martes, 27 de diciembre de 2011

Ser mamá: una profesión...

¿Mamá se nace?
Es una buena pregunta. Nos remite al instinto materno tan mentado y a las determinaciones culturales, las cuales recibimos como mandatos con los que debemos amigarnos o pelernos para sobrevivir.

Es bastante complicado saber hasta qué punto somos madres porque queremos, o porque creemos que es la única forma de cumplir con nuestra función femenina.

Muchas mujeres hoy en día se cuestionan si realmente desean ser mamás, o lo meditan años enteros, o lo posponen, o lo deseligen.

Ser mamá se ha transformado para muchas mujeres en una elección, para dejar de ser ese compulsivo orden de las cosas.

Algunas señoras se han animado a ser señoritas, y las solteras han descubierto nuevas versiones de ser en el mundo, ya no es o casarse o ³vestir santos², las solteronas además, comenzaron a ser una especie en extinción...

Por lo tanto, si bien la maternidad es un atributo esencialmente femenino y una de las experiencias más fuertes a la que una mujer se ve enfrentada, se puede hablar de la maternidad como de una vocación muy fuerte a la que se llega por diferentes caminos y que, como toda vocación se puede plasmar en una profesión, que  necesita de fuerza, garra, valor y perseverancia para ser ejercida.

Por lo tanto parecería ser que madre no se nace, pero es una elección que de ser tomada, nos involucra en forma integral, nos toma en el sentido más pleno de la palabra.

Puede ser entonces que lleguemos a razonarlo, que lo pensemos un poco, mucho o nada, pero de una u otra forma ser mamá es una decisión, y una vez ahí, la panza o el bebé, nos transforman en personas especiales que vemos la vida de una manera única.

Sentimos que nuestras fuerzas se multiplican, y que eso que comenzamos acunando mientras nosotras mismas nos movemos, y que aprenderemos a cargar, y luego a acompañar desde lejos, nos impulsa a  vivir de una manera diferente.

Cada hijo que tenemos nos compromete nuevamente con esta existencia de una forma única.

Sentimos que esa miniatura que parece tener que aprenderlo todo, en realidad viene a enseñarnos.

Los bebés SABEN y en general-sobre todo al principio- mucho más que sus papás.

Afinar el oído, aguzar la mirada, estar atentas a sus enseñanazas, nos hará mejores personas.


                                                                                                                            Adriana Penerini

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