en este trimestre te encuentres más descansada y todavía con fuerzas, eso no significa que no tengas síntomas desagradables, como el aumento de acné. Lava bien tu cara con un jabón especial, pero no te administres medicamentos ni tratamientos tópicos sin consultarlo antes con tu médico.

También te empezarán a aparecer las varices por la presión extra sobre las venas de la pierna (tu volumen de sangre ha aumentado y el útero hace presión en la vena cava). Además, el aumento de la progesterona causa que las paredes de los vasos sanguíneos se ensanchen. Aplícate cremas específicas, mantén las pernas en alto siempre que puedas, bebe muchos líquidos y no uses tacones altos ni medias apretadas.


La 22ª semana de embarazo
Tu hijo por fin tiene el aspecto de un recién nacido en miniatura. En esta semana desarrolla sus sentidos y el sistema límbico (el que controla los sentimientos y las emociones). Es posible que a partir de esta semana aparezcan en tu cuerpo las antiestéticas estrías.


El bebé pesa cerca de 400 gramos, mide unos 22 cm y se mueve todavía libremente en el líquido amniótico. Ahora se parece ya a un recién nacido en miniatura. El vientre se agranda para dar espacio al bebé que está creciendo.

De ahora en adelante se empiezan a desarrollar sus sentidos, especialmente los del tacto y del gusto. Su sistema límbico (el que controla los sentimientos y emociones) está en pleno desarrollo. Por eso se supone que puede tener cambios en el estado de ánimo.

Su piel seguirá apareciendo arrugada hasta que gane el suficiente peso como para llenarlo, y el lanugo que cubre su cabeza y el cuerpo es ahora visible. Sus labios se hacen más distintos y los primeros signos de dientes aparecen como brotes bajo su línea de goma. Sus ojos están desarrollados, aunque el iris todavía carezca del pigmento. Los párpados y cejas están ya en su lugar y su páncreas, esencial para la producción hormonal, se desarrolla regularmente.

Cambios en la madre

Es posible que a partir de esta semana puedas notar que tu útero se contrae cerca de la parte superior, de forma irregular e indolora. No te preocupes, esto se conoce como contracciones de Braxton Hicks, que aún no son las del parto.

A medida que pasan las semanas notarás que tus pies se hinchan, especialmente si es verano. Para aliviar esta molestia, evita estar de pie durante períodos muy largos y cada vez que puedas, haz reposo poniendo tus pies en alto.

También aparecerán las estrías al ensancharse la piel del abdomen para dar cabida a tu bebé. Estas rayas pueden ser más o menos oscuras y salen a casi todas las mujeres. Cuida tu piel desde el primer día con cremas específicas, ya que cuanto antes las trates, más posibilidades de que desaparezcan.

Asimismo, podrás notar arañas vasculares, pequeñas áreas de piel levantada, rojiza, con ramas diminutas. Salen casi siempre en la cara, el cuello, el pecho y los brazos, provocadas por el aumento de estrógenos del embarazo, y suelen desaparecer al dar a luz.

Tu ombligo se saldrá hacia afuera. Esto es normal y vuelve a su posición tras el parto.


La 23ª semana de embarazo
Los sistemas digestivo, circulatorio y respiratorio del bebé están madurando y preparándose para la vida fuera del útero. Estas semanas es muy frecuente que te notes muy hinchada por la retención de líquidos y el aumento del volumen de la sangre. Si la hinchazón es severa acude a tu médico, puede ser síntoma de preeclampsia.


El bebé mide aproximadamente 25 centímetros y pesa unos 450 gramos.

Sus sistemas digestivo, circulatorio y respiratorio están madurando y preparándose para la vida fuera del útero. Los vasos sanguíneos se desarrollan en sus pulmones para que estén listos para la respiración.

En esta semana se está depositando el pigmento que colorea su piel. Ésta tiene una apariencia arrugada y roja, que se alisará dentro de pocas semanas.

Tu bebé es capaz de mover los dedos de la mano y de los pies, los brazos y las piernas con regularidad. Como consecuencia de eso podrás sentir sus movimientos más claros y fuertes.

Oye ruidos fuertes de fuera del útero, como los ladridos de un perro o el sonido de una aspiradora.

Cambios en la madre

Esta semana notarás que al poner tu mano sobre el vientre cómo se mueve y patea tu bebé. Tu pareja gozará al sentirlo y le hará implicarse más en el proceso.

A medida que transcurren los días es posible que tengas problemas para dormir. Hacerlo de lado y usar algunas almohadas debajo de las rodillas para el apoyo te puede ayudar. Un masaje con aceites aromáticos o un baño con sales antes de acostarse relaja. ¡Hazlo, no te arrepentirás!

Si has tenido dolores de cabeza desde el primer trimestre, ahora se harán más fuertes. Presta atención a la medicación que te recomienda tu médico, ya que no todos los analgésicos están recomendados para las embarazadas.

La hinchazón de tus tobillos y tus pies aumentará por el cambio de volumen de sangre y la presión del útero sobre la vena cava. El edema (acumulación de líquido) es a menudo peor al final del día y en el verano. Tu cuerpo eliminará el fluido suplementario después de que tengas a tu bebé (es por eso que los días después del parto se orina y se suda mucho). Mientras tanto, evita estar sentada periodos largos, haz ejercicio con regularidad y no lleves ropa apretada. Bebe mucha agua porque la hidratación evita la hinchazón. Si notas que la hinchazón es severa o que aparece de repente, consulta a tu médico porque puede ser un síntoma de preeclampsia (presión sanguínea demasiado alta).


La 24ª semana de embarazo
Este es el momento de que te hagas una ecografía en 3D o 4D ya que podrás observar con precisión los rasgos de tu hijo, quien cada vez está más grande. Debes estar atenta a posibles síntomas de parto prematuro, ya que a partir de esta semana es más probable que esto ocurra

Tu bebé mide aproximadamente 27 cm y pesa entre 560 y 680 gramos. Parece muy delgado, pero irá engordando proporcionalmente y pronto tendrá más grasa. Su cuerpo es ahora más proporcionado con relación a su cabeza.

La piel deja de ser traslúcida. Le aparecen pliegues en las palmas de las manos y en los dedos.
Su cerebro crece rápidamente y se desarrollan las papilas gustativas. En ocasiones podrás percibir que tu bebé tiene hipo.

Sus pulmones desarrollan los alvéolos y sus células producen una sustancia que ayuda a los sacos de aire a inflarse fácilmente.

Cambios en la madre

A estas alturas podrás sentir las diferentes partes del cuerpo de tu bebé a través de la pared abdominal. El músculo uterino se estira y es posible sentir dolor en el costado del abdomen.
Tu corazón y pulmones trabajan el doble, por lo que es probable que se te acelere el pulso y que te falte el aliento. También puedes sentir tus ojos más secos, usa lágrimas artificiales para humedecerlos.

El aumento de líquidos corporales te hará sentir más calor de lo habitual, mantendrás las mejillas ruborizadas a causa de la mayor circulación de sangre.

Si quieres hacerte una ecografía 3D o 4D es el momento preciso ya que se pueden observar con claridad los rasgos de tu hijo.

Es importante cambiar el calzado que usabas antes. Opta por zapatos de taco bajo o zapatillas deportivas. Así disminuirán los riesgos de torceduras o caídas violentas que pueden producir complicaciones del embarazo.

La parte más alta de tu tripa está ahora por encima del ombligo. Es una buena idea que estés atenta a posibles síntomas de parto prematuro, como un aumento del flujo vaginal, manchas de sangre, dolor abdominal fuerte y agudo, más de cuatro contracciones en una hora, aumento de presión pélvica o dolor en la parte baja de la espalda.


La 25ª semana de embarazo
Tu bebé cada vez se parece más a un recién nacido y ya pesa cerca de 800 gramos. Mientras que él crece, tú cada vez te encuentras más pesada y menos ágil, ten cuidado con las posibles caídas; no uses zapatos de tacón alto ni hagas movimientos bruscos.

Tu bebé mide 30 centímetros y pesa entre 680 y 800 gramos. Su piel arrugada comenzará a alisarse y cada vez se parece más a un recién nacido. Ya se puede apreciar el color y la textura de su pelo, aunque ambos puedan cambiar después de nacido.

Puedes advertir que tu bebé reacciona a ruidos fuertes o a la música. Te aconsejamos que todas las noches le pongas música clásica, en especial Mozart. En base a estudios realizados, eso aumenta considerablemente el desarrollo del bebé. Una vez que nazca te servirá también para tranquilizarlo porque retendrá esa música en su memoria.

Cambios en la madre

Como consecuencia del aumento de peso, es posible que aparezcan algunas molestias propias del embarazo como dolores en la zona pélvica o en la columna. La mayoría son tolerables.

Lo más probable es que sientas deseos de orinar más a menudo de lo habitual, la razón se debe a que el bebé presiona la vejiga.

Puede que tus encías sigan sangrando. La “gingivitis del embarazo”, como se le conoce, es muy frecuente durante el segundo semestre. Desaparecerá cuando el bebé nazca. Procura lavarte bien los dientes después de cada comida con escobillas dentales suaves.

También es probable que tengas más pelo de lo habitual y que te crezca más rápido. Esto es normal y desaparece tras dar a luz.

Tus movimientos cada vez serán menos ágiles, ten cuidado no hagas movimientos bruscos ni ejercicios complicados.

Puedes hacerte entre la semana 24ª y la 28ª una prueba de glucosa para comprobar si tienes anemia o diabetes gestacional. Aunque el volumen de sangre aumenta, la cantidad total de glóbulos rojos se halla diluida (anemia fisiológica).


La 26ª semana de embarazo
Los ojos de tu bebé comienzan a abrirse y parpadear; al igual que los oídos cada vez están más desarrollados y responden mejor a los estímulos externos. Cada semana te dolerá más la espalda por el peso del bebé, intenta minimizar esta molestia con paseos, baños y masajes.

Tu bebé mide unos 33 centímetros y pesa alrededor de 900 gramos. La piel del bebé cambia gradualmente y llega a ser opaca en vez de transparente. Todavía es muy arrugada, pero está protegida por la vernix, una capa de grasa que lo aísla del líquido amniótico.

Aunque los ojos del bebé se han mantenido cerrados durante los últimos meses para permitir el desarrollo de la retina, esta semana ya se están abriendo y comienzan a parpadear. Los nervios de sus oídos se desarrollan, lo que significa que su respuesta a sonidos es más constante.

Sus pulmones se desarrollan y el bebé sigue tomando pequeños alientos de fluido amniótico - la práctica necesaria para que cuando nazca sea capaz de tomar el primer aliento de aire.

Si es un niño, sus testículos comienzan a bajar a su escroto -un viaje que tardará aproximadamente de dos a tres días.

Cambios en la madre

Probablemente estarás subiendo de peso de forma regular. Podrás advertir que este peso se distribuye de manera importante en nalgas y vientre. Tu útero tiene más o menos el tamaño de una pelota de basketball.

Deberás poner atención a tu postura. Existe una tendencia a reclinarse en exceso para atrás con el fin de compensar el peso del vientre. Una buena postura busca el equilibrio, es decir, ponte derecha aunque sin exagerar.

Si te duele mucho la espalda, lo mejor es que des paseos de una media hora. También los baños calientes o los masajes pueden aliviar las molestias


La 27ª semana de embarazo
El bebé ya pesa casi un kilo y dentro de poco cambiará de posición para colocarse de cabeza mirando al canal del parto. Tu aumento de peso provocará cada vez más dolores de espalda y calambres; intenta descansar lo más posible.

El bebé crece rápidamente y llena casi todo el espacio disponible en el útero. Actualmente pesa alrededor de 1 kilo y mide unos 35 cm.

Duerme entre dieciocho y veinte horas al día, pero cuando se despierta se mueve muchísimo.

En algún momento durante el séptimo mes, tu bebé cambiará de posición y adoptará una definitiva, la mayoría de los bebés giran y se ponen de cabeza con la cara mirando hacia atrás.

Es probable que puedas ver los movimientos del bebé en tu abdomen y así distinguir claramente las partes diferentes del cuerpo, una mano, un pie o una rodilla. Puede abrir y cerrar sus ojos. Aunque sus pulmones aún son inmaduros, serían capaces de funcionar –con ayuda- si naciera antes de tiempo.

Cada vez su cerebro está más desarrollado y su tejido neuronal es muy activo. ¿No es maravilloso que ya pueda pensar?

Cambios en la madre

Al crecer el abdomen, sentirás dolores de espalda con más frecuencia, calambres en las piernas y molestias en los glúteos (que también aguantan mucho peso). Si es así, recuéstate y descansa. Quizás tengas problemas para dormir porque es más difícil sentirse cómoda con un cuerpo que crece. Tu prioridad debe ser estar lo más relajada posible y comer bien.

Lamentablemente, los calambres probablemente empeoren al avanzar el embarazo. Si los dolores te dan muy fuerte, date un masaje en la zona, intenta estirar el músculo o camina.

Prepárate lo mejor posible para el momento del parto ya que cada vez falta menos. Lee libros, sobre todo si eres primeriza, acude a clases pre-parto y aclara todas las dudas que tengas.


La 28ª semana de embarazo
¡Ya estás en la recta final del embarazo! Entras en el tercer y último trimestre y tu cuerpo y el del bebé van ultimando los últimos detalles para el nacimiento. Los órganos del bebé completan su maduración y ya tendría un 65% de posibilidades de sobrevivir si naciera.

Tu bebé ya se asemeja a cómo se verá al nacer, aunque más delgado y más pequeño. Los párpados empiezan a separarse y es capaz de entreabrir los ojos y notar la luz que penetra por la matriz.

Desarrolla más su cerebro y aumenta la cantidad de grasa de su cuerpo preparándose para el momento del nacimiento.

Los pulmones, el hígado y el sistema inmunitario aún tienen que madurar, pero si naciera ahora, tendría un 65% de probabilidades de sobrevivir y sería un bebé prematuro. Ahora debería medir alrededor de 36 cm y pesar poco más de1 kilo.

Cambios en la madre

Una vez iniciado el tercer trimestre, comienza la cuenta atrás. Lo más probable es que vayas más a menudo al médico y a partir de la semana 36, casi todas las semanas.

Este tercer trimestre afecta a cada mujer de forma diferente. Algunas se sienten cansadas y agotadas deseando que el nacimiento llegue pronto. En cambio otras permanecen activas y con tantas energías como antes. Ahora puede ser un buen momento de empezar a comprar las cosas que necesitas para la llegada del bebé. Si lo aplazas mucho tiempo más, puede que estés demasiado pesada para disfrutar de las compras.

Es momento de hacer pruebas complementarias para que no haya ninguna sorpresa en el parto. Por ejemplo, si en las pruebas de la glucosa los niveles de ésta eran altos, es probable que ahora te hagan el test de tolerancia de glucosa de 3 horas. Y si en los análisis de sangre salió que eres Rh negativo, te administrarán una inyección de inmunoglobulina Rh para impedirte que desarrolles los anticuerpos que podrían atacar la sangre de tu bebé.

Es muy probable que a partir de esta semana tengas el síndrome de piernas inquietas (RLS), un trastorno del sueño en el que se experimentan sensaciones desagradables en las piernas como hormigueo, tirantez, dolor… Estas sensaciones suelen producirse en la zona de la pantorrilla, pero pueden afectar a cualquier parte de la pierna, desde el muslo hasta el tobillo. Cuando esto ocurra, masajea tus piernas y evita la cafeína.

jueves, 9 de octubre de 2008

Los 3 años de tu hijo

Es una edad encantadora que da lugar a sensaciones nuevas. El dominio de su mundo inmediato provoca en el niño la necesidad de descubrir y aprender cosas nuevas. Pero, todavía hay actitudes en su personalidad que faltan encaminar. Y este es el momento para detenerse a observar y revisar como padres, la manera de ayudarlos.


Aprender a expresar la emoción

Los caprichos

La agresividad es una emoción novedosa en esta etapa, que no sólo se manifiesta en los juegos sino que también se expone a través de temores nocturnos y reacciones desmesuradas en su conducta.

Frente a reacciones desmesuradas, es importante distinguir una pataleta de un reclamo afectivo. Si es sólo un capricho, los padres deben sostener su postura frente a la actitud, buscando encaminarla en lugar de desbordarlos. Es importante dejar que el niño aprenda a lidiar con su berrinche. Si no está receptivo, el consejo es dialogar con él una vez que la reacción haya pasado. Si no, la comunicación será frustrada y todos quedarán enojados y decepcionados.

Si el capricho es un reclamo afectivo, los padres deben ayudarlos poniendo en palabras lo que creen que el hijo siente y observar si afloja la ansiedad. ¿Cambia el tono de vos? ¿Deja de llorar y patalear?

Como padres, es importante no exagerar las reacciones desmesuradas de sus hijos, pero tampoco serles indiferente. Hay que entender que ellos no manejan cabalmente su reacción y eso es lo que tienen que aprender a controlar.


Compartir hábitos familiares

Comer juntos


En cuanto a las costumbres en su alimentación, es importante ir reemplazando los hábitos de bebé y comenzar a integrarlo a las comidas familiares. Además de alimentarse bien, ellos necesitan compartir tiempo con los padres, y debido a los horarios tan ajustados de los adultos, las comidas suelen ser un buen momento para disfrutar en familia. A esta edad, los niños son muy entusiastas en participar de las cosas de la casa y si funcionan como equipo, mejor. Poner la mesa y luego ordenar todos los utensilios juntos, no sólo puede transformarse en una actividad entretenida para ellos, sino también en fomentar la solidaridad.


Las identificaciones

Igual a mamá
A los tres años, los niños aprenden a través de la identificación. Ellos observan y experimentan las actitudes de los mayores que los rodean: padre, madre, maestros, personas a cargo del cuidado, entre otros. Es por eso, que la oportunidad de educación que nos brinda esta edad es dar un buen ejemplo desde aquellas pequeñas actitudes de la vida cotidiana, como los modales en la mesa, el vocabulario empleado y el trato con los demás. Con estas identificaciones los chicos van moldeando su carácter.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

¿Niño o niña? Ahora puedes elegir


¿Has tenido un niño y ahora quieres ir a por la parejita? ¿Estás cansados de tener niños y más niños y querés que tu próximo hijo sea por fin una nena? Sin necesidad de acudir a técnicas médicas de separación in vitro, puedes recurrir a alguno de los métodos que te proponemos a continuación. Sus descubridores aseguran que funcionan. Controla tu alimentación y tu período de ovulación y elige si quieres comprar ropita de niño o de niña durante tu futuro embarazo.


Método Baretta

Aunque parezca una broma, lo cierto es que la alimentación sí influye en el sexo del bebé. Según un estudio de la bioquímica Adriana Baretta, se puede inclinar la balanza a favor de uno u otro sexo simplemente con una dieta y un seguimiento de la ovulación. Este método se basa en la mayor o menor presencia en la dieta de 4 minerales: la relación sodio-potasio sobre calcio-magnesio. Según los alimentos que coma una mujer antes de quedarse embarazada contengan mayor o menor proporción de estas sustancias, el bebé tendrá mayor probabilidades (98%), de ser niño o niña.

La bioquímica partió de los estudios de los investigadores Stolkowsky, Lorrain y Gagnón (Labro y Papa, 1983) quienes observaron la influencia que tienen los minerales en el metabolismo femenino a la hora de seleccionarse el sexo de la descendencia. Luego de una serie de experiencias, precisaron que una proporción elevada de potasio y sodio en la dieta, concomitante con una disminución de calcio y magnesio, favorecía al espermatozoide Y, mientras que la relación contraria favorecía al espermatozoide X.

Siguiendo con datos de esta investigación, se realizó un estudio retrospectivo sobre 99 mujeres con, por lo menos, dos hijos del mismo sexo y se estableció un coeficiente mineral estudiando las dietas de dichas mujeres:

Coeficiente Mineral (CM) Sodio + Potasio / Calcio + Magnesio

Los resultados de este estudio fueron: en el 84,4% de las mujeres que tenían sólo varones, su Coeficiente Mineral era superior a 4, lo que indica una presencia muy alta de potasio y sodio, y en el 84% de las mujeres que tenían solamente niñas, su CM era inferior a 2, por lo tanto un nivel bajo de estos dos minerales.

De esta manera, Adriana Baretta diseñó un método probado ya en 120 mujeres con un éxito del 98%. Las mujeres que recurren a esta práctica hacen una dieta progresiva, durante tres meses, previa al momento de la concepción. En ese tiempo se identifican los períodos más fértiles y el momento exacto de la ovulación. Se hacen análisis de sangre y si todo marcha bien, se da vía libre para intentar el embarazo. Es importante cumplir con el tiempo de preparación, tres meses, puesto que según Baretta “es el tiempo necesario para que el organismo asimile los cambios alimentarios y comience a actuar como filtro a favor del espermatozoide que se desea favorecer. Además necesitamos tres ciclos para que la mujer aprenda por el método sintotérmico a comprobar con exactitud su ovulación, y esto además lo confirmamos con análisis hormonal”.

Por lo tanto, durante ese periodo es tan importante lo que se come como lo que no se come. Si hay un bajo coeficiente sodio-potasio y un alto índice calcio-magnesio, la tendencia es a tener varones. Y para tener niñas, lo inverso. Si una pareja desea seleccionar el sexo de su futuro bebé, el primer paso que debe seguir es realizar una medición del Coeficiente Mineral de la alimentación femenina, a fin de conocer en cuál de los cuatro rangos establecidos (de acuerdo al Coeficiente Mineral) se encuentra previamente la futura madre, con respecto a su hábito alimenticio histórico. Así, por ejemplo, alimentos como las legumbres, los frutos secos, los fiambres, el pescado y la fruta favorecen la procreación de niños; frente a los productos lácteos, acelgas o copos de avena que ayudan a la gestación de niñas. "Aunque debe tenerse en cuenta un equilibrio determinado entre lo que se come y no se come, ya que no basta sólo con ingerir un determinado producto", precisa la autora del libro.

Un ejemplo de algunos alimentos que se deben evitar o tomar sería:



Pero el método se basa también en el periodo de ovulación. "Hay diferencias en el moco cervical de acuerdo al momento del ciclo, la alcalinidad y la acidez son diferentes y favorecen la permeabilidad de los X o los Y. Está demostrado que las parejas que conciben en el pico más alto de la ovulación tienen mayor probabilidad de tener nenes" –explica Baretta. “Los espermatozoides X sobreviven más tiempo, y cuando los fluidos son más alcalinos, los Y nadan más rápidamente y mejor cuando los fluidos son más ácidos”.

Para lograr éxito en la predeterminación, es esencial combinar la alimentación con los períodos de ovulación. Ya lo advierte Baretta: “la falta de complementariedad entre ambos puede producir dificultades o demoras en la concepción o pseudo esterilidad”.



Método Shettles

Con un éxito del 75%, los doctores Landrum Shettles y David Rorvik, autores del libro Cómo elegir el sexo de tu bebé, se basan en las diferencias entre los espermatozoides X y los espermatozoides Y. De acuerdo a los estudios del Dr. Shettles, los espermatozoides con el cromosoma Y (hombre) son más pequeños, más rápidos y más débiles, requieren condiciones de mínima adversidad -acogedoras, alcalinas-; llegan primero y mueren rápidamente; el espermatozoide debe llegar a las trompas casi simultáneamente con el óvulo. Mientras que los que llevan el cromosoma X (mujer) son más grandes, más fuertes y más lentos, más resistentes en condiciones moderadamente adversas o ácidas. Son más duraderos y pueden esperar unos días al óvulo.

Este método busca combinar el momento de la relación sexual con el del ciclo menstrual de la mujer. La relación sexual más cercana al momento de la ovulación, tendrá mas oportunidades de concebir una mujer y si la pareja tiene relaciones 2 días antes de la ovulación, o 2 días después de la ovulación, las probabilidades de concebir un varón aumentarán. Estos datos son de acuerdo a la velocidad y fortaleza de los espermatozoides X o Y que llegarán a fecundar al óvulo.

La mujer debe estar segura del momento de la ovulación, y para llegar a este punto, deberá “estudiar” su útero, anotando la temperatura basal todos los días, y llevando el control de los días exactos que dura su ciclo, así como el momento en que ovula (cambios de la secreción vaginal-moco cervical y temperatura basal).

Para tener un varón

Abstenerse del sexo o utilizar condón, hasta 4 días antes de la ovulación. Después de este punto, abstenerse hasta 12 horas antes de la ovulación. El Dr. Shettles asegura que el hombre tendrá mejor cantidad de espermatozoides y favorecerá la concepción de un varón. Durante las 12 horas de la ovulación, la pareja deberá tener relaciones, preferiblemente sólo una vez y si mantienen relaciones de nuevo, deberán utilizar preservativo. Durante la ovulación, los fluidos vaginales y del cérvix (cuello del útero) son alcalinos, condición que hace más favorable la llegada de espermatozoides (X o Y) pero especialmente favorable para los Y (hombre).

Para tener una niña

La pareja debe de suspender las relaciones sexuales 2 días antes de la ovulación, para que más espermatozoides X (mujer) estén presentes. Este método recomienda a la pareja tener relaciones después de terminado el periodo menstrual, por lo menos 1 día después, hasta 2 días antes de la ovulación. Antes de ésta, las secreciones vaginales son más ácidas y el espermatozoide X (mujer) tendrá más posibilidades de sobrevivir y fecundar al óvulo que el espermatozoide Y.

Algunos truquitos…

Para lograr un fluido más o menos alcalino, la mujer puede hacerse una serie de lavados vaginales: con agua y bicarbonato de sodio (un litro de agua por cada cucharada de bicarbonato de sodio), para lograr el medio alcalino que tanto favorece a los espermatozoides Y; y con agua y una cucharadita de ácido acético (vinagre), para lograr así el medio ácido.

También se recomienda que la pareja mantenga una dieta basada en proteínas para tener un niño, y una dieta rica en lácteos y no ingerir carne para tener una niña.


Método de la Tabla China

Este método, aunque carece de una base científica que demuestre su fiabilidad, se basa en una tabla elaborada hace miles de años según las antiguas leyendas chinas, que dicen que el sexo del bebé se determina mediante la edad materna y el mes de concepción del futuro hijo. De esta manera se podría elegir el sexo del bebé. Sólo hay que intentar concebir en el mes correspondiente al sexo que desees de acuerdo a esta tabla. Y si ya estás embarazada esta tabla también te sirve para conocer el sexo del bebé que llevas dentro.

A continuación te mostramos la tabla china de la concepción. Sólo debes buscar en el casillero tu edad actual, o la edad a la que quieres concebir, y mirar en qué meses es más posible concebir una niña o un niño de acuerdo a los colores de la tabla (azul indica niño y rosa, niña). Según las personas que la han llevado a cabo, la tabla tiene un éxito del 70%.




miércoles, 10 de septiembre de 2008

La alimentación durante el embarazo

El embarazo es un momento único y especial en la vida de dos personas: la madre y el bebé. Son realmente uno solo durante nueve meses. Todo aquello que la madre consume o deja de consumir tendrá efecto directo sobre la salud y el futuro del hijo.


La alimentación durante el embarazo constituye un factor de vital importancia para la correcta formación y crecimiento del bebé. Numerosos estudios demuestran la relación existente entre la alimentación materna durante la gestación y la salud y crecimiento de su niño.

Además de los nutrientes necesarios, un problema importante y frecuente es el sobrepeso que se asocia a diversos problemas como hipertensión arterial, diabetes gestacional y obesidad persistente.

El aumento total de peso durante el embarazo debe ser entre 10 Kg. y 12 Kg. Sin embargo, este depende del peso inicial de la madre. Si tienen exceso de peso, solo 7kg, sin poseen peso normal, 10-12 y en caso de comenzar con bajo peso deberán incrementar por lo menos 15kg durante la gestación.


Algunas recomendaciones prácticas:


• Consumir alimentos que realmente alimenten. Las calorías ingresadas valdrán la pena para la madre y el bebé.

• No ayunar ni eliminar comidas y realizar por lo menos cuatro por día.

• Consumir alimentos ricos en proteínas y bajos en grasas.

• Consumir alimentos naturales frescos y en lo posible caseros en lugar de los procesados, envasados o comida basura.

• No eliminar de la dieta las harinas, los cereales, los panes y las pastas. Sólo reducir los azúcares o los alimentos que contengan elevada cantidad de ella.

• Particularmente durante el primer trimestre, es importante intentar comer algún hidrato antes de dormir, antes de cerrar los ojos (fruta, barrita de cereal o yogurt con frutas, 20gr. de buen chocolate)

• Si durante este periodo no puede comer de forma balanceada, no hay que preocuparse: el bebe obtendrá igualmente todo lo necesario, pues no requiere mucha cantidad de nutrientes debido a su pequeño tamaño. Comer lo que pueda si siente nauseas.

• A partir del segundo trimestre se deben incrementar las proteínas (carnes y huevos) y los lácteos, así como las calorías mínimas necesarias por su actividad, edad y estado clínico. Además, el médico seguramente prescribirá suplementos con calcio y hierro.

martes, 2 de septiembre de 2008

Cólicos


Mi bebé llora todo el tiempo. ¿Podría tener cólico?
Es posible. La palabra cólico es un término que se usa para describir el llanto incontrolable de un bebé, que por lo demás goza de buena salud. Si tu bebé tiene menos de 5 meses y llora durante más de tres horas consecutivas, durante tres o más días a la semana, por lo menos por tres semanas, y no hay ninguna explicación médica para su estado de nerviosismo, es probable que se trate de cólico. El cólico no es una enfermedad y no le hará daño a tu bebé a largo plazo, pero resulta difícil de sobrelevar, tanto para los bebés como para los papás.


¿Cuáles son las señales que indican que mi bebé podría tener cólico?
El cólico suele manifestarse cuando un bebé tiene entre 2 y 3 semanas de edad (o entre 2 y 3 semanas después de la fecha prevista para el parto, si es un bebé prematuro). Mientras que los bebés normalmente lloran cuando están mojados, hambrientos, asustados o cansados, un bebé que padece cólico llora inconsolable y excesivamente, a menudo a la misma hora cada día, que suele ser con frecuencia hacia el final de la tarde o por la noche. Si tu bebé tiene cólico, su pancita puede verse hinchada. Quizás notes que parece estar incómodo, y estira o levanta las piernas y suelta gases mientras llora.

¿Cuánto durará?
Por suerte, después de la tempestad viene la calma. El cólico suele intensificarse alrededor de las 6 semanas, y mejora notablemente entre los 3 y los 4 meses. Para cuando cumpla los 5 meses, tu bebé debería haberlo superado. Eso implica que quizás tengas por delante bastantes meses de "tempestad". Durante este tiempo, trata de consolar a tu bebé lo mejor que puedas y pide ayuda si la necesitas. Cuidar de un bebé que padece cólico es muy estresante, y necesitas descansar de vez en cuando para mantenerte en tu sano juicio. Pídele a tu pareja, a un familiar o a una amiga que te cuide al niño mientras vas a dar un paseo, o desahógate con un buen llanto si es que eso te ayuda a disminuir la tensión.


¿Por qué algunos bebés tienen cólico?
El cólico es uno de los grandes misterios de la vida de un bebé. Alrededor del 20 por ciento de los bebés sufren de cólico. Puede ocurrir independientemente de si son o no primogénitos, de si son niños o niñas y de si se los alimenta con leche materna o con leche de fórmula. Nadie sabe por qué algunos bebés son más propensos que otros, pero las teorías abundan, y es muy posible que esta propensión se deba a más de una causa. Tu bebé puede tener cólico porque su sistema digestivo es un poco inmaduro o sensible. (De hecho, la palabra cólico proviene del griego, kolikos, cuya traducción aproximada sería "colon".) El aparato digestivo de un recién nacido contiene muy pocas de las enzimas o jugos digestivos que se necesitan para digerir los alimentos, por eso el procesamiento de las proteínas de la leche materna o de la leche de fórmula puede dar lugar a gases molestos. El hecho en sí de llorar desconsoladamente puede hacer que tu bebé trague mucho aire, lo cual también puede producirle gases. Si tu bebé padece cólico debido a problemas de estómago, quizás notes que sus síntomas empeoran después de comer o de antes de ir de vientre. Algunos especialistas creen que los episodios largos de llanto debido al cólico, constituyen una liberación física para los bebés que se sienten demasiado tensos. Quizás tu bebé se siente abrumado con facilidad si es sensible por naturaleza, por ejemplo, o si se está recuperando de un parto difícil, o si nació antes de tiempo y su sistema nervioso aún se está desarrollando. Cuando llega la noche, estos bebés están agotados de tanto mirar, escuchar o experimentar sensaciones nuevas y comienzan a llorar para desahogarse. Si fumaste durante el embarazo o fumas ahora, tu bebé tiene el doble de posibilidades padecer cólico (aunque este riesgo se reduce si lo estás amamantando).


¿Debo llevar a mi bebé al doctor si creo que padece cólico?
Sí, es una buena idea hablar con el doctor sobre el llanto de tu bebé. Puede descartar otras posibles causas, como una infección urinaria o intestinal, y ayudarte a decidir la mejor forma de afrontar el cólico. Y si tu bebé tiene otros síntomas, como fiebre, vómitos o sangre en las heces, llama al doctor inmediatamente. Esto síntomas no se deben al cólico.


Dicen que la dieta de la mamá puede producir cólicos si el bebé se alimenta con leche materna. ¿Es cierto?
De vez en cuando, los bebés que toman leche materna parecen sufrir de cólico a causa de algún alimento en la dieta de la madre. Hay mucha controversia sobre qué alimentos resultan problemáticos, pero los productos lácteos son uno de los principales sospechosos. Si estás amamantando, trata de reducir la leche, el queso y el yogur durante un par de semanas para ver si hay algún cambio (la proteína de la leche de vaca puede permanecer en la leche materna hasta dos semanas, así que este experimento dietético requiere un poco de paciencia). Algunos lactantes se ven afectados si la mamá come alimentos muy condimentados, productos elaborados con trigo, frutas secas, fresas, verduras crucíferas (tales como col o repollo, brócoli y coliflor), ajo, cafeína y alcohol. Para detectar si alguno de estos alimentos está afectando a tu bebé, evítalos todos durante algunos días. Si tu bebé se pone mejor, reincorpora un alimento solamente y después de unos días incorpora otro, hasta volver a incorporarlos todos en tu dieta. Si tu bebé empieza a mostrarse molesto nuevamente después de que empieces a comer un determinado alimento, habrás descubierto la causa del cólico. Deberás abstenerte de dicho alimento hasta que el bebé supere su sensibilidad, lo cual probablemente ocurra alrededor de los 3 meses. Eliminar el café o cualquier otro alimento por algunos meses es un pequeño precio a pagar a cambio de un bebé contento.


¿Puede una determinada leche de fórmula causar cólico?
Normalmente no. Pero si alimentas a tu bebé con leche de fórmula y padece cólico, puede preguntarle a tu doctor si deberías cambiarla por una fórmula que no contenga la proteína de la leche de vaca, por si acaso


Si tu bebé padece cólico y necesitas ayuda, encontrarás 21 estrategias para calmarle:

21 estrategias para calmar a un bebé que padece cólico

Puede llevarte un tiempo descubrir la mejor forma de calmar a tu bebé, porque lo que funciona con un niño no funciona con otro. Pero hay algunas estrategias que te serán útiles. Unas te funcionarán mejor si tu bebé tiene problemas digestivos, y las otras son más efectivas si lo que necesita es relajarse y sentirse seguro.

Revisa su biberón

Si alimentas a tu bebé con un biberón, es importante que te asegures de que el biberón que usa no está contribuyendo a que trague demasiado aire. Cuanto más aire trague mientras se alimenta, más probable es que tenga problemas estomacales.

El agujero de la tetina no debe ser demasiado pequeño, porque esto podría frustrarle y hacerle tragar con más ansiedad, ni demasiado grande, porque el líquido podría bajar en cantidades excesivas.

Algunos biberones están especialmente diseñados para reducir la toma de aire. Unos tienen una forma curvada, mientras que otros tienen unos filtros o forros interiores, que previenen la formación de burbujas de aire en el líquido y hacen que la tetina no se colapse.

Mantén a tu bebé erguido mientras lo alimentas.

Trata de mantener a tu bebé más derechito cuando lo alimentes para que la fórmula o la leche materna bajen más directamente a su pancita. Si está acurrucado o doblado hacia delante, hay más posibilidades de que se cuele algo de aire junto a la leche.

Elimina las comidas ansiosas.

Dale de comer a tu bebé antes de que tenga mucha hambre. Si está llorando a gritos porque está muy hambriento, es más probable que trague aire junto con la leche. Trata de darle de comer en un ambiente tranquilo: baja las luces, pon música relajada y pídele a sus hermanos que no hagan mucho ruido (la esperanza es lo último que se pierde).

Hazle eructar a menudo.

Los eructos eliminan las burbujas de aire que están atrapadas en la pancita de tu bebé. No esperes hasta que haya terminado de comer para sacarle el aire. Trata de hacerlo eructar cuando cambies de pecho si lo estás amamantando, o cada pocos minutos si lo alimentas con biberón.

Adapta tu dieta si estás amamantando.

Si crees que tu bebé puede ser sensible a algo que tú comes y que pasa a tu leche, prueba a eliminar los productos lácteos (leche, queso, yogur) durante un par de semanas, que es el tiempo que tarda la proteína de la leche de vaca en desaparecer de tu leche.

Si esto no te da resultado, puedes comprobar si las comidas picantes, los productos elaborados con trigo, las frutas secas, fresas, verduras tales como col o repollo, brócoli y coliflor, ajo, cafeína y alcohol tienen algún efecto. Para detectar si alguno de estos alimentos está afectando a tu bebé, evítalos todos durante algunos días. Si tu bebé se pone mejor, reincorpora un alimento solamente y después de unos días incorpora otro. Si tu bebé empieza a mostrarse molesto nuevamente después de que empieces a comer un determinado alimento, habrás descubierto la causa del cólico. Este proceso puede llevar algún tiempo, pero si elimina los episodios de llanto prolongado de tu bebé, merece la pena.
Pregunta si puedes cambiar la fórmula.

La leche de fórmula no suele causar cólico, pero si tu bebé lo padece, vale la pena probar con un cambio de marca. Pregúntale a tu doctor si puedes usar una fórmula que no contenga la proteína presente en la leche de vaca.

Prepara un remedio natural.

Los padres han tratado el cólico de sus bebés durante generaciones con remedios naturales como tés de hierbas suaves (especialmente, hinojo, eneldo, anís, menta, y manzanilla). Tienes que tener mucho cuidado con las dosis, así que consulta primero con un herborista de confianza y habla siempre con el doctor de tu bebé. Algunas mamás aseguran que cuando ellas beben estos tés, su bebé se mejora.

Prueba un medicamento de venta sin receta

Muchos padres han tenido suerte dando a sus bebés gripe water (que es una agua medicinal preparada con hierbas y bicarbonato). O quizás quieras probar gotas contra los gases, si es que los gases son lo que están molestando a tu bebé. Asegúrate de comprar gotas específicamente preparadas para bebés y, como hay que hacer siempre, habla con tu doctor antes de usar cualquiera de estas dos cosas.

Dale un masaje a tu bebé

Un masaje suave en la pancita puede ayudar a que salga el gas o, por lo menos, puede hacer que el estómago de su bebé y su estado de ánimo mejoren. También puedes poner a tu bebé boca abajo sobre tus rodillas y frotarle la espalda. A veces esto ayuda a relajar la presión excesiva que siente en el estómago.

Usa una bolsa (tibia) de agua caliente.

A algunos bebés les gusta la sensación de una bolsa de agua tibia sobre el estómago. Llena una bolsa de agua caliente con agua tibia y envuélvela en una toalla. Ponla sobre tu estómago y echa a tu bebé encima tuyo. Ten mucho cuidado de que el agua no esté demasiado caliente. Lo que a ti te parece tibio puede ser demasiado caliente para la sensible piel de un bebé.

Haz ruido.

A los bebés les gustan los sonidos que les recuerdan el rítmico latido de tu corazón y los ruidos que oían en tu vientre. A lo mejor tu bebé se siente mejor si pones su sillita cerca de la secadora en funcionamiento o metido en una mochila frontal mientras tú pasas la aspiradora. O quizás se calme si enciendes el extractor de aire de la cocina.

Haz música.

Cántale a tu bebé o pon un disco de canciones de cuna o de música suave. Incluso puedes encontrar discos que reproducen los relajantes sonidos de un útero materno. ¡Por otra parte, algunos padres dicen que sus bebés prefieren el rock!

Muévelo.

A los bebés les tranquiliza moverse suavemente, así que usa una mecedora, un columpio de bebé o un asiento vibrador. También le puede gustar pasear por la casa metido en una mochila frontal o una cangurera. Posiblemente prefiera estar bastante alto, cerca de tu pecho y del latido de tu corazón. Da suaves rebotes arriba y abajo en esta posición, mientras mantienes a tu bebé bien agarrado.

Pasea en auto.

Muchos padres cuentan que un paseo en auto, con su movimiento, ruido y vibración, es santo remedio para el cólico. Pon a tu bebé en su asiento del auto y sal a manejar para ver si el paseo alivia tu bebé.

Prueba a cambiar de ambiente.

Si estás adentro, sal a dar un paseo, sea con tu bebé en la carreola (cochecito), la cangurera o una mochila frontal. Ver, oler y oír cosas nuevas puede distraer a tu bebé y quizás se quede dormido. Por otro lado, si has estado toda la mañana afuera con tu bebé, quizás necesita un rato tranquilo en casa.

¡Silencio!

Aunque a algunos bebés les reconforta el movimiento, el ruido y la actividad, otros necesitan menos estímulos y responden mejor al silencio, la quietud y la oscuridad.

Envuélvelo.

Piensa en lo apretadito que estaba tu bebé en el útero antes de nacer, y te harás a la idea de lo grande que el mundo puede parecerle ahora. Envolver a un bebé apretadito en una manta ligera o una sábana, puede hacerle sentir más seguro. Puedes envolverlo durante las comidas si le cuesta concentrarse en comer, o justo antes de que empiece su periodo habitual de cólico y llantos, o antes de ponerlo a dormir.

No solamente puede ayudarlo a dormirse, sino también a permanecer dormido. Los investigadores han descubierto que los bebés que están envueltos duermen más profundamente que los que no los están. Esto es porque como los bebés se estremecen y menean durante el sueño, sus propios movimientos pueden despertarlos.

Es fácil aprender a envolver a un bebé así, pero si no te sale, puedes invertir en una mantita especial para hacerlo.

Aromatiza el ambiente.

Algunos bebés responden bien a los olores. La aromaterapia cuenta con fómulas especificas de aceites esenciales para una variedad de problemas y condiciones, desde dolores de cabeza hasta cansancio, ansiedad y miedo.

Puedes probar un aroma desarrollado para calmar los nervios (algunos se han creado específicamente para bebés). Un baño perfumado con lavanda o rociar la habitación con un aspersor de manzanilla puede ayudar también (si no a tu bebé, al menos a ti).

Baña a tu bebé.

Un baño tibio en mitad de un episodio de cólico puede distraerlo y relajarlo. A algunos bebés les encanta que los sostengan bajo la ducha, con un chorro suave cayendo sobre su espalda. A tu bebé le puede tranquilizar el golpear rítmico del agua, además del sonido.

Ofrécele un chupón.

Cualquier cosa que calme a tu bebé vale la pena. Para algunos bebés, succionar es el relajante ideal. Ofrécele un chupón o chupete, incluso si bajo otras circunstancias no lo harías. O anima a tu bebé a chuparse el dedo llevándoselo suavemente a la boca.

Mantén una rutina.

Es importante alimentar a tu bebé siempre que tiene hambre, pero aparte de esto, una rutina fija puede ser muy reconfortante para él: mantén los baños, paseos y siestas a horas regulares. Tu bebé no está pendiente del reloj, claro está, pero nota el ritmo de sus días.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Por qué lloran los bebés?


Los bebés lloran. No hay manera de evitarlo; es una de las pocas formas que tienen de comunicarse. Dado que tu bebé no puede expresarse con palabras, tal vez te preocupes y te preguntes: "¿Cómo puedo saber lo que quiere?". Puede resultarte difícil al comienzo, pero gran parte de la crianza de los hijos se basa en probar y equivocarse, y pronto aprenderás a adivinar sus necesidades, leer sus señales de aviso y secar sus lágrimas. Incluimos las razones más comunes por las que lloran los bebés. Si tu pequeño está llorando, consulta la siguiente lista y seguramente encontrarás algo que lo alivie.


¿Cómo puedo saber por qué está llorando mi bebé?

Tiene hambre
Una vez que aprendas a reconocer las señales de que tu bebé tiene hambre — está inquieto, hace ruidos y busca tus pechos si lo alzas — lograrás darle de comer antes de que comience a llorar. Hasta entonces, comprobar si tiene hambre es lo primero que debes hacer cuando llore. Darle de comer podría no calmarlo de inmediato pero déjalo que coma si es que tiene ganas. Dejará de llorar una vez que su estómago esté lleno.

Necesita que le cambies el pañal
Algunos bebés hacen notar de inmediato cuando necesitan que les cambien el pañal. Otros no se sienten molestos cuando su pañal está sucio; les resulta cálido y confortable. (Los padres se suelen sorprender cuando alzan a su bebé y se dan cuenta de que ha estado con el pañal sucio sin quejarse.) De cualquier forma, esto es fácil de observar y sencillo de solucionar.

Tiene demasiado frío o demasiado calor
A los recién nacidos les gusta estar abrigados y calentitos. (Como regla general, necesitan tener una prenda de abrigo más que tú necesitas para sentirte cómoda.) Por eso cuando tu bebé sienta frío, por ejemplo, cuando le quites la ropa para cambiarlo, te expresará a través del llanto que se siente incómodo. Aprenderás cómo cambiarle rápido los pañales y volver a vestirlo. Ten cuidado de no abrigarlo en exceso, ya que es menos probable que se queje de tener demasiado calor que de tener demasiado frío y tampoco llorará de manera tan enérgica.

Quiere que lo tengas en brazos
Los bebés necesitan muchos cariños. Les gusta ver las caras de sus padres, escuchar sus voces y sentir sus latidos, y pueden incluso detectar su olor particular (¡especialmente el de la leche de mamá!). Después de darles de comer, hacerlos eructar y cambiarles el pañal, muchos bebés necesitan tan sólo que los alcen. Quizás te preguntes si lo estás "malcriando" teniéndolo en tus brazos tanto tiempo, pero durante los primeros meses de vida es totalmente aceptable. Los bebés suelen diferenciarse mucho en el tiempo que desean estar en brazos. Algunos exigen mucha atención mientras otros pueden pasarse largos periodos de tiempo entreteniéndose solos. Si a tu bebé le gusta que le presten atención, álzalo, llévalo en una mochila delantera portabebés o en un rebozo o tenlo a tu lado.

No puede más de cansancio
Si bien por lo general los recién nacidos necesitan mucha atención, puede fácilmente ocurrir que reciban demasiados estímulos y tengan una crisis. Tal vez notes que tu bebé llora más de lo habitual después de pasar unas vacaciones con muchos miembros de la familia que lo mimaron, o tiene periodos al final del día en los que parece llorar sin ningún motivo. Los recién nacidos tienen dificultad para procesar toda la estimulación que reciben — las luces, el ruido, el ser pasado de mano en mano — y pueden sentirse abrumados cuando hay demasiada actividad. El llanto es su forma de expresar que "ya ha sido suficiente por hoy". Esto por lo general sucede cuando tu bebé está cansado. Llévalo a algún lugar tranquilo, consuélalo miesntras se desahoga por un rato y luego intenta hacerlo dormir.

No se siente bien
Si acabas de alimentar a tu bebé y de cerciorarte de que está cómodo (puede que esté incómodo por algo tan ínfimo como un cabello enredado en el dedo del pie o por una etiqueta de la ropa que lo esté molestando) pero todavía sigue llorando, procede a tomarle la temperatura para estar segura de que no está enfermo. El llanto de un bebé enfermo suele diferenciarse del llanto de un bebé que tiene hambre o no puede hacerse entender, y pronto aprenderás a diferenciar cuándo el llanto de tu bebé "no suena bien" y necesita que lo lleves al médico.

Nada de lo mencionado arriba
Algunas veces es posible que no puedas entender qué le está ocurriendo a tu bebé. Muchos recién nacidos atraviesan periodos de nerviosismo durante los cuales no logran calmarse fácilmente. Estos periodos pueden durar desde unos minutos de llanto hasta transformarse en un auténtico cólico. Cólico es el término que se utiliza para explicar el llanto inconsolable de un bebé durante por lo menos tres horas durante el día y como mínimo tres días a la semana. Aun si tu bebé no llorase durante todo este tiempo, estos episodios pueden ser difíciles para ti. Cuando nada te dé resultado, prueba con los siguientes consejos prácticos


No puedo entender por qué está llorando. ¿Qué debería hacer?

Envuélvelo y acurrúcalo
A los recién nacidos les gusta sentirse tan abrigados y protegidos como lo estaban en el útero, por eso intenta envolver a tu bebé con una cobijita, tenerlo junto a ti en la mochila delantera o sostenerlo contra tu hombro. Pero ten presente que algunos bebés sienten que sus movimientos se vuelven muy restringidos cuando los envuelves o alzas y responden mejor a otras maneras de calmarlo, tales como un movimiento rítmico o un chupón (chupete).

Deja que escuche sonidos rítmicos
Los bebés están acostumbrados al sonido de los latidos del corazón de la madre; por eso a tu pequeño le encanta que lo pongas contra tu pecho. También puedes hacerlo escuchar música suave, cantarle una canción de cuna o incluso ponerlo cerca del sonido rítmico de un ventilador eléctrico o el ruido de fondo de una aspiradora.

Ponlo en movimiento
Algunas veces el simple movimiento de llevar a tu bebé de un sitio a otro será suficiente para calmarlo. Otras veces, puede ser útil que lo muevas acompasadamente en una mecedora o un columpio, lo coloques en su sillita vibradora o lo pongas en su sillita para el auto encima de la secadora mientras esté encendida (las vibraciones de la secadora pueden hacer que su asiento se mueva lo suficiente como para caerse, por eso, ¡asegúrate de permanecer a su lado mientras lo estés haciendo!). También podrías sacarlo a dar vueltas en su carreola (cochecito), o llevarlo a dar un paseo en auto.

Dale masajes
A la mayoría de los bebés les encanta que los toquen, de manera que un masaje podría ser lo que tu bebé necesita para calmarse. No te preocupes si no conoces los movimientos perfectos; mientras que sean suaves y lentos, deberían reconfortarlo. Además, trata de frotarle la espalda o su pancita. Esto lo aliviará si es que está teniendo dolores producidos por gases; éste suele ser el problema en algunos bebés con cólicos.

Déjalo succionar algo
Incluso cuando no tenga hambre, succionar algo puede hacer estabilizar el ritmo cardiaco de un bebé, relajar su estómago y calmar sus agitados brazos y piernas. Ofrécele un chupón o un dedo para que chupe y déjalo que se tranquilice.

Cuídate tú misma
Si bien nunca se murió un bebé de tanto llorar, una criatura que llora puede resultar muy estresante para los nuevos padres. Estás permanentemente privada de dormir y tal vez ya tengas inseguridades acerca de cómo cuidar a este bebé. Las mamás deben lidiar con una mezcla de emociones a causa de los cambios hormonales que están atravesando. El papá quizás no esté seguro del rol que debería cumplir para cuidar al recién nacido o de si alguna vez recuperará la atención de la mamá nuevamente. Si a este escenario se añade un bebé llorando, es normal que muchos padres se sientan abrumados o frustrados.

Si las necesidades de tu bebé ya han sido satisfechas y has tratado de calmarlo pero todavía sigue llorando, es momento de que te ocupes de ti misma para que no te exasperes demasiado:

Pon a tu bebé en un lugar seguro, como su cuna, y déjalo llorar unos minutos.

• Llama a una amiga o familiar y pídele consejo.

• Tómate un tiempo de descanso y pídele a alguien que lo cuide un rato.

• Escucha música tranquila para distraerte.

• Respira hondo varias veces.

• Recuerda que no le pasa nada a tu bebé y que llorar no le hará daño; tal vez simplemente necesite desahogarse.

• Repítete a ti misma: " Esta fase pasará pronto".

• Hagas lo que hagas, no transmitas tu frustración al bebé sacudiéndolo.

Afortunadamente, los bebés (y sus papás) son fuertes y de algún modo logran superar incluso los episodios de llanto más difíciles. No te desanimes y piensa que cuando tu bebé tenga entre 8 y 12 semanas, podrá calmarse más fácilmente y gran parte del llanto cesará.