martes, 27 de diciembre de 2011

Seré la madre ideal?

Las mujeres tenemos una tendencia natural a pensar en la maternidad desde chiquitas.
Por un lado algo de nuestra naturaleza nos empuja y por otro son los demás, las otras mujeres y el entorno en general que nos animan a imaginarnos madres.
Cuando la panza comienza a crecer, y de verdad confirmamos que por nueve meses seremos una especie de nido que cuidará a otro en su interior, ese sueño imaginado, ese futuro en un principio lejano se precipita y nos obliga a pensar de verdad en esas madres que seremos.
Ahí se nos agolpan un montón de preguntas y de miedos. La incertidumbre crece con esa certidumbre de que cada día que pasa estamos más cerca de ser esa mamá que algún día pensamos que seríamos tal vez. "¿Seré la madre ideal?" nos preguntamos.
Quién no se sometió o no se somete más o menos seguido a cuestionarse sobre su rol?
Ahí se nos vienen encima millones de madres que conocemos, que conocimos o nos contaron y creemos que debemos ser como alguna o como todas o como la nuestra.
La madre ideal no es una madre verdadera.
La madre verdadera es la que podremos ser, la que va a equivocarse una y mil veces aunque se proponga hacer buena letra, como cuando empezaba un cuaderno nuevo.
La madre que seremos, o la madre que somos, es la que no tiene siempre la mejor cara o la mejor actitud o la mejor respuesta.
La madre real es la que deberá convivir con nosotras aprendiendo a ser todo el tiempo.
En verdad creo que existe una madre ideal, es la que se da permiso para ser real. La madre ideal entonces es igual a cada una de nosotras.
La madre ideal es la que se anima a vivir cada día como una fascinante aventura.
Lic. Adriana Penerini
Psicóloga
Especialista en maternidad paternidad y crianza

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